Es una tradición establecida en todos los tratados de alimentación infantil que la leche materna es el alimento ideal para el recién nacido y el lactante. Por ello, apoyamos la lactancia materna como la mejor forma de alimentar al bebé durante los primeros meses de vida.

Sin embargo, cuando la lactancia materna no es posible por diversas causas, ya sean maternas o del bebé, las leches de fórmula se presentan como un eficaz sustituto o complemento. Generalmente, estas leches tienen su origen en la leche de vaca y han demostrado ser tan efectivas que han salvado millones de vidas a lo largo de la historia de la humanidad.
Elección y seguridad de la leche de fórmula
¿Qué leche de fórmula darle a tu bebé?
Todas las leches de fórmula fabricadas en la actualidad por diferentes laboratorios dietético-farmacéuticos cumplen con controles y garantías suficientes para asegurar al bebé una alimentación segura, completa y equilibrada. Están diseñadas para cubrir todas sus necesidades y favorecer un crecimiento y desarrollo normal y saludable, inspirándose siempre en la leche materna.
Estas fórmulas se consideran alimentos funcionales, ya que se les pueden añadir o retirar determinados nutrientes, lo que las convierte en leches adaptadas o maternizadas. Sus componentes se asemejan lo máximo posible a la leche materna.
Además, las leches de fórmula, debido a sus diferentes formulaciones, pueden ser utilizadas para tratar diversas patologías del lactante. Existen opciones específicas para:
- Bebés prematuros
- Cólicos
- Regurgitación y reflujo
- Estreñimiento
- Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca o a la lactosa
- Síndromes de malabsorción intestinal
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda que todos los bebés sean alimentados con leche de fórmula fortificada con hierro o leche materna hasta al menos los 12 meses de edad, a menos que el proveedor de atención médica de su hijo indique lo contrario.

Tipos de fórmulas disponibles
Para niños menores de 12 meses que no toman leche materna, hay distintas fórmulas disponibles. Aunque existen algunas diferencias, todas las fórmulas para lactantes vendidas en países como Estados Unidos, por ejemplo, cuentan con todos los nutrientes que los bebés necesitan para crecer y desarrollarse.
Fórmulas a base de leche de vaca común
Casi todos los bebés toleran bien las fórmulas a base de leche de vaca. Estas fórmulas se elaboran con proteína de leche de vaca modificada para asemejarse más a la leche materna. Contienen lactosa, minerales de la leche de vaca, aceites vegetales y otras vitaminas y minerales.
La irritabilidad y los cólicos son problemas comunes en todos los bebés y, la mayoría de las veces, no son causados por las fórmulas a base de leche de vaca. Por lo tanto, no suele ser necesario cambiar a una fórmula diferente si el bebé está irritable, a menos que lo indique el pediatra.
Fórmulas a base de soya
Estas fórmulas se elaboran con proteínas de soya y no contienen lactosa. La AAP sugiere utilizar fórmulas a base de leche de vaca siempre que sea posible, en lugar de las de soya. Para los padres que no desean que su hijo consuma proteína animal, la AAP recomienda la lactancia materna, siendo las fórmulas a base de soya una opción alternativa.
No se ha demostrado que las fórmulas a base de soya ayuden con las alergias a la leche o los cólicos. Los bebés alérgicos a la leche de vaca también pueden ser alérgicos a la de soya. Sin embargo, en lactantes con galactosemia, una afección poco frecuente, se deben usar fórmulas a base de soya, así como en bebés que no pueden digerir la lactosa, lo cual es poco común en niños menores de 12 meses.
Fórmulas parcialmente hidrolizadas
En estas fórmulas, la proteína de leche se ha descompuesto en partículas químicas más pequeñas, lo que las hace, en teoría, más fáciles de digerir. Se utilizan comúnmente en niños alimentados con fórmula que experimentan gases, irritabilidad y llanto. Algunas de estas fórmulas también tienen menor cantidad de lactosa en comparación con la fórmula de leche de vaca.
Fórmulas hipoalergénicas (de hidrolizado de proteína)
Este tipo de fórmula puede ser útil para bebés con alergias a la proteína de la leche y para aquellos con erupciones cutáneas o sibilancias causadas por alergias. Presentan un alto grado de hidrólisis, lo que significa que las moléculas se fragmentan, haciendo los péptidos menos alergénicos. Aún así, mantienen las vitaminas y minerales prácticamente iguales que las de las fórmulas de inicio. Generalmente, son más costosas que las comunes.
Fórmulas sin lactosa
Son aquellas en las que la lactosa ha sido parcial o totalmente sustituida por otro carbohidrato que no presente problemas en su absorción. Se utilizan para la galactosemia y para niños que no pueden digerir la lactosa. Un niño con diarrea, por lo regular, no necesitará fórmula sin lactosa.
Fórmulas antirreflujo o antirregurgitación
Estas fórmulas contienen sustancias espesantes que aumentan su viscosidad con el objetivo de minimizar o controlar los vómitos y regurgitaciones excesivas del lactante. Por lo regular, se necesitan solo para los bebés con reflujo que no están aumentando de peso o que están muy incómodos.
Fórmulas anticólicos
Están orientadas a combatir los efectos del cólico del lactante. En estas fórmulas, las proteínas están parcialmente hidrolizadas para facilitar su digestión y contienen una menor cantidad de lactosa. Están dirigidas a solucionar molestias digestivas de carácter menor.
Fórmulas antiestreñimiento
Estas fórmulas están adaptadas en su composición para ayudar a ablandar las heces y a la absorción de la fracción grasa de la leche, el calcio y el magnesio. Las heces de los bebés alimentados con estas fórmulas presentarán una menor dureza.
Fórmulas para prematuros y de bajo peso al nacer
Estas fórmulas tienen calorías y minerales adicionales para satisfacer las necesidades específicas de estos lactantes.
Fórmulas para condiciones de salud especiales
Se pueden usar fórmulas especiales para bebés con cardiopatía, síndromes de absorción deficiente y problemas para digerir la grasa o procesar ciertos aminoácidos. Es crucial no administrar estas fórmulas a menos que el proveedor de su hijo lo recomiende.
Fórmulas de continuación
Este tipo de leche artificial se suministra a partir de los 6 meses de edad y se considera un alimento de transición entre la lactancia materna y la leche de vaca. Está enriquecida con minerales y vitaminas que el bebé necesita para un desarrollo y crecimiento correctos, cubriendo sus necesidades nutricionales a partir de los 6 meses como parte de una dieta diversificada.
Consejos para la elección de la leche
El consejo principal para la elección de la leche es seguir las recomendaciones del pediatra, quien es el experto que puede asesorar adecuadamente. A veces, a lo largo de la lactancia, es necesario cambiar de leche, ya que al bebé pueden sentarle mejor unas que otras. Si sientes que la leche no le sienta del todo bien a tu bebé, le produce muchos gases o simplemente no le gusta, es probable que debas considerar cambiar la marca de leche de fórmula.

Preparación y administración de los biberones
¿Cómo preparar los biberones?
La leche en polvo para preparar el biberón contiene nutrientes, hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, electrolitos, minerales y oligoelementos. Para su preparación es fundamental añadir agua.
La relación del agua con la leche en polvo es de gran importancia. Se deben seguir las instrucciones del envase o, preferiblemente, las recomendaciones del pediatra. La proporción suele ser de 30 mililitros de agua por cada cacito raso de polvo.
Tipos de leche de fórmula y preparación
Existen 3 tipos de leche de fórmula:
- Líquida lista para usar: No requiere agregar agua.
- Líquida concentrada: Requiere agregar agua.
- En polvo: Requiere agregar agua.
No se debe agregar agua a la leche de fórmula líquida lista para usar. Para las leches en polvo o líquidas concentradas, siga las instrucciones de las etiquetas de los productos. Las fórmulas en polvo son la forma menos costosa, mientras que las listas para el consumo son las más convenientes, pero también las más caras.
Seguridad del agua
Puede usar agua corriente limpia o agua embotellada para la leche de fórmula en polvo o líquida concentrada. Aquí algunos consejos de seguridad:
- Pida al proveedor de agua pública que analice el agua para comprobar si tiene plomo. Si tiene alguna inquietud, hable con el profesional de atención médica sobre los análisis de plomo en la sangre para su hijo.
- Si usa agua de pozo, haga que analicen el agua para comprobar si tiene sustancias químicas, gérmenes o minerales que pueden ser dañinos. El departamento de salud local puede realizar las pruebas.
- Si usa agua de pozo o le preocupa la seguridad del agua, hiérvala durante 1 minuto. Mida el agua después de hervirla y déjela enfriar a temperatura ambiente.
- En las primeras semanas, los biberones y las tetinas deben ser esterilizados, y el agua debe ser de botella y a temperatura templada o "del tiempo".
Fluoruro
A la mayoría de los suministros públicos de agua se les añade fluoruro, importante para prevenir las caries dentarias. Sin embargo, demasiado fluoruro puede aumentar el riesgo de fluorosis (rayas o líneas blancas y tenues en los dientes).
- Si su bebé solamente bebe leche de fórmula concentrada o en polvo, podría alternar entre agua corriente fluorada y agua embotellada con bajo contenido de fluoruro. En las etiquetas de estas botellas se indica si el agua es desionizada, purificada, desmineralizada o destilada.
- Si su bebé solo toma leche de fórmula lista para usar o si solo necesita agua embotellada con bajo contenido de fluoruro para la leche de fórmula, hable con el profesional de atención médica. Es posible que, después de los 6 meses, su bebé necesite suplementos con fluoruro, ya sea mediante agua embotellada fluorada (también llamada agua purificada para bebés) o gotas de fluoruro.
Cantidad y frecuencia de las tomas
La cantidad de leche por toma debe ser progresivamente creciente, dependiendo del peso del niño, hasta no superar los 150 ml de leche por kilogramo de peso y por día. Los primeros días, los biberones deben darse "a demanda", pero poco a poco se debe procurar una demanda modificada, ofreciéndolos cada tres horas.
Cuando el bebé ha admitido el horario diurno, también deberá ir adaptándose al ritmo circadiano de sueño y vigilia, aumentando poco a poco el ayuno nocturno.
No es necesario que el bebé se termine todos los biberones. Se alimenta en base al "reflejo de succión", y prolongar las tomas podría llevar a una sobrealimentación. Es mejor que compense unas tomas con otras. Un bebé debería consumir, en promedio, 2½ onzas (75 mililitros) de fórmula por libra (453 gramos) de peso.
El número de tomas es variable y dependerá del volumen. Los primeros días suelen ser siete tomas por día, bajando a seis al segundo mes de vida y a cinco tomas a partir de los cuatro-seis meses. Entre los 4 y los 6 meses de edad, un lactante debe estar consumiendo de 20 a 40 onzas (de 600 a 1200 mililitros) de fórmula y, a menudo, está listo para comenzar la transición a alimentos sólidos.
🍼😰 Cómo PREPARAR EL BIBERÓN al bebé correctamente | Lactancia artificial
Horarios de alimentación en las primeras semanas
Al principio, el estómago de los recién nacidos tiene capacidad para una pequeña cantidad. De 30 a 60 ml (1 a 2 onzas) por toma suelen ser suficientes durante las primeras semanas. Para cuando el bebé tenga dos meses, por ejemplo, necesitará entre 700 y 950 ml (24 y 32 onzas) por día, repartidos en unas seis o siete tomas.
En recién nacidos, comience con 2 a 3 onzas (unos 60 a 90 mililitros) de leche maternizada por alimentación (para un total de 16 a 24 onzas o 480 a 720 mililitros al día). Al final del primer mes, el bebé debe tomar por lo menos 4 onzas (120 mililitros) por tiempo de alimentación. A medida que el bebé crece, la cantidad de alimentaciones disminuirá, pero la cantidad de leche maternizada aumentará a aproximadamente de 6 a 8 onzas (de 180 a 240 mililitros) por alimentación.
Consejos adicionales
- Si lavas y enjuagas cuidadosamente los biberones y tetinas con agua limpia caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos después de las primeras semanas.
- La leche de fórmula preparada puede almacenarse en el refrigerador durante 48 horas si el bebé no tocó la tetina.
- Nunca calientes la leche de fórmula en el microondas, ya que calienta de manera dispareja y puede quemar al bebé.
Consideraciones sobre el cambio de fórmula
¿Cuándo y cómo cambiar la marca de leche de fórmula del bebé?
Es fundamental consultar previamente al pediatra ante cualquier modificación en la dieta del bebé, ya que su sistema digestivo no está completamente desarrollado y su alimentación debe ser supervisada para detectar cualquier alteración.
Si el médico recomienda cambiar la marca de leche, es importante hacerlo de forma gradual. Para bebés que están también con lactancia materna, WIC puede ayudar a mantener la producción de leche mientras se complementa con fórmula.
Para la transición, en los primeros tres días, prepare el biberón usando mitad de la fórmula actual y mitad de la nueva. Por ejemplo, para un biberón de 4 onzas, añada una cucharada de cada fórmula a 4 onzas de agua. Es importante tener en cuenta que cada marca y tipo de leche de fórmula tiene una consistencia y sabor ligeramente diferentes.
Las medidas de la fórmula deben ser específicas y correctas. Si tu bebé presenta alguna de estas condiciones como gases excesivos, malestar digestivo o si sientes que la fórmula no le sienta bien, consulta con su pediatra para que te pueda asesorar sobre qué leche de fórmula escoger.
Manejo del rechazo de la leche de fórmula
Si tu bebé rechaza la leche de fórmula, ten paciencia. Los bebés necesitan tiempo y rutinas, y las primeras veces pueden ser complicadas. Prueba otros momentos y medios para darle la leche.
Posibles causas y soluciones
- Tetina del biberón: Si crees que la tetina es la causa, prueba con otros materiales o tamaños. Si es demasiado grande, el bebé se atragantará. Si tiene dificultades para succionar, quizás el orificio sea demasiado pequeño o la tetina demasiado rígida.
- Sabor: Nunca añadas azúcar, extractos de fruta o sabores a la leche de fórmula pensando que así le gustará más.
- Rutina: Considera si has cambiado algo en la rutina de alimentación o si está haciendo la transición de lactancia materna a leche de fórmula.
- Temperatura: Prueba variando la temperatura de la tetina del biberón.
- Estado de ánimo: Mantente tranquila en todo momento. Es normal que al principio tome poca cantidad o rechace la tetina, ya que está acostumbrado al pecho.
- Presencia materna: También puede probar el papá a darle el biberón sin la presencia de la madre, ya que el bebé asocia a la madre con el pecho.
La mayoría de los bebés pueden hacer la transición a una nueva fórmula sin problemas. Habla con un nutricionista y sigue las indicaciones para ayudar a tu bebé con el cambio de fórmula.
Leche de fórmula y sueño del bebé
Hay poca evidencia de que la leche de fórmula ayude a los bebés a dormir más. La digestión influye en la frecuencia con que un bebé se despierta por la noche. El estómago de un bebé digiere la leche materna más rápidamente que la de fórmula, lo que significa que los bebés amamantados tendrán hambre más a menudo.
Aunque la leche de fórmula puede llenar más a los bebés debido a que tarda más en digerirse, la leche materna sigue siendo la opción más saludable. El tipo de fórmula también afecta la saciedad; algunas no contienen carbohidratos complejos. La leche materna contiene hormonas que ayudan a la madre y al bebé a dormir, y su ausencia en la fórmula puede prolongar el tiempo que ambos pasan despiertos por la noche.
Consejos para favorecer el sueño del bebé
- Evitar estimulación antes de dormir: Cuando el bebé está emocionado, sus niveles de energía son altos. Evita jugar con él antes de que se haga de día.
- Ambiente tranquilo: Todos los que estén cerca deben hablar en voz baja y tranquilizar al bebé.
- Confort: Controla la temperatura en la habitación y ponle ropas cómodas, como pijamas para recién nacidos.
- Ruido blanco/sonidos relajantes: Pueden calmar al bebé y ayudarlo a dormir más tiempo.
- Chupete: Ofrecer un chupete puede calmar a los bebés inquietos o ansiosos y ayudarlos a volver a dormirse.

Los bebés más pequeños (de 1 a 2 meses) necesitan alimentarse cada 3 o 4 horas, incluso por la noche. Después de los 6 meses, el bebé empezará a dormir durante periodos más largos (al menos 6 horas seguidas), y ya no será necesario despertarlo para darle de comer. Lo que come durante el día será suficiente para pasar la noche.
Transición de la leche de fórmula a la leche de vaca entera
Según las directrices, se debe seguir dando el pecho y/o leche artificial a tu bebé hasta que cumpla al menos 12 meses. A partir de entonces, puede tomar leche de vaca entera. Sin embargo, a medida que el bebé comience su proceso de destete, se alejará de forma natural del pecho o del biberón y empezará a disminuir su ingesta de leche.
No hay una forma única de hacer la transición a la leche de vaca desde la leche materna y/o de fórmula. Es un proceso gradual que dependerá de cada niño.
Consejos para la transición
- Alternar leches: Puede probar a alternar entre la rutina de leche habitual de su pequeño y la leche de vaca en días alternos para facilitar la transición.
- Uso de vaso: El HSE recomienda introducir gradualmente una taza o un vaso de flujo libre después de los 6 meses para las bebidas del bebé. Alternar el biberón y el vaso es un truco de transición muy útil.
- Elogios: Ofrezca muchos elogios durante este importante hito para que el bebé se sienta más realizado y confiado.
La leche de fórmula para bebés se puede usar hasta que un niño cumpla 1 año de edad. La AAP no recomienda la leche de vaca regular para niños menores de 1 año. Después del año, el niño debe recibir solo leche entera, no desnatada ni baja en grasa.
Si su pequeño es intolerante a la leche de vaca, acuda a su profesional sanitario o pediatra para que le recomiende qué leches probar. La leche de cabra, por ejemplo, es más fácil de digerir que la leche de vaca. Los profesionales de la salud también pueden recomendar leche de soya enriquecida con calcio si el bebé es intolerante a la lactosa, pero solo si el médico lo recomienda tras una revisión exhaustiva. También pueden recomendar bebidas vegetales enriquecidas si el pequeño es alérgico o tiene restricciones dietéticas.