La alimentación del bebé es una de las mayores preocupaciones para los padres, desde los primeros días de vida hasta la introducción de alimentos sólidos. La lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé, pero cuando esta no es posible, la leche de fórmula es el sustituto adecuado. Sin embargo, en ambos casos, surgen dudas sobre las cantidades y el manejo de posibles rechazos. Esta guía aborda los desafíos más comunes, ofreciendo recomendaciones y estrategias para asegurar una nutrición adecuada.
El Desafío del Biberón: Cuando el Bebé lo Rechaza
Es posible que, al llegar el momento de recurrir al biberón, ya sea con leche materna extraída o leche de fórmula, el pequeño se niegue a aceptarlo. Muchos bebés no aceptan el biberón de primeras, y es importante entender que este proceso de adaptación requiere tiempo y paciencia.
¿Por qué mi bebé no quiere el biberón?
La toma del biberón requiere un proceso de adaptación para el pequeño, y no podemos esperar que lo acepte de inmediato. Es posible que tarde unos días en acostumbrarse, por lo que será necesario ser paciente y cuidadoso. Ten en cuenta que cada bebé tiene su propio ritmo y que unos aceptarán el uso del biberón antes que otros; por ello, no es recomendable compararlo con otros bebés.
Estrategias para fomentar la aceptación del biberón
Si tu bebé no acepta el biberón, puedes probar varias estrategias para facilitar la transición:
- Momento adecuado: Si estás ofreciéndole la lactancia mixta, es recomendable darle el biberón justo antes de terminar la toma de pecho, ya que el bebé estará receptivo a seguir comiendo. Es una de las formas más fáciles de acostumbrar al pequeño.
- Cambio de persona: Es una buena idea que esos primeros biberones no los ofrezcas tú como madre, sino que se encargue otra persona, como el padre.
- Ambiente relajado: Para lograr que el bebé tome el biberón, deberás crear un ambiente tranquilo. Es importante no perder la paciencia y no forzar al bebé. Tampoco es aconsejable esperar hasta que tenga mucha hambre, pensando que así lo aceptará, pues esto puede generar aún más frustración en el pequeño.
- Elección de la tetina: La tetina puede ser uno de los motivos por los cuales el bebé no acepta el biberón. Es recomendable elegir una tetina con una textura y un tamaño similar al del chupete.
- Juego y exploración: El bebé tiene que acostumbrarse al biberón, por lo que es recomendable dejarle jugar con la tetina y con el propio biberón. No fuerces al pequeño a comer directamente y deja que explore el nuevo accesorio a su ritmo.
- Postura y temperatura: Es importante encontrar una postura cómoda para el bebé y vigilar la temperatura del biberón. Es posible que la leche esté demasiado fría o demasiado caliente.
- Constancia y supervisión: Es importante no realizar cambios de técnica sin antes haber probado la misma en varias ocasiones; solo así sabrás qué no ha funcionado. Recuerda que no hay un manual escrito sobre el tema y que cada bebé es distinto, por eso es posible que tu hijo no quiera el biberón a una hora pero que, a las dos horas, sí lo acepte.
- Cambio de leche: Si tu bebé no quiere el biberón y has probado todo lo anterior, cambiar la marca de leche de fórmula puede ser una opción, siempre bajo la supervisión del pediatra, para ver si otra marca le sienta mejor.

¿Cuándo consultar al pediatra?
Si tu bebé no quiere el biberón y, tras probarlo, ninguna de las recomendaciones anteriores te funciona, la mejor opción es consultar con el pediatra. Él podrá evaluar la situación y considerar la alternativa de pasar directamente al vaso de entrenamiento, si lo considera oportuno.
Cantidad de Leche: Señales de Hambre y Saciedad
Una de las dudas más frecuentes a la que se enfrentan los padres es saber qué cantidad de leche debe tomar el bebé, tanto si es leche materna como de fórmula.
La alimentación a demanda: la clave
La recomendación de la OMS respecto a la alimentación del bebé es clara: los bebés deben alimentarse de leche materna exclusivamente hasta los 6 meses. La alimentación debe ser a demanda del bebé siempre, sea cual sea el tipo de alimentación. Por lo tanto, si le das el biberón de forma exclusiva, debes dárselo cuando él lo pida. No es cierto que debas dárselo cada 3 horas o cada 2 horas los primeros meses, y luego cada 3 o 4 horas. Tampoco es cierto que los bebés alimentados con leche de fórmula hagan menos tomas diarias o aguanten más tiempo entre tomas. Siempre respetaremos los signos de hambre y saciedad, sin prefijar una cantidad fija, ya que esta puede variar incluso en el mismo bebé en diferentes días.
Reconociendo las señales de tu bebé
La cantidad de alimento depende de la necesidad energética y de la edad del bebé. Es fundamental observar a tu pequeño para identificar sus señales:
- Signos de hambre: Cuando los bebés tienen hambre, pueden empezar a succionar objetos, mostrar el reflejo de búsqueda (girar la cabeza y mover la boca en busca del pecho o biberón) o, como señal más reconocible, el llanto. Sin embargo, a menudo, cuando el bebé se pone a llorar, ya tiene mucha hambre y puede ponerse nervioso, lo que dificulta su alimentación.
- Signos de saciedad: Los bebés que comienzan a sentirse satisfechos pueden disminuir el ritmo de succión, detenerse o apartarse del pecho o del biberón. Para evitar llenar al bebé y que coma en exceso o acabe regurgitando, hay que hacer caso a sus señales y parar en cuanto cierre la boca y muestre que no quiere más, aunque haya comido poco.

Cantidades orientativas de leche por edad
Aunque la alimentación es a demanda, existen algunas pautas orientativas sobre la cantidad de leche que el bebé puede necesitar, reconociendo que cada uno es diferente y puede tener hambre con mayor o menor frecuencia.
- Recién Nacido (primeros días/semanas): Los estómagos de los bebés son muy pequeños. Durante su primer día de vida, pueden contener solo 1.5 cucharaditas de líquido. Para el segundo día, casi 1 onza (30 ml); en la primera semana, entre 1.5 y 2 onzas (45-60 ml); y para el primer mes, entre 2.5 y 5 onzas (75-150 ml). Un recién nacido necesita ser alimentado de 8 a 12 veces al día, tomando apenas 10 o 15 ml de leche en cada toma al principio. Los bebés amamantados tienden a comer con más frecuencia (cada dos horas, 10-12 tomas/día).
- 1 Mes: Los bebés suelen tomar entre 3 y 4 onzas (90-120 ml) o más cada 3 o 4 horas.
- 2 Meses: Pueden tomar entre 4 y 5 onzas (120-150 ml) cada 3 o 4 horas.
- 3 a 6 Meses: Los bebés pueden tomar entre 6 y 8 onzas (180-240 ml) unas 4 o 5 veces al día. Durante esta etapa, la leche materna o de fórmula sigue siendo su alimento principal. Podrían tomar unos cinco o seis biberones al día de entre 150 y 210 ml.
- 6 a 12 Meses: A esta edad, la leche sigue siendo importante, pero los sólidos cobran protagonismo. Podrían tomar unos tres o cuatro biberones al día de entre 210 y 240 ml.
- Alrededor del Año: El consumo de leche se reduce y los bebés comen cada vez más otros alimentos. Tomarán unos dos o tres biberones al día de unos 240 ml.
Consejos adicionales sobre la alimentación con biberón
- Evitar la sobrealimentación: Es fácil sobrealimentar a un bebé con biberón, ya que la leche suele fluir más rápido que del pecho. Asegúrate de que el agujero de la tetina sea del tamaño adecuado, permitiendo que el líquido gotee con lentitud, sin salir a chorro. Evita que el bebé termine el biberón si muestra signos de estar satisfecho.
- Postura adecuada: Nunca sostengas el biberón apoyándolo en la boca del bebé ni lo recuestes contra algún objeto en lugar de sostenerlo tú mismo. Apoyar el biberón de esta manera podría provocar asfixia por aspiración y aumenta el riesgo de infecciones de oído y caries dental.
- Regurgitación normal: Es normal que los lactantes "regurgiten" después de comer o al eructar. Regurgitar pequeñas cantidades de leche (menos de una onza, 30 ml) no debería ser motivo de preocupación siempre que ocurra durante la hora inmediatamente posterior a la toma y no moleste al bebé. No se debe sacudir ni hacer rebotar al bebé vigorosamente justo después de una toma.
- Suplementos de Vitamina D: A los bebés que se alimentan exclusivamente de leche materna se les deben administrar suplementos de vitamina D durante los primeros días de vida, y deben continuar tomándolos mientras sigan siendo amamantados, ya que la vitamina D ayuda a la salud ósea.
- Otros líquidos: No se deben dar otros líquidos aparte de la leche materna o de fórmula a los bebés menores de un año.
La Introducción de Alimentos Sólidos (Papillas y Purés)
Cuando el bebé cumple los 6 meses y se empiezan a introducir los alimentos sólidos, surgen muchas dudas sobre cuándo y cuánto debe comer.
¿Cuándo empezar con los sólidos?
Los médicos recomiendan esperar hasta que el bebé tenga unos 6 meses de edad para introducir alimentos sólidos en su dieta. La OMS y UNICEF recomiendan una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. Sin embargo, algunos bebés pueden estar preparados para comer alimentos sólidos antes, pero siempre se debe esperar hasta que el bebé tenga al menos 4 meses de edad. La Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Liga Internacional de la Leche recomiendan iniciar los alimentos sólidos a los 4-6 meses de edad solo si el bebé tiene un buen sostén de su cabeza y pesa 13 libras (aproximadamente 5.9 kg) o más.
Señales de que el bebé está listo
Antes de introducir los sólidos, es importante observar si tu bebé muestra las siguientes señales de estar preparado:
- Intenta coger la cuchara o se inclina hacia el plato.
- Agarra la comida con la mano y la intenta llevar a la boca.

Cómo introducir los alimentos
La AAP indica que no importa el orden en que introduzcas los alimentos. Lo que sí debes hacer es limitarte a un solo alimento durante 3 a 5 días antes de introducir otro, para identificar posibles alergias o intolerancias.
Cantidades de papillas y purés
La cantidad de papilla o puré que tu bebé va a comer depende de varios factores, como su propio apetito y sus necesidades energéticas. Los bebés tienen "crisis o brotes de crecimiento", pudiendo estar hambrientos durante unos días o una semana o dos, y de repente, apenas comer. No olvides que tu bebé es un pequeño ser humano y, como todos nosotros, tiene su propio apetito. La mayoría de los bebés sanos comen la cantidad justa de alimentos que necesitan. Resiste el impulso de obligarle a comer "solo otra cucharada" cuando el bebé ya no quiere más. Es crucial asegurarse de que sigue tomando las cantidades adecuadas de leche materna y/o artificial.
- 6 a 12 Meses: A esta edad, pueden tomar entre 2 a 4 comidas al día. La leche materna o de fórmula sigue siendo lo más importante en esta etapa. Si tu bebé solo toma 1 cucharada sopera en cada comida y solo hace 2 comidas al día, ¡está perfectamente!
- Alrededor del Año: Cuando tu bebé cumpla su primer año, debe estar comiendo una gran variedad de alimentos y consumir alrededor de 4 onzas (aproximadamente 113 g) de comida sólida por cada comida principal. Hará unas 3 comidas al día, empezará a tomar snacks entre horas, como fruta, yogur o snacks saludables para bebés. Una cantidad de comida suficiente para llenar un plato de postre, y otros 100 g aproximados de fruta, ya sea en puré o en trocitos, es una buena referencia. A esta edad se reduce el consumo de leche y cada vez los bebés comen más otros alimentos.
Estrategias para bebés quisquillosos o que rechazan la comida
No todos los bebés muestran interés por la comida cuando cumplen 6 meses. Si el bebé no quiere comer, puedes probar lo siguiente:
- Variedad de texturas y momentos: Si no le gusta un alimento, se le puede ofrecer en otro momento o en otro tipo de textura. Por ejemplo, puede que no le guste la manzana en trocitos, pero a lo mejor sí que la come rallada o mezclada con yogur. Puedes ofrecerle alimentos preparados para bebé con o sin trocitos.
- Imitación y juego: Prueba a comer un poco de su comida para que tu peque te vea y quiera imitarte. Anímale con palabras amables sin enfadarse. Incluso puedes dejarle jugar con su comida, con las manos, con una cucharita, permitirle que se manche y experimente. Si ves que se pone tenso en cuanto empiezas a preparar la trona, babero, cuchara, ponle un plato, una cuchara y un babero entre sus juguetes.
- No forzar: Es posible que las primeras veces que le ofreciste alimentos sólidos y no quiso, notó que te ponías nerviosa, estresada o enfadada. Mantén la calma.
- Ofrecer diversidad: Sigue ofreciéndole alimentos diferentes. ¿No quiere ver la zanahoria? Prueba con patata, calabaza, puerro, calabacín, boniato, etc.
Primer alimento para un Bebé de 6 meses: Cómo elegirlo + 5 ejemplos ¿Cuál es el mejor?
El "Método de la Mano" como guía
Una forma sencilla de tener una referencia para las cantidades de alimentos es utilizar el "método de la mano". Este sistema sirve de guía para conocer las raciones que debemos dar de cada grupo de alimentos, adaptándose al tamaño del propio bebé.
Más Allá de la Fórmula: Leches para Niños Mayores de un Año
Aunque la leche materna y las fórmulas infantiles son cruciales en los primeros meses, a medida que el niño crece, los padres se preguntan sobre otras opciones lácteas.
Leches de crecimiento y sus beneficios
Actualmente, las fórmulas infantiles han mejorado cada vez más su composición. La ESPGHAN recomienda las leches de crecimiento como el alimento adecuado para niños de 1 a 3 años, como parte de una dieta diversificada. Estas fórmulas constituyen un paso intermedio entre las fórmulas de continuación y la leche de vaca. Su composición se asocia con componentes que ayudan a fortalecer el neurodesarrollo del niño, como la adición de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFA), en especial ácido docosahexaenoico (DHA), que beneficia el desarrollo de la agudeza visual y mejora la función cognitiva. Además, moléculas como la lactoferrina y los nucleótidos potencian la función inmunitaria, y en los últimos años, se ha innovado con la incorporación de probióticos. Un vaso de leche (200 ml) puede suponer un 30% de la dosis diaria de calcio recomendada, y la leche contiene triptófano, un aminoácido que ayuda a que el niño se relaje y concilie mejor el sueño.
Alternativas a la leche de vaca
Si bien poder asegurarnos la cantidad de calcio recomendado no siempre tiene que ser en forma de vaso de leche, en el mercado existe una gran variedad de leches: de cabra, de almendra, de arroz, de soja, de avena. Las leches vegetales se hacen un hueco cada vez más importante en muchos hogares. Sin embargo, es fundamental consultar con el pediatra para conocer las ventajas e inconvenientes de introducir estas bebidas de origen vegetal en la dieta del niño en sustitución de la leche de vaca, así como para entender qué aporta la leche de cabra en la alimentación infantil y si es adecuada.
Consideraciones Generales y Cuándo Consultar al Pediatra
La alegría de tener un bebé es una aventura increíble y llena de retos. Tu bebé comenzará a tener un patrón de alimentación de manera natural a medida que vaya creciendo, pudiendo ingerir más leche materna, leche de fórmula o alimentos sólidos por toma.
- Cada bebé es único: No hay dos bebés que coman exactamente la misma cantidad o los mismos alimentos. No existe una norma "fija" de cuánto puré o cuántos biberones debe tomar cada bebé.
- Controles pediátricos: Lleva a tu bebé a las visitas de control del pediatra recomendadas, para que pueda pesarlo, medirlo y asegurarse de que está creciendo adecuadamente.
- Consultar siempre: Si alguna vez tienes dudas sobre qué y cuánto le debes dar de comer a tu bebé, consulta siempre a su pediatra. Llámale si te preocupa que tu bebé no esté comiendo lo suficiente o si tienes problemas con la lactancia materna.