El Chupete en el Desarrollo Infantil: Usos, Beneficios y Retirada

Aunque no es indispensable, el chupete es una herramienta común que ayuda a muchos niños a tranquilizarse. Otros prefieren chupar su propio dedo, normalmente el pulgar, durante los primeros años.

La importancia del reflejo de succión

Desde el momento de su nacimiento, los bebés presentan el llamado "reflejo de succión". Se trata de un acto innato e inconsciente que les permite alimentarse y garantiza su desarrollo. El uso del chupete en este momento les permite satisfacer este acto innato, ya que la succión es de vital importancia, pues es el instrumento que les permite cubrir una de sus necesidades básicas: la alimentación. Durante todo el primer año y medio de vida, la boca y todas las acciones que con ella realice (succionar, chupar, morder) serán su forma de conocer el mundo y de encontrar placer. Los bebés normalmente chupan de manera excesiva cuando no están siendo amamantados y los chupetes proporcionan bienestar.

La edad habitual de mayor necesidad de succión está entre los dos y los cuatro meses, después de los cuales, el ansia de chupar disminuye gradualmente.

Beneficios del chupete

  • Es una excelente herramienta de consuelo y de alivio durante su primer año de vida.
  • El uso del chupete disminuye el tan temible síndrome de muerte súbita del lactante, debido a la succión continua durante la noche.

Momentos adecuados para introducir y retirar el chupete

Introducción del chupete

Es mejor esperar unos días después de nacer para introducir el chupete para no interferir con la lactancia materna. La Academia Americana de Pediatría y la Academia Estadounidense de Médicos de Familia recomiendan limitar o abandonar el uso del chupete en torno a los 6 meses de edad. El chupete puede ser introducido entre el primer y segundo mes de vida para sustituir al dedo.

Retirada del chupete: ¿Cuándo y por qué?

El chupete, a pesar de sus beneficios, no se puede utilizar para siempre. El momento ideal para retirar el chupete varía según cada niño, por lo que no es posible dar unas pautas fijas. Sin embargo, como norma general, es importante hacerlo antes de que el niño cumpla tres años.

  • Entre los 6 y 12 meses: Es recomendable comenzar a limitar el uso del chupete solo para momentos específicos, como la hora de dormir.
  • Antes de los 18 meses: A esta edad, los niños comienzan a desarrollar habilidades de lenguaje y el uso prolongado del chupete puede interferir en este proceso.
  • Antes de los 3 años: La retirada del chupete debe completarse definitivamente antes de los tres años para evitar problemas dentales a largo plazo.

Los niños de 2 años deben ir aprendiendo a calmarse con otros medios más maduros que el de ir succionando un chupete: utilizando las palabras, con el movimiento corporal. El chupete todo el día también dificulta la instauración del habla al tener como un tapón en la boca todo el día.

El mantenimiento del chupete cuando ya ha desaparecido el reflejo de succión cambia su finalidad inicial. A los dos años de edad, el niño utiliza el chupete como un juguete para succionar.

Olvidarse del chupete antes de los 2 años, evitará que el bebé recurra a los dedos como elemento de sustitución. Los adultos proporcionamos rápidamente el chupete al niño, porque éste le entretiene, tranquiliza, calma, ayuda a conciliar el sueño y se transforma en un compañero inseparable que, finalmente, se puede convertir en algo difícil de quitar.

Niño de 2 años señalando objetos

Consecuencias negativas del uso prolongado del chupete

El uso prolongado del chupete puede tener varias consecuencias negativas para el desarrollo bucodental y general del niño:

  • Problemas de alineación dental: El uso continuado del chupete más allá de los tres años puede causar malformaciones en la boca, como una mordida abierta o una mordida cruzada. Cuando un niño usa chupete o se chupa el pulgar durante un largo periodo de tiempo, los incisivos superiores son empujados hacia adelante y los dientes inferiores, hacia atrás. Incluso, en algunas ocasiones, los dientes superiores no tocan los dientes inferiores (mordida abierta) o se produce una mala oclusión donde se fuerza a la mandíbula inferior a ocupar una posición inadecuada (mordida cruzada), lo que en un futuro puede requerir un tratamiento de ortodoncia. Después de los dieciocho meses, provoca deformaciones en el paladar.
  • Interferencia en el desarrollo del habla: El chupete puede interferir en la correcta articulación de sonidos y palabras, retrasando el desarrollo del lenguaje. Es difícil hablar con el chupete en la boca, lo cual es importante a partir del año, cuando empieza el desarrollo del lenguaje.
  • Infecciones y problemas de higiene: Los chupetes pueden convertirse en un foco de bacterias si no se limpian adecuadamente.
  • Dependencia emocional: Los niños pueden volverse emocionalmente dependientes del chupete, usándolo como una fuente primaria de consuelo. Su falta, pérdida o ausencia provocan una angustia desmesurada, y la única forma de conseguir tranquilidad es a través del chupete. Después de los tres o cuatro años, pueden interferir seriamente en el desarrollo normal de la independencia.

¿Cuándo el chupete se convierte en un problema?

El chupete se convierte en un problema cuándo:

  • Entorpece la marcha de la vida diaria, pues su uso se vuelve constante y el niño depende de él para todo.
  • Su falta, pérdida o ausencia provocan una angustia desmesurada.
  • La única forma de conseguir tranquilidad es a través del chupete.

Recomendaciones para el uso y retirada del chupete

Uso correcto del chupete

  • Rechazar los chupetes que contengan algún líquido.
  • Nunca cubrir el chupete con sustancias dulces o licores para hacer callar al bebé, esto puede provocar alteraciones en los dientes, caries, lesiones en la lengua, etc.
  • Retirar el chupete al niño siempre que deje de chuparlo o lo tire al suelo.
  • Examinar el chupete periódicamente para asegurarse que está en perfectas condiciones y cambiarlo cuando esté deteriorado.
  • No dar el chupete siempre que llore. Durante los seis primeros meses, se le dará siempre que quiera chupar, pero no siempre que llore; a veces, lloran por otras causas y otras veces, basta con ser mecidos.
  • Coger en brazos y mecer al niño para hacerle sentir confortable. A medida que crezcan, es mejor hacer esto para tranquilizarles, darles un suave masaje, en vez de usar el chupete.
  • Pasados los seis meses, dejar el chupete en la cuna, solo para las siestas o en horas de la noche. Una vez dormido, retirarlo de su boca si no se le ha caído. Si se le permite usarlo todo el tiempo, su interés por él aumentará.
  • Los límites generales de la utilización de este elemento podrían ser: no emplearlo de forma generalizada, retirarlo siempre que no sea necesario y tratar de que no se obsesione con uno en concreto (que tenga varios de diferentes formas enriquecerá la experiencia y les hará menos dependientes del objeto).

TIPS y consejos para quitarle el Chupete/Chupón a tu Bebé

Estrategias para retirar el chupete

Quitar el chupete al bebé requiere tiempo y paciencia. Lo más importante para quitar de circulación al chupete y que los esfuerzos no caigan en saco roto, sea estar preparado psicológicamente para "resistir". Elegir un buen momento es fundamental, tanto como ponernos en el lugar del niño y tratar de entender lo que siente. Pensemos que los niños pasarán por lo mismo que un adulto que abandona un hábito, pero de manera impuesta, por lo tanto, deberemos fortalecer nuestra paciencia y saber que hay que soportar rabietas, berrinches, llantos, etc.

Preparación previa

  • Habla con él y dile que ya es mayor. Que los niños mayores no usan chupete, ni duermen en cuna.
  • Dibuja con él un calendario bonito y señala una fecha con un círculo rojo, dentro de una semana, por ejemplo.
  • Inicialmente ve preparándole. Retira tetinas de los biberones y comienza a utilizar pajita.
  • Ofrecer alternativas de consuelo: Introducir juguetes de apego o mantas de seguridad que puedan ofrecer consuelo sin los efectos negativos del chupete.

Métodos de retirada

Hay que buscar la fórmula que mejor vaya con el niño. Muchos aceptan restringir su uso solo para dormir, pero otros no pueden entender que es bueno en un momento y malo en otro. El quitarlo de forma gradual o de repente habrá que decidirlo en función de cada niño.

Plan A: El regalo a un bebé más pequeño

  1. Ve a comprar una caja bonita con tu hijo y haz que introduzca todos sus chupetes dentro. No te quedes con ninguno.
  2. Una vez los hayáis guardado, id a casa de una vecina, una amiga o un primo que tenga un bebé pequeñito.
  3. Entre los dos le regalaréis la caja llena de chupetes al bebé. Celebradlo como un gran acontecimiento: “¡Qué bien que Carlitos ya es mayor y le ha dado todos sus chupetes a Pepito! ¡Muy bien cariño!”.
  4. Cuando pida el chupete, deberéis recordarle la cajita, cómo se los entregó a Pepito y lo mayor que es él.

Plan B: El globo de helio

  1. El día señalado en el calendario iréis a comprar un globo de helio.
  2. Id a la playa, a la montaña, al parque o salid al jardín de casa.
  3. Ata todos los chupetes en la cuerdecita y cuando estéis todos juntos haced una cuenta atrás.
  4. Ponedle tanto entusiasmo como si estuviese despegando el Apolo 11 y, por supuesto, decid: ¡adiós, adiós, adiós!
  5. Cuando se le pase la emoción y pida su chupete, recordadle la escena, la fiesta que hicistéis y que ya no podrán volver los chupetes del cielo.

Si se lo quitan de golpe, hay que buscar una buena excusa que le permita asumir la pérdida: dárselo a los Reyes Magos o a Papá Noel, se ha quedado en casa de vacaciones, o se lo ha comido el perro del vecino, etc., y no se podrá reponer, porque a los niños tan mayores no les venden chupetes.

Cuando llore pidiéndolo, deberemos consolarlo y, poco a poco, hacerle ver que es muy mayor, que ya es grande como papá o mamá. Quizás sea bueno proporcionarle un muñeco con chupete (que él no pueda usar) para que juegue con el rol de adulto y elabore la situación, incluso para que haga el papel de "el bueno", que da el chupete al muñeco siempre que lo quiere. Lo importante es no claudicar porque, de lo contrario, se instaura una forma de funcionar donde el niño, inconscientemente, sabe que lo que debe hacer es persistir con su conducta para conseguir su objetivo, que sólo es cuestión de tiempo para conseguir lo que pretende. Es muy importante no volvérselo a dar ya que habrá un retroceso y generará aún más apego, con lo cual costará después mucho más la retirada.

Ayudar al niño a eliminar el chupete. Cuando tenga 3 años, solo debe usarlo para dormir. Muchas veces resulta más fácil eliminarlo durante un cumpleaños o una fiesta. Ayudarlo a olvidarlo motivándole, argumentando que ya es mayor para usar chupete.

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