Pobreza y Exclusión Social: Implicaciones en el Desarrollo y Aprendizaje Infantil

Los fenómenos de la pobreza, exclusión y vulnerabilidad social representan desafíos complejos con profundas implicaciones en el desarrollo de los individuos, especialmente en sus procesos de aprendizaje a lo largo de la vida. Desde un punto de vista integral, es crucial analizar estos contextos y el impacto que tienen en la internalización de conocimientos y habilidades.

Objetivos del Análisis

El presente artículo aborda estos fenómenos con los siguientes objetivos:

  • Diferenciar los términos de pobreza, exclusión y vulnerabilidad social.
  • Enunciar qué son los aprendizajes desde distintas disciplinas teóricas.
  • Revelar si los contextos de pobreza, exclusión y vulnerabilidad social afectan o no a los sujetos al momento de aprender.

Definiciones y Evolución Conceptual

Las categorías de exclusión y vulnerabilidad social han surgido como una evolución del concepto tradicional de pobreza, que era estático, unidimensional y solía concebir estos fenómenos como resultado de la economía, la falta de capitales (físico, humano y social) en los hogares, o la incapacidad para movilizar estos recursos de manera eficiente. Si bien no son términos análogos, comparten la característica de ser partícipes de algún tipo de privación.

La pobreza, entendida como privación y como proceso, se analiza desde diversas perspectivas, incluyendo factores de vulnerabilidad y grupos en situación de riesgo social. Existen enfoques como el de las necesidades humanas básicas y el de Desarrollo Humano, que se centran en las potencialidades y capacidades de las personas. La pobreza se contextualiza también dentro del marco del desarrollo de las sociedades capitalistas, el Sistema Mundial y los países de la OCDE, permitiendo procesos comparados de empobrecimiento en regiones como América Latina y el Caribe.

A nivel institucional, la Comisión Europea define la pobreza como el estado en el que hay una insuficiencia de recursos para vivir con dignidad. Por su parte, la exclusión social engloba a las personas a las que no se les permite participar plenamente en la sociedad a causa de sus características o circunstancias.

Esquema conceptual de la relación entre pobreza, exclusión social y vulnerabilidad

Impacto de la Pobreza y Exclusión en el Desarrollo Infantil

Los hallazgos científicos de los últimos años aportan datos acerca del impacto que tiene la exposición a diferentes factores de riesgo en los niños y adolescentes que viven en contextos de carencias y privaciones. Como consecuencia, los sujetos dentro de contextos vulnerados evidencian más probabilidades de que su crecimiento físico y su desarrollo psicológico, emocional, cognitivo y simbólico se encuentren afectados.

En el ámbito de las ciencias de la salud, se ha utilizado el nivel educativo, la clase social o la renta como determinantes para evaluar las desigualdades sociales y sus efectos. La población con menor nivel educativo es más tendente al tabaquismo, el sedentarismo o una dieta poco equilibrada. Si los efectos son dañinos en la población adulta, en la población infantil, que está en crecimiento y desarrollo, los efectos pueden llegar a ser más importantes. Los niños y niñas están marcados por períodos críticos de desarrollo, y no adquirir ciertas habilidades en un momento clave puede tener repercusiones de por vida.

Identificar las carencias de los sujetos respecto a la disponibilidad de activos posibilita determinar cuáles son las carencias, los riesgos y las posibles alteraciones en sus aprendizajes.

Infografía: Impacto de la pobreza en el desarrollo físico y cognitivo infantil

Panorama de la Pobreza y Exclusión Social en España

A pesar de que los indicadores de la macroeconomía son positivos, la vulnerabilidad económica, la desigualdad estructural, y el riesgo de pobreza y exclusión social se encuentran instalados en la realidad española y parecen inamovibles. El sistema económico español está generando asimetrías sociales, donde unas pocas personas concentran la riqueza mientras la gran mayoría sufre para llegar a fin de mes, y muchas otras se encuentran en situación de pobreza y exclusión social.

Pobreza Infantil y Juvenil

La tasa de pobreza infantil en España se ubica en el 29%, una de las peores a nivel europeo. Un tercio de la población en situación de exclusión social severa son niños y niñas, y un 11% son jóvenes entre 18 y 29 años. En 2023, el 30,3% de niños y adolescentes estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, especialmente en hogares monoparentales y familias numerosas.

La pobreza infantil es una de las mayores amenazas para los derechos de los niños y un determinante clave de la salud, con efectos duraderos debido a la vulnerabilidad de los menores, que dependen de los adultos para su cuidado. Más allá de la falta de recursos básicos, tiene un impacto negativo en el desarrollo físico y emocional y en los resultados educativos, perpetuando la desigualdad social.

Pobreza Infantil en España

Contexto Demográfico y Social

La demografía española se ha transformado con el envejecimiento de la población, la baja natalidad y la inmigración. En 2024, la población residente nacida fuera del territorio español alcanzó los 8,8 millones de personas, cifra representativa respecto de la población española que en 2025 superó los 49 millones de personas. La clase media solo representa el 43% del total de la población.

Datos recientes revelan que 9,4 millones de personas se vieron afectadas por procesos de exclusión social en 2024, de los que 4,3 millones se encuentran en exclusión severa.

Precariedad Laboral

El empleo ya no garantiza el acceso a derechos mínimos para una vida digna. La inestabilidad, los salarios precarios y la ausencia de garantías laborales determinan muchas vidas. En España, una de cada diez personas trabajadoras se encuentra en situación de exclusión social. La proliferación de trabajos precarios y de salarios insuficientes y desprotección social es una constante, afectando a 11,5 millones de personas trabajadoras (el 47,5% de la población activa).

La inestabilidad y la parcialidad laboral afectan, principalmente, a sectores más vulnerables de la población, impidiendo romper con el ciclo de la pobreza y acceder a un proyecto de vida sostenible. La precariedad laboral tiene también un impacto significativo en la salud mental de las personas.

Acceso a la Vivienda

En España se privilegia la inversión inmobiliaria frente al uso social de la vivienda, existiendo 3,8 millones de viviendas vacías. El acceso a la vivienda supone un esfuerzo económico desproporcionado para las familias, que dedican un 43,1% de sus ingresos al alquiler. El 45% de los hogares en régimen de alquiler se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social, comprometiendo en gran medida su situación económica.

Desigualdad de Género y Carga Doméstica

Las mujeres de entre 32 y 42 años alcanzaron una participación laboral histórica del 70% en 2024. Sin embargo, este aumento no ha transformado su posición dentro de los hogares españoles. Ellas siguen teniendo una sobrecarga en el "segundo turno doméstico" debido a la falta de corresponsabilidad masculina. Solo en el 18,9% de los hogares, los hombres se ocupan de las tareas domésticas, frente a un 50,5% de mujeres.

Inseguridad Alimentaria

La inseguridad alimentaria en España alcanza al 11,6% de los hogares: el 4,5% sufre inseguridad leve (baja calidad alimentaria); el 5,5%, moderada (reducción de la cantidad de alimentos o saltarse comidas); y el 1,4% sufre inseguridad alimentaria grave, que se traduce en días sin comer por falta de recursos.

Medición de la Pobreza y Exclusión Social

Para analizar las situaciones de pobreza, exclusión social y el grado de desigualdad, se utilizan herramientas estadísticas como la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En la Unión Europea, desde 2010, la pobreza y exclusión se miden mediante el indicador AROPE (At Risk of Poverty or Social Exclusion), que cuenta con tres subindicadores:

  • Riesgo de Pobreza: Mide la pobreza relativa a partir del umbral de riesgo de pobreza. En Cataluña en 2021, un hogar unipersonal se consideraba pobre si su renta neta era inferior a 11.297 euros anuales (941 euros mensuales). Para un hogar monoparental con un menor de 14 años, el umbral era de 14.686 euros anuales.
  • Baja Intensidad de Trabajo por Hogar: Considera a personas entre 0 y 64 años que viven en hogares donde los adultos en edad de trabajar (excluyendo estudiantes entre 18-24 y jubilados) trabajaron menos del 20% de su tiempo de trabajo potencial total.
  • Privación Material Severa: Se determina para aquellos hogares que no pueden permitirse, por lo menos, 4 de los 9 elementos materiales considerados necesarios para llevar una vida adecuada. En 2021, se incorporó el concepto de severa privación material y social, que cuantifica la carencia forzada de elementos necesarios y deseables para una vida adecuada, distinguiendo entre quienes no pueden pagar un bien, servicio o actividad social.

La ECV también permite obtener indicadores relacionados con la desigualdad en la distribución de renta, como el índice de Gini (cuyo valor entre 0 y 1 indica mayor desigualdad cuanto más alto, siendo 0,33 en España y 0,31 en Cataluña) y la ratio S80-S20 (que calcula el porcentaje de renta acumulado por el 20% más rico respecto al 20% más pobre).

Infografía: Explicación de los indicadores AROPE y su cálculo

Factores de Riesgo y Salud Mental Infantil

Un mayor riesgo de pobreza y exclusión social se relaciona directamente con un aumento de problemas de salud mental en la infancia. La relación entre el nivel de pobreza y exclusión social familiar y los problemas internalizantes y externalizantes en niños se mostró determinada por el nivel de estrés parental.

Estudios han explorado cómo el estrés parental y el perfil parental (que incluye la percepción de los padres sobre su rol en la crianza y sus conocimientos sobre el desarrollo evolutivo) median en la salud mental infantil. Se ha comprobado que el estrés parental puede explicar el 32% de los problemas internalizantes y el 49% de los externalizantes, mientras que el perfil parental media el 35% de los problemas internalizantes y el 48% de los externalizantes en la relación entre AROPE y salud mental infantil.

Diagrama de flujo: Relación entre pobreza, estrés parental y salud mental infantil

Propuestas y Medidas para Combatir la Pobreza

Para garantizar que los niños y niñas crezcan con la mejor salud mental posible y abordar las desigualdades estructurales, se requieren medidas directas que impliquen cambios a nivel social:

  • Optimizar los servicios de búsqueda de empleo para reducir las tasas de desempleo.
  • Mejorar el sistema educativo, evitando modelos duales que segregan a quienes tienen más recursos.
  • Incrementar el salario mínimo interprofesional para garantizar una vida digna y erradicar la figura de los "trabajadores pobres".
  • Ofrecer programas de ayudas sociales y mejorar el acceso al Ingreso Mínimo Vital.
  • Rebajar el coste de los suministros energéticos para eliminar la pobreza energética.

Además de estas medidas estructurales que mejorarían la salud mental infantil y adulta, la aplicación de programas de parentalidad positiva ha demostrado ser una de las estrategias con mayor arraigo y evidencia científica. Estos programas acompañan a las familias en su rol de madres y padres, brindando apoyo social, creando espacios para el diálogo y recomendando dinámicas parentales para mejorar la crianza. Este enfoque enfatiza la importancia de adoptar medidas políticas y estructurales de protección a la infancia frente a la pobreza que mejoren las condiciones de vida de los niños y niñas.

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