Lactancia Materna Durante el Embarazo: Efectos y Consideraciones

Cuando una mujer se encuentra amamantando y descubre que está embarazada de nuevo, es natural que surjan preguntas y preocupaciones. La lactancia materna durante el embarazo es un tema que, a menudo, genera mensajes contradictorios y mitos, pero la evidencia científica actual ofrece claridad sobre su seguridad y sus efectos.

Esquema de las interacciones hormonales durante la lactancia y el embarazo

¿Qué es la Lactancia en Tándem?

La lactancia en tándem se define como la lactancia materna simultánea de dos o más hijos de diferentes edades, típicamente un lactante o niño pequeño y un recién nacido. Este tipo de lactancia no perjudica la salud de la madre ni del nuevo hijo. En culturas donde la lactancia prolongada es inusual, la decisión de amamantar durante el embarazo, inevitablemente, puede ser cuestionada y censurada.

Una revisión de la literatura sugiere que la lactancia materna en tándem no tiene efectos negativos en la salud del recién nacido, y que los niños que son amamantados en tándem aumentan de manera adecuada su peso corporal. Además, no representa un riesgo de desnutrición materna, aunque en algunos casos puede causar deficiencias en ciertos nutrientes, por lo que una buena nutrición materna es fundamental.

Seguridad de la Lactancia Materna Durante el Embarazo

El Papel de la Oxitocina y las Contracciones Uterinas

Una de las principales preocupaciones es que la succión del pezón estimula la producción de oxitocina, hormona que provoca las contracciones uterinas. Sin embargo, los estudios disponibles sugieren que estas contracciones no son peligrosas para el feto y no aumentan el riesgo de parto prematuro en embarazos saludables.

La oxitocina liberada durante la lactancia generalmente se produce en una cantidad tan pequeña que no es suficiente para causar un parto prematuro. Los receptores oxitócicos uterinos se desarrollan a lo largo de la gestación y, durante los primeros meses, no suelen estar activados. Los estudios demuestran que el útero es insensible a la oxitocina hasta cerca de las 40 semanas en la mayoría de las mujeres. Por lo tanto, en un embarazo sano, las contracciones uterinas leves que puedan sentirse no representan una preocupación significativa y son inofensivas para el feto, rara vez aumentando las posibilidades de tener un aborto involuntario.

Las contracciones de Braxton-Hicks, o falsas contracciones, están presentes a partir de la sexta semana de embarazo y son una parte normal del proceso.

Situaciones de Riesgo

La lactancia materna durante un embarazo que se desarrolla de manera normal, no provoca abortos ni partos prematuros. No obstante, existen ciertas circunstancias en las que un médico podría recomendar interrumpir la lactancia:

  • Si la mujer presenta una amenaza de aborto en el segundo embarazo. En este caso, la liberación de oxitocina podría, en teoría, empeorar la situación de amenaza. Solo en amenazas graves se podría interrumpir temporalmente.
  • En casos de embarazos múltiples (gemelares u otros), que se consideran de alto riesgo, generalmente se recomienda el destete si la madre está amamantando.
  • Si la madre presenta síntomas de trabajo de parto adelantado, un destete al menos temporal podría ser beneficioso.
  • En presencia de enfermedades obstétricas que requieran ingreso hospitalario o modificaciones que impliquen la suspensión de la lactancia, como riesgo aumentado de parto prematuro o sangrados vaginales.

Fuera de estas situaciones específicas, hay estudios de observación clínica que subrayan la inocuidad de la lactancia durante el embarazo para el desarrollo intrauterino del feto. La duración de los embarazos con y sin lactancia materna no ha mostrado diferencias significativas.

Cambios en la Leche Materna y en la Producción

Disminución de la Producción

El embarazo en sí, como consecuencia de los cambios hormonales (fundamentalmente los estrógenos y la progesterona), tiende a disminuir progresivamente la producción de leche. La mayoría de las madres reportan una disminución en la producción de leche durante el embarazo. Aunque puede haber una reducción desde las primeras semanas, no suele ser hasta la semana 16-18 que se produce una bajada más brusca de producción, debido a que la placenta comienza a producir estrógenos en grandes cantidades. En el segundo trimestre, alrededor del cuarto o quinto mes, se produce una disminución cuantitativa de la producción de leche. Se estima que casi dos tercios de los lactantes se destetan durante el siguiente embarazo de su madre, haciéndolo sobre todo en el segundo trimestre.

Cambio en el Sabor y Consistencia (Calostro)

La producción de hormonas propias del embarazo también puede modificar algo el sabor y la composición de la leche. Durante los últimos meses del embarazo, el pecho de la mujer comienza a prepararse para el nuevo bebé, y la leche empieza a convertirse en calostro. Esto influye en el cambio de las propiedades de la leche, así como su sabor, lo que puede favorecer que el lactante mayor rechace sus nuevas características y se destete. El calostro tiene menos cantidad de lactosa, lo que hace que la leche tenga un sabor menos dulce, al mismo tiempo que el nivel de sodio sube, haciéndolo más salado.

Aunque algunas madres perciben la aparición del calostro en el segundo trimestre, la evidencia científica apunta a que la leche que segregan las madres embarazadas que amamantan analíticamente no se parece al calostro maduro, sino que su composición se adapta progresivamente a las necesidades del nuevo bebé.

Infografía sobre la evolución de la leche materna durante el embarazo

Destete Espontáneo del Hijo Mayor

Es muy frecuente que el niño mayor se destete espontáneamente durante el embarazo. Según datos de La Liga de La Leche, hasta un 69% de los pequeños se destetan espontáneamente ante una nueva gestación. Esto se debe a los cambios en la cantidad, consistencia y sabor de la leche, que pueden frustrar al niño si el flujo es más lento. Más de la mitad de los niños se destetarán durante el embarazo de la madre; el 30 por ciento de ellos lo hace hacia el tercer mes, cuando disminuye la producción, y el resto hacia el quinto mes.

Desafíos y Consideraciones para la Madre

Sensibilidad y Dolor en los Pezones

Uno de los primeros síntomas de embarazo es la extrema sensibilidad que la madre siente en los pechos, que puede hacer que las tomas sean más molestas e incluso dolorosas. Casi el 75% de las madres experimentan dolor en los pezones, especialmente en el primer trimestre. Si, además, hay grietas en el pezón o la glándula está muy congestionada, esto puede llevar a la madre a considerar dejar la lactancia. Sin embargo, el dolor casi nunca es intenso y las interferencias con el nuevo embarazo son nulas, por lo que se recomienda continuar dando el pecho si no hay contraindicaciones médicas.

Fatiga y Agotamiento

La fatiga es una parte normal de todos los embarazos. Algunas mujeres pueden preocuparse de que la lactancia materna durante el embarazo contribuya a un mayor agotamiento. Aunque la lactancia en sí misma no es agotadora, la combinación de amamantar y gestar simultáneamente implica un gasto energético. Sin embargo, no es tan elevado como en el caso de un embarazo múltiple.

Necesidades Nutricionales de la Madre

Es esencial que la madre mantenga una alimentación adecuada y equilibrada para asegurar su salud, la del niño que amamanta y la del feto. Su ingesta de calorías dependerá de la edad del niño que amamanta, sumando las calorías adicionales necesarias durante el segundo (350 calorías) y tercer (450 calorías) trimestre. Es recomendable consultar con un nutricionista y el ginecólogo para vigilar si las necesidades de calcio y otros nutrientes están cubiertas.

Las madres que quedan embarazadas mientras amamantan necesitan saber que las objeciones más comunes durante el embarazo son infundadas y que no hay diferencias significativas en las cifras de hemoglobina de la madre en comparación con embarazos sin lactancia, lo que indica que no sufren anemia de forma más acusada por amamantar.

Sentimientos y Emociones Negativas

Para algunas madres, la lactancia durante el embarazo puede provocar ciertos sentimientos desagradables o incluso rechazo hacia su hijo mayor, además de ansiedad y preocupación por las contracciones. Cuando el hijo mayor pide el pecho muy a menudo, la madre puede sentirse abrumada por la intensidad de la demanda y experimentar emociones negativas y rechazo. Solo la madre puede sopesar estas ventajas e inconvenientes y decidir en función de las necesidades de sus hijos y las suyas propias.

Impacto en el Descanso Nocturno

El mantenimiento de la lactancia materna del hermano mayor puede empeorar el descanso nocturno de la mujer embarazada si las tomas se mantienen durante la noche. Además, el aumento de peso en el embarazo puede generar molestias y dolor lumbar y en la espalda.

La Lactancia en Tándem Después del Parto

Cuando el hijo mayor no se desteta durante el embarazo, la madre puede amamantar a ambos tras el parto, lo que se conoce como lactancia en tándem. Una vez que la gestación haya terminado, la producción láctea volverá a subir, asegurando leche suficiente para ambos bebés.

La succión del hermano mayor ayuda a la rápida subida de la leche después del parto, de modo que el recién nacido pierde menos peso durante sus primeros días de vida y se recupera más rápidamente. Es un mito que el hijo mayor "robe" el tan preciado calostro al recién nacido; los pechos producirán calostro suficiente para ambos, y el que tome el hijo mayor le supondrá una importante inyección de inmunidad.

La única precaución que es preciso observar es que, durante los primeros días, el recién nacido debería tener preferencia en las tomas, para asegurar que reciba suficiente calostro. Es frecuente que el hijo mayor mame igual o incluso más que el pequeño durante el primer mes, pero esto no es un problema para el recién nacido, que suele ganar peso con velocidad. La lactancia en tándem asegura una buena provisión de leche materna al haber más estimulación.

Además, la lactancia en tándem no favorece el contagio de enfermedades entre hermanos. Al contrario, es probable que la madre comparta la misma inmunidad con sus hijos, consiguiendo que el pequeño reciba defensas contra los virus o bacterias de los que el mayor ya es portador. Si el lactante mayor presenta una lesión por herpes (labial o en otra localización), no debe ser amamantado para evitar el contagio del recién nacido. Se recomienda mantener las medidas habituales de higiene.

Interesantemente, en muchos casos, la madre no dispara el reflejo de eyección cuando mama el hijo mayor, pero sí cuando mama el pequeño, lo que podría indicar una sintonía especial con el recién nacido.

Recomendaciones y Decisiones Personales

En definitiva, y salvo que el médico indique lo contrario, continuar con la lactancia durante el embarazo es una decisión que depende exclusivamente de la madre y de su hijo mayor. Cuando la lactancia y el embarazo se superponen, los factores críticos a tener en cuenta son los sentimientos y las relaciones. La madre es quien debe decidir cómo proceder en base a sus propias necesidades y sentimientos, así como los de sus pequeños.

Las madres que quedan embarazadas durante el período de lactancia necesitan saber que la mayoría de las objeciones comunes sobre la lactancia durante el embarazo son infundadas. Es importante que los mitos y miedos que minan la responsabilidad y el derecho de las madres de determinar el curso de acción adecuado para ella y su hijo sean erradicados.

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