El reflujo gastroesofágico (RGE) se refiere al retorno involuntario del contenido del estómago hacia el esófago. En los bebés, este fenómeno es muy común y generalmente benigno, ya que el esfínter entre el estómago y el esófago aún está en desarrollo, lo que puede permitir que los alimentos y el ácido gástrico fluyan hacia el esófago. Por lo general, los síntomas del reflujo gastroesofágico mejoran por sí solos cuando el niño tiene entre 12 y 14 meses de nacido, aunque puede persistir hasta los 18 meses, siendo esto último poco frecuente.
Tipos de Reflujo en Bebés
Es importante distinguir entre el reflujo fisiológico (normal) y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
- Reflujo Fisiológico: El bebé echa poca cantidad de leche, justo después de la toma. La leche es blanca, no huele a ácido y el bebé se muestra contento y sin molestias. Esta leche no ha empezado todavía la digestión y no ha cambiado su acidez.
- Reflujo Gastroesofágico (RGE): Es una cantidad de leche abundante, agria, en ocasiones amarillenta que huele a ácido o a vómito. Ha empezado a digerirse y puede provocar quemazón o irritación de la mucosa del esófago (esofagitis). El bebé puede arquearse intentando huir de ese quemazón.
- Reflujo Silente: La leche no llega hasta la boca, por lo que es más difícil de diagnosticar. El bebé no llega a regurgitar, la leche se queda en el esófago sin llegar a la boca, pero puede manifestar malestar.
Causas del Reflujo en Bebés
La principal causa del reflujo gastroesofágico en el lactante es la inmadurez del sistema digestivo, específicamente del esfínter esofágico inferior (cardias). Este músculo actúa como una válvula entre el esófago y el estómago. Cuando el bebé traga, este músculo se relaja para permitir que los alimentos pasen del esófago al estómago y luego se contrae para mantener los alimentos dentro. En los bebés con reflujo, este músculo no está totalmente desarrollado, o se debilita o se relaja cuando no debería, permitiendo que el contenido del estómago regrese al esófago.

Existen circunstancias que favorecen el RGE, como las enfermedades congénitas y síndromes polimalformativos, la prematuridad o el retraso de crecimiento intrauterino. Un exceso de producción de ácido en el estómago puede ocurrir si el bebé come con ansiedad, su estómago se llena demasiado rápido y la leche no tiene tiempo de amortiguar la acidez.
Síntomas para Identificar el Reflujo
Los síntomas del RGE en bebés pueden variar. Cuando el reflujo es muy evidente, se identifica con facilidad por las continuas regurgitaciones del lactante. Otros síntomas comunes incluyen:
- Irritabilidad durante o después de comer.
- Problemas para dormir.
- Dificultad para aumentar de peso de manera adecuada.
- Disconfort digestivo, a diferencia de los cólicos o la intolerancia a la lactosa.
- Hipos, tos o estornudos sin motivo aparente (especialmente en reflujo silente).
- El bebé se arquea intentando huir de la quemazón.
Es importante recordar que la regurgitación es solo la "punta del iceberg", siendo lo más importante lo que no se ve, como la esofagitis por reflujo, es decir, la continua irritación de la mucosa del esófago al ascender el alimento con ácido clorhídrico del estómago.
Diagnóstico del Reflujo en Bebés
Para diagnosticar el reflujo infantil, el profesional de atención médica realiza un examen físico y hace preguntas sobre los síntomas del bebé. Si el bebé crece según lo previsto y parece satisfecho, generalmente no se necesita hacer pruebas. En otros casos, pueden realizarse:
- Monitoreo de pH o impedancia esofágica: Para medir la acidez en el esófago del bebé, se introduce una sonda fina por la nariz o la boca del bebé hasta el esófago, conectada a un dispositivo que controla la acidez o la presencia de líquido.
- Radiografías (serie gastrointestinal superior): Estas imágenes pueden identificar problemas en el tracto digestivo, como una obstrucción, y examinan la forma del tracto gastrointestinal superior. Se le puede dar al bebé una sustancia de contraste antes de la prueba.
- Endoscopia superior: Utiliza una cámara diminuta ubicada en el extremo de una sonda flexible (endoscopio) para examinar visualmente el aparato digestivo superior. Se pueden tomar muestras de tejido para analizarlas. En bebés y niños, generalmente se realiza con anestesia general.
En el caso del reflujo silente, el diagnóstico a menudo se basa en la entrevista a los padres y la detección de patrones, como la aparición de cólicos o arqueamientos de espalda después de las tomas.
Estrategias de Manejo y Tratamiento del Reflujo
La mayoría de los bebés con reflujo gastroesofágico no necesitan tratamiento médico y los síntomas mejoran por sí solos. Sin embargo, para aliviar las molestias, se pueden implementar varias estrategias.
1. Cambios en el Estilo de Vida y Prácticas de Alimentación
Estos cambios son fundamentales y a menudo más importantes que los fármacos:

- Mantener una posición vertical: Alimenta al bebé en una posición erguida y mantén al bebé sentado o en posición vertical (entre 45º y 90º) hasta 30 minutos después de alimentarlo. La fuerza de gravedad ayuda a que el contenido del estómago permanezca en su lugar.
- Tomas más pequeñas y frecuentes: Prueba con tomas más pequeñas y más seguidas para evitar la sobrealimentación y el llenado excesivo del estómago.
- Hacer eructar al bebé: Tómate un momento para hacer eructar al bebé después de cada toma o cada una a dos onzas de fórmula.
- Lactancia a demanda: No limites la toma ni obligues al bebé a terminarlo todo. La lactancia debe ser a demanda. No pienses que el bebé está lleno o que es imposible que tenga hambre porque ha comido demasiado, ya que la leche materna se digiere con mucha facilidad.
- Responde a las señales tempranas de hambre: El llanto es una señal tardía de hambre. Atender las señales sutiles de que el bebé necesita comer puede evitar que se agite, llore y trague más aire durante la toma.
- Espesar la fórmula: Si se usa fórmula y bajo recomendación médica, se pueden usar fórmulas lácteas antirreflujo, leche de fórmula espesada con harina de algarrobo o amilopectina, o fórmula hipoalergénica. El médico también podría aconsejar añadir cereal de arroz al biberón de leche materna o fórmula.
- Considerar sensibilidad a la proteína de la leche: Si se usa fórmula y el pediatra sospecha sensibilidad a la proteína de la leche de vaca, podría recomendar un tipo de leche hidrolizada.
2. Fisioterapia Pediátrica
La fisioterapia pediátrica ha demostrado ser una estrategia efectiva para el manejo del RGE. Los fisioterapeutas especializados pueden utilizar técnicas suaves de manipulación y ejercicios diseñados para aliviar los síntomas. La terapia miofascial, por ejemplo, puede ayudar a mitigar los síntomas. El enfoque se orienta hacia la inervación que afecta al estómago y al esfínter esofágico inferior, esencial para optimizar la funcionalidad de estos órganos. Las sesiones con bebés suelen ser de menor duración y las técnicas son altamente eficaces, buscando una mejora notoria en el bebé en un lapso breve.
Reflujo Gastroesofágico: Fisioterapia Infantil para el tratamiento del Cólico del Lactante
3. Posiciones para Dormir y Porteo Ergonómico
La posición en la que se coloca al bebé puede tener un impacto significativo en la prevención del reflujo:
- Boca arriba al dormir: Se recomienda que los bebés duerman boca arriba para minimizar la regurgitación y reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
- Cabeza elevada: Mantener la cabeza del bebé elevada mientras duerme puede ayudar. Sin embargo, no se recomienda usar almohadas o cuñas que sienten al bebé de forma pasiva, ya que puede haber riesgo de asfixia o limitar su movimiento.
- Porteo ergonómico: El porteo ayuda a mantener al bebé en posición vertical después de la toma. Es importante elegir un portabebés ergonómico y consultar con una asesora especializada para asegurar un ajuste seguro que no limite su exploración ni comprima su abdomen excesivamente.
4. Tratamientos Farmacológicos
Los médicos podrían recomendar medicamentos, generalmente inhibidores de la bomba de protones (IBP) o antagonistas H2, si el bebé tiene esofagitis o presenta síntomas molestos de la ERGE que no mejoran después de los cambios en el estilo de vida. Estos medicamentos reducen la cantidad de ácido que produce el estómago, mejorando los síntomas y ayudando a curar el revestimiento del esófago. Los bebés que toman estos medicamentos podrían tener una mayor probabilidad de experimentar ciertos tipos de infecciones.
Nunca automediques a tu bebé ni retires la medicación sin indicación médica, ya que el bebé podría empeorar e incluso desarrollar esofagitis.
5. Cirugía
Los médicos no suelen recomendar la cirugía para tratar la enfermedad por reflujo gastroesofágico en bebés. Solo se considera si los síntomas del bebé son graves y otros tratamientos no ayudan, si el bebé tiene complicaciones graves (como no aumentar de peso lo suficiente o problemas respiratorios), o si el reflujo causa problemas respiratorios graves. Durante la cirugía, se tensa el esfínter esofágico inferior.
El reflujo en los bebés es un desafío común, pero con el enfoque adecuado, se puede gestionar de manera efectiva, aliviando los síntomas y fomentando un desarrollo saludable en los primeros meses de vida.