El mercado laboral español ha mostrado dinámicas complejas y, en ocasiones, contradictorias, reflejando tanto la recuperación económica como persistentes fragilidades estructurales. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) ofrecen una visión detallada de estas tendencias, abarcando desde el impacto de eventos macroeconómicos hasta las particularidades regionales y sectoriales del empleo público y privado.
Contexto General del Mercado Laboral y Primer Trimestre de 2026
España sumó 231.500 parados más en el primer trimestre del año y recuperó el liderazgo europeo en desempleo. El Gobierno ha intentado encuadrar estos datos como un ajuste estacional, habitual en los primeros meses del año. Y es cierto que el primer trimestre siempre es flojo para el empleo en España. Pero este ha sido peor que los anteriores. La caída de ocupación duplicó la del mismo periodo del año pasado, y Randstad Research la calificó directamente como el peor primer trimestre global desde 2020, cuando el mundo estaba sufriendo los primeros compases de la pandemia del COVID-19.
Resulta extremadamente revelador mirar dónde se ha destruido empleo y dónde se ha creado. El fenómeno del pluriempleo afectó ya al 3% de los trabajadores y está creciendo fundamentalmente por la necesidad económica ante la pérdida de poder adquisitivo. Es el indicador más crudo de que una parte de la población trabajadora, pese a tener un trabajo, no llega a fin de mes.
El economista Lorenzo Bernaldo de Quirós ha señalado que el mercado laboral español no ha subido un escalón, sino que se ha caído por el hueco del ascensor. Los datos de afiliación a la Seguridad Social, que el Ejecutivo utiliza habitualmente como argumento para defender su gestión, no miden personas sino relaciones laborales. Una misma persona puede generar varias afiliaciones. Cuando se cruzan esos datos con los de la EPA, que sí mide individuos, el panorama es menos brillante. A ello hay que añadir los fijos discontinuos inactivos -estimados entre 700.000 y 800.000 personas- que en los periodos de inactividad no cotizan como parados pero tampoco trabajan. Si se incorporaran al total, la tasa de paro real sería considerablemente más elevada que el 10,83% oficial.

El contexto macroeconómico tampoco ayuda. El Adecco Institute subraya en su análisis que el crecimiento económico español sigue descansando más en volumen de empleo que en ganancias de productividad, lo que introduce fragilidades de fondo. España crece, sí, pero lo hace apoyada en el turismo, en la demanda interna y en los fondos europeos, no en la transformación de su estructura productiva. El segundo trimestre será clave para analizar la evolución tanto del turismo, con posibles afecciones derivadas del conflicto en Irán, como de la demanda interna. Respecto a los fondos europeos, se acaban pronto, en agosto para ser más precisos.
Carlos Cuerpo, recién estrenado como superministro de Economía, ha optado por mantener la previsión de crecimiento del PIB en el 2,2% para 2026, descartando revisar al alza ni a la baja. Una posición defensiva que refleja la fragilidad del momento: un Gobierno sin presupuestos, con mayoría parlamentaria bloqueada, dependiente de socios que no coinciden en casi nada, y ahora con una EPA que cuestiona la narrativa del éxito laboral que ha sostenido el relato oficial durante los últimos años.
Desempeño del Primer Trimestre de 2026: Desaceleración y Retos
Los datos de la EPA no opinan, no tienen ideología y no hacen campaña. Simplemente miden. Y lo que miden este trimestre es un mercado laboral que, lejos de haber resuelto sus problemas estructurales, los mantiene intactos bajo la superficie de unos registros de afiliación que el Gobierno ha convertido en su principal argumento electoral. En los tres primeros meses de 2026, la ocupación descendió en 170.300 personas, en lo que es el segundo peor registro desde 2014, solo superado en el año 2020. De esta forma, la cifra de ocupados se situó en 22.293.000 personas.
En este caso, CEOE alertó de la desaceleración de un punto en el ritmo de crecimiento interanual del sector privado, hasta el 2%. Esto se atribuye a la caída del empleo entre los meses de enero y marzo, con 191.400 personas menos. Pese a lo negativo del dato, las empresas continúan haciendo un importante esfuerzo en la consolidación del empleo, lo que se refleja en la caída de la tasa de temporalidad, que en el sector privado se redujo cinco décimas, hasta el 11,9%, lo que representa un nuevo mínimo histórico y contrasta con el 26,8% registrado en el sector público.
En términos interanuales, el empleo a tiempo completo mantuvo su fortaleza con una tasa del 3%, frente a la caída del 1,3% de los ocupados a tiempo parcial. Los asalariados con contrato indefinido mostraron un significativo dinamismo, con un alza del 3,4%, muy por encima de la tasa de los asalariados con contrato temporal, que fue del 0,6%.
Entre los datos más preocupantes se encuentra el de la importante pérdida de autónomos, cuyo número se redujo en 68.600 personas en el primer trimestre del año. Una caída que se concentró, principalmente, en el colectivo de autónomos sin asalariados o trabajadores independientes (-59.900 personas). En el caso de los autónomos empleadores se registró un incremento de 10.400 personas. En términos interanuales, la caída fue de 1 punto, frente al incremento del 1,1% anterior. Una paradoja que se da, con especial incidencia, en el sector servicios, en el que se concentró la mayor pérdida de empleo durante los tres primeros meses del año.
En todo caso, CEOE apunta que habrá que esperar a la evolución del segundo trimestre del año antes de hablar de tendencias, ya que la encuesta probablemente no haya recogido el aumento de contratación propio de la Semana Santa, que este año fue a finales de marzo y que sí se ha reflejado en los datos de afiliación a la Seguridad Social de marzo. Por el contrario, la agricultura y la construcción aumentaron el empleo (a pesar del clima adverso), como también lo hizo la industria.
Análisis de la EPA del Tercer Trimestre de 2025: Desaceleración y Tendencias
La Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2025 mostró un aumento de la ocupación, aunque con un comportamiento más débil de lo habitual para esta época del año y por debajo de los registros de los últimos cinco ejercicios. Según el análisis de Randstad, el número de ocupados creció en 118.400 personas, alcanzando los 22,39 millones, mientras que el paro aumentó en 60.100 personas, situándose en 2,61 millones. El mercado laboral mostró signos de desaceleración interanual, rompiendo con la tendencia de aceleración observada en los tres trimestres anteriores. Aunque el empleo ha crecido en 564.100 personas respecto al mismo periodo de 2024, el ritmo interanual de creación de empleo se situó en el 2,58%, una décima menos que en el trimestre anterior.
Los datos de la EPA son peores de lo que crees
El crecimiento de la población activa ha sido uno de los factores clave del trimestre. El aumento de 178.500 personas activas elevó la tasa de actividad al 59,3%, casi tres décimas más que en el trimestre anterior. En términos interanuales, la población activa ha crecido un 1,72%, acelerando su ritmo respecto a trimestres previos.
El empleo asalariado fue el único que creció en el trimestre, con 129.200 nuevos puestos (+0,68%), mientras que el trabajo por cuenta propia descendió en 10.500 personas (-0,32%). Entre los asalariados, se registró un aumento tanto en los contratos indefinidos (+74.800) como en los temporales (+54.400). No obstante, en términos interanuales, se mantuvo la tendencia iniciada con la reforma laboral: descenso de la temporalidad (-87.900 contratos temporales) y aumento de los contratos indefinidos (+530.600).
El empleo creció en casi todos los grupos de edad, salvo en la franja de 30 a 44 años, donde se registró una caída de 53.100 ocupados. El empleo aumentó en 13 de las 17 comunidades autónomas y en Melilla. El mayor descenso se produjo en la Comunidad de Madrid (-60.700). En términos interanuales, el empleo creció en 16 comunidades, siendo Cantabria la única excepción.
La tasa de paro femenina se situó en el 12,11%, frente al 8,97% en los hombres, lo que supone una brecha de 3,1 puntos porcentuales. De las 88 ramas de actividad que contempla la clasificación CNAE a dos dígitos, 36 registraron caídas en el empleo. El mayor descenso se produjo en el sector de Educación, con 174.400 ocupados menos, un comportamiento estacional habitual en este periodo. Estas cifras son similares a las observadas en los años de bonanza económica de principios de siglo.
Comparando la situación actual con la previa a la pandemia, la población ocupada es 157.000 personas superior. Aún lejos de alcanzar los niveles de empleo de los hombres, las mujeres presentaron un nivel de ocupación máximo en España, con 534.000 mujeres más en un empleo que en el máximo momento de expansión económica de 2008. Las personas jóvenes, al ser las que trabajan en empleos con mayor volatilidad, fueron las que más sufrieron el shock sanitario.
Por último, cabe destacar el notable incremento de los contratos a jornada completa, del 4,9% frente al 1,6% de los contratos a jornada parcial.
El Empleo Público en el Contexto del Mercado Laboral
El empleo público no ha dejado de crecer en los últimos años. Respecto al año anterior, actualmente emplea a 214.000 personas más y, en comparación con 2019, el incremento es de 245.000. En el primer trimestre de 2021, el sector público incrementó un 4,6% el empleo.
Como se mencionó, la tasa de temporalidad en el sector privado se redujo al 11,9%, un nuevo mínimo histórico, lo que contrasta con el 26,8% registrado en el sector público en el primer trimestre de 2026.
Impacto de la Crisis y Recuperación en Trimestres Anteriores
Tercer Trimestre de 2021: Recuperación Post-Pandemia
En el tercer trimestre de 2021, la tasa de paro en España se situó en el 14,6%, ligeramente por encima que en el mismo trimestre anterior a la pandemia. A nivel regional, las diferencias norte-sur siguen siendo notables. Canarias presentó unos niveles de desempleo del 23,9% y Andalucía del 22,4%. En un segundo bloque podemos encontrar regiones como Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Murcia, con unas tasas de paro próximas a la media nacional (entre el 15 y el 18%).
Si bien la destrucción de empleos recayó fundamentalmente sobre los contratos temporales, cabe destacar que la recuperación vino de la mano de contratos indefinidos (81.000 empleos más que hace dos años con este tipo de contrato), frenando así el incremento de la tasa de temporalidad que este trimestre se situó en el 25%.

Primer Trimestre de 2021: Destrucción Diferenciada del Empleo
El primer trimestre de 2021 presentó una destrucción de empleo del 2,4% respecto al momento previo al shock sanitario. En particular, los colectivos más perjudicados fueron las personas jóvenes (con una destrucción de empleo del 14,6%) y con estudios primarios (del 14,0%). En cuanto al tipo de empleo, la destrucción afectó fuertemente a los contratos temporales y parciales, que disminuyeron en 7,5% y 5,3% respectivamente. El sector más afectado fue la industria, con un 4,6% menos de empleo que hace un año. Frente al mínimo del 14,4%, alcanzado en 2020 tras la Gran Recesión, la tasa de paro se situó este trimestre en el 16,0%, aún por debajo del 16,7% de 2018.
Por el contrario, existieron determinados colectivos y regiones que, a pesar de las dificultades encontradas en este año, incrementaron sus niveles de ocupación. En particular, aumentaron los niveles de empleo de personas con estudios universitarios (2,0%) y mayores de 45 años (1,4%).
Si bien la destrucción de empleo ha sido heterogénea por regiones, aún más lo ha sido si atendemos diferentemente a mujeres y hombres. En concreto, se encontraron determinadas CCAA en las que el empleo aumentó para ellas, pero disminuyó para ellos, o viceversa. En particular, destacó Baleares con una creación de empleo femenina del 5,2% y una destrucción de empleo masculina del 4,4%. Asimismo, Navarra creó empleo para las mujeres al 0,5%, mientras que lo destruyó al 4,7% para los hombres.
A nivel nacional, el sector servicios decreció un 2,3% en el último año, sin embargo, hubo regiones en las que este ha crecido desde el primer trimestre de 2020. En concreto, estas fueron Baleares (3,6%), Castilla - La Mancha (1,7%), Murcia (1,5%) y Extremadura y Galicia (0,9%). El sector de la construcción también varió mucho según la CCAA. Mientras que a nivel nacional existió una destrucción del 1,25%, se encontraron regiones destruyendo a tasas superiores al 10%, como Baleares, País Vasco, Canarias o Aragón. Finalmente, la agricultura también mostró evoluciones muy diversas según el lugar geográfico en el que se ponga el foco. Si bien a nivel nacional se observó un aumento del empleo del 1,7% (unos 13.000 puestos de trabajo), este aumento destacó fundamentalmente en comunidades como Madrid y Asturias (creando a más del 20%), Baleares y Aragón (entre el 10% y el 15%), Castilla - La Mancha, Andalucía y Castilla y León (entre el 7 y el 9%).
La destrucción por tipo de contrato fue muy asimétrica. Mientras que los contratos indefinidos descendieron en un 9%, los temporales lo hicieron en un 1,7% a nivel nacional. El panorama regional, otra vez, fue cambiante. Se encontraron regiones como Extremadura (8,4%), Murcia (4,6%) y Aragón (4,4%) que crearon empleo temporal en el último año.
El número de personas ocupadas siguió en aumento tras la caída provocada por la Covid-19, pero la recuperación se ralentizó notablemente: el incremento trimestral fue del 0,9%, frente al 3% del trimestre anterior. En términos interanuales, la ocupación fue un 3,1% inferior a la del año anterior, caída ligeramente menor que la observada el trimestre anterior (del 3,5%). La población activa disminuyó en 94.700 personas en el último año. La cronificación en el desempleo aumentó en 134.000 personas, síntoma del freno en el acceso al empleo de quienes antes eran desempleados de corta duración.
Si atendemos a las regiones que mejores niveles de recuperación presentaron encontramos que Extremadura ha superado (en 5.000 personas) los niveles de empleo previos a 2019. El aumento del empleo en Extremadura vino liderado por una creación de empleo en la construcción del 32% y del sector servicios del 2,5%, pese a la caída de la industria del 14% y de la agricultura del 7,2%. El de La Rioja vino fuertemente conducido por un aumento del sector de la agricultura del 23% y un crecimiento de la industria del 6,4%, compensado por la caída de la construcción en esta región del 6,3% en el último año. En Murcia la creación de empleo se centró en la industria, que ha crecido un 6,5% en el último año y, en segundo lugar, el sector servicios (0,9%); la destrucción ha tenido lugar en la construcción del 8% y la agricultura del 5,2%.
Por ser los más afectados por la temporalidad, la Covid-19 golpeó especialmente a los jóvenes, produciendo una caída en su nivel de empleo del 19% respecto al año anterior. Mientras, el número de personas ocupadas mayores de 45 años siguió aumentando al 1,4%, incremento conducido por el envejecimiento de la población en empleos más estables. Se observó una destrucción interanual del 15,1% del empleo de quienes tienen estudios primarios (160.000 personas) y del 5% de quienes tienen estudios medios (500.000 empleos).
Si atendemos a la panorámica regional, observamos que el aumento del empleo de quienes tienen estudios universitarios vino liderado por Murcia (con un crecimiento interanual del 14%), Navarra (del 8%) y Baleares (del 6,2%). Mirando la otra cara de la moneda, la destrucción de empleo de quienes tienen estudios primarios también vino marcada por Baleares, Navarra y, en este caso, se unieron Castilla y León y Cataluña.
A nivel nacional, el sector de actividad que más destruyó empleo fue el sector servicios (al 3,6%) frente al de la construcción que apenas ha variado en el último año (caída del 0,3%). Encontramos CCAA donde el sector servicios aumentó a tasas del 2,5% como Extremadura, del 1,2%, como es Castilla-La Mancha o del 0,9% como Murcia. La destrucción fue especialmente significativa en Canarias (del 14,7%), seguida de lejos por Navarra (8,7%), Baleares (6,8%) y Aragón (6,7%).
El sector de la construcción despuntó en Navarra y Extremadura, creciendo el 35,9% y 32,3% respectivamente, Cantabria el 20,9% y en Castilla y León, al 11,1%. Por el contrario, su destrucción fue muy notable en Castilla-La Mancha (del 11,5%) y Aragón (del 8%). En cuanto a la industria, pese al decrecimiento a nivel nacional, hubo regiones donde ha aumentado notablemente en el último año. Éstas fueron: Canarias con una tasa de crecimiento del 13,1%, Murcia y Navarra creciendo el 6,5% y Navarra y Aragón el 5,5%. Extremadura, sin embargo, destruyó empleo en industria al 14% y Castilla y León lo hizo un 9,4%. La agricultura, por ser el sector más pequeño, presentó una alta volatilidad que disparó los niveles de crecimiento en Asturias el 31%, en La Rioja el 22% y en Baleares el 14%.
Tercer Trimestre de 2020: El Shock de la COVID-19
El tercer trimestre de 2020 presentó unos niveles de empleo de 19.177.000 personas, valores próximos a los encontrados en 2017. Murcia fue la única Comunidad Autónoma que no destruyó empleo en el último año. País Vasco y Asturias sufrieron una destrucción leve del empleo (del 1,0%), seguidas de Galicia (del 2,1%).
La edad y el nivel educativo fueron las características que más afectaron a la pérdida del empleo. La destrucción del empleo entre los menores de 25 años alcanzó el 19%. Por el contrario, el nivel de empleo de quienes tienen más de 45 años había aumentado en un 1,4%, combinación que provocó un claro envejecimiento de la población ocupada en España.

El impacto de la Covid-19 provocó un aumento interanual en la tasa de desempleo en España de 2,4 puntos, situándola en el 16,2%. Afectando especialmente a las personas más jóvenes que hicieron frente a una tasa de desempleo del 40,5% tras una subida de 8,8 puntos. La debacle provocada por la crisis sanitaria dejó en España 18.607.000 de personas empleadas, 1.198.000 menos que en el mismo trimestre del año anterior.
Por nivel educativo, el impacto también ha sido muy asimétrico. Pese a realizar menos del 45% de los empleos en España, las mujeres ocupadas descendieron en 677.000 y los hombres en 581.000.
Antes del impacto de la Covid, este era uno de los sectores con mayores tasas de crecimiento, superiores al 5% en los últimos 3 años. Destacaron Baleares (11,5%), Cantabria (9,9%) y Canarias (8,6%) como las Comunidades Autónomas con mayor pérdida de empleo. En un segundo grupo se pudieron encontrar Andalucía, Navarra y Comunidad Valenciana con una pérdida de empleo ligeramente superior a la media nacional (de 7,2%, 7,6% y 6,7%). Un tercer grupo vino compuesto por las CCAA con una destrucción de empleo en la media (Castilla - La Mancha, Castilla y León, Cataluña y Extremadura). En Baleares, una de cada dos personas jóvenes perdió su empleo; en Andalucía y Cantabria, una de cada tres. Por otro lado, los trabajadores con estudios universitarios únicamente perdieron empleo en Cantabria, Asturias y Canarias.
Si atendemos ahora al tipo de empleo destruido en cada CCAA, destacan Andalucía, Cantabria y Cataluña, por ser las únicas regiones que destruyeron empleo público. La agricultura en Madrid prácticamente desapareció y en Baleares se redujo un 40%. Además, una de cada cuatro personas en este sector en Asturias, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco perdieron su empleo. Sin embargo, no todo ha sido destrucción de empleo. Algunas regiones presentaron sectores con mayores niveles de empleo que el mismo trimestre de 2019. Destacó la agricultura en La Rioja, Canarias y Murcia con un incremento del 37%, 22% y 12%, respectivamente. Por otro lado, en Cantabria (16%) y Galicia (7,4%) repuntó el empleo en la construcción.
No obstante, es importante destacar que, debido a las medidas de confinamiento, la búsqueda activa de empleo se vio limitada, siendo esta uno de los requisitos para categorizar a una persona como desempleada. Por lo tanto, en este trimestre, muchas personas se clasificaron como inactivas que, en otras circunstancias, serían desempleadas. Este acontecimiento empaña la comparabilidad de los niveles de desempleo e inactividad de este trimestre con los de años previos. El estado de alarma afectó a las dos últimas de las trece semanas en las que se realizan las encuestas de la EPA. Las conclusiones que pudieran obtenerse de ese análisis no reflejarían la realidad de la situación actual en España y sus comunidades autónomas.
Evolución Pre-Pandemia y Desafíos Estructurales
Cierre de 2019 y Tendencias Anteriores
El año 2019 cerró con un nivel de ocupación de 19.967.000 personas empleadas en España, 402.000 más que a finales de 2018. La tasa de paro cayó hasta el 13,8% (0,7 puntos menos que hace un año). Castilla - La Mancha y Extremadura presentaron unos niveles de empleo inferiores a los del año anterior, haciendo frente a una destrucción de empleo del 0,71% y 0,05%, respectivamente. Por el contrario, Madrid presentó un crecimiento del empleo del 4,58%, notablemente mayor que el año anterior (3,71%) y alcanzando unos niveles de empleo superiores a los previos a la crisis, de 3.175.000 personas.
El número de mujeres ocupadas superó en 527.000 los niveles de 2007, con una creación de empleo similar a la observada el año anterior (2,8%). Sin embargo, para los hombres, la creación de empleo se redujo a la mitad, con una tasa de variación del 1,5% el cuarto trimestre de 2019 frente al 2,9% el mismo trimestre de 2018. Atendiendo al nivel educativo, desde el comienzo de la crisis, el empleo no ha dejado de destruirse para aquellas personas con educación primaria.
La creación de empleo en la industria remontó, mientras que se paralizó en la construcción y disminuyó en la agricultura. La creación de empleo indefinido creció a una tasa del 3,44%, la mayor observada desde el inicio de la crisis. Asimismo, hubo regiones donde la temporalidad aumentó notablemente.
Por regiones y colectivos, se observó un aumento de la tasa de paro para hombres con estudios primarios en Asturias. En Cantabria, aumentó la tasa de paro en 2,6 puntos respecto al año anterior, subida que recayó especialmente sobre personas de mediana edad y en quien no tiene estudios superiores. Castilla - La Mancha, Extremadura y Murcia también hicieron frente a tasas de paro superiores a las de 2018.
En cuanto a la duración del desempleo, el número de personas cronificadas siguió descendiendo, pero lo hizo a una velocidad menor que en los años previos. A su vez, aumentó la proporción y el número de personas que llevan entre 3 meses y 1 año buscando empleo. Este trimestre el Observatorio Laboral de Fedea introdujo la posibilidad de comparar, no solo la evolución del número de personas en cada categoría, sino también la distribución según las características y la tasa de crecimiento. Esta última variable permite conocer en detalle en qué momento del ciclo económico se encuentra cada región, así como las diferentes evoluciones en las tasas de creación y destrucción de empleo y desempleo de los colectivos mostrados.