A menudo, nos olvidamos de dónde vienen nuestras palabras, no solo en un sentido figurado, sino literal. En nuestro oficio literario, trabajamos con herramientas como novela, verso o trama, pero el origen de estas palabras y la razón de sus nombres a menudo nos es desconocido.
El Teatro: Cuna de la Dramaturgia y su Etimología
El teatro moderno proviene de las realizaciones dramáticas de la antigua Grecia, las cuales tuvieron su origen en las fiestas anuales del dios Dionisos. De estas festividades hay documentos a partir del siglo VI a.C.
La primera obra crítica sobre literatura y teatro es la Poética (330 a.C.), de Aristóteles. Él afirmaba que la tragedia griega se había originado en los ditirambos, que eran himnos corales en homenaje a Dionisos en los que, generalmente, se contaba una historia. La tradición griega atribuye al director de un coro del siglo VI a.C. las primeras representaciones teatrales.

Como muchas personas podrían sospechar, el término "teatro" tiene sus raíces en la Antigua Grecia. El teatro se originó allí, por lo que el origen de la palabra también es griego. Se ubica en el latín theātrum, trasladado del griego en la figura théatron, el cual postula un espacio de apreciación. La traducción más precisa de théatron es "lugar para ver". Asimismo, guarda vínculo con el verbo théaomai, que se traduce precisamente como "contemplar".
En la antigüedad, la palabra "teatro" se refería al espacio físico en que se veían las obras dramáticas. En la actualidad, su sentido se ha expandido: el teatro también es el arte escénico en sí mismo, a través del cual los actores encarnan determinados personajes para contar sus historias, ya sean de ficción o basadas en hechos reales. Un teatro podría ser cualquier lugar donde poder disfrutar de una actuación.
El teatro griego
No podemos soslayar que dramaturgos, actores y espectadores, al unísono, le han atribuido a algunos espacios un poder especial que los erigió en auténticos «templos», porque en ellos confluyeron representaciones inolvidables. Ejemplos de estos son los teatros griegos de Epidauro y Dionisio, o el inglés The Globe, donde se representaron las obras más emblemáticas de Shakespeare. Durante la historia, se han representado obras de teatro en multitud de lugares, desde los carromatos de compañías itinerantes que pasaban por las plazas de los pueblos hasta los corrales de comedia en el siglo XVII.
La Etimología de Otros Términos Clave en la Literatura
Verso: Las Huellas del Arado
El vocablo verso, por ejemplo, es como se decía en latín a las huellas que dejaba el arado sobre la tierra, algo así como surco. Esta imagen evoca la idea de un camino trazado, similar a la estructura que el verso aporta al lenguaje poético.

Leer: Recolectar Ideas
El primer acto, y el más importante para todos los que trabajamos con literatura, es leer, y tiene también un significado cuando menos curioso. Proviene de la base indoeuropea Leg- que dio lugar al verbo latín legere y que significaba una acción que da sentido a todo lo que hacemos: recolectar. Para los lectores de la edad antigua, lo que hacía un autor era recolectar palabras, es decir, ir recogiendo todas las ideas, historias y personajes que nos dejaba un autor para quedárnoslos dentro de nosotros.
Autor: El que Hace Crecer
Siguiendo con esta idea, el origen de la palabra autor también dice mucho de aquellos que escribimos, porque autor proviene del verbo latín augeo que hacía referencia a la idea de hacer crecer, aumentar algo. Es decir, el autor es aquel que consigue hacer de una anécdota o una historia pequeña, algo grande, que merece la pena ser contada. Esta idea de aumentar es fundamental en la labor creativa.
Relato: La Repetición de la Realidad
Para ello, se utiliza el relato, otra palabra muy importante. Relatus tiene el prefijo de reiteración re- porque se refiere a algo que vuelve a contarse. Es decir, un relato nació como un hecho que aconteció en la realidad y que, pasado el tiempo, volvía a relatarse para contar las mismas acciones que un día tuvieron lugar. Es interesante ver que el relato no pertenecía al mundo de la imaginación, sino al mundo real; es la ilusión de volver a recrear algo en la cabeza de otras personas que el autor o narrador vio en su momento.
Personaje: La Máscara de la Ficción
Esta definición de relato entronca mucho con la idea de personaje. La existencia de una historia sin personajes es un concepto difícil de asimilar, y esto se debe a que el personaje es una acepción exclusiva para diferenciar la ficción de la realidad. Personaje proviene del sustantivo griego πρόσωπον (prósopon), que se refería a la máscara que utilizaban los actores griegos en las representaciones teatrales, un elemento esencial para la caracterización.

Trama: El Entramado de Hilos
Si hablamos de teatro, es inevitable mencionar la palabra trama, que se refiere a las diferentes historias que se cuentan en una misma obra. Este significado es el mismo que se usaba en latín (y ahora en castellano también), pero de forma física. Porque una trama es un conjunto de hilos que se entretejen, tal y como sucede en nuestras narraciones, donde los eventos y personajes se entrelazan.
Palabra: El Símbolo Paralelo
Para cerrar este compendio de etimologías literarias, me gustaría terminar con el término que más hemos utilizado en este artículo: palabra. El origen de palabra proviene del sustantivo parábola, que en su acepción latina venía a ser trazar un paralelismo con otra cosa, es decir, simbolizar algo. Porque eso es precisamente lo que hacemos los escritores: crear símbolos que representan otras realidades.