Historia y Vinos de Bodegas CVNE: Rioja y su Expansión

Hablar de CVNE (Compañía Vinícola del Norte de España) es hablar de la historia del vino en España. Es una de las bodegas históricas del Barrio de la Estación de Haro y de las pocas firmas vinícolas españolas que ha cotizado en bolsa hasta su retirada del parqué en 2015. Desde sus inicios, CVNE ha sido galardonada con premios internacionales que la situaron como un auténtico referente para los aficionados del vino riojano en todo el mundo.

Orígenes y Fundación de CVNE

Hace más de 145 años, en 1879, dos hermanos, Eusebio y Raimundo Real de Asúa, dejaron Bilbao para fundar en Haro la Compañía Vinícola del Norte de España. Su origen fue fruto de la iniciativa y esfuerzo de estas tres personas a las que no tardaron en sumarse otros socios. Eusebio y Raimundo Real de Asúa e Ibarreta se instalaron en Haro (La Rioja) para curar en su clima seco ciertas afecciones pulmonares adquiridas durante la tercera guerra carlista.

En su ánimo empresarial, con la ilusión que les otorgaba su treintena de años, proyectaron la creación de una empresa colectiva para la producción, venta y exportación de vinos. Además de su empuje inicial contaron, en una primera instancia, con la participación de Isidro Corcuera y del Campo, natural de Rodezno (La Rioja). Este hombre, gran conocedor del viñedo y las bodegas de su tierra, vivía obsesionado en el perfeccionamiento de la preparación y consiguiente crianza del vino.

Por su lado, Eusebio Real de Asúa tenía conocimiento de los mercados franceses hacia donde se orientaba en aquellos años la venta del vino de Rioja. Para ahondar en ello contaba con los buenos consejos y orientaciones de Louis Perré, negociante de vinos y bebidas ‘espirituosas’ en Neuilly, área metropolitana de París, con el que había cursado estudios en el Lyceum de Bordeaux. Aportaba también sus relaciones con los bodegueros de Reims y de Cognac, también conocidos de Eusebio.

Eusebio Real de Asúa e Isidro Corcuera, fundadores de CVNE

La sociedad nombró “Director de Compras” a Isidro Corcuera y “Agente General” para Europa y América a Louis Perré, ambos con sueldo y contrato especial, además de su participación como accionistas en la empresa. Dionisio de Madariaga preparó los estatutos por los que se regiría la nueva empresa y el 24 de marzo de 1879 se escrituraba, ante el notario de Haro Gabino Gárate, la Sociedad Colectiva y Mercantil “Corcuera, Real de Asúa y Compañía”. Estableció su objetivo como “centro de comisión, elaboración y exportación de vinos”, con una planta de vinificación en Haro, otra de destilación en Alfaro y un capital inicial de 50.000 pesetas.

En Haro, el lugar donde establecer las primeras instalaciones de la empresa, fue en la margen izquierda del río Tirón, en lo que se conocía también por la “orilla de los franceses”, próximo a los apeaderos del ferrocarril Bilbao-Tudela, en la estación de Haro. El tren minimizaba los precios de transporte, además de agilizar la exportación y comercialización de sus vinos a través del puerto de Bilbao.

Logo de CVNE en una ventana y una antigua máquina de pasteurizar en el jardín de la bodega del Barrio de la Estación

La sede de la sociedad se estableció en Bilbao. De allí fueron surgiendo órdenes para la compra de material bodeguero a la vez que se planificaba la compra de los terrenos harenses de Cantarrana donde establecer el conjunto de edificaciones que conformarían la bodega. Las cesiones y traspasos de acciones de la compañía, así como la necesidad de ampliación y renovación de las instalaciones, motivaron una ampliación de capital y, como consecuencia, la transformación en sociedad anónima.

El 3 de junio de 1882 se constituía en Bilbao, ante el notario Julián Ansuategui, la “Compañía Vinícola del Norte de España”, a la que se traspasaron los bienes y enseres provenientes de las instalaciones de Haro y Alfaro pertenecientes hasta entonces a “Corcuera, Real de Asúa y Compañía”. Se mantenían como socios mayoritarios Isidro Corcuera, Eusebio y Raimundo Real de Asúa, José Alejandro Rochelt, Juan José Villareal y Mariano Yzarra.

Filosofía, Innovación y Expansión

Si hubiera que definir la filosofía de CVNE a lo largo de la historia, habría que remarcar su preocupación por el embotellado casi desde los orígenes, ya en 1900 contaba con un stock de 80.000 botellas, y el carácter ligeramente más contundente de sus tintos. Siempre han sido los menos marcados por la madera entre los clásicos de Rioja y no es raro encontrar viejas cosechas que llegan cómodamente a los 13% vol.

CVNE también puede presumir de haber intentado estar siempre a la última. Ya a finales del siglo XIX incorporó el pasteurizador Malvoisin para asegurar la estabilidad de sus vinos y evitar posibles alteraciones en el a veces largo camino que recorre una botella desde la bodega hasta la mesa del consumidor. Cuando se inicia la revolución enológica en España, construye la llamada nave de El Pilar en 1989, inspirada en las bodegas tradicionales que utilizaban la gravedad y trabajaban en varios niveles. Esto permitió eliminar definitivamente los bombeos, clasificar de forma sistemática los casi seis millones de kilos de uva que se procesan en cada vendimia y reforzar la extracción con el sistema de délestage.

Más recientemente, se ha creado la nave Real de Asúa, una bodega totalmente independiente dentro del conjunto de edificios que conforman la actual CVNE y donde únicamente se elaboran los míticos Imperiales y el tinto moderno Real de Asúa. Esta última etiqueta se lanzó con la cosecha de 1994, pero se ha transformado en un tinto parcelario y de estilo más fresco que se vende a través de la Place de Bordeaux y lleva el nombre de la viña con la que se elabora, Carromaza, en la etiqueta.

En la actualidad, CVNE es un grupo de gran importancia en Rioja que integra las bodegas Cvne, Viña Real y Viñedos del Contino, con una producción global de 8 millones de botellas y 545 hectáreas de viñedo en propiedad entre las tres firmas. Desde su nacimiento, CVNE ha mantenido un continuo crecimiento. En la actualidad, además de su bodega fundacional en el Barrio de la Estación, tiene las bodegas de Viña Real y Viñedos de Contino en la Rioja Alavesa.

La bodega ha sabido leer los tiempos. Supo aprovechar la crisis de la filoxera en Francia para abrir mercados, y más tarde se internacionalizó hasta consolidar un portafolio con ocho bodegas en Denominaciones de Origen clave: Rioja, Ribera del Duero, Valdeorras, Rías Baixas y Penedés. En 2017 se hizo con la bodega Virgen del Galir en Valdeorras y Roger Goulart en Cava; en 2023 compró Bodegas La Val en Rías Baixas. También es propietaria de Bodega Bela en Ribera del Duero y en 2024 se hizo con el control de Vinoselección, el club de vinos más grande de España.

Viñedos de la Bodega CVNE en La Rioja

Este año 2019, la bodega celebró su 140 aniversario coincidiendo con la inauguración de dos nuevas naves de vinificación y un parque de barricas capaz de acoger unas 25.000 unidades, en jaulones de hasta 9 alturas. La innovación tecnológica en la empresa goza de criterios muy arraigados desde su fundación. Una actitud que no empaña las tradiciones del vino y su cultura, fundamentos que mantiene con firmeza y acierto la quinta generación de herederos de Eusebio Real de Asúa, por la rama de su hija Sofía (conocida como Bela). Un biznieto de ella, Víctor Urrutia, en tanto que consejero delegado, mantiene con firmeza y acierto la filosofía de la compañía.

Marcas Icónicas de CVNE

Monopole

El blanco Monopole, una de sus marcas más legendarias, apareció con la cosecha de 1915 y sigue vigente con notable prestigio a pesar de haber pasado más de cien años. Fue el primer vino embotellado en España con ese nombre. Este vino blanco se elabora de dos maneras distintas: una, la fórmula clásica, con una larga crianza en barrica, y otra, más actual, un vino joven, fresco y afrutado. El Monopole Clásico Reserva recupera la antigua elaboración que incluía una pequeña partida de manzanilla comprada a la familia Hidalgo de Sanlúcar de Barrameda que se mezclaba con su blanco de viura para aportar mayor estructura. Se elabora también un Gran Reserva de producción muy limitada.

Monopole 2018

Se presenta en botella estilo “Rhin”. A la altura de los hombros exhibe un collarín con el escudo de la compañía. La etiqueta es sencilla y contundente. Es un monovarietal de “Viura”, la uva que predomina en la elaboración de los vinos blancos riojanos. Una vez llega del viñedo a la bodega es sometida a un ligero prensado para posteriormente hacer su fermentación en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. Después de este proceso y su oportuna clarificación se consigue un vino de 13% vol., traslúcido, brillante, de color amarillo pálido, con irisaciones verdosas en su balanceo en la copa. Evidencia con franqueza aromas a flores, frutas blancas y sutiles aires cítricos. En boca resulta armonioso, fresco, con un agradable punto de acidez que envuelve sabores afrutados. Un vino sabroso equilibrado en sabores que incita a seguir bebiendo.

Corona Gran Reserva

Otro clásico recuperado es el semidulce Corona Gran Reserva, que se elabora ahora con uvas de una parcela de Villalba (Rioja Alta) atacadas por la botrytis cinerea y vendimiadas en enero. Su rareza y exclusividad (poco más de 1.000 botellas) se traducen en el precio más alto del grupo: 200 €.

Imperial

Las marcas Imperial y Viña Real datan de los años 20 del siglo XX. El Imperial Gran Reserva 2004 fue el primer vino español en ocupar el primer puesto en la lista de los Top 100 de la revista norteamericana Wine Spectator en 2013. La marca Imperial, considerada el “buque insignia” de la empresa, tomó este nombre tras un pedido especial para el mercado inglés en una botella conocida como “Pinta Imperial”.

La marca Imperial, con una base de aproximadamente un 85% de tempranillo más graciano y algo menos de mazuelo, se elabora en versión de Reserva (unos 29 € en España) y Gran Reserva (unos 72 €). Se utilizan uvas procedentes de Rioja Alta, la subzona más fresca de la denominación, lo que da un perfil de vino elegante y con excelentes aptitudes para el envejecimiento. La dirección enológica corre a cargo de María Larrea.

Imperial Gran Reserva 2012

Botellas de vino Imperial Gran Reserva 2012 de CVNE

Se presenta en botella estilo “bordelés”. Su etiqueta estricta en su información está encabezada por una especie de corona laureada con una serie de medallas conseguidas desde su puesta en el mercado en 1920. Se elabora con un 85% de “Tempranillo”, 10% de “Graciano” y 5% de “Mazuelo”. La uva se selecciona en el viñedo y se recoge en cajas de 20 kg para evitar un posible deterioro del grano antes de llegar a bodega. Alcanzado su destino se macera en cámara frigorífica durante 24 horas antes de ser nuevamente seleccionado sobre una cinta que lo transporta por gravedad a unas grandes tinas de roble francés donde realiza la fermentación alcohólica. Posteriormente se cría durante 24 meses en barricas de roble americano y francés. Homogeneizado todo el vino pasa a botella donde envejece y afina durante 36 meses. Llega al mercado con un 13,5% de grado alcohólico. Cuando se vierte en la copa su sonido nos adelanta una agradable untuosidad. Muestra una intensa capa de tonos granate semejante al de las cerezas maduras, un anillo de tonos teja en el borde y una lágrima densa y cremosa. Sus aromas resultan complejos, resultado de la combinación de tres uvas distintas y su paso por madera. Los volátiles de frutas rojas maduras, ciruelas pasas, se entremezclan con vainillas, sutiles torrefactos y especias. En boca resulta muy amable, con una discreta acidez, sabores muy ensamblados donde perdura la fruta envuelta por un suave combinado de distintas especias.

Viña Real

La marca Viña Real apareció en los años 20 del siglo XX, evolucionando la compañía con los tiempos y desdoblándose en varias bodegas.

Cune

Cune es otra de sus marcas de referencia, salió en 1920. Su nombre está en el origen de una falta de ortografía, consciente o inconscientemente, en la que la “V” de la compañía fue transformada en una “U”.

Cune Gran Reserva 2012

Botella de vino Cune Gran Reserva 2012

Viene en botella “bordelesa”. Su etiqueta resulta clara y concisa. En su elaboración predomina la uva “Tempranillo”, un 85%, como en la mayor parte de los vinos elaborados en La Rioja. El resto supone un 10% de “Graciano” y un 5% de “Mazuelo”, en Aragón conocida como “Cariñena”. Una combinación que ofrece resultados de una acertada complejidad. Las uvas se recogen manualmente en viñedos de Rioja Alta. Tras su fermentación alcohólica se maceran hasta conseguir el color y la estructura deseada. La segunda fermentación, maloláctica, adecúa al vino para madurar en barricas de roble francés y americano. Tras su paso en madera y afinar en botella llega al mercado con 13,5% vol., de capa media alta, una lágrima suave, cuya glicerina adelanta su untuosidad y un color granate brillante con tonos de teja en el borde de la copa. Sus aromas resultan muy agraciados en una complejidad de frutas maduras, regaliz combinados con tostados y especias extraídos de su estancia en madera. En boca resulta un vino goloso, con un punto de acidez que ayuda a mantener un ligero frescor y recordar sabores a frutas maduras. Su tacto aterciopelado ayuda a conformar un vino de trago suave y elegante.

Real de Asúa

Hubo que esperar a 1994 para que la bodega de Haro diseñase Real de Asúa, un nuevo vino tinto en recuerdo y homenaje a los pioneros de la empresa. En la actualidad la máxima responsabilidad en la elaboración de estos vinos corresponde a María Larrea que, entre otros éxitos profesionales, ella y su equipo consiguieron en 2013 que el Imperial Gran Reserva fuera considerado mejor vino del mundo por la revista Wine Spectator.

Real de Asúa 2015

Botella de vino Real de Asúa 2015

Se comercializa en un estilo de botella “Bordelesa” un tanto más estrecha y alargada de lo habitual. Su etiqueta de fondo blanco y letras doradas se identifica con el estilo de la compañía para los vinos de alta expresión. Homenaje a los fundadores, es un vino tinto considerado de “autor”, hecho exclusivamente con la variedad “Tempranillo”. Las uvas provienen de sus viñedos en Villalba. Primero se seleccionan en la viña y después en la bodega. Su fermentación alcohólica se hace en las tinas de roble francés de la bodega “Imperial”. Se descuba en barricas nuevas de roble francés donde realiza la fermentación maloláctica. Es entonces donde la aspereza del ácido málico adquiere la suavidad del láctico. El vino alcanza la madurez deseada para criarse en esos mismos toneles durante 18 meses. Con un 14% vol., brillante, límpido, granate con irisaciones de tonos rubí posee una capa sólida. Al girarlo dentro de la copa manifiesta una lágrima ligera y balsámica. Entre su complejidad de aromas consiente recordar a una compota de frutas maduras aliñada con canela, tofe y regaliz. Su tacto en boca resulta aterciopelado. El ligero sabor a especias, combinado con el de frutas maduras, no marca arista alguna.

Compromiso con la Sostenibilidad y el Enoturismo

Hoy, el lema de CVNE lo resume todo: “C.V.N.E., el vino que no falla”. C.V.N.E. fue la primera bodega de Rioja en sumarse a la International Wineries for Climate Action y hoy trabaja con metas claras: alcanzar emisiones netas cero en 2050, reducir consumo de agua, generar energía renovable y proteger la biodiversidad. Al mismo tiempo, cuida su patrimonio, como lo demuestra la restauración del Castillo de Davalillo, joya del siglo XIII en Rioja.

Desde principios de este siglo XXI la actividad de la bodega ha encontrado un nuevo nicho de negocio en el enoturismo. Organizan visitas guiadas a sus instalaciones, comidas típicas riojanas, cursos de iniciación a la cata, e incluso ofrecen actividades de guardería para los más pequeños para facilitar a sus padres la participación en los eventos. Curioso y divertido resultó el ‘Taller olfativo’ a cargo de la perfumista Isabel Guerrero. Además, para ofrecer más alicientes a las visitas vienen organizando exposiciones temporales de artistas de prestigio internacional como Eduardo Chillida, Cristina Iglesias o el inglés Anthony Caro. Desde su lanzamiento en 2015 participa en la multitudinaria cata popular del Barrio de la Estación que se celebra en Haro cada dos años.

Una experiencia cultural, histórica y sostenible. Enoturismo en Bodegas Vinicola Real

Reconocimientos y Legado

La bodega optó por la calidad y consecuentemente la elaboración de “vinos finos de mesa”. Así, desde 1885 CVNE consiguió galardones en exposiciones de Amberes, Barcelona o París y el consiguiente reconocimiento internacional para algunos de sus vinos. El “Gran Premio” en la exposición de Amberes en 1894 fue un espaldarazo de especial importancia. Además de conseguir un puesto en el Jurado de la Exposición Universal de Burdeos en 1895 supuso el definitivo reconocimiento internacional de los vinos de Rioja.

Su espíritu innovador y, también, “ciertos altos vuelos bilbaínos” impulsaron a construir entre 1890 y 1909, en su patio central ajardinado, un pabellón diseñado por el prestigioso ingeniero francés Alexander Gustave Eiffel. Un original “parque” de barricas sin columnas, diáfano, que hacía más cómoda la trasiega y el control en la evolución de los vinos.

El prestigio de CVNE ha ido en aumento con las últimas adquisiciones de la empresa Roger Goulart (pionera en vinos espumosos en España) y de la bodega Virgen del Galir, en 2017 y 2018 respectivamente. Entre los últimos reconocimientos, cabe destacar el de la prestigiosa revista americana Wine Spectator que situó número 1 al "Imperial Gran Reserva 2004" en su ranking Top 100 Wine Spectator en 2013, así como el premio a mejor productor de vino de España otorgado por IWSC en 2015.

Gustave Eiffel y su diseño para la bodega CVNE

La llegada del siglo XX se acompañó de una plaga de filoxera. El viñedo riojano se vio enormemente afectado. La destrucción de sus cepas arruinó a un número ingente de agricultores. Sin embargo, fueron tiempos fáciles para la compra y agrupación de viñedos que, al igual que muchas pequeñas bodegas, se vendieron a precios irrisorios. CVNE no fue ajena a esta situación, y gracias a su dinámica empresarial y solvencia económica afianzó y amplió sus viñedos en ambos lados del Ebro.

Con la quinta generación al frente, CVNE sigue fiel a su origen: vinos con alma, para todos los momentos de la vida. Cinco generaciones han mantenido un mismo espíritu: hacer vinos auténticos, vinos que nunca fallan.

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