La persistencia de bajas tasas de fertilidad plantea un panorama preocupante para el futuro económico y social a nivel global. Expertos advierten sobre una posible "implosión gradual de la economía mundial" debido al envejecimiento y la disminución de la población.

La Tendencia Global hacia Bajas Tasas de Fecundidad
Históricamente, la tasa de fecundidad ha experimentado un descenso significativo. En 1960, la mujer promedio tenía entre cuatro y cinco hijos, una cifra que ha disminuido drásticamente. Actualmente, solo alrededor del 4% de la población mundial reside en países con altas tasas de fertilidad (más de cinco hijos por mujer), y estos se concentran en África.
La Oficina del Censo de Estados Unidos proyectó que la población mundial alcanzaría los 8.100 millones este año. Sin embargo, Fernández-Villaverde advierte que, si bien la desaceleración del crecimiento puede no tener consecuencias inmediatas, en menos de medio siglo, la disminución de la fertilidad impactará significativamente la economía mundial.
Situación en Países Específicos
La tasa de fertilidad en la India, el país más poblado del mundo, ha disminuido constantemente durante las últimas seis décadas. En China, a pesar de su política de hijo único, la tasa de fecundidad en 1990 era de 2,51.
En Estados Unidos, la fecundidad ha mostrado un descenso persistente. Según Antonio Izquierdo, catedrático de Sociología y Demografía en la Universidad de La Coruña, la inseguridad laboral es un factor determinante en este descenso. Izquierdo señala que en Europa del Sur, la fecundidad "ha entrado en depresión", en parte debido a que los jóvenes, enfrentando alto desempleo y escasez de políticas de vivienda, "no van a ponerse a tener hijos".
El catedrático también distingue entre la infecundidad voluntaria, en aumento, donde las mujeres ejercen su "mayor autonomía a la hora de decidir" y optan por no ser madres, o consideran la adopción o el acogimiento de niños.
El Concepto de Reemplazo Generacional
El reemplazo generacional se refiere a la capacidad de una población para sustituir a sus miembros mediante el crecimiento vegetativo. Para que este reemplazo ocurra de manera efectiva, los expertos consideran que cada mujer en edad fértil debe tener un promedio de 2,1 hijos. Este nivel, conocido como la tasa de fecundidad de reemplazo, es crucial para mantener estable la estructura demográfica de un país.

Carlos Ferrás, profesor de Geografía Humana y Demografía en la Universidad de Santiago, fija este listón en una tasa del 2,1.
España: Un Caso de Estudio Preocupante
España se encuentra entre los países más afectados por la baja natalidad. La tasa de fecundidad en el país se ha mantenido consistentemente por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer) desde 1981. En 2023, el número de hijos por mujer en España se situó en un mínimo histórico de 1,12, superando el anterior registro más bajo de 1,13 hijos por mujer en 1998.
Este índice no guarda relación directa con el desarrollo o progreso de un país. Rafael Puyol, demógrafo, destaca que Suecia, con una tasa superior al 1,7, lo logra gracias a políticas de ayuda a la maternidad. Puyol enfatiza que "todos los países que están por debajo de una tasa de 1,5 tienen un gran problema" y deberían implementar medidas definitivas.
Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), en 2017, de las 10,7 millones de mujeres en edad de ser madres (entre 15 y 49 años), solo 391.930 tuvieron hijos. El 19,3% de estas madres eran extranjeras, con una edad promedio de 29,7 años.
Lo que más preocupa a los demógrafos es la tendencia a la baja en la masa de mujeres en edad fértil desde 2009, atribuida a generaciones menos numerosas nacidas durante la crisis de natalidad de los años 80 y principios de los 90.
Factores que Influyen en la Baja Natalidad Española
- Inseguridad laboral y económica: La falta de seguridad económica para los jóvenes es un factor clave que les disuade de tener hijos.
- Retraso en la edad de maternidad: La edad media para tener el primer hijo en España ha aumentado significativamente, situándose en 32,3 años, la más alta de la historia.
- Decisión de no tener hijos: Un porcentaje considerable de mujeres decide no tener descendencia, ejerciendo su autonomía y priorizando otros aspectos de su vida. El Indicador Coyuntural de Fecundidad sugiere que el 43% de las mujeres no tendrá hijos.
- Crisis de natalidad en generaciones anteriores: Las generaciones más pequeñas, resultado de la baja natalidad en los años 80 y 90, impactan directamente en el número de mujeres en edad fértil actual.
- Falta de políticas de apoyo efectivas: A pesar de la importancia de las prestaciones familiares y de infancia, la relación entre el gasto público y la fecundidad se ha diluido, haciendo que estas medidas sean menos efectivas.

En 2023, el número de hijos por mujer en España cayó a 1,12, un mínimo histórico. Si este dato es certificado por el INE, España se situará a la cabeza de los países de la UE con indicadores sintéticos de fecundidad mínimos, por delante de Austria (1,23), Luxemburgo (1,23), Finlandia (1,26), Lituania (1,18), Países Bajos (1,43), Bélgica (1,47), Suecia (1,45) e Irlanda (1,5).
Las cifras más altas en la UE en 2023 se registraron en Bulgaria (1,81) y Francia (1,68).
El Impacto Global del Descenso de la Fecundidad
El descenso de la fecundidad no es exclusivo de España o de los países desarrollados; es un proceso global que lleva décadas en curso. Según una investigación publicada en la revista 'The Lancet', se proyecta que el nivel de reemplazo generacional a escala global quede atrás en 2030, lo que provocará una disminución de la población mundial.
La tasa de nupcialidad en España también ha experimentado un descenso, con 3,6 matrimonios por cada mil habitantes. La edad media del matrimonio se ha retrasado a los 37,8 años para los hombres y 35 para las mujeres.
El Papel de la Inmigración y las Políticas Familiares
La inmigración ha sido un factor clave para paliar la disminución de la población en España, aportando un saldo positivo. Sin embargo, los inmigrantes que se han establecido en el país tienden a adoptar comportamientos de natalidad similares a los de la población autóctona. Por ejemplo, las inmigrantes de entre 20 y 24 años tenían a principios de siglo 75 hijos más por cada 1.000 mujeres que las españolas, una cifra que ha descendido a 34.
La relación entre los recursos públicos destinados a fomentar la natalidad y la fecundidad ha sido objeto de análisis. Si bien durante años los países con mayor gasto en prestaciones familiares registraban una fecundidad más elevada, esta asociación se ha diluido. El caso de Finlandia, con un alto gasto en prestaciones familiares pero una baja fecundidad, ilustra esta tendencia.
David Cotlear, Presentación "Envejecimiento Poblacional"
La escasa natalidad no es un asunto nuevo, pero su agravamiento genera preocupación por el envejecimiento de la sociedad y sus consecuentes repercusiones económicas y sociales, como el desequilibrio entre el número de trabajadores y pensionistas, y el aumento de gastos en sanidad y dependencia.
Algunos demógrafos, como Andreu Domingo, cuestionan la teoría de la tasa de reemplazo de 2,1 hijos por mujer como un umbral absoluto, argumentando que con la creciente esperanza de vida, la población podría mantenerse incluso con tasas inferiores, y que este indicador no debe usarse para culpar a las parejas jóvenes o intervenir en sus decisiones reproductivas.
A pesar de los desafíos, existe un deseo de tener más hijos entre la población española, con una media deseada de 2,3 hijos. Sin embargo, la realidad económica, social y cultural presenta obstáculos significativos para alcanzar el reemplazo generacional.