Canciones de Cuna Venezolanas: Un Viaje por sus Letras y Tradición

Las canciones de cuna, o nanas, arrastran su historia desde los confines del tiempo. De tradición oral y con un lenguaje poético musical, se mecen en la infinitud del pasado. El primer acercamiento de comunicación entre el niño y el universo está marcado por las melodías que se le cantan para llamar al sueño. Es un acto filial con una carga amorosa que fusiona el sentimiento materno con la protección que se ofrece al niño ante los avatares de la vida. Cantar a los niños desde que nacen procura iniciarlos en el conocimiento del lenguaje. Las voces que arrullan recorren el hogar y mecen el sueño del infante, un duermevela que a ritmo de nanas o canciones de cuna lo traslada al mundo onírico mientras su madre, abuela, tía o nodriza le acaricia con su voz. La canción de cuna puede inscribirse en la poesía lírica popular.

Madre cantando una canción de cuna a su bebé

Origen y Propósito de las Canciones de Cuna

El origen de las canciones de cuna se pierde en el génesis de la raza humana. Se trata de viejas costumbres - hay quien opina que son la primera manifestación de la humanidad - que las madres utilizaban con el objeto de espantar los demonios y los malos espíritus. Con el devenir del tiempo, los arrullos transmitieron calma y sosiego a los pequeños. La madre comenzó a tranquilizarlos mientras velaba su sueño o les calmaba en momentos de dolor. El alivio llega con la voz cercana que canta: "duérmete mi niño, duérmete ya, que viene el coco, y te comerá". Estas son palabras simples que encierran un mensaje.

Ilustración de personajes tradicionales de canciones de cuna como el

Características Líricas y Comunicativas

La nana o canción de cuna está construida con un lenguaje sencillo, propio para el niño y con mensajes de cercanía y amor; pero además, a muchas de ellas se les incorporan imágenes poéticas para deleite de los pequeños. La sencillez comunicativa de la nana, en la que un emisor (el adulto) transmite un mensaje (directo, breve y conciso) a un destinatario (el niño) del que no se suele esperar contestación, no es impedimento para que aparezcan elementos que, literariamente, la enriquecen. Sirve como ejemplo que el emisor se apoya en determinados personajes - que tienen una función secundaria - para reforzar los contenidos de su mensaje, es decir, para incitar al niño a que concilie el sueño.

El ritmo con que se canta, la riqueza de su contenido y la musicalidad que la caracteriza arrullan los momentos de espera y calma. El lenguaje usado en las canciones de cuna es interpersonal; madre e hijo se funden con el poema, se convierten en una unidad amorosa donde los sentimientos fluyen y se estrechan los lazos familiares. La madre canta, arrulla, protege mientras el niño responde a tanto amor con su sonrisa, incluso cuando ya está dormido. Las estrellas, el cielo, la noche, los animales y la luna marcan la hora de dormir. La cuna llama, el balanceo dormita y la voz calma las ansiedades. El uso de onomatopeyas y voces pegajosas atraen al sueño, palabras que seducen la inocencia y poemas sencillos para balancear al ritmo de la tarde o la noche.

La Tradición Venezolana en las Nanas

La canción de cuna venezolana es de tradición hispánica y se presume que llegó con los conquistadores. Sin embargo, no es una creación exclusiva del español o castellano, pues la conseguimos en otras culturas y en otros idiomas. Si miramos a través de las rendijas del tiempo, la encontramos en los pueblos antiguos. La sociedad matriarcal predomina en las instituciones familiares desde la antigüedad; por ello las nanas y canciones de cuna están ligadas al amor maternal. En Venezuela, existe la particularidad de arrullar a los bebés incluso con el himno nacional, el "Gloria al Bravo Pueblo", un canto patriótico que, aunque surgió en el seno de la Sociedad Patriótica en 1810, ha encontrado su lugar en la tradición oral como un arrullo.

Foto de una abuela venezolana arrullando a su nieto

Muchas nanas tienen como epicentro de sus letras la negritud. Es importante recordar que las canciones de cuna de tradición hispánica, centran su atención en los niños arrullados por las nodrizas negras. Las esclavas amamantaban a los blancos y a sus negritos, dando calor tanto a sus hijos putativos como a los propios. Aunque se tiene la noción de que todas las canciones de cuna tienen comienzos clásicos como "duérmete mi niño", esta proposición no es cierta. Los poetas que escriben un texto de este tipo manejan con plena libertad el lenguaje y las imágenes para expresar lo que sienten. Y no solo para convocar el sueño se canta una nana, también para despertar al niño o la niña. La canción de cuna es ternura, amor filial. Aunque las nanas siempre se asocian a las madres, muchos padres también se suman a esta actividad íntima de acercamiento al ser amado, creando poemas para celebrar la vida.

ARRORRÓ MI NIÑO - Las Más Bellas Canciones De Cuna Para Bebés

Poetas Venezolanos y la Canción de Cuna

En Venezuela, un grupo importante de poetas ha publicado canciones de cuna, nanas y arrullos. Muchos de ellos escriben o escribieron para niños y dentro de sus libros incluyeron textos con estas características, poemas y canciones que marcan la niñez, pero que además generan inquietud por la poesía. Un ejemplo claro es la Canción de cuna de Efraín Subero, un poema que arrulla, donde la voz del poeta se cuela por las rendijas del alma para cantar la vida.

Eduardo Polo y Eugenio Montejo, hombres de múltiples voces poéticas, manejan el lenguaje a su antojo. En sus poemas, juegan con las palabras, varían sus estructuras, desbordan las sílabas, las desordenan y las convierten en piezas para armar significados. Son magos que hacen aparecer y desaparecer vocablos para encantar a los niños. Salustio González Rincones es otro poeta venezolano que escribió su canción de cuna, poesía elaborada, cargada de referentes personales, pero además, como la de Montejo, plena de transgresiones de lenguaje, demostrando que la poesía es libertad. Otros nombres como Morita Carrillo también enriquecen este panorama.

Muchos poetas venezolanos han escrito canciones de cuna, nanas o arrorrós. La poesía convertida en canción para arrullar a los pequeños, usando un lenguaje limpio y embriagador de sueños. Como se ha visualizado, la poesía venezolana es rica en canciones de cuna. Aunque la literatura infantil todavía permanece relegada en Venezuela, sus poetas trabajan para motivar su lectura.

Modesta Bor y la Adaptación Coral de Nanas

Los arreglos corales sobre temas populares de Venezuela de Modesta Bor son indudablemente un testimonio de la actividad incansable de esta compositora venezolana, autora además de una extensa obra composicional que incluye piezas para piano, canciones corales, piano y voz, orquesta sinfónica, cámara y otros formatos. Sus obras son igualmente un indicativo innegable del amor y respeto que Modesta profesó no solo por la tradición popular de su región y del país, sino del mundo.

Fotografía de Modesta Bor o una partitura coral

Quienes han crecido cantando y dirigiendo las composiciones y los arreglos de Modesta Bor, han convivido con su esencia humana. Su extenso repertorio ofrece procesos de aprendizaje, de evolución y análisis, y orienta en cada paso que se da en el periplo del canto y de la dirección coral. Todos los arreglos de Modesta presentan un proceso de secuenciación en cuanto a su dificultad musical. Su catálogo proporciona la herramienta perfecta en el desarrollo de coros infantiles, de coros de voces iguales y coros mixtos, ayudando en la sistematización de la enseñanza y el propio desarrollo como intérpretes. Es música cantable, comprensible y amable, desde la más sencilla hasta la más compleja. Modesta Bor, a lo largo de la historia, dejó su huella en sus frases, en la escogencia de las poesías, en la intensidad armónica de los madrigales. Desde el «Arroz con coco» o la adaptación de la «Canción de Cuna» de Brahms y la delicadeza del arreglo de «Canción para la niña desvelada», hasta la riqueza folclórica demostrada en «El Pavo», la insuperable «Fulía de Cumaná» o su famoso «Periquito», hasta la finura de las composiciones «A una niña», «Luna del malecón» o «Aquí te amo» y «La mañana ajena». Cada obra, cada arreglo por sí solos, enseñan su condición a través de la conducción de las frases, de los giros melódicos y su pensamiento armónico, permitiendo redescubrir a esta majestuosa, sensible y humana mujer.

Referencias

  • Atencio, N. (1991). Canción de cuna. En: Cuesta Cuesta, C. La literatura infantil en el Preescolar.
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  • Pérez Rossi, I. (1987). Cantemos con los niños.
  • Polo, E. (2007). Chamario.
  • Subero, E. (1998). Monedero de miel.

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