La prematurez se utiliza para describir a un bebé que nace antes de las 37 semanas completas de gestación. Los bebés que nacen de forma prematura pueden tener dificultades para desarrollarse adecuadamente y requerir atención médica especializada. Pero, ¿qué sucede a nivel cerebral? ¿Se ve afectado el desarrollo del cerebro? Esta es una preocupación fundamental para las familias y los profesionales de la salud.
¿Qué es la Prematuridad?
La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2018) define al recién nacido prematuro como aquel que nace antes de completar las 37 semanas de gestación, contadas desde el primer día del último período menstrual de la madre. Un embarazo se considera a término cuando supera las 37 semanas de gestación, siendo un parto normal aquel que se produce entre las semanas 37 y 42. Cuando el niño nace antes de las 37 semanas se le llama “prematuro o pretérmino”.
No todos los niños prematuros van a presentar los mismos problemas y a cada uno se le deberá realizar una valoración por parte de un grupo de especialistas para determinar qué tratamiento integral debe seguir. Los considerados “grandes prematuros” (por debajo de 32 semanas o con peso inferior a 1,500 kilogramos) pasarán una mayor temporada en el hospital y tendrán un riesgo mayor de tener problemas en su desarrollo. No obstante, “el desarrollo de cada prematuro es único”, precisan desde la Asociación de Padres de Niños Prematuros (Aprem).
En España, según los últimos datos, el porcentaje de niños que nacieron antes de las 37 semanas de gestación en 2021 fue de un 6,7%, lo que supone que unos 22.500 bebés se adelantaron para llegar al mundo. La prematurez puede ser causada por varios factores, entre los que destacan la falta de atención prenatal, infección, hipertensión, diabetes, edad materna avanzada o exposición a factores ambientales (Peña et al., 2022).

Desafíos Iniciales del Bebé Prematuro
El niño prematuro nace con una “inmadurez” de sus órganos y sistemas (respiración, control de temperatura, digestión, metabolismo, etc.), lo que le hace más vulnerable a las enfermedades y más sensible a los agentes externos (luz, ruido, etc.). Es posible que un niño nazca a las 40 semanas con un peso igual al de un niño prematuro de 32 semanas; estos son los que se consideran “bajo peso” en relación a su edad gestacional.
Normalmente, los menores de 35 semanas de gestación deben permanecer un tiempo ingresados en las Unidades de Neonatología. Aunque cada niño tiene sus peculiaridades y las dificultades aumentan cuanta menor edad de gestación presentan, los problemas médicos más habituales de los niños prematuros suelen ser nutricionales, de mantenimiento de temperatura corporal, respiratorios, de inmadurez hepática, infecciones (por sus mínimas defensas), lesiones hemorrágicas y retinopatía del prematuro, entre otros.
El Desarrollo Cerebral en Bebés Prematuros
Los bebés de nacimiento prematuro pueden tener afectado su desarrollo cerebral debido a que, al nacer antes de lo esperado, su cerebro no está completamente desarrollado. Esta inmadurez en el desarrollo cerebral podría conllevar consecuencias y, por ende, afectar su capacidad para aprender, comunicarse y relacionarse con los demás (Dubois et al., 2019). Concretamente, se ha reportado una menor cantidad de materia blanca cerebral y menor conectividad funcional en ciertas áreas del cerebro. Se ha encontrado, además, una relación entre la gravedad de la prematurez y la magnitud de los cambios en el desarrollo cerebral (Dubois et al., 2019).
Desde el punto de vista cerebral, la prematurez puede ser una causa de mortalidad neonatal y morbimortalidad infantil. En los bebés que nacen prematuramente aumentan las probabilidades de tener mayores riesgos de salud a corto y largo plazo, como problemas respiratorios, de alimentación y desarrollo cerebral.
Entre los posibles problemas a nivel cerebral se incluyen el retraso en el desarrollo cognitivo y motor debido a la inmadurez del sistema nervioso central, así como un mayor riesgo de Trastornos del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, Aprem subraya que solo entre un 5% y un 10% de los niños de menos de 1.500 gramos tendrán grandes problemas neurológicos, sordera, ceguera o problemas de retraso intelectual. La mayoría de los niños prematuros tienen una vida normal y una pequeña proporción requiere ayuda educacional u orientación por problemas de conducta.
El MÉTODO CANGURO estimula el desarrollo del cerebro de bebés prematuros | Contacto piel con piel
Impacto a Largo Plazo en el Neurodesarrollo y la Salud Mental
En cuanto a los efectos a largo plazo de la prematurez en diferentes áreas del desarrollo cerebral, como la cognición, el lenguaje, la atención, memoria y funciones ejecutivas, los resultados muestran que los niños prematuros tienen un mayor riesgo de presentar problemas en el desarrollo neuropsicológico.
Además, las personas que han nacido de forma prematura tienen un mayor riesgo de sufrir algún trastorno mental, como la depresión o la ansiedad, al alcanzar la edad adulta. Los resultados de estudios, alcanzados tras examinar la posible presencia de problemas de salud mental cuando los participantes tenían una edad promedio de 23 años, mostraron que los participantes que nacieron de forma prematura presentaban más comportamientos ‘evitables’ y tenían ‘interiorizados’ aspectos como la depresión, la ansiedad o la soledad. Los propios investigadores también puntualizan que una de las limitaciones de estos trabajos es que se basaron en la percepción de los propios encuestados, lo que no siempre es tan fiable como los registros o diagnósticos en los que interviene un profesional sanitario.
Factores Protectores y Pronóstico
Es fundamental destacar que no todos los nacimientos prematuros presentan problemas en su desarrollo cerebral y existen factores protectores que pueden influir en el pronóstico, como la estimulación temprana y la intervención terapéutica. El grado de prematuridad y otros factores de riesgo impactan en el pronóstico a largo plazo. Los expertos apuntan a que “el pronóstico de los niños prematuros que presentaron solamente problemas moderados en el periodo neonatal será bueno”.
Hasta hace poco tiempo, los prematuros extremos, de menos de 26 semanas de gestación, eran prácticamente inviables; actualmente, con los conocimientos y medios de las unidades de cuidados intensivos neonatales, ha mejorado mucho la supervivencia.

Apoyo Integral y Cuidados Especializados
La detección temprana, el manejo y la prevención del parto prematuro son esenciales para mejorar los resultados de salud de los bebés y sus madres. De hecho, existen tratamientos y cuidados especializados que pueden ayudar a mejorar los resultados de salud.
La experiencia de Concha Gómez Esteban, madre de mellizos nacidos con 26 semanas de gestación y presidenta de la Asociación de Padres de Niños Prematuros (Aprem), es un claro ejemplo de la dedicación necesaria. Aprem es una organización cofundada por cinco familias que congrega actualmente a 400 familias y tiene presencia en 12 hospitales de cinco comunidades autónomas. Concha Gómez Esteban, quien es también profesora titular e investigadora sobre prematuridad, reconoce que sacar adelante a su hijo “ha sido más costoso” debido a problemas pulmonares y cerebrales, pero que la experiencia, documentación y estudio le han convertido en experta.
Por las manos de la doctora Isabel Izquierdo, vicepresidenta de la Sociedad Española de Neonatología, han pasado centenares de niños prematuros en más de tres décadas en la unidad de neonatos del Hospital La Fe de Valencia. La doctora Izquierdo enfatiza que “los niños pequeñitos son héroes. Son muy fuertes. Aguantan un montón y te dan muchas sorpresas y muchas alegrías, pero hay que darles mucha dedicación”, en referencia al abordaje multidisciplinar en el que participan trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, educadores y profesores, familias y médicos.
Este año, en el marco del Día Mundial de la Prematuridad, las asociaciones de familias están difundiendo un decálogo con las medidas que consideran básicas para dar el mejor cuidado a los niños que nacen antes de lo previsto:
- Que las unidades neonatales dispongan de suficiente personal y especializado en neonatología.
- Que los progenitores puedan acceder a las unidades las 24 horas del día.
- Bancos de leche en todas las comunidades autónomas y fomento de la donación de leche materna.
- Apoyo psicosocial para las familias e información completa sobre sus derechos y las ayudas a su disposición.
- Formación para el cuidado de estos niños de riesgo.
- Atención realmente temprana y de calidad en todas las autonomías desde el ingreso hospitalario y atención postemprana para aquellos niños que la requieran.
- Flexibilización del acceso a la escolarización infantil para los niños nacidos prematuramente que lo necesiten, así como que se aseguren los distintos apoyos que requieran durante su etapa escolar.
Algunas de las propuestas, como la apuesta por la lactancia materna y facilitar el denominado ‘método canguro’, apenas suponen costes y revierten con creces en el desarrollo de los “bebés pequeñitos”, pues el contacto “piel con piel” ayuda a los niños a regular mejor la temperatura, descansar y respirar mejor, como han demostrado varios estudios.
Otras reivindicaciones, remarcó Concha Gómez Esteban, requieren de la voluntad política. Por su experiencia, reclamó sacar “en las mejores condiciones” a los bebés del hospital para reducir riesgos, algo que no se puede hacer con una lista de espera de cinco meses para tener acceso a la atención temprana.
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