¿Qué es la Letargia en Recién Nacidos?
La letargia ocurre cuando hay un cambio en el nivel típico de energía o consciencia de tu bebé. No es lo mismo que estar simplemente somnoliento o adormilado. Los bebés letárgicos pueden parecer somnolientos o adormilados, pero también pueden:
- Tener poca o ninguna energía
- Ser difíciles de despertar
- Aparecer menos alerta
- No estar tan conscientes de los sonidos y las vistas
Los bebés pueden parecer letárgicos por muchas razones, ya que la letargia es un signo o síntoma de otras condiciones, como bajo nivel de azúcar en la sangre o una infección. La letargia puede progresar con el tiempo y de manera gradual, lo que también puede dificultar saber si tu bebé está letárgico.
¿Es Normal que un Recién Nacido Sea Difícil de Despertar?
Debido a que los recién nacidos duermen mucho, puede ser difícil distinguir entre la somnolencia normal y la letargia. Aunque los bebés duermen mucho, deben estar alertas cuando están despiertos, listos para mirar alrededor, jugar y alimentarse bien. Un bebé que está durmiendo más de lo habitual, alimentándose mal, o que no está alerta o no responde bien incluso cuando está despierto, debe ser examinado inmediatamente. Si te preocupa el nivel de alerta de tu bebé, busca ayuda médica de inmediato.
¿Cómo Saber si un Recién Nacido Está Enfermo?
Algunos bebés se vuelven letárgicos cuando están enfermos. Los recién nacidos y los lactantes jóvenes se enferman fácilmente, ya que sus sistemas inmunológicos tardan en madurar y desarrollarse. A continuación se presentan varios signos y síntomas que pueden indicar que tu bebé está enfermo:
Cambios en el Comportamiento
Otros cambios en el comportamiento, además de la letargia, pueden ocurrir durante la enfermedad. Tu bebé puede estar inquieto, irritable, con cólicos, o difícil de calmar. Si tu bebé normalmente no se comporta de esta manera, el cambio en el comportamiento podría señalar que está incómodo o no se siente bien.
Fiebre
La fiebre es un signo claro de que el cuerpo de tu bebé está tratando de combatir una enfermedad o un germen. Una fiebre es una señal positiva de que el sistema inmunológico de tu bebé está haciendo su trabajo, pero dependiendo de la edad de tu bebé y su temperatura corporal exacta, se pueden recomendar diferentes enfoques de tratamiento. Si tu recién nacido tiene fiebre, siempre debes buscar atención médica de tu pediatra local o enviar un mensaje a un pediatra de Summer Health para obtener orientación. Una fiebre en bebés mayores se puede manejar con acetaminofén o, para bebés mayores de 6 meses, ibuprofeno.
Vómitos
Los vómitos pueden ser un signo de un problema gastrointestinal, sobrecalentamiento u otra condición, y pueden resultar en deshidratación. Si tu recién nacido vomita, debe ser visto por un profesional médico de inmediato.
Cambios en la Respiración
Los bebés pueden respirar más rápido cuando están combatiendo una infección, ya que sus cuerpos están trabajando arduamente. Cualquiera de los siguientes patrones de respiración puede ser un signo de emergencia:
- Respiración rápida (más de 60 respiraciones en 1 minuto)
- Las fosas nasales se ensanchan o se expanden al inhalar
- El pecho de un bebé se hunde alrededor de su caja torácica o por encima de las clavículas
- Un bebé que se pone azul o morado
- Respiración lenta o pausas prolongadas en la respiración
- Tos persistente
Busca atención médica de inmediato si notas alguno de estos síntomas.
Cambios en el Apetito y Deshidratación
Los bebés pueden no alimentarse bien si están enfermos. Esto puede ser un desafío si tu bebé tiene menos de 6 meses -o aún no come sólidos-, ya que el mal apetito también puede llevar a deshidratación en los bebés pequeños. Si tu recién nacido o lactante no se está alimentando bien o no está haciendo tantos pañales mojados como de costumbre, contacta a tu pediatra local o envía un mensaje a un pediatra de Summer Health.
Síntomas de Resfriado, como Tos y Secreción Nasal
Las infecciones respiratorias como el resfriado común pueden conducir a síntomas como secreción nasal, congestión nasal, tos e incluso fiebre. En promedio, los niños menores de 6 años tendrán de 6 a 8 resfriados cada año y los síntomas pueden durar alrededor de 10 días. Contacta a un pediatra o envía un mensaje a un pediatra de Summer Health si los síntomas de tu niño empeoran o si:
- Tiene cambios en su respiración, como respiración rápida, lenta, ruidosa o pausas en su respiración
- Tiene fiebre por más de 2-3 días
- No se está alimentando o no está tomando líquidos bien
- No está orinando tan a menudo como de costumbre
- Está letárgico o menos alerta o juguetón de lo habitual
- Está irritable y difícil de calmar
¿Cuándo Buscar Atención Médica para un Recién Nacido Letárgico?
Generalmente, un recién nacido letárgico tiene otros síntomas de enfermedad. Si tu recién nacido está letárgico y también vomita o muestra otros signos de enfermedad, contacta a tu pediatra local o envía un mensaje a un pediatra de Summer Health.
La Etapa de Reptar en el Desarrollo del Bebé
Durante los primeros meses de vida, el cerebro de tu bebé se desarrollará a pasos agigantados, alcanzando hitos de aprendizaje que son fundamentales para su crecimiento. Uno de los más importantes es el gateo. Sin embargo, antes de llegar a esta etapa, tu pequeñito pasará por una fase que necesitas conocer: la etapa de reptar.
¿En qué Consiste la Etapa de Reptar?
La fase de reptar tiene un papel central para que tu bebé comience a trabajar en sus habilidades motrices y, eventualmente, sea capaz de desplazarse por el suelo. Desde el nacimiento hasta los 13 meses de vida, los bebés se desarrollan a un ritmo impresionante, pues desarrollan sus capacidades físicas, cognitivas e intelectuales. De acuerdo con el Instituto de Terapia Fisiológica, la fase de reptar inicia cuando el pequeño comienza a desarrollar fuerza y coordinación en sus músculos, para poder soportar su cuerpecito al gatear.
Beneficios de Reptar
Gracias a este nuevo aprendizaje, tu bebé mejorará su coordinación visual y corporal, fortalecerá su columna vertebral y aumentará su percepción del espacio. Asimismo, tendrá mayor seguridad e independencia, y podrá descubrir nuevas sensaciones mientras explora el mundo, afirma la Nationwide Children's Organization. Aunque reptar no es una actividad imprescindible para que tu pequeño pueda gatear, un estudio realizado por la Universidad de Michigan demostró que es sumamente benéfico para ejercitar su cuerpo y facilitar esta actividad. La investigación descubrió que aquellos bebés que habían completado esta fase adecuadamente, eran capaces de moverse con mayor facilidad y lograban dar sus primeros pasos más rápidamente.

¿Cómo Estimular la Etapa de Reptar?
El sitio especializado Help Me Grow menciona que la etapa de reptar comienza entre los 6 y los 9 meses de edad. Para obtener todos sus beneficios, necesitas hacer lo siguiente: acuesta a tu bebé boca abajo sobre una superficie firme; puede ser una manta en el suelo o un pad de yoga. Intenta animarlo a avanzar mientras mantiene esa postura.
Si notas que le cuesta mucho trabajo moverse, coloca las palmas de tus manos detrás de sus piecitos y empújalos levemente. Asegúrate de hacer movimientos suaves y delicados, de otra forma lo lastimarás y no querrá intentarlo.
La Academia Americana de Pediatría afirma que una vez que tu pequeño domine este aprendizaje, será momento de que empiece a gatear. Según los expertos, los ejercicios de estimulación temprana son muy útiles para facilitar dicho proceso. Éstos fortalecerán sus músculos y mejorarán su desarrollo cognitivo.
Paciencia y Entorno Seguro
Al igual que muchos aprendizajes, reptar varía respecto a su ritmo de crecimiento y habilidades motrices. No hay un calendario que delimite con exactitud a qué edad debe aprender a gatear; sé paciente y no te desesperes. Con ayuda de juguetes interactivos, música y ejercicios que mejoren su capacidad intelectual y física, tu pequeño alcanzará este hito más fácilmente y su cuerpo se preparará para las fases que están por venir. Finalmente, recuerda que el éxito de este aprendizaje reside en la atención que le pongas a tu bebé. Con el tiempo, comenzará a acostumbrarse a su cuerpo y se animará a explorar terrenos desconocidos. Bríndale un entorno seguro y amoroso que lo anime a seguir aprendiendo y ayúdalo a recibir esta etapa como se debe. Su desarrollo está en tus manos, nunca lo olvides.

Consideraciones sobre la Lactancia Materna y el Ritmo del Bebé
En relación con la alimentación, es importante entender la dinámica de la lactancia materna. Cada vez que el bebé pide pecho, se le debe permitir acceso al pecho para que pueda tomar tanto tiempo como necesite, tantas veces como lo requiera. Hemos importado los horarios de la cultura del biberón a la lactancia materna, lo cual no siempre es lo más adecuado. Algunas crisis de la lactancia o baches de crecimiento cursan con un aumento de demanda, otras no. Existen otros aumentos de demanda no relacionados con la crisis: un bebé puede pedir el pecho cuando no se encuentra bien, está nervioso o siente que algo raro pasa en su día a día.
En general, la lactancia debe ser a demanda. La excepción se da en determinadas situaciones en las que debe ser la madre la que ofrezca el pecho al bebé. Si sucede lo contrario, y hay bebés a los que cariñosamente llamamos “bellos/as durmientes”, que solo duermen y no comen, tener las tomas controladas hasta que aumente de peso y sea capaz de pedir por sí mismo es esencial. Cuando un bebé rompe sus “ritmos” habituales seguro que nos sorprende. En bebés de menos de 15 días, debemos valorar antes de nada que el aumento de peso sea adecuado. El aumento de demanda que rompe las tomas habituales de los bebés y en las que tienes la sensación que no haces otra cosa que dar el pecho, pueden ser normales si coinciden con los puntos expuestos anteriormente (crisis de lactancia).