Amígdalas y Adenoides: Una Guía Completa sobre su Función, Hipertrofia y Tratamiento

Las amígdalas y las adenoides son acumulaciones de tejido linfático que forman parte del sistema inmune del organismo. Ubicadas estratégicamente en las vías respiratorias superiores, desempeñan un papel crucial en la defensa contra infecciones, especialmente durante la infancia. Sin embargo, su aumento de tamaño, conocido como hipertrofia, puede generar una serie de problemas de salud.

Diagrama anatómico de la garganta y nasofaringe mostrando amígdalas y adenoides

¿Qué son las Amígdalas y Adenoides?

Las amígdalas y adenoides son estructuras de tejido linfoide que se encuentran en el anillo linfático de Waldeyer, un componente del tejido linfoide asociado a mucosas (MALT). Este anillo actúa como la primera línea de defensa del organismo ante patógenos que ingresan por la nariz o la boca.

Definiciones Anatómicas

  • Las amígdalas palatinas son dos zonas de tejido linfático localizadas a ambos lados de la garganta. Son visibles a través de la boca.
  • Las adenoides, también conocidas como vegetaciones, amígdala faríngea o tonsila faríngea, son una masa de tejido linfoide ubicada en la pared posterosuperior de la nasofaringe, detrás del paladar, en la conexión de las fosas nasales con la garganta. A diferencia de las amígdalas, las adenoides no son visibles por la boca.

Microscópicamente, las adenoides son estructuras de forma piramidal compuestas por tejido linfoide, cubiertas por un epitelio cilíndrico ciliado pseudoestratificado, similar al de las vías respiratorias. Su superficie presenta invaginaciones y pliegues con algunas criptas. Una capa de tejido conectivo (hemicápsula) las subdivide en 4-6 lóbulos y contiene glándulas seromucosas.

El drenaje venoso de las adenoides se produce a través de los plexos venosos faríngeos submucoso y externo. La irrigación arterial proviene de la arteria faríngea ascendente (rama de la carótida externa), la arteria palatina ascendente (rama de la facial) y la rama faríngea de la arteria maxilar.

Función Inmunológica

La función de las amígdalas y adenoides es capturar bacterias y virus que entran por la garganta y la nariz, produciendo anticuerpos para combatirlos. Se ha demostrado la formación de inmunoglobulinas (Ig A, Ig M, Ig G, Ig E, Ig D) en las distintas capas del epitelio de estos órganos, así como la presencia de linfocitos y macrófagos.

Durante la primera infancia, estos órganos son un recurso inmunológico importante. Su tamaño es mayor en niños de 2 a 6 años de edad. A partir de los cinco o siete años, estos tejidos van disminuyendo, pudiendo desaparecer en la adolescencia, a medida que el sistema inmune desarrolla otros mecanismos defensivos.

Hipertrofia Adenoamigdalina: Aumento de Tamaño

La hipertrofia de amígdalas y adenoides se refiere al crecimiento en tamaño de estas estructuras. Es un hallazgo frecuente en niños y puede ser un fenómeno normal o estar asociado a diversas condiciones.

Causas de la Hipertrofia

El aumento de tamaño de las amígdalas y adenoides puede presentarse de manera natural, siendo en muchos casos una característica normal en la etapa preescolar y la adolescencia. No obstante, la hipertrofia también puede ser consecuencia de diversos factores:

  • Infecciones: Con virus o bacterias causantes de faringitis o infecciones de garganta. La exposición regular a niños con infecciones, como en centros de cuidado infantil, aumenta el riesgo.
  • Inflamación crónica: Puede ser secundaria a procesos inflamatorios a nivel de la rinofaringe.
  • Alergias: Como las estacionales o persistentes durante todo el año.
  • Irritantes: Factores ambientales que provocan irritación en las vías respiratorias.
  • Reflujo gastroesofágico: Posiblemente, el reflujo también puede contribuir al agrandamiento.

Clasificación del Tamaño

Tanto las adenoides como las amígdalas pueden clasificarse según su tamaño, lo cual es útil para determinar el grado de obstrucción que pueden causar:

Hipertrofia Adenoidea

El tamaño de las adenoides usualmente empieza a disminuir a partir de los 7 años de edad, siendo extremadamente raro en pacientes adultos encontrar una hipertrofia adenoidea. Se clasifican en grados:

  • Grado 1: Las más pequeñas.
  • Grado 4: Las de mayor tamaño, que pueden obstruir prácticamente el paso del aire desde la cavidad nasal hacia la vía aérea inferior.

Hipertrofia Amigdalina

Las amígdalas se clasifican según el porcentaje de disminución de la amplitud de la orofaringe (garganta):

  • Grado 1: Disminución menor al 25%.
  • Grado 2: Disminución del 25 al 50%.
  • Grado 3: Disminución del 50 al 75%.
  • Grado 4: Disminución mayor al 75%.
Infografía: Clasificación de la hipertrofia de amígdalas y adenoides

Síntomas y Consecuencias de la Hipertrofia

La mayoría de las amígdalas y adenoides agrandadas no causan síntomas. Sin embargo, cuando aumentan de tamaño significativamente, pueden provocar diversas molestias y complicaciones.

Síntomas Comunes

  • Voz nasal: El niño puede sonar como si estuviera resfriado.
  • Respiración bucal: Especialmente por la noche, pero puede presentarse durante el día. Esto puede llevar a labios cuarteados, resequedad en la boca y mal aliento.
  • Ronquido: Es una causa frecuente de ronquido en niños.
  • Inquietud durante el sueño.
  • Rinorrea o congestión nasal persistente.
  • Tos.
  • Sangrado nasal (epistaxis).
  • Anomalías en la forma del paladar y en la posición de los dientes.

Generalmente, las amígdalas y las adenoides vuelven a su tamaño normal una vez curada la infección, aunque en algunos casos permanecen agrandadas, especialmente en niños que han sufrido infecciones frecuentes o crónicas.

Complicaciones Graves

La hipertrofia de amígdalas y adenoides se considera un problema cuando causa trastornos más graves, incluyendo:

  • Infecciones crónicas del oído y pérdida de audición: La obstrucción de la trompa de Eustaquio por adenoides agrandadas puede llevar a la acumulación de líquidos en el oído medio y otitis media recurrente.
  • Infecciones recurrentes de los senos paranasales (sinusitis).
  • Apnea obstructiva del sueño (SAOS): Algunos niños con amígdalas y adenoides agrandadas roncan y dejan de respirar durante breves periodos de tiempo durante el sueño. Esto provoca descensos en los niveles de oxígeno en sangre y despertares frecuentes, resultando en somnolencia diurna. Raramente, puede llevar a complicaciones graves como aumento de la presión arterial pulmonar (hipertensión pulmonar) y alteraciones cardíacas.
  • Pérdida o falta de ganancia de peso: En ocasiones, los niños no comen lo suficiente debido al dolor por infecciones o al esfuerzo físico constante que exige respirar.
  • Problemas conductuales: El SAOS está asociado con enuresis (micción involuntaria), hiperactividad, agresión, ansiedad, depresión y somatización.
  • Mal desempeño escolar y disminución en la calidad de vida: Puede ser similar al impacto de condiciones crónicas como el asma o la artritis reumatoidea juvenil.

LA HIPERTROFIA DE ADENOIDES PUEDE CAUSAR PROBLEMAS DE RESPIRACIÓN EN L@S NIÑ@S MIENTRAS DUERMEN

Diagnóstico

El diagnóstico de la hipertrofia adenoamigdalina se basa en una combinación de exploración física, anamnesis y, en algunos casos, estudios especializados.

  • Exploración física: Permite observar las amígdalas directamente. También se busca enrojecimiento de las amígdalas o aumento de tamaño de los ganglios linfáticos en la mandíbula y el cuello, y se evalúa el efecto en la respiración.
  • Anamnesis: El médico preguntará sobre la frecuencia de episodios de faringitis o infecciones respiratorias durante el último año o los últimos 3 años para determinar si las infecciones son la causa del aumento de tamaño.
  • Nasofaringoscopia: Se introduce un tubo flexible de visualización (nasofaringoscopio) a través de la nariz para acceder a la parte posterior de la nariz y la garganta y observar directamente las adenoides.
  • Radiografías del cuello: Se pueden tomar radiografías del cuello para determinar el tamaño de las adenoides.
  • Estudio del sueño (polisomnografía): Se recomienda si los padres refieren interrupciones en la respiración del niño durante el sueño. El niño es monitorizado durante la noche en un laboratorio del sueño para evaluar patrones respiratorios, niveles de oxígeno y otros parámetros.
  • Medición de las concentraciones de oxígeno en la sangre.
Imagen ilustrativa de una nasofaringoscopia pediátrica

Tratamiento

El tipo de tratamiento recomendado para la hipertrofia de amígdalas y adenoides dependerá en gran medida de la causa subyacente y de la gravedad de los síntomas.

Tratamiento no Quirúrgico

Inicialmente, se puede intentar el control de procesos inflamatorios o infecciones asociadas:

  • Antibióticos: Si la causa es una infección bacteriana.
  • Aerosoles nasales de corticoesteroides u otros medicamentos: Como los antihistamínicos por vía oral, si se considera que la causa es alérgica o inflamatoria.

Si estos fármacos no son eficaces o no se consideran útiles, o si los síntomas son graves y persistentes, se puede considerar la intervención quirúrgica.

Tratamiento Quirúrgico: Adenoidectomía y Amigdalectomía

La extirpación quirúrgica de las amígdalas (amigdalectomía) y/o las adenoides (adenoidectomía) es un procedimiento muy frecuente en niños. Si se realizan ambas intervenciones al mismo tiempo, se denomina adenoamigdalectomía.

Indicaciones para Cirugía

La cirugía está indicada cuando el aumento de tamaño produce malestar extremo, problemas respiratorios o infecciones recurrentes. Entre los niños que se benefician de estas intervenciones quirúrgicas se incluyen los que sufren:

  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Molestia extrema con el habla y la respiración.
  • Infecciones múltiples de garganta (criterios establecidos por algunos médicos: 6 infecciones en 1 año, más de 4 infecciones al año durante 2 años, o más de dos infecciones al año durante 3 años).

Se recomienda realizar solo la adenoidectomía en niños con las siguientes características:

  • Infecciones de oído y colecciones persistentes de líquido frecuentes en el oído medio.
  • Obstrucción nasal o sangrado nasal recurrentes que causan cambios en la voz o trastornos del sueño.
  • Infecciones frecuentes de los senos paranasales.
  • Apnea obstructiva del sueño causada por adenoides grandes en un niño que no necesita también una amigdalectomía.

No parece que la amigdalectomía y la adenoidectomía disminuyan la frecuencia de los resfriados o la tos ni su gravedad.

Consideraciones Quirúrgicas y Recuperación

La amigdalectomía y la adenoidectomía suelen ser intervenciones ambulatorias. Deben llevarse a cabo al menos 2 semanas después de la desaparición de cualquier infección.

La tasa de complicaciones quirúrgicas es bastante baja. El dolor postoperatorio y la dificultad en la deglución causada por la amigdalectomía puede durar hasta 2 semanas. Normalmente, los niños se recuperan de la adenoidectomía en 2 o 3 días.

La hemorragia es una complicación menos frecuente, pero puede ocurrir con mayor probabilidad en las primeras 24 horas posteriores a la intervención o al cabo de unos 7 días después de la misma. El sangrado después de la cirugía muy raramente puede ser grave o incluso mortal en los niños.

Ilustración de la sala de operaciones durante una amigdalectomía o adenoidectomía

Investigaciones y Patologías Específicas

En el campo de la patología, la investigación ha explorado la relación entre la hipertrofia adenoamigdalina y otras condiciones, como la infección por el virus del papiloma humano (HPV), conocido por ser un patógeno responsable de una parte significativa de los cánceres orofaríngeos.

Un estudio retrospectivo, observacional y analítico realizado entre 2008 y 2018 en el Servicio de Anatomía Patológica y Citología de un hospital pediátrico en Corrientes, Argentina, analizó biopsias de pacientes pediátricos diagnosticados histopatológicamente con Hipertrofia Amigdalina y Vegetación Adénoide (HAVA). El objetivo fue evaluar la posible presencia de HPV (alto grado) mediante técnicas moleculares como la inmunohistoquímica-P16, correlacionando estos hallazgos con la detección temprana de cáncer oral.

Durante el período de estudio, de 7.166 muestras ingresadas, 323 casos (4.5%) correspondieron a lesiones de amígdalas y adenoides. Los años 2008-2013 concentraron el 63.9% de estos casos. En relación al sexo, el 54.58% correspondieron al sexo femenino (175 casos) y el 45.26% al masculino (148 casos). La franja etaria con mayor porcentaje de pacientes con HAVA estuvo comprendida por el grupo de 9 a 12 años, representando un 53.08%, con una mediana de edad de 11 años. El mayor número de casos (98) se registró a los 11 años, sin diferencias significativas en cuanto al sexo a esa edad.

Este tipo de investigación subraya la importancia de un análisis detallado del tejido adenoamigdalino para la comprensión de patologías asociadas y la posible detección temprana de afecciones más graves, incluso en la población pediátrica.

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