La decisión de poner pendientes a una niña recién nacida es una elección profundamente personal y a menudo influenciada por factores culturales y familiares. Mientras que en algunas culturas es una tradición arraigada, como en España, en otras puede no ser una práctica común. Son los padres quienes, en última instancia, deciden si colocar los pendientes a sus bebés al poco tiempo de nacer o si prefieren esperar hasta que sus hijas sean mayores y puedan tomar la decisión por sí mismas.
Los pendientes infantiles son, sin duda, uno de los regalos más recurrentes y clásicos. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que no todos los pendientes son aptos para bebés. Estos deben estar fabricados con medidas, peso y cierres especiales para garantizar la seguridad y el confort de la pequeña. Este artículo tiene como objetivo resolver todas las dudas, ofreciendo una guía completa para una correcta elección, colocación y cuidado de los pendientes en bebés.
¿Cuándo Poner los Pendientes a un Bebé?
La pregunta sobre la edad adecuada para perforar las orejas de un bebé genera diversas opiniones y algunos mitos:
Mitos y Realidades
- Mito 1: Es más aconsejable poner los pendientes al bebé nada más nacer para evitar que le duela y que tenga malos recuerdos.
Realidad: El lóbulo del bebé recién nacido, aunque una zona con pocas terminaciones nerviosas, tiene sensibilidad. Por lo tanto, el dolor, aunque mínimo con técnicas adecuadas, existe.
- Mito 2: El bebé debe tener al menos tres meses de vida para mayor precisión, ya que el lóbulo crece y el agujero podría quedar descentrado.
Realidad: El lóbulo de la oreja es una de las partes del cuerpo que crece durante toda la vida, por lo que siguiendo este consejo, nunca sería el momento "perfecto".
Consideraciones sobre la Edad Ideal
Científicamente, no hay una certeza única sobre el momento exacto, y los pendientes se pueden poner desde el mismo día del nacimiento. Sin embargo, los expertos y pediatras suelen ofrecer las siguientes recomendaciones:
- La mayoría de los expertos recomiendan esperar hasta que el bebé tenga al menos dos meses de edad, siendo común realizar la perforación entre los 2 y 6 meses.
- A esta edad, el sistema inmunológico del bebé ya está algo más desarrollado, lo que reduce el riesgo de infecciones en comparación con un recién nacido.
- Se cree que los bebés más pequeños tienen una menor memoria del dolor, lo que podría hacer que el proceso sea menos traumático.
- Los tejidos de un bebé suelen cicatrizar más rápidamente que los de un niño mayor o un adulto.
- El lóbulo de la oreja al principio es muy fino y, por ello, fácil de atravesar; a medida que el bebé crece, la zona se irá endureciendo.
- Un bebé con pocos días de vida se mueve menos, lo que será más sencillo para el profesional ponerle los pendientes sin incomodar.
En definitiva, no hay una edad ideal para poner pendientes, sino el mejor momento que la familia elija, siempre siguiendo las pautas y recomendaciones de un profesional sanitario especialista en el tema y de confianza. La época ideal para la puesta de los pendientes suelen ser los dos primeros meses (especialmente, el primer mes), ya que es una práctica que entraña más dificultad conforme avanza el tiempo.

Dónde y Cómo Realizar la Perforación
La prioridad debe ser siempre el bebé, adaptándose a sus necesidades y procurando un entorno sereno, plácido y relajado. Por ello, el mejor lugar para poner los pendientes al bebé puede ser el domicilio familiar, ya que no hay sitio en el que el bebé se sienta más cómodo y seguro que su hogar.
Profesionales y Lugares para la Colocación
Es fundamental acudir a profesionales y centros que cumplan con las máximas medidas higiénicas y sanitarias:
- Matronas y enfermeras pediátricas: Son profesionales especializadas que ofrecen garantías de un entorno tranquilo, seguro e higiénico, y que cuentan con técnicas analgésicas para minimizar las molestias. Esta es la opción más recomendable.
- Hospitales: En los hospitales públicos no se suele ofrecer este servicio. Algunos hospitales privados sí lo hacen, aunque es recomendable esperar unos días para asegurar la buena salud del bebé.
- Centros especializados: Consultas dirigidas por matronas o enfermeras pediátricas con experiencia en la puesta de pendientes y en cuidados del bebé.
- Farmacias: Muchas farmacias ofrecen este servicio, pero suelen usar materiales estándar y pistolas, lo cual no es lo más recomendable para bebés.
- Joyerías: Esta opción es cada vez más minoritaria y no disponen de las garantías sanitarias que ofrecen las consultas especializadas.
Ante cualquier duda, puedes consultar y pedir consejo al pediatra del bebé.
Métodos para Poner los Pendientes
Existen diferentes métodos para realizar los agujeros en las orejas del bebé, con variaciones en seguridad e higiene:
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Sistema a presión sin motor
Este es, sin duda, el método más seguro. Permite una amplia precisión, ya que es un aparato pequeño que se adapta al lóbulo. Es completamente estéril, incluye un pendiente de acero quirúrgico precargado y envasado individualmente, lo que minimiza la manipulación. Además, el pendiente cuenta con una tuerca a presión que no molesta al bebé y que no puede desprenderse accidentalmente.
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Pistola perforadora
Método común en farmacias y joyerías. Sin embargo, la pistola no es un utensilio estéril, y su principal inconveniente es la imprecisión, utilizando pistolas grandes para una orejita diminuta. Es un artilugio incómodo por su tamaño y el ruido que emite, pudiendo asustar al bebé. Además, no suele utilizarse ninguna técnica analgésica.
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Perforar el lóbulo con el propio pendiente
Antiguamente usado en hospitales. No es aconsejable por no ser higiénico (pendiente no esterilizado ni hipoalergénico), se manipula con las manos la oreja del bebé y el sistema es impreciso.
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Perforar el lóbulo con una aguja (abbocath)
Técnica tradicional que requiere de tiempo para su ejecución y una manipulación considerable, lo cual es desaconsejable dado el movimiento constante de los bebés.
El Proceso de Colocación
Para que la experiencia sea lo más respetuosa y cómoda posible:
- Se administra previamente anestesia en spray o crema para minimizar las molestias. También se utilizan técnicas como la tetanalgesia (si toma pecho), el contacto materno/paterno, la musicoterapia o la succión no nutritiva.
- Se desinfecta el pendiente para garantizar la seguridad.
- Se personaliza la colocación según el tamaño del lóbulo y la forma de la oreja.
- Normalmente, antes de la perforación, se pinta con un rotulador el lugar exacto donde se pondrá el pendiente para un centrado óptimo.
- Los profesionales se adaptan a las necesidades del bebé, por ejemplo, realizando la puesta mientras toma el pecho o mientras es mecido con un balón.
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Elección de los Pendientes Adecuados
La elección es crucial para asegurar la seguridad y la comodidad del pequeño. Se deben tener en cuenta varios factores:
Material
La piel del recién nacido es muy delicada, por ello, el material de los pendientes es fundamental para evitar futuras alergias. Los materiales de calidad, estériles e hipoalergénicos son esenciales:
- Oro: Es un metal noble. El oro de 14 o 18 quilates es hipoalergénico y seguro, siempre que sea puro y libre de otros metales irritantes.
- Plata: La plata de primera ley (925) es otra opción popular y minimiza el riesgo de alergias.
- Acero quirúrgico: Material hipoalergénico, muy recomendado para una rápida y correcta cicatrización.
- Titanio: Conocido por ser extremadamente biocompatible, es ideal para bebés con piel muy sensible debido a su baja probabilidad de causar reacciones alérgicas.
Tamaño
- Para recién nacidos, lo recomendable son los pendientes de primera puesta, con un tamaño de 3 ó 4 mm de diámetro.
- A partir de un año o más, los pendientes de 5, 6 y 7 mm suelen ser los ideales y los más cómodos.
- El grosor del filamento (la parte que atraviesa el lóbulo) debe ser lo más fino posible para minimizar el dolor y evitar infecciones y rozaduras.
Si los compras por tu cuenta, nuestra recomendación es que elijas modelos cortos y sin bordes afilados.
Forma y Diseño
Es muy importante elegir pendientes cómodos para no hacerle daño al bebé, ya que los recién nacidos pasan la mayor parte del día durmiendo. Los pendientes deben ser:
- Finos, planos o redondos, sin formas ni filamentos puntiagudos.
- Evitar que sean puntiagudos, que tengan formas de estrellas, corazón o cualquier otro diseño con bordes afilados.
- Desaconsejados son los pendientes con accesorios colgantes, argollas o figuras que sobresalgan, ya que son fáciles de enredarse en la ropa y pueden lastimar o causar daños al bebé.
- Cuando se cambien los pendientes (mínimo a las seis semanas de la primera puesta), deben ser de punta y rosca redondeadas para evitar molestias.

Cierre
El cierre más adecuado es el de tuerca o rosca, ya que es el más seguro para que el bebé no se lo pueda arrancar y para no lastimar la parte trasera de la oreja. Con este tipo de cierre, también nos aseguramos de que el pendiente no se pierda. Las tuercas deben ser suaves, sin aristas, y con un sistema de seguridad para evitar que el bebé pueda metérselas en la boca si se desprenden.
Peso
El material elegido para los pendientes debe ser ligero y con poco peso, para evitar que el agujero se raje y lastime la oreja del bebé. No tengas prisas por cambiárselos y evita en los primeros meses los pendientes de aro, ya que estos se enredan con facilidad y pesan mucho para las orejas del bebé.
Cuidados Posteriores y Cicatrización
Después de colocar los pendientes, comienza la fase más importante del proceso: la cicatrización de los agujeros. Esta puede durar entre 3 y 10 días, o hasta 6 semanas, dependiendo del bebé.
Pautas de Higiene y Manipulación
- Limpieza diaria: Las orejas deben limpiarse suavemente con agua y jabón neutro, preferiblemente aprovechando el momento del baño. También se puede usar una solución salina o un antiséptico suave dos veces al día.
- Evitar productos agresivos: No utilices alcohol o yodo, ya que pueden irritar la delicada piel del bebé. Tampoco uses algodones o paños que puedan dejar hilos alrededor del pendiente.
- No manipular en exceso: Evita tocar los pendientes y las orejas del bebé con las manos sucias, ya que esto puede introducir bacterias y causar infecciones. Cuanto menos se toque o manipule el pendiente al principio, mejor.
- Movimiento del pendiente: Algunas recomendaciones anteriores sugerían mover un poco los pendientes a diario para ayudar a la cicatrización y evitar la acumulación de suciedad. Sin embargo, la tendencia actual es no mover los pendientes innecesariamente para reducir el riesgo de infección.

Observación de Signos de Infección
El principal problema que puede surgir tras la perforación es la infección. Debemos cuidar las orejas del bebé hasta que estén 100% curadas y cicatrizadas. Si notas cualquiera de los siguientes signos, consulta a un pediatra de inmediato:
- Enrojecimiento excesivo.
- Hinchazón en la zona.
- Secreción o pus.
- Un exceso de calor en la zona.
- Si el bebé parece estar incómodo o con dolor.
Para reducir el riesgo de infecciones, no toques los pendientes innecesariamente y evita, en la medida de lo posible, que el bebé los manipule.
Cambio de Pendientes
Aunque puede ser tentador cambiar los pendientes del bebé por otros más decorativos, es importante esperar al menos 6 meses después de la perforación inicial antes de hacerlo.
Consideraciones Finales
Poner pendientes a un bebé es una decisión personal que requiere una cuidadosa consideración y planificación. Desde el punto de vista pediátrico, no existen inconvenientes médicos que impidan poner pendientes a una recién nacida, siempre que se lleven a cabo las medidas higiénicas necesarias y se sigan las recomendaciones de expertos.
Al proporcionar los cuidados adecuados antes y después de la perforación, te asegurarás de que este proceso sea seguro y cómodo para tu pequeño, y que los agujeros sanen correctamente. Si tu bebé es particularmente inquieto o tiene una piel muy sensible, es posible que desees esperar hasta que sea un poco mayor.
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