La placenta previa es una complicación del embarazo en la cual la placenta crece en la parte más baja del útero, cubriendo total o parcialmente la abertura hacia el cuello uterino. Este órgano es fundamental durante la gestación, ya que se encarga de alimentar al feto, proporcionarle oxígeno y eliminar los desechos a través del cordón umbilical.

Dinámica de la placenta durante el embarazo
Durante el desarrollo fetal, el útero se estira y crece, lo que provoca que la posición de la placenta cambie. Al inicio del embarazo, es muy común que la placenta se encuentre en la parte baja del útero. Sin embargo, a medida que el embarazo avanza, lo habitual es que se desplace hacia la parte superior. Hacia el tercer trimestre, la placenta debe estar situada cerca del fondo uterino para dejar el cuello uterino despejado para el parto.
Tipos de placenta previa
Cuando la placenta no se desplaza correctamente y permanece en la parte inferior, se clasifica según su relación con el orificio cervical interno:
- Placenta de inserción baja: Se encuentra en el segmento inferior, pero no alcanza la abertura cervical (se considera a menos de 2 cm de ella).
- Placenta previa marginal: El borde de la placenta está al lado del cuello uterino, pero no cubre la abertura.
- Placenta previa parcial: La placenta cubre una parte de la abertura cervical.
- Placenta previa completa (u oclusiva): La placenta cubre totalmente la abertura cervical.
Factores de riesgo
Aunque la causa exacta se desconoce, existen factores que predisponen a esta afección:
- Antecedentes de cesáreas o cirugías uterinas (como miomectomías o legrados).
- Multiparidad (muchos embarazos previos).
- Gestación múltiple (gemelos, trillizos).
- Edad materna avanzada (más de 35-40 años).
- Tabaquismo o consumo de cocaína.
- Anomalías uterinas o antecedentes de placenta previa en embarazos anteriores.

Síntomas principales
El síntoma más característico es el sangrado vaginal súbito, de color rojo brillante e indoloro, que suele aparecer a partir de la semana 20 de gestación. En algunos casos, el sangrado puede ir acompañado de contracciones. Es fundamental acudir a urgencias si la hemorragia es abundante, ya que puede ser potencialmente mortal tanto para la madre como para el feto.
Diagnóstico
La afección se diagnostica mediante ecografía. La ecografía transvaginal es el método más seguro y preciso para determinar la ubicación exacta de la placenta. Ante cualquier sangrado vaginal en el segundo o tercer trimestre, el examen pélvico digital está contraindicado hasta haber descartado la placenta previa mediante ecografía, para evitar provocar una hemorragia masiva.
Manejo y tratamiento
El objetivo del equipo médico es prolongar el embarazo tanto como sea posible, idealmente hasta las 36-37 semanas, siempre que la madre y el feto se encuentren estables.
Medidas recomendadas
- Reposo y reducción de actividad: Evitar esfuerzos físicos y la posición de pie prolongada.
- Descanso de la pelvis: Abstinencia sexual, no usar tampones ni realizar duchas vaginales.
- Monitoreo hospitalario: En casos de sangrado, puede ser necesaria la hospitalización para vigilancia estrecha.
Intervenciones médicas
| Tratamiento | Propósito |
|---|---|
| Corticosteroides | Acelerar la maduración pulmonar del feto. |
| Inmunoglobulina Rho(D) | Si la madre es Rh negativo. |
| Transfusiones | Controlar la anemia ante hemorragias graves. |
PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -
Para la mayoría de las mujeres con placenta previa completa o parcial, la cesárea es necesaria, ya que un parto vaginal podría desencadenar una hemorragia incontrolable. Si la placenta es de inserción baja (a más de 2 cm del orificio), el médico podría valorar la posibilidad de un parto vaginal tras una evaluación cuidadosa.