¿Es seguro tomar bardana durante la lactancia?

La lactancia es una etapa crucial en la que la dieta y las sustancias que consume la madre tienen un impacto directo en el bebé a través de la leche materna. Por este motivo, se debe tener especial cuidado con los alimentos, bebidas, medicamentos y, en particular, con las plantas e infusiones que se ingieren durante este periodo.

Madre amamantando a su bebé en un entorno natural

La Bardana (Arctium lappa): Descripción y usos tradicionales

Características botánicas y componentes

La bardana (Arctium lappa) es una planta bienal muy extendida en las regiones templadas de Asia, América y Europa, perteneciente a la familia de las Asteráceas. Se caracteriza por sus flores de color rosa púrpura y su raíz carnosa, que puede medir hasta 50 cm. En fitoterapia, son precisamente sus raíces las que se utilizan. Además de la inulina, sus principales componentes activos comprenden ácidos fenólicos, arctigenina, esteroles, lactonas sesquiterpénicas (como la arctiopicrina), taninos y lignanos.

Ilustración botánica de la planta de bardana (Arctium lappa) con detalle de raíz y flores

Propiedades y aplicaciones en fitoterapia

La bardana es conocida, en particular, como depurativo cutáneo y diurético. Se toma por vía oral para purificar la sangre y se recomienda en los trastornos de la piel, como el acné, la psoriasis o el eccema, regulando la secreción de sebo. Tradicionalmente, la raíz de bardana se utiliza por sus efectos sobre las funciones renales, provocando a nivel hepático un aumento de la secreción de bilis y, a nivel renal, la excreción de ácido úrico en la orina. El uso de la bardana podría reducir la frecuencia, la intensidad y la duración de los síntomas de la gota, actuando como drenante y facilitando la expulsión de los cristales de ácido úrico.

Además, derivados poliacetilénicos de la raíz fresca ejercen cierta actividad antibacteriana in vitro (Bacillus subtillis, Escherichia coli, Shigella flexneri y S. aureus). También posee un efecto hepatoprotector, protegiendo las células hepáticas del daño inducido por sustancias hepatotóxicas, gracias a sus lactonas sesquiterpénicas y propiedades antioxidantes. Tradicionalmente, la raíz de la bardana se utiliza para disminuir la hiperglucemia, limitando su aumento tras la ingestión de carbohidratos, lo que le confiere propiedades hipoglucemiantes.

Seguridad de la Bardana durante la lactancia

La importancia de la evidencia científica

A pesar de sus múltiples beneficios y su reputación como planta comestible segura, es crucial señalar que no se dispone de estudios suficientes que certifiquen la seguridad de la bardana en dosis medicinales durante la lactancia. Las hierbas, aunque sean "naturales", pueden tener efectos tan fuertes como algunos medicamentos, y muchos de sus químicos pueden pasar a la leche materna, afectando al bebé.

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Posibles interacciones y precauciones

Es fundamental tener en cuenta las posibles interacciones de la bardana con medicamentos:

  • Antiagregantes plaquetarios/Anticoagulantes: Teóricamente, la toma de bardana con un anticoagulante puede aumentar el riesgo de sangrado debido a la disminución de la agregación plaquetaria.
  • Antidiabéticos: Teóricamente, la toma de bardana en asociación con medicamentos antidiabéticos puede tener efectos aditivos y aumentar el riesgo de hipoglucemia.

Consumo de infusiones y hierbas durante la lactancia

Principios generales y advertencias

La lactancia implica muchas restricciones dietéticas, similar al embarazo, como el control del consumo de cafeína y teína, y evitar refrescos azucarados o alcohol. Aunque algunas infusiones se pueden utilizar para facilitar digestiones o disminuir inflamación, la creencia de que pueden ayudar en la secreción de leche materna aún no tiene datos que apoyen dicha afirmación. Es vital saber que no todas las infusiones son aptas durante la lactancia. Se debe asegurar que las infusiones provengan de una fuente fiable (preferiblemente envasadas) y no tomar en exceso, ya que los productos "naturales" pueden provocar intoxicaciones o actuar como disruptores endocrinos si se consumen en cantidades o tiempos exagerados.

Infusiones de riesgo bajo o nulo

Según la evidencia disponible, algunas infusiones se consideran compatibles con la lactancia con un consumo moderado y habitual:

  • Manzanilla (Matricaria recutita): Dada su falta de toxicidad a dosis habituales, el consumo moderado se considera compatible. Sus componentes se difunden bien en la leche materna.
  • Tomillo: Ampliamente utilizado como condimento y en infusión, con propiedades expectorantes y antitusígenas.
  • Tila: Contiene flavonoides, aceites esenciales y taninos. Su consumo moderado tendría escaso o nulo riesgo.
  • Jengibre: Utilizado como digestivo, carminativo, antiemético y antiinflamatorio. Su consumo se puede considerar compatible con la lactancia.
  • Rooibos: Contiene flavonoides antioxidantes y ninguna xantina estimulante como la cafeína. Parece desprovisto de toxicidad si no se consume de modo abusivo. Utilizar dosis moderadas y ocasionales.

Infusiones con riesgo moderado

  • Mate: Aunque ampliamente consumido, no se debe sobrepasar la cantidad equivalente a 300 mg de cafeína al día. Se han comunicado síndromes de abstinencia neonatal tras consumo crónico materno.
  • (negro, verde, blanco): Debido a su contenido en cafeína (teína) y la posible contaminación por metales pesados, se aconseja un consumo mínimo. Más de 4-5 tazas al día pueden provocar nerviosismo e irritabilidad en el lactante.
  • Anís (Anís verde): Un consumo ocasional o moderado sería compatible. Sin embargo, a dosis elevadas, podría disminuir la producción de leche y provocar toxicidad, siendo el trans-anetol neurotóxico.
  • Valeriana: Su consumo muy moderado puede ser compatible, pero debido a sus posibles efectos sedantes sobre el lactante, conviene evitarla en prematuros y durante el periodo neonatal.

Infusiones de riesgo alto o a evitar

Existen diversas infusiones a evitar durante la lactancia, ya sea por referencias científicas de toxicidad o por falta de datos que afirmen su seguridad:

  • Regaliz: Contiene glicirricina, que pasa a la leche materna y puede producir letargia en los lactantes.
  • Poleo menta: Dada su toxicidad, fundamentalmente hepática, y su falta de acciones farmacológicas documentadas, es prudente evitarla.
  • Anís estrellado: Contiene aceite esencial rico en trans-anetol, que es neurotóxico y se elimina por la leche. Ha causado intoxicaciones graves en lactantes.
  • Hinojo: Su aceite esencial contiene anetol, que a dosis elevadas es neurotóxico. Aunque se ha usado como galactogogo, no hay pruebas de que aumente la producción de leche; teóricamente, el efecto estrogénico disminuye la producción láctea.

Cafeína y Teína durante la lactancia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se pueden incluir bebidas con cafeína y teína, pero de forma limitada, sin superar los 300 mg al día. Las fuentes de cafeína incluyen café, té, chocolate, mate y ciertos refrescos. Es importante contabilizar la cantidad diaria ingerida e intentar buscar opciones descafeinadas o con menor contenido. Por ejemplo, una taza de café contiene aproximadamente 103 mg, mientras que un descafeinado tiene entre 1 y 7 mg. El té Rooibos es el de menor contenido en teína, y el té negro el más elevado, con unos 40 mg por taza.

Consulta médica: La clave para una lactancia segura

La mayoría de los medicamentos son seguros durante la lactancia, y los beneficios de continuar un tratamiento para una afección crónica suelen ser mayores que los posibles riesgos. No obstante, si se está tomando un medicamento que podría ser perjudicial para el bebé, el profesional de atención médica podría recomendar un medicamento alternativo, o aconsejar la lactancia si el medicamento está a un nivel bajo en la leche materna.

En ocasiones, se podría recomendar suspender la lactancia de manera temporal o permanente, dependiendo del tiempo de tratamiento. Si se sabe de antemano, es posible extraer y almacenar leche materna. Durante una suspensión temporal, se recomienda usar un extractor para mantener el suministro de leche, desechando la leche extraída mientras se toma el medicamento. Ante cualquier duda sobre la seguridad de un medicamento o hierba mientras se amamanta, se debe extraer la leche, etiquetarla y guardarla hasta consultar con un profesional de atención médica. Siempre es indispensable consultar con el médico o un profesional de salud especializado en el uso de plantas medicinales antes de tomar cualquier hierba o infusión durante la lactancia para evitar problemas en la salud del bebé.

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