El picor de oídos en lactantes y niños: causas, prevención y tratamiento

El prurito en el conducto auditivo, conocido médicamente como eccema ótico, es una afección frecuente en la infancia que consiste en la inflamación, enrojecimiento y descamación de la piel del oído externo. Aunque a menudo se considera una molestia menor, es fundamental prestarle atención, ya que el rascado desenfrenado puede derivar en infecciones auditivas más serias.

El oído externo se compone del pabellón auricular y el conducto auditivo externo (CAE). Su función es captar el sonido, mientras que el cerumen actúa como una barrera protectora natural contra el polvo, bacterias y hongos. Cuando este equilibrio se altera, aparecen síntomas como la picazón persistente.

Causas comunes del picor de oídos en niños

Las causas del picor auditivo son diversas y pueden clasificarse según su origen:

  • Factores higiénicos: Tanto la falta de limpieza como, más frecuentemente, el exceso o la mala técnica de higiene (uso de bastoncillos) pueden dañar la piel sensible del canal auditivo.
  • Infecciones: La otitis externa, conocida como "oído del nadador", es una infección que ocurre cuando el agua queda atrapada en el oído, creando un ambiente húmedo y alcalino propicio para bacterias y hongos.
  • Dermatitis y alergias: La dermatitis de contacto o atópica puede causar descamación y prurito. Los desencadenantes pueden ser desde pendientes con níquel hasta productos capilares o medicamentos de aplicación local.
  • Cuerpos extraños y obstrucciones: La acumulación de cerumen o la presencia de cuerpos extraños generan una sensación de "oído tapado" que deriva en picor.
Esquema de la anatomía del oído externo: pabellón auricular y conducto auditivo externo

La otitis externa en bebés y niños

La otitis externa es la inflamación difusa de la piel que recubre el conducto auditivo externo. Los síntomas principales incluyen dolor intenso (otalgia), que se agrava al tirar del pabellón auricular o presionar el trago, prurito, supuración y posible inflamación. Si no se trata adecuadamente, puede bloquear el paso del sonido, causando problemas auditivos temporales.

Prevención del "oído del nadador"

Para prevenir esta afección tras la exposición al agua, se recomienda:

  • Inclinar la cabeza del niño hacia ambos lados para drenar el agua acumulada.
  • Secar el conducto auditivo externo con un secador de cabello a baja velocidad, temperatura fría y a una distancia mínima de 30 cm, moviéndolo en vaivén.
  • Evitar el uso de bastoncillos de algodón para la limpieza interna.
  • Considerar el uso de tapones para los oídos si el niño practica natación con frecuencia.

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Tratamiento y manejo del eccema ótico

El tratamiento siempre debe ser supervisado por un profesional, ya que el abordaje varía según la causa:

Condición Enfoque principal
Dermatitis Eliminación de alérgenos y corticoides tópicos bajo prescripción.
Otitis bacteriana Limpieza profesional y gotas óticas antibióticas (fluoroquinolonas).
Otomicosis Tratamiento antimicótico específico tras confirmación clínica.

Para el manejo del dolor leve, se pueden utilizar analgésicos como paracetamol o ibuprofeno, siempre respetando las restricciones de edad y estado de salud del lactante. No se debe administrar ibuprofeno a menores de 6 meses o niños deshidratados.

Cómo limpiar el oído de forma segura

Es un error común introducir dedos o bastoncillos. La forma correcta de limpiar el pabellón externo es utilizar un paño fino, suave y ligeramente humedecido con agua y jabón, pasándolo únicamente por el orificio de entrada del oído.

Si observa cambios en la coloración del cerumen, dolor agudo, o si el picor persiste a pesar de los cuidados higiénicos, es imperativo acudir a un otorrinolaringólogo pediátrico para un examen otoscópico y descartar complicaciones.

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