Cuando un bebé nace de forma prematura, es decir, antes de las 37 semanas de gestación, y gran prematuro cuando nace antes de las 32 semanas, tanto los profesionales sanitarios como los progenitores tienen la misión de tratar de ofrecerle unas condiciones lo más parecidas posible al entorno intrauterino. Para las familias, es una vivencia muy dura, ya que estos bebés deben pasar muchas semanas y meses ingresados en las unidades de neonatología de los grandes hospitales, con cuidados específicos y viviendo dentro de unos úteros artificiales, las incubadoras.
Es importante evitar una hiperestimulación que les haga estar más nerviosos y dificulte aún más la adaptación a la que se ven sometidos de forma precoz. Los grandes prematuros pueden presentar problemas debido a la inmadurez de sus órganos que, en algunos casos, pueden ser muy graves, como algún tipo de discapacidad física, retraso en el desarrollo, trastornos de conducta o déficit de atención con hiperactividad. Actualmente, 1 de cada 10 niños que nacen en España es prematuro, con una tasa de prematuridad que se sitúa alrededor del 8%, lo que representa más de medio millón de niños y un incremento significativo respecto a las cifras de hace una década.
Origen y Expansión Global de la Iniciativa de los Pulpitos
La idea de los pulpitos de ganchillo surgió en febrero de 2013 en Dinamarca, con el llamado Proyecto Octo. Un padre de una bebé prematura preguntó a una bloguera tejedora dónde podía conseguir un pulpito de crochet para ponerlo en la incubadora de su bebé. Un grupo de voluntarios comenzó a tejer coloridos pulpos de crochet para recién nacidos y los enviaron a varios hospitales.

El proyecto madre, Spruttergruppen, nació en Dinamarca en 2013, donde cuentan con una amplia experiencia, habiendo entregado más de 22.000 pulpos a siete hospitales. Desde entonces, esta iniciativa se ha ido extendiendo a diversos países, entre los que se encuentran Polonia, Reino Unido, Alemania, Ucrania, Francia, Bélgica, Noruega, Italia, Florida, Turquía, Suecia y, más recientemente, España y México.
Llegada y Desarrollo en España y Latinoamérica
En España, iniciativas como 'Pulpitos solidarios - Octopus for a Preemie España' y el proyecto "Abraza tu pulpo" se crearon en febrero de 2017. Gracias a la orientación prestada por Spruttengruppen y Octopus for a Preemie UK, y al increíble trabajo de los voluntarios españoles, en tan solo un mes el proyecto ya estaba en funcionamiento en siete hospitales de la península. Actualmente, 'Pulpitos Solidarios' colabora con 13 hospitales.
Hospitales como el Universitario Infanta Cristina, el Universitari Dexeus del Grupo Quirónsalud, el Hospital de Alcalá de Henares o el Hospital Príncipe de Asturias se han sumado al proyecto. En el Hospital Universitari Dexeus, se han empezado a repartir los pulpos solidarios a los bebés prematuros que han nacido antes de las 32 semanas o a aquellos con un peso inferior a los 1.500 gramos.
En México, en julio de 2017, arrancó el programa "Pulpos con causa" en el Hospital General de Zona 1A de Venados, en Ciudad de México, coordinado por el voluntariado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la fundación "La Cana". Los pulpos están tejidos por mujeres en prisión que participan en el proyecto.
Supuestos Beneficios de los Pulpitos de Ganchillo para Bebés Prematuros
Los promotores de esta iniciativa y algunos profesionales sanitarios que la han implementado defienden la introducción de los pulpitos solidarios en las incubadoras basándose en diversas observaciones y estudios iniciales. El objetivo principal es colaborar a proporcionar un ambiente adecuado al recién nacido, que permita no sólo la curación de las patologías, sino también el desarrollo emocional del niño, la organización de su sistema nervioso y la aparición de un vínculo con sus padres. Se trata de intentar conseguir un ambiente menos agresivo y más confortable.
Simulación del Entorno Uterino y Confort
Los tentáculos del pulpo de crochet se asemejan al cordón umbilical. Durante el embarazo, son muchas las ocasiones en que el feto se topa con el cordón, lo toca e incluso lo sujeta entre sus dedos. Cuando los bebés nacen antes de tiempo, el pulpo de ganchillo, con sus ocho patas, hace las veces de un nuevo cordón al que aferrarse en algunos momentos, lo que consigue recrear un entorno más cercano al seno materno para los bebés prematuros.
Para la doctora Inge Alonso, "los pulpitos ayudan al bebé a sentirse más cerca del útero de la madre". Myriam Alcantarilla Acevedo, neonatóloga de la Unidad de Neonatología de Quirónsalud Sagrado Corazón, explica: "Aunque no existen estudios científicos sobre los pulpitos de vida, en nuestra unidad hemos comprobado que los grandes prematuros están más tranquilos y seguros cuando se abrazan al pulpito. Parece que la morfología de los tentáculos les recuerda el cordón umbilical de su mamá y les proporciona bienestar."
Además, el reflejo de prensión se desarrolla mientras los bebés están en el útero y se mantiene durante los primeros meses de vida, por lo que agarrar cualquier objeto que toque la palma es un acto primitivo en ellos. Según los partidarios, los pulpitos ayudan a tranquilizar a los bebés.
Mejora de Parámetros Fisiológicos
Estudios preliminares y observaciones de las organizaciones impulsoras, como Spruttergruppen, indican que los pulpos tejidos con la técnica amigurumi son capaces de aportar grandes beneficios a estos bebés, tales como la mejora de la respiración y un ritmo cardíaco más regulares, así como mayores niveles de oxígeno en la sangre.
Nat Smith, una enfermera de la unidad de neonatos del Frimley Park Hospital de Surrey, Inglaterra, señaló a la BBC que los bebés "también parecen calmarse" y que los pulpos pueden "mejorar la frecuencia cardiaca y los niveles de oxigenación".
Prevención de Manipulación de Equipos Médicos
Otra ventaja destacada es que los tentáculos evitan que los bebés jueguen o desconecten otros tubos y material médico esencial de la incubadora. "A los bebés les gustan y vemos que no tiran tanto de los tubos porque se agarran de los tentáculos en su lugar", comentó Nat Smith. De esta forma, tener un pulpo al que poder aferrarse en algunos momentos es beneficioso para la estabilidad del tratamiento.
Aspecto Emocional y Personalizado
Los pulpitos también aportan calidez y un toque de color para suavizar un entorno frío y tecnológico, lo cual es bueno tanto para los bebés como para los padres. La Dra. Inge Alonso menciona que "los pulpitos son todos distintos, y eso permite que los padres sientan un trato personalizado". Además, se pide a los padres que acerquen el pulpito para que se impregne de su olor, brindando mayor seguridad y compañía al neonato dentro de la incubadora.
La Dra. Roser Porta, coordinadora de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitari Dexeus, destaca que "los pulpos de ganchillo invitan a los prematuros a cogerlos de las patitas para mejorar su flexibilidad motora y ayudar al cerebro en su desarrollo".
Requisitos y Protocolos para la Confección Segura de los Pulpitos
Para asegurar que los pulpitos no supongan ningún riesgo para los neonatos, el proyecto original determina claramente cuáles deben ser los materiales y medidas adecuadas, así como su realización para que no haya piezas que puedan desprenderse y afectar a la salud del bebé. Con el fin de conseguir el mayor número posible de colaboradores, se han creado incluso talleres para enseñar a tejer los pulpos de ganchillo.
- El algodón debe ser de calidad para que no destiña ni se deshilache.
- El peluche no debe contener piezas que se puedan desprender.
- El relleno debe ser de fibra hipoalergénica para soportar lavados a 60 grados.
- La cabeza del pulpo debe medir entre 6 y 9 centímetros.
- Las patas no deben superar los 22 centímetros.
Además, se exige un protocolo de higiene y desinfección riguroso. Los pulpos deben ser esterilizados por el hospital, es decir, lavados a 60 grados, antes de ser entregados a los bebés. Este protocolo es crucial para la seguridad de los pequeños pacientes.
La Perspectiva Científica y las Advertencias de la Comunidad Médica
A pesar de la popularidad de estos juguetes y las afirmaciones de sus promotores, la introducción de los pulpitos solidarios en las incubadoras ha generado un debate significativo en la comunidad médica. La afirmación de los supuestos beneficios, sin embargo, no siempre es respaldada por evidencia científica robusta.
Falta de Evidencia Científica Concluyente
Expertos en neonatología han expresado su cautela ante la falta de estudios científicos que corroboren los beneficios de los pulpitos. Valencia Walker, especialista en Neonatología, explicó que "no hay estudios científicos" que respalden estas afirmaciones y que los pulpos de punto están siendo utilizados "de forma empírica".
Máximo Vento, presidente de la Sociedad Española de Neonatología (SEN) y jefe de Sección del Servicio de Neonatología del Hospital La Fe de Valencia, rechaza que se haya demostrado que los peluches de punto tengan algún beneficio positivo. La entidad que preside, miembro de la Asociación Española de Pediatría, ha preparado un comunicado en el que explica que los peluches no cuentan con efectos positivos y sí presentan riesgos para los bebés prematuros.
Vento también critica que la forma de los muñecos recuerde al útero materno o al cordón umbilical, explicando que "el bebé dentro de la madre toca el cordón muy ocasionalmente, lo que plantean no tiene nada que ver con la realidad del desarrollo fetal".
Riesgos de Infección en Pacientes Vulnerables
Uno de los puntos más críticos señalados por los pediatras es el riesgo de infección. Mª José Mas, responsable de la Unidad de Neuropediatría de la Xarxa Sanitaria i Social de Santa Tecla (Tarragona), afirma: "No hay ninguna evidencia de su efecto positivo. Los prematuros son extraordinariamente inmaduros, más allá de su pequeño tamaño, ya que todos sus órganos están formándose y precisamente la inmunidad es uno de sus puntos débiles. Lo más temido por un neonatólogo son las infecciones del prematuro".
José Ramón Fernández, pediatra en la unidad de Neonatología del Hospital Santa Lucía de Cartagena, señala que "es muy difícil esterilizar por completo los juguetes, especialmente si son blandos". La introducción de los pulpitos solidarios en las incubadoras de los bebés prematuros supone, a su juicio, un incremento del riesgo de infección de los pequeños. Héctor Boix, coordinador de Investigación en Neonatología en el Hospital Universitari de la Vall d'Hebron y vocal de la Sociedad Española de Neonatología, explica que los pulpos solidarios son "elementos posiblemente contaminantes y propagadores de infecciones", considerando la moda como "un riesgo totalmente innecesario".
Un trabajo publicado en la revista *Pediatrics* en 2000, realizado por el equipo de Colin J. Morley, analizó 34 juguetes de 19 niños en unidades de cuidados intensivos y demostró que el 98% de las muestras contenían bacterias, en muchos casos patógenas. Este estudio, según Mas, señala que introducir objetos en las incubadoras "es un riesgo porque facilita que [las incubadoras] se colonicen de microbios".

Prioridad de Intervenciones con Evidencia Científica
"En otros países, como Suecia, Noruega o Canadá, se ha limitado extraordinariamente la introducción de elementos no esterilizados dentro de las incubadoras por el peligro de la infección", sostiene Máximo Vento. Dado que los prematuros "son niños muy delicados con muchas complicaciones", resulta clave extremar la vigilancia ante cualquier intervención que se haga con ellos. Los profesionales sanitarios deben evaluar con la máxima cautela los posibles beneficios y los hipotéticos riesgos de cualquier práctica sobre los recién nacidos, y aplicar solo las que tengan un resultado positivo al hacer dicho balance.
Hasta la fecha, se ha demostrado que algunas intervenciones como la estimulación precoz en la incubadora, el contacto piel-piel con la madre (método canguro), la rehabilitación precoz o la estimulación sensorial cuentan con beneficios para los más pequeños. Es importante recordar que el pulpo solidario no debe sustituir en ningún momento el contacto directo con los padres, ya que no hay nada más beneficioso para un bebé que el pecho de una madre o el contacto con la piel de un padre.
Vento critica que todo lo relacionado con los niños se infantiliza "con facilidad". Una opinión en la que también coincide otro pediatra, José María Lloreda, quien escribió: "Los prematuros son algo más que una cursilería, no se salvan con pulpitos ni con peluches. Dejémonos de infantilizar nuestro comportamiento".
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