La jueza Carmen Rodríguez Medel es una figura destacada en la judicatura española, conocida por su trayectoria y su implicación en causas de gran repercusión mediática. Recientemente, su nombre ha estado en el centro de la controversia debido a la instrucción de importantes casos, lo que ha puesto de manifiesto su rigor y metodología.
Controversias Recientes: El Caso 8M y las Presiones Políticas
La causa judicial abierta para dirimir la responsabilidad del Gobierno en la celebración de eventos multitudinarios al inicio de la pandemia, instruida por la responsable del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid, Carmen Rodríguez-Medel, escaló con la imputación del delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco Prado, quien tuvo que declarar el día 5 de junio.
La imputación está basada, en parte, en un informe de 83 páginas realizado por la Guardia Civil bajo la dirección de Diego Pérez de los Cobos. De ese juzgado salió también un oficio remitido a Rafael Pérez, secretario de Estado de Seguridad y número dos del ministro Fernando Grande-Marlaska, donde se advertía al ministro de la "reserva rigurosa" que había sobre la causa. Es decir, que la Guardia Civil tenía la obligación de informarla solo a ella.
En ese escrito, la magistrada también advertía a Interior sobre las posibles responsabilidades penales que se derivarían de la "injerencia" que ha negado Marlaska, quien adscribió la destitución de Pérez de los Cobos (por pérdida de confianza) a una estrategia de renovación, tanto del instituto armado como del resto de las Fuerzas de Seguridad del Estado. El ministro fulminó al coronel Diego Pérez de los Cobos, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, después de que el mando se negara a trasladar a sus superiores políticos los informes que había entregado la Policía Judicial a la instructora de la causa. Pérez de los Cobos no trasladó los informes a sus superiores en el Ministerio porque la jueza le había ordenado esa reserva.
El Gobierno ha tratado de minar su credibilidad para ocultar sus propios errores destacando algunas de las decisiones controvertidas de la jueza o los errores del informe policial. Pese a los intentos por enclavar a la magistrada en el entorno del PSOE, ella es miembro de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura.

Trayectoria Judicial y Casos Relevantes
Magistrada Implacable: Una Reputación Forjada
En ambos destinos de su carrera profesional, Carmen Rodríguez Medel se ganó la reputación de implacable investigadora, minuciosa y, como reflejan sus autos, inquisitiva con cada prueba y cada documento. La magistrada tiene fama de metódica y, como ha demostrado, de ser rápida en la instrucción. Su mesa, ordenada y metódica, refleja una vida donde imperan el orden y la legalidad.
Quienes la conocen y trataron en alguno de sus destinos tienen una imagen fija de ella: su trabajo y minuciosidad. La decana de Plaza de Castilla, María Jesús del Barco, amiga y compañera de promoción, se limita a asegurar que es una jueza «magnífica, meticulosa, muy abierta a las nuevas tecnologías y buena compañera». Todos destacan su búsqueda por la perfección y por el detalle, como una jueza de instrucción soñada.
El Caso Máster: Poniendo en Aprietos a la Élite Política
Carmen Rodríguez-Medel lleva dos años al frente del juzgado madrileño en los que ha tenido tiempo de poner en aprietos al jefe de la oposición, Pablo Casado; la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; y la exministra de Sanidad en el primer Gobierno de Pedro Sánchez, Carmen Montón. Todos en el contexto del caso del falso máster de Cifuentes.
La instrucción del caso de la expresidenta derivó en la apertura de varias piezas separadas. La de Casado, en concreto, fue archivada por el Supremo, a quien correspondía la jurisdicción, por no apreciar indicios suficientes de delito. Pero la de Cifuentes siguió su curso aunque, curiosamente, la pandemia aplazó el destino de la expresidenta de Madrid, que iba a juzgarse a finales de abril de este año. La instrucción de Rodríguez-Medel llevó a la Fiscalía a solicitar hace un año penas superiores a los tres años para Cifuentes, una de sus asesoras, y los dos profesores de Derecho identificados como responsables de la trama y falsificadores de las firmas, Enrique Álvarez Conde y Cecilia Rosado, respectivamente.
La jueza Carmen Rodríguez Medel, que instruye el caso Máster, llegó a los juzgados de Plaza de Castilla en enero. Se hizo cargo en abril, al frente del Juzgado de Instrucción número 51, del caso Máster. Acabó imputando a la expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes por falsificación documental y cohecho, y rechazó la petición de la política de enviar la causa al Supremo, puesto que ella ya no era aforada al dimitir de sus cargos. Este mismo lunes dictó ya la resolución enviando la causa de Casado al Supremo al ver "pruebas indiciarias de delito". Corría el año 2018 y la expopular (Cifuentes) protagonizó uno de los vídeos más famosos, aquel en el que decía: "No me voy, me quedo. Me voy a quedar". Hay que recordar que Cifuentes, finalmente, quedó absuelta ante la falta de pruebas; pero la jueza siguió investigando. Después, intentó sentar en el banquillo, por este mismo caso de los másteres, a Pablo Casado cuando lideraba el PP. El Supremo lo rechazó porque no encontró indicios suficientes.
Sus investigaciones también se ligaron al PSOE con el caso del plagio de la tesis de la Ministra de Sanidad Carmen Montón. Abrió diligencias contra ella, aunque finalmente cerró la causa. Montón tuvo que dejar su cargo. Otra investigación que afectó al PSOE fue la que pretendía relacionar la extensión del COVID con la celebración de la manifestación del 8M. En 2020, la jurista quería saber si, al permitir estas manifestaciones justo cuando el COVID se expandía, se cometió alguna ilegalidad. Llegó a imputar al por entonces delegado del Gobierno en Madrid: José Manuel Franco. El Partido Popular aprovechó esta causa abierta no para cargar contra la jueza, sino para atacar al Gobierno.

Experiencia en Corrupción Urbanística: Marbella
Carmen Rodríguez Medel tuvo su primer destino profesional en Marbella en 2002, también en Instrucción. Fueron seis años de causas urbanísticas teñidas de corrupción, una de las especialidades de la ciudad, antes de recalar en el recién creado Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Antes de llegar a Madrid, la magistrada se fajó en dos investigaciones contra la corrupción urbanística. Desde los juzgados de Marbella, Rodríguez-Medel instruyó la primera pieza del caso Minutas, que condujo a la condena de José María del Nido, y el caso Malaya. En una de las causas urbanísticas que investigó estuvo involucrado el actor Sean Connery.
Como titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la ciudad costasoleña llevó la instrucción del caso Minutas y las investigaciones contra Juan Antonio Roca. Suyos fueron los inicios de las instrucciones de casos como el que se llevó por delante a Sean Connery, vinculado a una operación urbanística y financiera, o la investigación de la concesión de la licencia urbanística del Hotel Guadalpín Banús, que salpicó a la exteniente de alcalde marbellí Isabel García Marcos, quien terminaría en la prisión de Brieva. Sin embargo, no estuvo directamente a cargo de la macrocausa de la Operación Malaya, de la que se hizo cargo el juez Miguel Ángel Torres.

Otros Ámbitos Judiciales y Académicos
También fue magistrada del Juzgado de Violencia sobre la Mujer en Marbella, por cuya labor fue reconocida. Experta en cooperación jurídica internacional, la jueza realizó su tesis doctoral sobre la 'Prueba penal transfronteriza: su obtención y admisibilidad en España' (dirigida por el Catedrático F. Miró) en 2015. Asimismo, entre 2012 y 2016 fue Magistrada-Juez Jefa de sección del Servicio de Relaciones Internacionales del Consejo General del Poder Judicial de España y punto de contacto de la Red de equipos conjuntos de investigación. Es experta en delitos tecnológicos y en derecho internacional, funciones que también desempeñó como vocal del CGPJ.
Relación con la Política y Aspiraciones Profesionales
Rol Político-Institucional y Adscripción
La relación de Rodríguez Medel con la política se dio a ambos lados de la toga: por un lado, fue miembro del Consejo General del Poder Judicial. Por otro, trabajó en régimen especial para el exministro de Justicia del PP en tiempos de Rajoy, Rafael Catalá. Previamente a su destino actual, en 2017 fue asesora en la Secretaría de Estado del Ministerio de Justicia, específicamente (entre otras) en la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos y Vicepresidenta del Comité Técnico de Policía Judicial de la Comisión Nacional de Policía Judicial. Como asesora del director general de Relaciones con la Justicia, con Rafael Catalá de ministro, trabajó alejada de asuntos políticos. Es miembro de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura.
Aspiraciones y Desencantos Profesionales
Rodríguez Medel intentó hacerse con una plaza -la que dejaba Baltasar Garzón- en la Audiencia Nacional, pero no lo consiguió. Mientras estaba en Marbella, quiso dar el salto a la Audiencia Nacional, donde sus casos podrían tener una mayor repercusión mediática, y optó en 2010 a la plaza que dejaba en comisión de servicios el entonces titular Baltasar Garzón. Pasó la primera criba y estuvo en la terna final, junto a la jueza Carmen Lamela y a Pablo Ruz. Sin embargo, este último fue el elegido y Rodríguez Medel se quedó sin ese puesto. Probablemente entonces no era consciente de la época de polémicas que le esperaba. A pesar de todo, su deseo de casos mediáticos se ha visto consumado: lo que empezó como una investigación sobre la veracidad de unos títulos de máster, ha terminado con Cristina Cifuentes fuera de combate.
Defensora de la Lucha contra la Corrupción
Rodríguez Medel se ha mostrado una firme defensora de las actuaciones de la Fiscalía Anticorrupción y se ha posicionado a favor de modificar la ley para proteger a los denunciantes de estos casos. De hecho, compareció en la comisión Constitucional del Congreso en calidad de experta en la lucha contra la corrupción desde los juzgados. En su intervención aseguró compartir "plenamente la preocupación de que necesitamos mejores instrumentos legislativos en la lucha contra la corrupción, así como que es necesario proteger de manera más eficaz a los denunciantes de estos delitos".
Orígenes y Legado Familiar
Una Estirpe de Guardias Civiles
La relación de Rodríguez Medel con la política, la Guardia Civil y los cuerpos armados del Estado va más lejos de la judicatura. Es hija, hermana, sobrina y nieta de guardias civiles, todos coroneles. Su nombre incluso sonó para dirigir la institución bajo el mandato de Marlaska. De hecho, se llegó a especular con la posibilidad de que la nieta de D. José Rodríguez-Medel Briones, el teniente coronel que fue abatido el 18 de julio de 1936, considerado por algunos historiadores la primera víctima insular de la Guerra Civil, se hubiese puesto al frente del Cuerpo que condenó a su abuelo al ostracismo hace más de 80 años.
La jueza, instructora de las denuncias contra la manifestación del 8-M como potenciadora de la pandemia del COVID-19 en España, procede de una estirpe de hombres y mujeres educados en el rigor castrense y sujetos a fuertes convicciones. La jueza Carmen Rodríguez-Medel también pasó media vida en el pabellón de oficiales de la Guardia Civil, siguiendo los destinos de su padre, Ramón, coronel de Tráfico cuando falleció prematuramente.
Su padre escribió mucho sobre la historia de la Guardia Civil en la revista oficial del Cuerpo y fue protagonista de algún relato. Su hijo, el hermano de la jueza, historiador y coronel en la comandancia de Málaga, ha seguido parcialmente los pasos de su padre en sus distintos destinos, colaborando en la revista del Círculo de Ahumada, que contiene artículos críticos con el Gobierno. Sus amigos aseguran de él que «es una persona con unos valores conservadores, disciplinado, correcto y muy exigente consigo mismo». La magistrada se crio en un ambiente marcial, de respeto por el orden, siendo hija de un coronel de la Benemérita.

La Trágica Historia del Abuelo: José Rodríguez-Medel Briones
Su abuelo, comandante de la Guardia Civil en Navarra, fue asesinado por los golpistas del general Mola el 18 de julio de 1936 en Pamplona. Don José Rodríguez-Medel era un enciclopedista, un brillantísimo ingeniero por la Institución Libre de Enseñanza que se relacionaba con lo más granado de la intelectualidad española y hablaba varios idiomas. Una nota del Rey en 1913 resaltó «el celo, la inteligencia y el amor a la profesión de que da muestras» de uno de sus trabajos.
Se tomó un descanso de la Guardia Civil para poner en marcha una academia de álgebra y matemáticas, y escribió un libro magnífico sobre aritmética en 1922 que marcó una época. Con la Segunda República regresó a su puesto y fue destinado a un lugar de confianza por el Gobierno hasta que empezó a escucharse el ruido de sables. El Ejecutivo de Manuel Azaña decidió destinarle a Pamplona, como jefe de la Guardia Civil, para controlar y frenar al general Emilio Mola. Apenas llevaba un mes en la capital navarra cuando Mola le llamó para darle la última oportunidad de unirse a él. Se negó. «Entonces, ¿para usted no importa nada la salvación de España? ¿Qué haría usted si se implantase el comunismo?», le preguntó el general. «Cumplir con mi obligación», respondió Medel. A la pregunta de cuál sería su obligación, respondió: «Obedecer las órdenes del poder constituido».
Esa misma tarde del 18 de julio, el comandante, ascendido a teniente coronel al ser enviado a Navarra, arengó a sus hombres en favor de la República. No respondieron. Al contrario, los números estaban a favor de la sublevación. Su conductor, su hombre de confianza, le pegó un tiro por la espalda que resonó brutalmente por la plaza de San Francisco, según se recoge en el libro Los Culpables, de Galo Vierge. Tenía 47 años.
Varios de los guardias partícipes en aquel asesinato pidieron a la Dirección General de la Guardia Civil una compensación económica por sus servicios, pero se les respondió que estaban cumpliendo con su deber. Al día siguiente, el 19 de julio, el Diario de Navarra realizaba un despliegue del parte de guerra del general Mola y reservaba a la muerte del teniente coronel un breve en el que se explicaba que había sido un desgraciado accidente. El secretario del general se encargaría de manchar su nombre alegando que fue una «muerte necesaria» para evitar el enfrentamiento civil en Navarra.
El único motivo por el que D. José no fue enterrado en una fosa común fue porque una familia amiga, la familia Chueca, ofreció su panteón para que descansaran allí sus restos mortales; uno de sus miembros pagaría con su fusilamiento tan generosa oferta. La esposa, Doña Lucía Carmona y los siete hijos de D. José Rodríguez-Medel, que habían quedado esperándole en Madrid, tuvieron que marcharse al lugar del que él había partido, la casa solariega de familia desahogada de Siruela, en Extremadura. Por allí pasó la columna de la muerte y ese fue el lugar que eligieron las tropas de Franco para restablecerse. De los seis hijos varones de D. José Rodríguez-Medel, los seis decidieron realizar la carrera militar, varios de ellos en la Guardia Civil.
Una de sus nietas, Mari Luz Rodríguez Medel, prima hermana de la jueza, explicaba en el documental Caso Medel, dirigido por Mikel Donazar, que la muerte de su abuelo era un «asunto tabú», del que no se hablaba en la familia. Años más tarde, uno de los hijos de Don José, el padre de Mari Luz, que llegaría a general, rehusó entrar en el cementerio de Pamplona para rendir un homenaje a Mola. Entre los documentos que Carmen Rodríguez-Medel guarda celosamente en su intimidad están los relatos escritos por su padre y también aquel primer y valioso ejemplar de aritmética que su abuelo publicó en 1922.

Rodríguez Medel, el primero de la lista (y 2)
Vida Personal: Matrimonio y Discreción
Rodríguez Medel está casada con el juez Jaime Serret, responsable del Juzgado de lo Penal número 5 de Getafe. Ambos coincidieron en Marbella en 2002. Apenas se sabe de su vida privada, ya que la jueza es tremendamente celosa de su intimidad. Tanto ella como su marido son descritos como personas serias, profesionales y muy formales.
Perfil Profesional y Características Personales
Rodríguez-Medel Nieto se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid en 1995, siendo la número 28 de su promoción en la Escuela Judicial. Llegó a los juzgados de Plaza de Castilla al frente del Juzgado de Instrucción 51 de Madrid. Durante once meses fue asesora del exministro de Justicia Rafael Catalá. Quienes la conocen la describen como "una jueza trabajadora, una persona de ley y orden. De las que creen en los agentes de la autoridad".
Es muy rigurosa, seria y no se deja influenciar por nadie. Se caracteriza por ser una jueza que persigue y averigua las cosas, siendo "dura" y "proinvestigar", con una "estructura dura". Algunos la han calificado de "mesiánica" en su rigurosidad. Fue premiada por su lucha contra la violencia doméstica en su juzgado de Málaga.