La leche de yegua ha ganado popularidad debido a sus supuestas propiedades terapéuticas. Este lácteo se ha unido a la larga lista de alternativas a la leche de vaca, entre las que se encuentran la de cabra y oveja.
Es importante destacar que, según el Tribunal de Justicia Europeo, el término "leche" se atribuye exclusivamente a aquellos productos que contienen lactosa, lo que excluye las bebidas vegetales, como las de almendras, soja o avena, a pesar de que a menudo se les adicione calcio y vitaminas para hacerlas más saludables y completas para el consumo.
Historia y Tradición de la Leche Equina
Las yeguas, como todas las hembras de los mamíferos, disponen de glándulas mamarias que secretan lo que tiene que ser el único alimento para sus crías durante los primeros estadios. Esta es una una sustancia acuosa de color blanquecino que contiene agua, proteínas, grasas y azúcares, además de vitaminas, minerales y otras sustancias nitrogenadas. Una de sus funciones es aportar todos los elementos necesarios para un desarrollo adecuado y rápido de la cría en cuestión.
Los équidos son animales que prácticamente no se han explotado desde el punto de vista del consumo humano, aunque existen algunos productores de potro. Históricamente, la domesticación del caballo tuvo lugar en Asia Central, concretamente en el actual Kazajistán. Outram et al., en un artículo publicado en la revista Science en 2009, señalan a la cultura eneolítica de los Botai como la candidata más firme a ser la primera cultura que domesticó el caballo. En recipientes de cerámica del año 3.500 a.C. se detectaron ciertas grasas que solo pueden encontrarse en la leche de yegua. Por todo esto, se concluye que los Botai consumían leche de yegua y tal vez obtenían derivados, como lo hacen los actuales pobladores de Asia Central.

A lo largo de la historia, muchas personas famosas han elogiado estas leches. Por ejemplo, el poeta romano Juvenal contaba que Popea, la mujer de Nerón, viajaba con una legión de burras para lavarse con su leche. Cleopatra, entre otros, disfrutaba en sus baños de esta leche preciosa. Ya en el siglo XIX, la leche de yegua se usaba como un sustituto de la leche materna, dadas las similitudes en su composición.
Composición Nutricional de la Leche de Yegua
Un estudio académico de la Universidad de Zaragoza expone que la leche de yegua contiene ácidos grasos, lactosa, proteínas, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales, al igual que cualquier otra leche de origen animal, aunque lo único que varía es su porcentaje. La composición de la leche de yegua es cercana a la de la leche humana.
Grasa y Ácidos Grasos
Comparada con la leche humana y con la leche de vaca, la leche de yegua es la menos grasa de las tres, presentando un contenido entre el 0,3 y el 2 por ciento, mientras que la de vaca va entre el 3 y el 5 por ciento. Además, la grasa de esa leche presenta una composición muy diferente a la de otros animales.
Al ser un animal monogástrico (no rumiante), el sistema digestivo del caballo absorbe y acumula en la leche una mayor cantidad de ácidos grasos omega-3 (principalmente ácido linolénico) y omega-6 (ácido linoleico, sobre todo). Por contra, también hay que señalar que presenta un bajo contenido tanto en grasa total como en otros ácidos grasos omega-3 de gran interés, como el EPA y el DHA. De la misma manera, tiene poco valor nutricional en omega 3 (EPA y DHA).
Proteínas, Lactosa y Otros Micronutrientes
La leche de yegua tiene un contenido en proteínas que se encuentra entre la leche humana y la de vaca, siendo esta última la que más tiene. Contiene aminoácidos esenciales, que son unidades estructurales de las proteínas. Estos son imprescindibles para un correcto funcionamiento del metabolismo, ya que el organismo no puede producirlos.
De los tres tipos de leche comparadas, la leche de yegua es la menos energética, pero se tiene que tener en cuenta que una gran parte de la energía aportada por esta leche proviene de los azúcares (lactosa) y no de las grasas. Su composición es asombrosamente similar a la leche materna. Ambas monogástricas, su sistema digestivo es mucho menos desarrollado que el de los rumiantes (vacas, cabras, ovejas), quienes tienen una digestión doble que conduce a la oxidación de los ácidos grasos poliinsaturados y de la vitamina D.
La leche de yegua es una fuente natural de calcio. Es rica en vitaminas esenciales (A, D, E, C, K, B6, B12, B1, B2, B3, B5), micronutrientes (hierro, zinc, cobre, manganeso) y minerales (calcio, fósforo, sodio, magnesio). Es naturalmente rica en vitamina C antioxidante. Es en su alto contenido en hierro, asociado con la presencia de una proteína, la lactoferrina, que tiene la capacidad de fijar este micronutriente y transportarlo a través de la circulación sanguínea (Franco-Rodriguez et al.).
Beneficios Atribuidos y el Rigor Científico

En internet, se pueden encontrar muchos artículos que aseguran que esta bebida tiene varios beneficios para el consumo humano e incluso puede sustituir a la de vaca, según Energie Cheval, una página experta en caballos. Infosalus, un portal de información de 'Europa Press', expuso que la leche de yegua es similar a la materna del humano e incluso ayudaría a mejorar las defensas en pacientes con cáncer, Crohn, colesterol, soriasis, depresión y anemia, entre otras enfermedades.
Posibles Aplicaciones Terapéuticas
- Para las enfermedades digestivas, la leche de yegua puede ayudar a mejorar ciertos problemas digestivos actuando como un probiótico.
- Gracias a la gran cantidad de vitaminas, minerales, ácidos grasos (omega 3 y omega 6) y aminoácidos que contiene, se ha constatado que la leche de yegua podría ayudar a las personas que sufren de depresión o de diferentes problemas como el estrés y la ansiedad (Csapó et al. 1995, Malacarne et al. 2002, Haddad et al.).
- La leche de yegua juega un papel importante para facilitar la absorción de algunos de los componentes que el organismo necesita, tales como el calcio, el cual se asimila mejor al ser provisto conjuntamente con la vitamina D, la lactosa y los estrógenos. Así, para un régimen que responda a las exigencias del organismo en calcio, entre otros nutrientes, la leche de yegua puede intervenir para prevenir enfermedades como la hipertensión (Hernandez et al.).
La Postura de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)
No obstante, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), suele declarar una propiedad saludable cuando cuenta con suficientes evidencias científicas que lo avalen, algo que por el momento no tiene la bebida de este artículo.
En la actualidad, no hay estudios científicos culminados que sustenten que la leche de yegua es beneficiosa para el consumo del ser humano y mucho menos que ayuda a enfrentar enfermedades graves. Según la legislación europea, para declarar una propiedad saludable en un alimento es necesaria la aprobación de la EFSA. Por supuesto, eso no significa que no posea virtudes, pero a día de hoy no existen suficientes pruebas al respecto.
Usos Modernos y Perspectivas
Hoy, su consumo se está extendiendo en nuestro entorno, sobre todo en forma de leche en polvo (liofilizada), como suplemento alimenticio o, incluso, como ingrediente de cosméticos para aquellos que confían en sus beneficios para la piel.
En definitiva, aunque la leche de yegua posee un bajo contenido en grasa, proteína, minerales y vitaminas en comparación con la mayoría de leches que consumimos -incluida la de vaca-, contiene elementos de gran interés para la nutrición humana, como ácidos grasos omega-3 y omega-6.