La corioamnionitis, conocida médicamente como infección intraamniótica, es una inflamación e infección aguda de las membranas placentarias (amnios y corion) que involucra el líquido amniótico, la placenta, el cordón umbilical y, potencialmente, al feto. Esta condición es considerada una emergencia médica potencialmente mortal que requiere atención inmediata para proteger tanto la salud de la madre como la del recién nacido.

Factores de riesgo y causas
La infección suele desarrollarse cuando bacterias que habitan naturalmente en la vagina (como E. coli o estreptococos) ascienden hacia el útero. Este proceso se facilita considerablemente ante las siguientes condiciones:
- Rotura prematura de membranas (PROM): La pérdida del líquido amniótico elimina la barrera protectora del feto, permitiendo el paso de microorganismos.
- Trabajo de parto prolongado: A mayor tiempo entre la rotura de membranas y el nacimiento, mayor es el riesgo.
- Procedimientos invasivos: Exámenes vaginales frecuentes, monitorización fetal interna o amniocentesis.
- Antecedentes: Infecciones de transmisión sexual (ITS), vaginosis bacteriana, infecciones del tracto urinario o cérvix corto.
- Factores adicionales: Nuliparidad, consumo de tabaco o alcohol, obesidad y estado inmunodeprimido.
Síntomas característicos
Algunas mujeres pueden ser asintomáticas, pero la presentación clínica suele incluir uno o varios de los siguientes signos:
- Fiebre materna: El signo clínico más relevante y frecuente.
- Taquicardia: Aumento de la frecuencia cardíaca tanto en la madre (>120 lpm) como en el feto (>160-180 lpm).
- Irritabilidad uterina: Dolor o sensibilidad a la palpación abdominal.
- Secreciones: Líquido amniótico purulento o con olor desagradable.
- Otros signos: Sudoración excesiva, hipotensión y leucocitosis (recuento elevado de glóbulos blancos).

Complicaciones potenciales
La falta de tratamiento oportuno puede derivar en consecuencias graves:
| Riesgos para la madre | Riesgos para el feto/recién nacido |
|---|---|
| Infección en la sangre (sepsis) | Parto prematuro |
| Hemorragia posparto | Sepsis, neumonía o meningitis neonatal |
| Endometritis | Daño cerebral, parálisis cerebral o EHI |
| Necesidad de cesárea | Muerte fetal o neonatal |
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa generalmente en la evaluación clínica (presencia de fiebre más otros indicadores como taquicardia o secreción fétida). En casos inciertos, se puede recurrir a un hemograma completo o, excepcionalmente, a una amniocentesis para analizar el líquido amniótico.
Protocolo de actuación
- Antibioticoterapia: Administración intravenosa de amplio espectro (comúnmente ampicilina y gentamicina) de forma inmediata. Si existe alergia a la penicilina, se puede utilizar vancomicina.
- Control térmico: Uso de paracetamol para reducir la temperatura corporal materna.
- Finalización del embarazo: Una vez confirmado el diagnóstico, el parto no debe demorarse, ya que la infección pone en peligro la vida de la madre y el feto. No se requiere necesariamente una cesárea electiva, a menos que existan otras indicaciones obstétricas.
Trabajo de parto y nacimiento
Prevención
La prevención incluye el cribado de Streptococcus agalactiae (SGB) entre las semanas 35 y 37 de gestación y la administración de antibióticos profilácticos en mujeres con rotura prematura de membranas. Limitar las exploraciones vaginales innecesarias y tratar infecciones vaginales previas son medidas clave para reducir la incidencia de corioamnionitis.