Requerimiento de Agua en Lactantes: Una Guía Completa

El agua es un elemento básico en nuestra vida diaria, esencial para vivir y que ingerimos varias veces al día. En los bebés, este líquido constituye una parte fundamental de su composición corporal, siendo el elemento cuantitativamente más importante en el ser humano.

La cantidad de agua corporal varía mucho con la edad, produciéndose una disminución con el paso de los años. En un recién nacido, el agua supone el 75% e incluso el 85% de su peso, y al año de vida, el 65% del peso. Posteriormente, a partir del primer año, el contenido en agua corporal se va asemejando al del adulto, constituyendo el 60% del peso del niño.

infografía sobre el porcentaje de agua en el cuerpo humano según la edad

Los requerimientos de agua en las primeras etapas de la vida son muy elevados. Las criaturas lactantes necesitan más agua, del 10% al 15% de su peso corporal, en comparación con los adultos que necesitan del 2% al 4% de su propio peso. Es necesario garantizar una adecuada hidratación en las primeras etapas de la vida, ya que los lactantes son más vulnerables a desequilibrios hidroelectrolíticos.

Hidratación en Lactantes de 0 a 6 Meses

Durante los primeros seis meses de vida, la hidratación del bebé se realiza principalmente a través de la lactancia, ya sea materna o artificial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad por dos motivos fundamentales: el bebé todavía no necesita agua adicional, y al beber agua, podría dejar de mamar lo suficiente, disminuyendo así los nutrientes esenciales que consume.

La Leche Materna como Fuente Única de Hidratación

La leche materna es el alimento ideal para los bebés en, al menos, los 6 primeros meses de vida. Aproximadamente un 87-90% de la composición de la leche materna es agua, lo que significa que el bebé ya está perfectamente hidratado con ella.

A pesar de que un recién nacido, mediante el calostro, ingiere poca agua en la primera leche, no necesita agua adicional porque nacen con agua extra en sus cuerpos. El calostro cambia gradualmente en proporción en la leche materna a partir del tercer o cuarto día después del parto. La proporción de agua que contiene la leche materna es superior a los requerimientos que tiene el bebé en condiciones normales, y es suficiente incluso si el ambiente es cálido y seco.

Estudios científicos muestran que los bebés que amamantan exclusivamente durante sus primeros seis meses de vida no necesitan ingerir más líquidos, ni siquiera en países con temperaturas extremadamente altas y con bajos niveles de humedad.

Lactancia Artificial y Necesidad de Agua

Las criaturas menores de 6 meses que toman leche de fórmula tampoco necesitan recibir agua extra. Es necesario reconstituir correctamente la fórmula siguiendo las instrucciones del fabricante. No hay que modificar nunca la cantidad de agua en esta preparación, ya que eso puede poner en riesgo la salud del bebé. El aporte hídrico de la lactancia artificial cumple con los requerimientos del bebé.

Riesgos de Suplementar con Agua Antes de los 6 Meses

Dar agua a los bebés antes de los seis meses puede ser perjudicial. Suplementar con agua podría aumentar el riesgo de desnutrición, ya que reemplazar la leche materna con un líquido de poco o ningún valor nutricional puede tener un impacto negativo en el estado nutricional del bebé, en su supervivencia, crecimiento y desarrollo. El estómago del bebé es muy pequeñito y, si se llena con agua, no dejará espacio para los demás nutrientes que necesita. Pequeñas cantidades de agua en un estómago tan pequeño podrían reducir su apetito por la leche materna, que es rica en agua y nutrientes. Estudios científicos han demostrado que dar agua a los bebés antes de los seis meses puede reducir el consumo de leche materna hasta en un 11%, y ofrecer agua con glucosa durante la primera semana de vida se asoció a pérdida de peso y a estancias más prolongadas del bebé en el hospital.

Además, aumenta el riesgo de enfermedad, ya que el agua podría ser un vehículo de patógenos, exponiendo al bebé a posibles diarreas. Dependiendo de la edad, un bebé es de dos a tres veces más susceptible a padecer diarrea si se le da agua, té o infusiones fitoterapéuticas, además de la leche materna, que si se le amamanta exclusivamente.

En resumen, hasta que no comiencen con la alimentación complementaria, la leche les proporciona toda la hidratación que necesitan. Las guías internacionales recomiendan lactancia materna exclusiva, pues la evidencia científica fundamenta los beneficios de la lactancia materna en la supervivencia infantil, crecimiento y desarrollo. La leche materna provee de toda la energía y los nutrientes que necesita el bebé desde su nacimiento hasta los 6 meses.

Hidratación de la Madre Lactante

Es importantísimo mantener una ingesta de agua adecuada por parte de la madre lactante para obtener una leche materna de calidad y en suficiente cantidad para el bebé. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hace una clara diferenciación entre la recomendación de agua en la madre que ofrece lactancia materna (2700ml/día) y la madre que ofrece lactancia artificial (2000ml/día). Esto se debe al aporte hídrico que recibirá el bebé amamantado, el propio que genera la madre con su leche.

gráfica comparativa de ingesta de agua recomendada para madres lactantes y no lactantes

Requerimientos de Agua a partir de los Seis Meses

Una vez cumplidos los seis meses, se introducen alimentos sólidos para complementar la alimentación del bebé. A partir de esta etapa, la leche materna, aunque sigue siendo ideal, no es capaz por sí misma de cubrir todos los requerimientos del recién nacido. Es en este momento cuando se puede considerar el aporte de agua.

Las guías para el consumo de agua después de los seis meses son menos claras que para el primer semestre de vida. La cantidad de agua que el bebé necesite dependerá en gran medida de los tipos de alimentos sólidos que coma. El agua adicional puede también recibirse a través de frutas, jugos naturales (sin adición de azúcar), verduras o pequeñas cantidades de agua durante las horas de comida. Una adecuada hidratación en esta etapa ayudará a prevenir problemas de estreñimiento, además de otros que podrían desarrollarse a largo plazo, como el sobrepeso y las alteraciones en el metabolismo de la glucosa.

No obstante, hay que tomar la precaución de que esos líquidos adicionales no reemplacen a la leche materna o artificial, ya que ambas siguen siendo el sustento principal de su alimentación. También hay que tener en cuenta que el agua puede reemplazar o diluir el contenido nutricional de alimentos complementarios que se consideran densos en energía, como preparados de cereales poco espesos, sopas, caldos y otros alimentos con alto contenido de agua. Solo en casos de lactancia artificial y una inadecuada alimentación complementaria, con muchos alimentos de alta densidad de energía (por ejemplo, papillas de cereales procesados azucarados), podría justificarse ofrecer agua adicional.

¿Qué es la Alimentación Complementaria?

A medida que pasan los meses y los niños crecen, aumenta la cantidad de agua que demanda el organismo del bebé para su correcto funcionamiento y desarrollo. La bebida de elección en esta etapa es el agua, si bien se pueden incluir zumos de frutas sin adición de azúcar para promover el consumo de líquidos, sobre todo ante necesidades aumentadas, como consecuencia de su aprendizaje o en ambientes calurosos. Las infusiones y zumos envasados están siempre desaconsejados.

La EFSA recomienda una cantidad de agua de entre 0.8 a 1 litro al día incluyendo todas las fuentes de la dieta para bebés en este tramo de edad. Sin embargo, no es necesario obsesionarse con el control de estas cantidades, ya que "va a depender de cada bebé y de la alimentación que lleve". Los niños saben autorregularse en los alimentos que necesitan, y el mecanismo de la sed, aunque no tan afinado como en los adultos, les hace beber o pedir agua. Si tiene sed, sin duda, se lo hará saber a sus padres, aunque en presencia de altas temperaturas y alta humedad, hay que ofrecerla con más frecuencia para evitar la deshidratación.

Cómo Ofrecer Agua a Partir de los Seis Meses

Si la criatura nunca tomó biberón, no es necesario ofrecérsela en uno. Es aconsejable que aprendan a beber como lo hacen los adultos: en un vaso adaptado, porque todavía no tienen desarrollada una correcta coordinación óculo-manual. Por ese motivo, actualmente hay en el mercado vasos específicos de aprendizaje que favorecen que el bebé aprenda a beber en vaso. Esto es importante, ya que el abuso del biberón puede generar problemas en la dentición y no favorece el desarrollo de la musculatura bucal. Una buena manera de saber cuándo darle agua a un bebé es ponérsela a su alcance.

Tipo de Agua Recomendada para Bebés

En el debate sobre el origen del agua, prima el sentido común: el quid de la cuestión radica en la calidad del agua. Si el agua del grifo es buena, no tiene sentido ofrecer embotellada, y además se colaborará con el medio ambiente reduciendo el consumo de plásticos.

Si se opta por agua embotellada, el agua mineral es una opción más recomendable. Lo ideal es que sea de mineralización débil, baja en sodio (menos de 20 mg de sodio/litro) y con cantidades muy bajas de flúor y nitratos. Las casas comerciales suelen indicar en el etiquetado si el agua es apta para dietas infantiles. Además, este tipo de agua mineral natural de mineralización muy débil no necesita ser hervida, ya que garantiza una pureza original y no altera la composición mineral de los alimentos infantiles.

Se debe ofrecer el agua en un vaso o en el biberón, nunca directamente de la botella, ya que esto puede propiciar infecciones. El vaso de agua con tetina que se use para dar agua a un bebé debe lavarse con la misma frecuencia que el resto de vasos de la familia.

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