Durante décadas, la práctica del corte temprano del cordón umbilical fue una rutina en los paritorios, motivada principalmente por la necesidad de agilizar los procedimientos y liberar el quirófano. Esta costumbre, introducida sin evidencia científica sólida, se consolidó con la medicalización del parto y el traslado de los nacimientos de los domicilios a los hospitales. La premisa era sencilla: separar rápidamente a la madre y al bebé para optimizar el tiempo del personal sanitario. Sin embargo, esta práctica, normalizada en su momento, ha sido objeto de creciente escrutinio debido a sus potenciales efectos perjudiciales en los recién nacidos.
La televisión, a través de programas como "Call the Midwife", ha contribuido a la difusión de rutinas médicas, incluyendo el pinzamiento "precoz" del cordón umbilical. A pesar de que el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) recomendó hace una década esperar al menos un minuto para permitir la transición cardiorrespiratoria del feto al neonato, la aplicación de esta directriz parece haber sido limitada. Salvo en casos de prematuridad extrema, donde el pinzamiento retrasado ha demostrado reducir significativamente la mortalidad y el daño cerebral, la práctica habitual de un corte inmediato persiste.
Este artículo explora las causas y consecuencias del pinzamiento precoz y tardío del cordón umbilical, destacando la evidencia científica que respalda la importancia de retrasar este procedimiento para optimizar la salud y el bienestar del recién nacido.
La normalización de una práctica cuestionada
La urgencia por dejar libre el paritorio "hace ya algunas décadas", sin ninguna evidencia científica, y a raíz de la medicalización de los partos y del traslado de los mismos de los domicilios al hospital, se comenzó a realizar el corte temprano del cordón umbilical, que permitía separar de forma rápida a la madre y al bebé, y dejar el quirófano libre lo más pronto posible. Nadie estudió si ese corte temprano podía provocar algún tipo de problema, a nadie le preocupó.
El programa de televisión "Call the Midwife", a pesar de su minuciosa atención al detalle en otras prácticas seguras, como colocar a los bebés de espalda en sus cunas, muestra la rutina del pinzamiento "precoz" del cordón umbilical. Esta práctica, que se realiza en la mayoría de los episodios, a pesar de que provoca daños en el bebé, se presenta como algo habitual. Aunque el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) recomendó hace una década esperar al menos un minuto sin pinzar el cordón, para permitir la transición cardiorrespiratoria del feto al neonato [dar tiempo a establecer la circulación y respiración independiente al bebé], no hay pruebas de que esto se haya aplicado o tomado en serio por parte de los profesionales, las organizaciones médico-legales o las autoridades del Servicio Nacional de Salud, excepto en el caso de la prematuridad extrema, cuando el pinzamiento retrasado reduce innegablemente la muerte y el daño cerebral.
Resulta difícil imaginar una justificación razonable para interrumpir el suministro de sangre a un bebé recién nacido y, sin embargo, se trata de una práctica normalizada en televisión. La BBC, consultada al respecto, alegó que la información solicitada tendría fines "artísticos, periodísticos o literarios" y que no estaba obligada a revelar este tipo de información, defendiendo además que la escenificación era "altamente precisa".

El parto respetado y la violencia obstétrica
La mayoría de las mujeres desean tener un trabajo de parto y nacimiento fisiológicos, buscando un sentido de logro y control personal a través de la participación en la toma de decisiones, incluso cuando se requieren o desean intervenciones médicas. Las mujeres quieren ser tenidas en cuenta y escuchadas en su proceso de embarazo, parto y puerperio. Si bien la atención obstétrica puede salvar vidas, en ocasiones las intervenciones médicas no justificadas generan una cascada de intervenciones que pueden derivar en iatrogenia, es decir, en daño innecesario. Estas intervenciones innecesarias constituyen violencia obstétrica.
La violencia obstétrica se define como el conjunto de prácticas y conductas realizadas por profesionales de la salud a las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, en el ámbito público o privado, que por acción u omisión son violentas o pueden ser percibidas como tales. Esta violencia puede ser psicológica, manifestándose en un trato infantil, paternalista, autoritario, despectivo, humillante, con insultos verbales, despersonalizado o con vejaciones. La violencia obstétrica constituye una discriminación de género y representa una violación de los derechos humanos, enfocándose en los derechos a la salud y los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, entendidos como derechos inalienables e indivisibles.
Ejemplos prácticos de violencia obstétrica incluyen:
- Indicar una cesárea sin necesidad.
- Efectuar una episiotomía (en general).
- Los tactos vaginales innecesarios.
- Que la mujer esté de parto y las profesionales que la atienden charlen sobre temas personales como si no hubiera nadie presente.
- Inducir el parto sin necesidad.
- La maniobra de Kristeller.
- Que el hospital sea el único lugar con financiación pública para dar a luz.
- La colusión del anonimato que lleva a que la parturienta no sepa ni siquiera los nombres de las profesionales que le atienden durante el parto.
- Pinzar el cordón umbilical con latido.
- Que "le presenten" el bebé a la recién madre, cuando es ella la que debería presentar a su bebé a quienes le han ayudado en el parto.
- El conjunto y cada una de las viñetas denigrantes y degradantes sobre la atención al embarazo y al parto de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.
El pinzamiento óptimo del cordón umbilical: beneficios del retraso
Uno de los mandamientos de la atención respetuosa durante el parto incluye el momento del pinzamiento del cordón umbilical: "No pinzarás el cordón umbilical mientras siga latiendo. No es sangre del cordón, es sangre del bebé". En inglés, la recomendación es: "Delayed umbilical cord clamping (not earlier than 1 min after birth) is recommended for improved maternal and infant health and nutrition outcomes".
Esta recomendación se fundamenta en que un retraso en el pinzamiento del cordón permite el paso continuo de sangre de la placenta al bebé durante, al menos, 1 a 3 minutos después del nacimiento. Este flujo sanguíneo adicional es beneficioso incluso para recién nacidos prematuros que requieren traslado a cuidados intensivos.
El pinzamiento tardío permite que el flujo sanguíneo entre la placenta, el cordón umbilical y el bebé continúe, facilitando la transición. Mantener al bebé al lado de la madre con el cordón intacto y un pinzamiento retrasado puede mejorar los resultados, reduciendo el riesgo de muerte antes del alta para los bebés prematuros.

Beneficios clave del pinzamiento tardío
- Incremento del aporte sanguíneo: El pinzamiento del cordón umbilical tras el cese de los latidos (a los dos o tres minutos) incrementa el aporte sanguíneo desde la placenta al recién nacido.
- Mayor volumen de sangre y reserva de hierro: Esto se traduce en un mayor volumen de sangre y una mejor reserva de hierro, asociándose a una menor incidencia de anemia posterior.
- Mejora hemodinámica y reducción de hemorragia intraventricular: El retraso en el pinzamiento contribuye a una mejor hemodinámica y disminuye la incidencia de hemorragia intraventricular.
- Aporte de células madre: Millones de células madre se añaden al torrente sanguíneo del recién nacido, lo cual representa una intervención simple y sin coste que debería formar parte rutinaria del parto respetado.
- Sin aumento de riesgo de ictericia: El pinzamiento tardío del cordón umbilical no se asocia con un mayor riesgo de hiperbilirrubinemia ni de ictericia en comparación con el pinzamiento temprano.
El pinzamiento óptimo del cordón umbilical implica esperar a que el cordón esté blanco, fláccido y sin pulso antes de manipularlo. Esto respeta la fisiología natural del sistema bebé-placenta, permitiendo la transferencia completa de la sangre restante en la placenta al bebé. Este proceso es fundamental para una adaptación más suave a la respiración pulmonar, una perfusión tisular óptima, el mantenimiento de los niveles de oxígeno y glucosa durante la transición, un nivel óptimo de células madre, y un aumento de los valores de hemoglobina y ferritina en el recién nacido, asegurando una reserva de hierro hasta el año de vida. Además, favorece las habilidades motoras y finas y reduce el riesgo de hemorragia intraventricular, enterocolitis necrotizante o la necesidad de transfusión sanguínea en bebés prematuros.
Evidencia científica y recomendaciones
Cinco matronas españolas crearon la "Plataforma Científica en Defensa del Clampaje (Pinzamiento) Óptimo del Cordón Umbilical" para promover esta práctica. Su manifiesto, de 2018, señala que el pinzamiento precoz se implementó sin estudios que lo apoyaran y basándose en argumentos no demostrados. La investigación actual, sin embargo, demuestra que el pinzamiento tardío (entre 1 y 3 minutos o hasta que deja de latir) forma parte de la fisiología del parto y nacimiento.
A pesar de la abrumadora evidencia disponible y la existencia de guías de práctica clínica nacionales e internacionales que recomiendan el pinzamiento tardío, su aplicación sigue siendo anecdótica en muchos hospitales. La plataforma busca impulsar esta práctica desde una perspectiva científica y profesional, considerando el respeto al tiempo de latido del cordón como fundamental para la salud del recién nacido.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no pinzar el cordón antes de lo absolutamente necesario, lo que generalmente implica retrasarlo tres minutos. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda retrasar el pinzamiento del cordón al menos entre treinta y sesenta segundos para todos los bebés sanos. El Colegio Americano de Enfermeras Matronas (ACNM) sugiere retrasar el pinzamiento entre dos y cinco minutos después del nacimiento.
Estudios han demostrado que el pinzamiento tardío se asocia con un aumento en los niveles de hemoglobina, hematocrito y ferritina a las 48 horas de vida, así como con un mayor número de casos de policitemia asintomática. Sin embargo, en general, la práctica de pinzar el cordón entre 0 y 3 minutos se considera segura y no aumenta la morbilidad neonatal significativa.
Cuando CORTAR el CORDÓN UMBILICAL - Beneficios del PINZAMIENTO TARDÍO
Consideraciones finales
El cordón umbilical debe ser pinzado y cortado, pero es esencial respetar los tiempos fisiológicos. El pinzamiento tardío permite que la placenta "desagüe" y que se transfiera toda la sangre necesaria al recién nacido. Dejar la sangre correr en el cordón umbilical, que es sangre del bebé y la necesita, es un acto de atención respetuosa al parto. La recomendación general es no pinzar de inmediato el cordón tras el nacimiento, sino esperar al menos un minuto, o incluso más, hasta que el cordón deje de latir.
Es fundamental que las madres discutan el pinzamiento del cordón umbilical como parte de su plan de parto, especialmente si van a dar a luz en un hospital. La investigación actual y las prácticas basadas en la evidencia están llevando a muchos proveedores a adoptar el pinzamiento retrasado del cordón umbilical, aunque esta práctica aún no es universal. La madre merece participar con conocimiento de causa en su parto para defender lo que es mejor para ella y su bebé.
La decisión sobre el momento del pinzamiento del cordón umbilical puede variar según las circunstancias individuales del parto y la salud del bebé y la madre. En casos de necesidad de reanimación inmediata o hemorragia materna, los protocolos médicos deben seguirse. Sin embargo, en la mayoría de los partos a término, el retraso en el pinzamiento del cordón ofrece beneficios significativos sin comprometer la seguridad.
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