La azarosa y violenta vida de William Bonney, conocido como «Billy el Niño», es representativa del clima de caos y violencia que se respiraba en ciertas zonas del sur de los Estados Unidos durante gran parte del siglo XIX. Las luchas entre ganaderos y su secuela de asesinatos, peleas y robos, constituían el fondo turbulento en el que se desenvolvían numerosos individuos «desesperados» que no dudaban en poner su revólver al servicio del mejor postor.
La vida de estos hombres se veía arrastrada por una espiral de violencia incontrolable que les llevaba a cometer todo tipo de crímenes y a menudo les valía un destino trágico. Billy el Niño es el prototipo de estos bandidos, cuya figura se consolidaría en el imaginario del Midwest estadounidense a lo largo de todo el siglo XX y aún hoy.

Orígenes y primeros pasos de Billy el Niño
Nacimiento e infancia nómada
Nacido el 23 de noviembre de 1859 en Nueva York como William Henry McCarthy (aunque otras fuentes sugieren Willian Booney), Billy the Kid vivió sus primeros años en una existencia nómada debido a los numerosos traslados de su madre. La familia emigró a Kansas City cuando él tenía tres años, un lugar ya entonces muy violento.
Tras la muerte de su padre en un duelo y el diagnóstico de tuberculosis a su madre, decidieron establecerse en Silver City, Nuevo México. Allí, su madre fallecería cuando Billy apenas tenía 14 años, marcando el inicio de su relación con la actividad delictiva y el forjamiento de su leyenda como uno de los forajidos más buscados del Oeste americano.
Primeros delitos y huida
A los doce años, Billy comenzó a frecuentar los salones de la ciudad, donde conoció a George Schaefer, alias "Sombrero Jack", un jugador y delincuente de poca monta. Tras un robo en una lavandería china, Schaefer huyó, dejando a Billy con el botín, por lo cual fue acusado.
Después de ser puesto en libertad condicional, el día del juicio Billy huyó por una chimenea, convirtiéndose en un fuera de la ley. El 18 de agosto de 1877, con solo 17 años, Billy mató por primera vez a un hombre: Frank "Windy" Cahill, un herrero irlandés de Fort Grant conocido por ser un matón de pueblo.
La Guerra del Condado de Lincoln y "Los Reguladores"
A partir de este primer asesinato, los actos criminales de Billy fueron en aumento. Tras matar y robar a tres indios, su siguiente víctima fue el sheriff William Brady. Este sheriff había sido sobornado por un grupo de poderosos abogados y especuladores, "The Rising of Santa Fe", para asesinar a John Tunstall, un ranchero inglés. Tunstall, junto a sus socios Alexander McSween y John Chisum, estaba envuelto en una guerra por el monopolio del comercio ganadero en el condado de Lincoln.
Billy había sido empleado por Tunstall como vaquero, y tras el asesinato de su patrón el 18 de febrero de 1878, se unió a una banda llamada "Los Reguladores". Este grupo de vaqueros legalmente constituidos, liderados por el capataz de Tunstall, Dick Brewer, juró vengar su muerte. Fue entonces cuando "Los Reguladores" comenzaron a asesinar a todos aquellos sospechosos de estar involucrados en la muerte de Tunstall.
El 1 de abril de 1878, Billy ideó y llevó a cabo un plan para tender una emboscada y acabar con la vida del sheriff William Brady, uno de los principales implicados. Con el fin de terminar con el conflicto en el condado de Lincoln, el recién nombrado gobernador de Nuevo México, Lew Wallace, ofreció una amnistía para todos los implicados, excepto para Billy, quien fue considerado el enemigo público número uno. El Gobierno de Estados Unidos emitió una orden para capturarlo vivo o muerto y juzgarlo por los delitos cometidos.
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Pat Garrett: El Amigo que se Volvió Cazador
El nombramiento de Pat Garrett como Sheriff
En el año 1880, Patrick Floyd Garrett, un amigo de la infancia de Billy, fue nombrado sheriff del condado de Lincoln. Nacido en 1850 en Alabama y criado en una próspera plantación de Louisiana, Garrett no era un muchacho sin dinero. A los 19 años, tras la muerte de sus padres, se marchó del rancho familiar y encontró trabajo como «cowboy» en Texas, viviendo del ganado y la caza. Era conocido por su alta estatura y por generar respeto entre sus iguales, llegando a acabar con la vida de un irlandés en una discusión en 1879, lo que le obligó a mudarse a Nuevo México.
Allí, abrió su propio «saloon» y su afición al póker le llevó a conocer a los pistoleros más famosos de su tiempo, incluyendo a Henry McCarty, quien sería conocido como Billy «el Niño». Su pasión por los juegos de cartas los unió, y aquellos que los conocían los apodaron «Gran Casino» y «Pequeño Casino» en alusión a su estatura, un detalle que el propio Garrett mencionó en su libro, «The Authentic Life of Billy, the Kid».
En su obra, Garrett escribió: «Me relacioné personalmente con el “Niño” desde el estallido y posterior desarrollo de lo que ha venido a conocerse como “La guerra del condado de Lincoln”, hasta el momento de su muerte, de la cual fui el desgraciado instrumento en el desempeño de mi cargo oficial […] “El Niño” tenía un demonio merodeándole dentro; se trataba de un diablillo jovial y amable, o de un demonio cruel y sediento de sangre, según cuáles fuesen las circunstancias. Las circunstancias favorecieron al peor de los ángeles y “El Niño” cayó».

La persecución de Billy el Niño
Garrett inició una campaña personal para capturar a Billy el Niño y a su banda, que culminó con el arresto de Billy en diciembre de 1880. Tras ser condenado a la horca en Mesilla, Nuevo México, Billy logró escapar de prisión el 18 de abril de 1881, después de asesinar a los dos alguaciles que le custodiaban. En su huida, el joven forajido se refugió en el rancho de su amigo Pete Maxwell, en Fort Sumner.
Garrett, conocedor de las costumbres de los forajidos, había comenzado su búsqueda en Fort Sumner, donde se topó con la banda de Billy. Aunque solo pudo atrapar a uno de sus compinches, este recluso, antes de morir desangrado por un tiroteo, reveló a Garrett el escondite de McCarty en Stinking Springs. Pocos días después, el sheriff dio caza al fugitivo.
La muerte de Billy el Niño
La noche del 14 de julio de 1881, Pat Garrett se dirigió a Fort Sumner, donde descubrió que Billy se había escondido junto a su amigo común, Peter Maxwell. El propio Garrett narró, de forma pormenorizada, cómo acabó con la vida de «el Niño» en su libro para desmentir las "mil mentiras" publicadas por los diarios.
Según su relato, Garrett observó a un forajido sin identificar salir de un huerto en dirección a la casa de Maxwell y se adelantó. Ya dentro de la vivienda, cerca de la medianoche, se sentó junto a la cama de Pete y le preguntó por el paradero del Niño. Cuando el forajido entró, Garrett preguntó: «¿Quién es, Pete?». Tras un breve silencio, la respuesta resonó: «¡Es él!». Garrett sacó su revólver y disparó, matando a Billy el Niño. Garrett afirmó: «No llegó a pronunciar palabra. Lo intentó, pero lo único que pudo emitir fue un leve sonido estrangulado mientras se debatía por respirar. Y así fue cómo el Niño se reunió con sus múltiples víctimas».
Otras versiones, sin embargo, sugieren que Billy articuló en español: "¿Quién es?", justo antes de caer. Las leyendas también hablan de que Garrett podría haberle ayudado a camuflarse bajo una nueva identidad, o que podría haber sido otro quien acabase con su vida, dejando la historia desdibujada en los libros.
Teorías de la Conspiración y la Leyenda de Billy el Niño
Billy el Niño no vivió para cumplir los 22 años, pero su figura ha pasado a ser una de las más legendarias del Oeste americano, reforzada por las teorías de la conspiración que sostienen que no murió aquella noche. Estas teorías, como la de Jesse Evans, un pistolero involucrado en el asunto Tunstall que reapareció en 1948, afirman que Billy el Niño se escondía en Texas bajo el nombre de Ollie P. Roberts. La pregunta de si Billy el Niño murió en Fort Sumner o logró escapar y vivió bajo una identidad falsa sigue en el aire.
El Calvario Post-Billy de Pat Garrett
Consecuencias y descrédito
La muerte de Billy supuso una muesca más en el Colt de Garrett, pero no produjo el mismo efecto entre los ciudadanos de los Estados Unidos. La sociedad entendió que el agente había asesinado «a sangre fría» al forajido, y no «en el curso de una acción policial». Por ello, no recibió los 500 dólares de recompensa, marcando el comienzo de su particular calvario.
A pesar de su victoria, no logró ser reelegido como sheriff tras finalizar su mandato. En 1884 fue derrotado en las elecciones al senado de Nuevo México y, cinco años después, tampoco fue elegido sheriff del condado de Chaves. Dolido, Garrett se marchó de Nuevo México, aunque regresó años después como detective privado para investigar turbios manejos de agentes de la ley.
Declive y Muerte Trágica
Garrett logró reunir pruebas y capturó a los acusados, pero estos quedaron libres. Retirado en su rancho en Nuevo México, el olvido y las deudas comenzaron a minar su ánimo. "Mantenía una fuerte deuda fiscal y, además, se le hizo responsable subsidiario del impago de un préstamo en el que había avalado a un amigo. Se hipotecó gravemente para poder afrontar el pago de ambas deudas y todo acabó con una grave crisis personal, que le arrastró hasta la bebida y el juego lo que, a su vez, le llevó a caer en nuevas deudas", explica el divulgador histórico Gregorio Doval.
Su mayor acreedor le exigió alquilar parte de su finca para que un rebaño de cabras abrevara. La caída de Garrett continuó hasta 1908. El 29 de febrero de ese año, mientras se dirigía a Las Cruces en un carruaje, se topó con Wayne Brazel, el dueño del rebaño. Se enzarzaron en una acalorada discusión que terminó cuando Brazel le descerrajó dos tiros, uno en el vientre y otro en la cabeza, sellando su trágico destino.
Billy el Niño en la Cultura Popular
Música y Cine
A lo largo de todo el siglo XX, y todavía hoy, Billy el Niño ha sido una figura clave en el imaginario del Midwest estadounidense. Muchos artistas le han dedicado canciones, como Bob Dylan, Cat Stevens, Billy Joel o Bon Jovi. Su historia y relación con Pat Garrett también han sido materia de adaptación cinematográfica.
La película más memorable sobre Billy the Kid hasta la fecha la filmó Sam Peckinpah, titulada Pat Garrett y Billy el Niño (1973). Contó con Kris Kristofferson y James Coburn para interpretar a los protagonistas y una banda sonora original de Bob Dylan. Esta película, que inicialmente fracasó en taquilla, se ha consolidado como un clásico a la altura de otras obras de Peckinpah.
El western de Peckinpah es una obra crepuscular y pesimista que se aleja del maniqueísmo, mostrando personajes cansados, resignados a su suerte, que se adaptan o rechazan los nuevos tiempos, incluso si eso implica traicionar a viejos amigos. Los tiempos de libertad se acaban, y la modernidad representada por el tren se materializa como el antagonista del western. En este contexto, la idea de héroe da un giro de 180 grados, encarnada por el pícaro bandolero Billy contra el deber moral y la justicia de Pat.
La brutalidad del Oeste es presentada sin concesiones, con forajidos que portan una estrella y se convierten en ley. La película explora la traición y los disparos por la espalda, sin heroicidades, pero con resquicios de amistad y placer. Pat Garrett y Billy el Niño, al igual que la obra literaria de Michael Ondaatje, es contada a base de desgarrones, dolores y golpes.

La Banda Sonora de Bob Dylan
La banda sonora de la película, a cargo de Bob Dylan, es una de sus grandes obras, a pesar de su relativo pinchazo inicial. Su música encaja magistralmente con las imágenes de la película. Dylan, que no se había implicado creativamente en la industria del cine antes, fue animado por su amigo Kris Kristofferson a componer para Peckinpah.
La banda sonora fue grabada en Burbank Studios, California, con el respaldo de músicos como Bruce Langhorne, Booker T. Jones, Roger McGuinn, Byron Berline, Jim Keltner, Jolly Roger y Russ Kunkel. La composición más destacada es "Knockin’ on Heaven’s Door", una canción de gran hondura espiritual que ha adquirido fama mundial y ha sido versionada por numerosos artistas, incluyendo Guns N’ Roses.
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El Proceso de Filmación y los Desafíos de Peckinpah
Un rodaje con Sam Peckinpah equivalía a trifulcas constantes y graves, desde insultos a agresiones físicas o despidos de equipos técnicos por minucias agravadas por la intoxicación etílica. Su carácter irascible complicó cada día de rodaje. Rudy Wurlitzer firmó el guion, aunque Peckinpah lo reescribió de arriba abajo, irritando al autor, pero enriqueciendo el nuevo enfoque.
El primer montaje que presentó Peckinpah duraba tres horas y cuarto, pero fue obligado a reducirlo por exigencias comerciales. A pesar de los desafíos y el fracaso inicial en taquilla, Pat Garrett y Billy el Niño, con el tiempo, se ha posicionado como una obra maestra, y su banda sonora ha contribuido enormemente a su ascenso.