Fertilización Óptima del Plátano (Musa AAB)

Importancia de la Fertilización en el Cultivo de Plátano

La presencia de factores agroecológicos favorables y nichos de mercado han convertido al plátano (Musa AAB) en una alternativa de producción significativa en diversas regiones, especialmente en las zonas Huetar Norte y Atlántica de Costa Rica, las cuales representan un porcentaje considerable de la producción nacional.

La fase vegetativa es crucial para la programación de la fertilización en plátano, ya que en ella se desarrollan las raíces, el pseudotallo, los hijos y la mayoría de las hojas. Esta fase comprende las subfases de brotación, organogénesis y diferenciación floral. La absorción de nutrimentos es lenta desde la brotación hasta la hoja 16, pero a partir de este momento la acumulación de nutrientes se acelera, coincidiendo con el desarrollo de los hijos y previo a la emergencia de la inflorescencia.

Nitrógeno y Potasio: Nutrientes Clave

Los elementos de mayor consumo y que con frecuencia pueden ser limitantes en el cultivo de plátano son el nitrógeno (N) y el potasio (K). La extracción de K puede alcanzar hasta 1,03 kg por planta; sin embargo, existe el beneficio de que entre el 85% y el 90% de este elemento, una vez absorbido y almacenado en raíces, cormo, pseudotallo y hojas, retorna al suelo. En general, el retorno de nutrimentos al suelo en plátano se sitúa entre el 74% y el 78%.

El nitrógeno es esencial para el crecimiento temprano de la planta, mientras que el potasio favorece la resistencia a enfermedades y el desarrollo adecuado del fruto. Los niveles de K en las hojas declinan después de la floración, lo que subraya su importancia en el llenado del fruto. La deficiencia de potasio puede afectar el racimo en términos de número de manos y peso total.

Variabilidad en la Respuesta a la Fertilización

Es importante destacar que los resultados de fertilización y nutrición en plátano son variables, atribuidos a las condiciones ambientales y al material genético utilizado. Por ello, no es aconsejable considerar una dosis general de nutrimentos para recomendar altos rendimientos, ya que esta depende específicamente de cada suelo. La magnitud de las respuestas a N, K y S no es uniforme en todos los suelos, sino que está supeditada al contenido de nutrientes presentes en ellos. Por ejemplo, la posibilidad de respuesta a la fertilización con N se produce en suelos con menos del 5% de materia orgánica. A pesar del alto consumo de K, en suelos con más de 0,36 cmol(+)/l de este elemento, la posibilidad de respuesta a la fertilización con K es baja.

Estudios previos han mostrado esta variabilidad: en suelos volcánicos con bajo contenido de boro y desbalance por exceso de potasio, no se observó respuesta a la fertilización química con N-P-K. Similarmente, en suelos franco arenosos con bajo contenido de materia orgánica, no hubo efecto residual de la fertilización química durante cuatro ciclos de cultivo, posiblemente debido a condiciones del medio y alta presencia de plagas. Otros estudios en suelos inceptisoles ligeramente ácidos no encontraron diferencias significativas en número de frutos o peso promedio del racimo con dosis crecientes de N y K, aunque el mayor peso se obtuvo con 200 kg de N/ha y 400 kg de K/ha.

Estudio sobre la Fertilización con Nitrógeno y Potasio en Plátano Curraré

Esquema de las dosis de nitrógeno y potasio aplicadas en un cultivo de plátano

Objetivo del Estudio

El objetivo de un estudio realizado en Costa Rica fue evaluar la respuesta agronómica del plátano (Musa AAB), cultivar Curraré semi gigante, durante su primer ciclo productivo, a la fertilización con nitrógeno y potasio. Esta investigación se planteó ante la falta de conocimiento sobre las dosis específicas de N y K necesarias para un óptimo comportamiento del plátano en la zona, buscando mejorar la productividad y calidad del fruto para consumo nacional y exportación.

Materiales y Métodos

Localización y Condiciones Ambientales

Los trabajos de campo se llevaron a cabo en La Fortuna de San Carlos, Costa Rica, durante dos ciclos consecutivos de plátano (siembras en 2008 y 2009, cosechas en 2009 y 2010). El área experimental se ubicó a 165 msnm, con temperaturas entre 22 y 31,5 ºC y una precipitación anual de 4463 mm y 3801 mm para los periodos 2008-2009 y 2009-2010, respectivamente.

Características del Suelo

Los suelos donde se instaló el experimento son del orden inceptisol, originados por materiales aluviales con influencia volcánica, y de fertilidad media. Presentaron un pH en agua de 5,7 y 5,9, una sumatoria de bases de 12,6 y 9,07 cmol(+)/l, y un contenido de potasio (K) de 0,36 y 0,38 cmol(+)/l en los dos lotes de siembra. El fósforo (P) mostró valores de 4 y 5 ppm. La textura del suelo fue franco arcillosa, y el contenido de materia orgánica fue del 3,4% y 3,2% en cada lote, respectivamente.

Material de Siembra y Densidad

La siembra se realizó con cormos seleccionados del cultivar Curraré "semi gigante", utilizando densidades de 2380 y 2224 plantas por hectárea para cada año de siembra. Los cormos fueron tratados con una solución de insecticida-nematicida previo a la siembra.

Manejo General del Cultivo

Las labores de manejo incluyeron control fitosanitario, control de malezas, deshijas y deshojas, adaptadas a las necesidades del cultivo.

Tratamientos y Diseño Experimental

Se aplicaron dosis de nitrógeno (N) de 0, 100 y 200 kg/ha, y de potasio (K) en forma de K2O de 0, 125, 250 y 375 kg/ha. El diseño experimental fue de bloques al azar en un arreglo factorial con muestreo y cuatro repeticiones, resultando en doce tratamientos. Se utilizaron urea y nitrato de amonio como fuentes de N, y cloruro de potasio como fuente de K. Como fertilización base, se aplicaron 70 kg de P2O5/ha como superfosfato triple al mes de la siembra.

Fuentes y Calendario de Aplicación de Fertilizantes

Los tratamientos de N y K se aplicaron de acuerdo con las fases de mayor demanda nutricional del cultivo: el 15% de las dosis se aplicó antes de la apertura de la hoja 15 (aproximadamente 2,5 meses después de la siembra), el 50% a los cuatro meses de edad, y el 35% restante antes de la emergencia de la inflorescencia (a los 6,5 meses de edad).

Resultados y Discusión

Herramienta Inyección Directa de sustancias para Banano GNOMO

Se evaluaron variables agronómicas como la circunferencia y altura del pseudotallo, peso del racimo, número de frutos y manos por racimo, así como la longitud y calibre del fruto central de la segunda mano.

Efecto del Nitrógeno

Se encontraron diferencias estadísticas significativas en las dosis de 100 y 200 kg de N/ha para todas las variables evaluadas, excepto el número de manos por racimo, en ambos periodos de estudio (2008-2009 y 2009-2010). Los mejores resultados se produjeron en el segundo periodo (2009-2010).

Efecto del Potasio

Con la aplicación de potasio (K), no se detectaron respuestas significativas en el primer periodo de estudio. Esto pudo deberse a la aparición de bacteriosis a los cinco meses de edad de las plantas, lo que probablemente afectó la asimilación o el desarrollo. Sin embargo, en el periodo 2009-2010, se observaron diferencias significativas en la longitud y calibre del fruto central de la segunda mano con la aplicación de K.

Interacción Nitrógeno-Potasio

En el periodo 2009-2010, hubo una interacción significativa entre N y K2O en las variables de longitud y calibre del fruto central de la segunda mano. Las dosis altas de ambos nutrientes (200 kg de N/ha y 375 kg de K2O/ha) produjeron la mayor longitud (29,13 cm) y calibre (63,04; 1/32 pulgada) de los frutos.

Absorción de Nitrógeno y Potasio

Al momento de la cosecha, la absorción de nitrógeno fue de 102,6 kg de N/ha, y la de potasio fue de 227,8 kg de K/ha, lo que subraya la alta demanda de estos nutrientes por el cultivo.

Requisitos Generales para la Fertilización del Plátano

Requisitos del Suelo

El suelo ideal para el cultivo del plátano debe ser rico en materia orgánica y profundo (0,5-1 m), con buena capacidad de retención de humedad y excelente drenaje. La fertilidad y disponibilidad de nutrientes son fundamentales para este cultivo con alta demanda nutricional. El pH óptimo del suelo para el plátano oscila entre 6,0 y 7,5, ya que suelos excesivamente ácidos o alcalinos pueden reducir la disponibilidad de nutrientes.

Los plátanos crecen mejor en suelos fluviales y volcánicos. Los suelos arcillosos pueden ser adecuados si drenan bien; de lo contrario, su baja capacidad de retención de agua y nutrientes puede ser problemática. En estos casos, las enmiendas de materia orgánica resultan muy útiles.

Necesidades Hídricas y su Relación con la Nutrición

El cultivo de plátano en crecimiento necesita entre 100 y 250 mm de agua al mes. Un buen drenaje es crucial, ya que los encharcamientos pueden dañar las raíces y afectar la absorción de nutrientes. Mantener una humedad relativa del 70% al 80% ayuda a conservar la temperatura óptima del cultivo y previene la pérdida excesiva de agua por evapotranspiración. Es fundamental asegurar la disponibilidad de agua en los 50 cm superiores del suelo, donde se concentra la mayoría de las raíces.

El riego por goteo es un método ideal para suministrar agua de manera eficiente. El uso de mantillo también puede mejorar la gestión del agua, conservando la humedad y aportando nutrientes al suelo.

Pautas para la Aplicación de Fertilizantes

Para asegurar un buen crecimiento y producción, la fertilización del plátano debe ser equilibrada. Una tasa NPK balanceada, por ejemplo, 8-10-8, suele ser recomendada. Además de los fertilizantes sintéticos, el compost, el estiércol bien descompuesto o la harina de huesos son alternativas orgánicas adecuadas.

Mientras el cultivo del plátano esté en crecimiento activo, la planta debe abonarse una vez cada 2 semanas o 2 meses, dependiendo del tipo de fertilizante y las condiciones de cultivo. Para las plantas jóvenes, debido a su rápida tasa de crecimiento, puede ser necesaria una aplicación mensual de 0,11 a 0,23 kg de fertilizante NPK. Durante el otoño y el invierno, la fertilización no es necesaria.

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