La lactancia materna es el alimento ideal para un bebé, ya que está perfectamente diseñado para él. Sin embargo, hay mujeres que deciden no dar el pecho, y otras por razones de salud no pueden amamantar a sus hijos. En estos casos, el biberón se convierte en una herramienta fundamental para la alimentación del bebé.

Un biberón es un recipiente que se utiliza para dar leche, agua y demás líquidos a los bebés o niños que, por su nivel de desarrollo psicomotor, no pueden beber en un vaso. Los hay de diferentes volúmenes (de 100 ml, de 250 ml, etc.). El funcionamiento del biberón aprovecha el instinto de succión que poseen los infantes desde la más tierna edad, y permite alimentarlos durante los lapsos en los cuales la madre no está disponible para proveerles su pecho. En algunos casos, el biberón provee un sustituto al amamantamiento.
Historia del Biberón
Los biberones más antiguos conservados datan de la Edad de los Metales, en terracota, con una abertura para introducir el líquido y un pico rígido para succionar el bebé. También los había consistentes en un cuerno animal cerrado con una tetina de cuero o una ubre desecada de vaca. La correcta limpieza de estos dispositivos era difícil. Las primeras tetinas de caucho y botellas de vidrio fueron patentadas en la década de 1840 y a finales del siglo XIX había un gran número de modelos disponibles al popularizarse la lactancia artificial.

Tipos de Biberones y Tetinas
La elección del biberón correcto puede marcar una gran diferencia en la alimentación y comodidad del bebé. Un biberón mal diseñado o inadecuado puede provocar molestias, como cólicos, o dificultar la transición entre la lactancia materna y el biberón. El mejor biberón para un recién nacido debe ser cuidadosamente seleccionado para asegurar que cumpla con los requisitos de seguridad, comodidad y funcionalidad.
Materiales del Biberón
Todos los modelos del mercado están fabricados con dos materiales principales: plástico y cristal. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
- Cristal: Lo más sencillo es emplear un biberón de cristal para los bebés de pocos meses de vida. Son perfectamente transparentes y resisten bien a los cambios de temperatura. Además, no dejan ningún sabor al alimentarse.
- Plástico: Los biberones deben estar hechos de materiales seguros, como plástico libre de BPA. Una vez que el peque es capaz de sujetar el biberón por sí solo, es mejor optar por un modelo de plástico más ligero y ergonómico, que le facilitará el agarre.
Capacidad y Forma
Existen muchos modelos diferentes de biberones, simplemente para adaptarse a las necesidades del niño a medida que crece. Solo tienes que adaptar la capacidad del biberón a la edad del peque. Los biberones se distinguen por la capacidad que tienen (usar uno de menor capacidad cuando son más pequeños y uno de mayor cuando son más mayores) y en el tipo de boca que presentan:
- Boca ancha: Permiten un mayor flujo, un mejor agarre y son más fáciles de limpiar.
- Boca estrecha: Son los biberones clásicos.
Para los cólicos del lactante, que suelen ser provocados por la aspiración de aire durante la toma, se pueden probar biberones angulados, que cuentan con un sistema que garantiza un flujo continuo de líquido y reduce la ingesta de aire.
Tipos de Tetinas
La tetina determina el flujo. Es muy importante que elija la tetina adecuada para cada edad y necesidad del bebé. No todas las tetinas son universales, por lo que es importante comprobar que se ajusta bien al biberón.
- Según su composición:
- Látex: De color anaranjado y más flexibles.
- Silicona: Transparentes, resisten bien los cambios de temperatura y no dejan ningún sabor. Para los bebés que han tomado el pecho durante las primeras semanas, el cambio al biberón suele ser más fácil con una tetina de silicona de forma fisiológica.
- Según el flujo:
- Lento: Para recién nacidos.
- Medio: A partir de 3 meses.
- Rápido o variable: Para bebés mayores o necesidades específicas.
- Según su forma:
- Tetina de gota: La de toda la vida, puede deformar el paladar.
- Anatómica: Mejora la adaptación al paladar. Para la prevención de maloclusiones dentales es mejor la tetina anatómica con un orificio pequeño.
- Fisiológica: Es la que más se asemeja al pezón materno, se usa en lactancia mixta o para el paso de lactancia materna a biberón.
No hagas más grandes los agujeros de las tetinas. Vienen preparados para que la leche salga de forma continua, no a chorro y así evitar que el niño se atragante.

Preparación del Biberón
Es muy importante que antes de preparar el biberón laves muy bien tus manos y los utensilios que vayas a utilizar.
Agua para el Biberón
Para preparar un biberón necesitas agua potable. Si en tu ciudad o pueblo hay buen control sanitario del agua para el consumo, puedes usar el agua fría del grifo. Deje correr un poco el agua antes. Si donde vives no hay un buen control del agua o tienes dudas (obras recientes, mal olor del agua), se usa agua envasada y con pocas sales minerales (poco mineralizada).
Ni el agua del grifo, ni la embotellada, ni los polvos son estériles, por lo que pueden contener bacterias (por ejemplo, Cronobacter).
- En bebés sin problemas, si se prepara el biberón con agua a temperatura ambiente y se da al momento, no hay que calentarla.
- En bebés vulnerables (recién nacidos de menos de 28 días y menores de 2 meses, sobre todo, prematuros, bajo peso al nacer o con inmunodeficiencias) o si no se va a tomar justo después, sí hay que preparar el biberón con agua caliente hervida a temperatura mayor de 70 ºC, para evitar infecciones. Además, con agua caliente se diluye mejor el polvo.
La Organización Mundial de la Salud y la CDC aconsejan hervir el agua, y posteriormente esperar entre 5 y 30 minutos o comprobar que baja a 70° para echar los polvos. De este modo la leche se esteriliza, es decir, matamos todas las bacterias que pueda haber en ella. Si no se dispone de agua hirviendo, también se pueden usar las leches ya preparadas líquidas.
Leche de Fórmula
Cada 30 ml de agua debes añadir un cacito raso de polvos de leche de fórmula, es muy importante que respetes siempre esta proporción. Usa siempre el cacito que viene con el bote de leche en polvo. Es normal que el volumen final aumente.
Además de leches en polvo, existen en el mercado leches ya preparadas en forma líquida. Son más caras pero facilitan mucho la preparación, además son estériles y por tanto más seguras y recomendadas en prematuros, bebés inmunodeprimidos o enfermos.
Proceso de Preparación
- Antes de preparar el biberón, lávate las manos con agua caliente y jabón.
- Añade el agua al biberón (hervida a más de 70 ºC o a temperatura ambiente, según el caso).
- Añade luego un cacito de leche en polvo raso por cada 30 ml de agua. Respeta siempre esa proporción.
- Cierra el biberón y agita de forma suave.
- Comprueba la temperatura de la leche, por ejemplo, vertiendo unas gotas en el dorso de la mano o en la parte anterior de la muñeca.
🍼😰 Cómo PREPARAR EL BIBERÓN al bebé correctamente | Lactancia artificial
Administración del Biberón
Para dar el biberón correctamente y que tu bebé tome lo que realmente necesita es importante adoptar una técnica adecuada. Es recomendable dar el biberón siempre en brazos, ya que son importantes las miradas y el contacto que alimentan el vínculo entre vosotros. El vínculo con tu bebé comienza tras el nacimiento con las primeras miradas y contacto. Es recomendable que realices el piel con piel aunque no vayas a amamantar.
El Método Kassing
Clásicamente hemos visto niños tumbados en las tomas y hemos asumido que esa era la forma correcta de hacerlo. Sin embargo, al tumbar al bebé la leche sale más rápido y el niño no puede gestionar y manejar la cantidad que toma. La técnica indicada para dar el biberón y conseguir que el bebé se autorregule recibe el nombre de método Kassing.
Con este método, el bebé estará sentado lo más vertical posible, es decir, semiincorporado, ni sentado ni tumbado, sino recostado. El biberón se debe sostener lo más horizontal posible con solo la punta de la tetina llena. Antes de darle el biberón, tienes que estimular con la tetina el labio del bebé para que abra la boca antes de introducirla dentro de ella. De esta manera, el bebé podrá comer poco a poco, irá recibiendo en su cerebro la sensación de saciedad y podrá decidir cuándo dejar de comer.
Si la toma se hace muy rápido, el bebé no se da cuenta de que está saciado y se sobrealimenta, lo que aumenta el riesgo de obesidad. Además, habrá una distensión de su abdomen muy rápida que puede provocarle dolor. Al controlar el ritmo de la succión, permites que el bebé tenga más control sobre el flujo y la cantidad de leche que puede tomar con el biberón. Sostén el biberón de forma horizontal para bajar la velocidad del flujo de leche. Tu bebé debe agarrarse profundamente de la tetina.
Después de unos 5 o 10 segundos, baja el biberón o saca la tetina de su boca y recárgala en su mejilla para darle un descanso. Si tu bebé no se termina la leche del biberón, está bien. Cuando se controla el ritmo de la succión, los bebés suelen mostrar señales de saciedad a los 15 minutos de haber empezado la toma. No le fuerces a tomar todo lo que haya preparado.
Frecuencia y Cantidad de Tomas
La cantidad de biberón que toma un recién nacido varía según su peso, edad y apetito, pero en general, durante las primeras semanas, un recién nacido suele tomar entre 30 y 90 ml (1 a 3 onzas) por toma, cada 2 a 3 horas. Conforme el bebé crece y su estómago se agranda, la cantidad de leche que necesita por toma aumentará, y las tomas pueden volverse más espaciadas. A partir de las 2 a 4 semanas de edad, es posible que el bebé necesite entre 90 y 120 ml (3 a 4 onzas) por toma. Se recomienda observar las señales de hambre del bebé y permitir que el bebé se alimente a demanda.
Un recién nacido generalmente necesita alimentarse con biberón cada 2 a 3 horas, lo que equivale a unas 8 a 12 tomas en un período de 24 horas. A medida que el bebé crece y empieza a consumir más leche en cada toma, la frecuencia de las tomas puede disminuir, y el tiempo entre ellas puede extenderse a cada 3 o 4 horas. La duración de cada toma de un recién nacido puede variar, pero generalmente, una toma suele durar entre 20 y 40 minutos.
Debes huir de horarios estrictos y de cantidades pautadas. Es fundamental buscar las señales que te da tu bebé cuando tiene hambre o está satisfecho y actuar en base a ellas. Cuando tu bebé deje de abrir la boca o de buscar el biberón, se voltee para el otro lado, arquee el cuerpo o se quede dormido, significa que ya terminó de comer.

Señales de que un Recién Nacido Está Comiendo Bien
Saber si un recién nacido está comiendo bien es fundamental para su crecimiento y desarrollo.
- Número de pañales mojados y sucios: Un recién nacido debe mojar al menos 6 a 8 pañales al día con orina clara o pálida. También debe tener al menos 3 a 4 deposiciones diarias, especialmente en los primeros días de vida.
- Aumento de peso: El bebé debe comenzar a recuperar el peso perdido en los primeros días de vida y ganar peso de manera constante a partir de la segunda semana.
- Alimentación a intervalos regulares: Los recién nacidos suelen querer comer cada 2 a 3 horas.
- Succión y deglución: Durante la alimentación, deberías poder ver y escuchar al bebé succionar y tragar la leche de manera rítmica.
- Signos de hambre y saciedad: Un bebé que tiene hambre buscará el pecho o el biberón, moverá la cabeza hacia el lado, o se llevará las manos a la boca.
Almacenamiento y Conservación de la Leche
Leche de Fórmula Preparada
Lo ideal es preparar el biberón poco antes de que el bebé lo tome. Una vez reconstituida la toma (o si eliges una preparación líquida), dásela a tu hijo a la temperatura que él prefiera (fría o templada), en un tiempo máximo de 2 horas, si se conserva a temperatura ambiente.
Si tras preparar y calentar la leche el bebé no ha querido tomarla, puedes dejar ese biberón a temperatura ambiente un máximo de 2 horas. Sin embargo, si esa leche ha estado en contacto con la boca del bebé, debes desecharla. La leche que sobre debe desecharse, no guardarla nunca para la toma siguiente, ya que una vez que la boca de tu bebé toca la tetina, las bacterias de la boca entran a la leche.
Preparación Anticipada para Varias Tomas
Sí, se puede preparar leche para varios biberones, por separado para cada toma, si se van a tomar en menos de 24 horas. Se deben guardar en el frigorífico justo tras hacerlos, a una temperatura menor o igual a 5 ºC. Hay que dárselo al niño máximo en las 2 horas tras sacarlo del frigorífico.
Calentamiento de la Leche
Se puede enfriar con rapidez si se pone bajo el chorro del grifo o en un recipiente con agua fría o hielo. Para calentar la leche no se recomienda el uso del microondas, ya que calienta de forma desigual y puede dar lugar a quemaduras del bebé. Lo ideal es poner el biberón bajo el chorro del grifo con agua caliente o calentando agua en un recipiente y meter el cuerpo del biberón durante unos minutos en él, evitando que el agua toque la tetina.
Algunos bebés prefieren que la leche materna esté tibia y a otros parece no molestarles si la leche está tibia o fría.
Transporte de Biberones
- Para viajes: Antes del transporte, el biberón tiene que estar frío tras haber estado en frigorífico. Antes de salir de casa, meter el biberón frío en una bolsa de conservación con paquetes de hielo (máximo 2 horas). Al llegar al destino, meter el biberón en el frigorífico. Si han pasado menos de 2 horas, podrá tomarse en un máximo de 24 horas desde la preparación. Si el viaje dura más de 2 horas, habrá que preparar las tomas cuando se necesiten, por ejemplo, llevando biberones llenos solo con agua, y porciones individuales de leche en polvo en recipientes limpios y esterilizados, que se añadirán cuando se vaya a hacer la toma.
- Para la guardería: Al igual que si te vas de viaje, tras preparar la toma con agua >70 ºC, enfriar el biberón con rapidez (bajo chorro de agua fría o metiéndolo en agua fría). Después, transportarlo en bolsas de conservación con hielo. Al llegar a la guardería, meter las tomas en un frigorífico a <5 ºC de temperatura. Rotular los biberones con la fecha y nombre, para evitar errores con los biberones de otros niños.
De forma general, una vez abierto, hay que tirar el polvo que quede si ha pasado un mes.
Higiene y Esterilización
Mantener los biberones limpios es crucial para la salud del bebé. Se debe cambiar el biberón cuando no se vean bien las marcas de medida de leche para evitar errores en la preparación. Hay que revisar las tetinas cada cierto tiempo porque pueden romperse al ser mordidas por los niños.
Limpieza Diaria
Se pueden lavar en el lavavajillas. Si no se tiene, se puede limpiar con un escobillón, detergente y agua caliente y déjalos secar al aire libre. No se secan con una bayeta.
En el caso del sacaleches, estas partes son la copa de succión, las válvulas, las membranas, los conectores y el recipiente de leche. Si tienes un sacaleches de sistema abierto, limpia los tubos de acuerdo con las instrucciones de fábrica. Asegúrate de que tus manos estén limpias antes de sacar las partes del lavaplatos.
Esterilización
No hace falta esterilizar los biberones si podemos garantizar un lavado a fondo de todos sus elementos. Si se desea esterilizar, se puede hacer usando un esterilizador comercial o con agua hirviendo:
- Sumergir totalmente todas las piezas en el agua en un cazo.
- Tapar el cazo y hervir el agua, sin que se evapore por completo.
- Mantener el cazo tapado hasta que se vaya a preparar el biberón para evitar la recontaminación.
Si queremos extraer las piezas del biberón (ya esterilizadas) antes de necesitarlo, hay que ensamblarlas por completo, para impedir que el interior y el exterior de la botella del biberón y de la tetina vuelvan a contaminarse. Mantener el biberón montado cubierto en un lugar limpio.
Los CDC recomiendan que se desinfecten a diario las partes de los biberones y el sacaleches que usen los bebés prematuros, enfermos o menores de 2 meses.
Transición y Abandono del Biberón
Lactancia Mixta y Alternancia con Biberón
La lactancia no es una cuestión de todo o nada. Las recomendaciones oficiales son mantener una lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé. Esto quiere decir, literalmente, que el bebé solo toma leche materna, ni leche artificial, ni agua, ni zumos, ni suplementos, ni nada de nada. Eso es muy fácil de decir, pero puede ser realmente complicado de mantener según la situación de cada madre.
Y si a esto le sumas que la lactancia materna se debe ofrecer “a demanda”, parece lógico que para que se alimente exclusivamente del pecho, madre y bebé deberían estar juntos las 24 horas del día. Si vamos a ofrecerle leche (ya sea materna o artificial) de forma puntual, es recomendable que elijamos un método de suplementación que sea compatible con la lactancia.
La OMS indica que la leche materna es el alimento ideal para los lactantes. Es segura, limpia y contiene anticuerpos que ayudan a proteger contra muchas enfermedades infantiles comunes. La leche materna proporciona toda la energía y nutrientes que el bebé necesita durante los primeros meses de vida. Los niños alimentados con lactancia materna obtienen mejores resultados en pruebas de inteligencia, tienen menos probabilidades de sufrir sobrepeso u obesidad y menos riesgo de diabetes en etapas posteriores de la vida. La OMS recomienda que los niños reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. Si la lactancia materna funciona bien, ¡es estupendo! Es maravilloso poder alimentar a tu bebé. Sin embargo, algunas madres encuentran dificultades con la lactancia materna y necesitan complementar su lactancia materna, quizás durante todo el proceso de lactancia materna. Algunas no pueden amamantar en absoluto y otras no desean hacerlo.
Puedes presentarle el biberón a tu bebé cuando cumpla 4 semanas de edad o 2 semanas antes de que vuelvas al trabajo o escuela, lo que suceda primero. Trata de empezar a alimentarlo con biberón antes de que cumpla 6 semanas para que el periodo de ajuste entre el biberón y el pecho le sea más fácil.
Beneficios del Biberón
Aunque la sustitución total de la leche materna es desaconsejada por los pediatras en épocas recientes, el biberón ofrece varios beneficios:
- Uno de los beneficios de los biberones en general es que cualquiera de los padres puede alimentar al bebé.
- Cuando alimentas con biberón, siempre sabes exactamente cuánto come tu bebé y así puedes asegurarte de que reciba la cantidad de alimento suficiente.
- Lo más importante es que elijas lo que sea correcto para ti y tu hijo, para que tengas un bebé pleno y satisfecho.
Cuando el Bebé Rechaza el Biberón
Cuando un bebé rechaza el biberón, la mamá podría preocuparse mucho, especialmente si tiene que volver al trabajo. Si tu bebé definitivamente no acepta el biberón, comunícate con una consejera de lactancia o una mamá asesora de WIC. Ellas te pueden ayudar a elaborar un plan. Algunas de las estrategias más comunes para ayudar a que el bebé acepte el biberón son probar con diferentes biberones, tetinas, velocidades de flujo, temperaturas, horarios, lugares y cuidadores. Asegúrate de darle el biberón a tu bebé antes de que tenga mucha hambre. Haz que el momento sea divertido y relajado, sin forzarlo porque esto suele empeorar el rechazo al biberón.
Momento de Retirar el Biberón
A partir de los 12-14 meses el niño ya será capaz de tomar los líquidos con vaso. No es aconsejable el uso del biberón después de los 18 meses por el riesgo de maloclusión dental, aparición de deglución atípica y la persistencia de patrón de succión infantil. Otro problema son las llamadas "caries del biberón", que se deben al contacto continuo de azúcar con los dientes del niño.