La aspirina o ácido acetilsalicílico es un fármaco que, cada vez con más frecuencia, se indica en los embarazos. Junto con el clásico y obligado ácido fólico, a muchas embarazadas se les aconseja tomar una aspirina diaria. El uso de dosis bajas de aspirina se considera seguro durante todo el embarazo y puede recomendarse en diversas situaciones.
¿Por Qué se Receta Aspirina Durante el Embarazo?
En ocasiones, los profesionales de atención médica aconsejan a las personas embarazadas tomar una dosis baja de aspirina si presentan afecciones de coagulación de la sangre o si tienen en su historial médico una afección denominada preeclampsia. La aspirina en dosis baja puede prevenir o demorar el inicio de esta enfermedad. Aunque ha sido empleada de forma voluntaria por muchos obstetras durante años, no fue hasta 2017 cuando su efecto preventivo quedó claramente demostrado.
La Preeclampsia: Un Motivo Principal
¿Qué es la Preeclampsia?
La preeclampsia es una complicación del embarazo que muchas personas han escuchado con el término antiguo de toxemia. Es una complicación de la hipertensión o presión arterial alta, donde esta presión elevada afecta a otros órganos del cuerpo, específicamente la placenta, el hígado y los riñones, y puede provocar convulsiones. Se trata de un trastorno multisistémico grave que complica entre el 2 y el 4% de los embarazos. En la mayoría de los casos, no presenta síntomas evidentes hasta el tercer trimestre, cuando puede desencadenar hipertensión arterial y proteinuria (presencia de proteína en la orina).
Una preeclampsia no tratada puede provocar partos prematuros, crecimiento restringido del feto, desprendimiento prematuro de placenta, convulsiones, fallos multiorgánicos y daños permanentes en la gestante y el feto, lo que puede poner en riesgo la vida de la madre y la del bebé. Aunque la mayoría de las mujeres dan a luz bebés sanos y se recuperan por completo de la preeclampsia, en algunos casos la afección puede ser mortal para la madre y el feto.
¿Qué causa la preeclampsia? ¿Cómo se trata?
Factores de Riesgo para la Preeclampsia
Las personas en riesgo de preeclampsia son, en realidad, cualquier mujer embarazada, y la incidencia ha ido aumentando con el tiempo. La preeclampsia aparece más comúnmente al final del embarazo, generalmente en el último mes. Sin embargo, puede ser más complicada si aparece antes, a los cinco o seis meses, e incluso algunas mujeres pueden desarrollarla después del nacimiento del bebé, hasta aproximadamente seis semanas después del parto.
Los factores de riesgo que han sido identificados por el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y el US Preventive Services Task Force (USPSP) incluyen:
- Antecedentes personales de presión arterial alta.
- Antecedentes de preeclampsia en un embarazo anterior.
- Antecedentes familiares de hipertensión arterial o preeclampsia (madre o hermana).
- Mujeres con diabetes, enfermedad renal (como lupus).
- Embarazos múltiples (mellizos o trillizos).
Además de estos factores de alto riesgo, las mujeres con más de uno de los llamados factores de riesgo moderados también pueden beneficiarse de la prevención. Estos incluyen:
- Ser primípara (tener el primer bebé).
- Índice de masa corporal (IMC) superior a 30 (mujeres con sobrepeso u obesidad).
- Mujeres de raza negra (con mayor riesgo).
- Mujeres mayores de 35 años.
- Antecedentes de un bebé con bajo peso al nacer.
En 2014, el Grupo de trabajo de servicios preventivos de los Estados Unidos recomendó el uso de aspirina en dosis baja (81 mg) a las mujeres con factores de riesgo de hipertensión y preeclampsia durante el embarazo.

Cómo la Aspirina Ayuda a Prevenir la Preeclampsia
La aspirina se ha utilizado para tratar de prevenir las complicaciones del embarazo durante los últimos 25 a 30 años. Durante el embarazo, existen hormonas secretadas por el riñón, algunas de las cuales estrechan los vasos sanguíneos y aumentan la presión arterial, y otras que los relajan. Una hormona llamada tromboxano, que estrecha los vasos sanguíneos, aumenta el riesgo de preeclampsia al afectar la placenta, lo que finalmente conduce a la condición.
Lo que hace la aspirina es reducir esos niveles de tromboxano, lo que conduce a la dilatación de los vasos sanguíneos en la placenta. Cuando estos vasos sanguíneos se dilatan, se ayuda a prevenir la presión arterial alta en la madre y se disminuyen las complicaciones en la placenta que pueden llevar al bajo peso al nacer del bebé.

Inicio y Dosis Recomendada de Aspirina
Para que la aspirina sea eficaz en la prevención de la preeclampsia, debe iniciarse al principio del embarazo, idealmente alrededor de las 12 semanas o tres meses de gestación. Cuanto antes se inicie durante el embarazo, más eficaz será el tratamiento. El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) ha reiterado la importancia de esta medida como una forma impactante de prevenir complicaciones graves para la salud de las mujeres y reducir la mortalidad materna.
La dosis que se recomendó originalmente fue de 81 miligramos, utilizada en la mayoría de los estudios. Tradicionalmente, a esta se le conoce como "aspirina en dosis baja" o, erróneamente, "aspirina para bebés". La aspirina en dosis completa suele ser de 350 miligramos. Sin embargo, una investigación reciente en Inglaterra con miles de mujeres demostró que una dosis más alta, de 150 miligramos, puede ser más efectiva. Por ello, en algunos lugares de EE. UU., como California, se recomienda que las mujeres tomen dos tabletas de 81 miligramos, lo que suma aproximadamente 162 miligramos.
En cuanto al momento de la toma, se ha observado que la hormona renal que provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos se produce con mayor frecuencia por la noche. Por lo tanto, tomar la aspirina por la noche resulta más eficaz.
Es importante destacar que, lamentablemente, es demasiado tarde una vez que se inicia la presión arterial alta. La aspirina es más efectiva cuando se comienza a las doce semanas de embarazo y no parece ser efectiva en absoluto si se inicia después de las 28 semanas. Por ello, es fundamental que las mujeres conozcan esta información y puedan comenzar a tomar la aspirina lo antes posible durante el embarazo, siempre bajo indicación médica.
Monitoreo y Cese del Tratamiento
El test de la preeclampsia en el primer trimestre (entre la 11.ª y la 13.ª semana de gestación) es una prueba rutinaria que combina diferentes medidas ecográficas y analíticas para identificar a mujeres con alto riesgo. A pesar de que los síntomas de la preeclampsia se hacen evidentes en el tercer trimestre, el tratamiento preventivo con aspirina debe iniciarse antes de la semana 16 para ser efectivo.
Recientemente, un ensayo clínico dirigido por el Hospital Universitario Vall d'Hebron ha demostrado la eficacia de un indicador llamado sFIt-1/PlGF para detectar la mayoría de los falsos positivos en el test de alto riesgo de preeclampsia. Los resultados, publicados en la revista JAMA, indican que las mujeres clasificadas como alto riesgo de preeclampsia que, entre la semana 24 y la 28, presentan un valor de sFIt-1/PlGF normal (38 o inferior), son en realidad falsos positivos. Este indicador se puede medir con un simple análisis de sangre.
Este estudio sugiere que la aspirina para prevenir la preeclampsia solo es necesaria durante la primera mitad del embarazo en la mayoría de los casos. Para estas mujeres, continuar el tratamiento hasta el parto no parece aportar beneficios y podría comportar complicaciones innecesarias. Este avance permite reducir el uso de medicamentos en el embarazo, promoviendo un abordaje más fisiológico y menos medicalizado de la gestación.
En el estudio, se hizo un seguimiento a 936 mujeres que habían dado positivo en el test de preeclampsia durante el primer trimestre y que mostraron un valor sFIt-1/PlGF de 38 o inferior en una analítica realizada entre la 24.ª y 28.ª semana. Todas habían seguido un tratamiento diario con aspirina 150 mg. Después de la segunda analítica, la mitad de las mujeres continuó con la dosis habitual y la otra mitad interrumpió el tratamiento. Con esta nueva estrategia, más del 90% de las mujeres podrán detener el tratamiento con aspirina sin consecuencias negativas para ellas ni para los bebés, evitando la sobremedicación y reduciendo la ansiedad de las gestantes.
Otras Indicaciones para la Aspirina en el Embarazo
Además de la preeclampsia, los profesionales de atención médica pueden sugerir dosis bajas de aspirina en otras circunstancias específicas. Por ejemplo, si la mujer ha tenido varios abortos espontáneos u otras pérdidas del embarazo, o si está cursando un embarazo múltiple (más de un feto). También se considera en casos de enfermedad renal, diabetes o hipertensión arterial preexistente.
La aspirina lleva años utilizándose en embarazos conseguidos mediante técnicas de reproducción asistida, como la inseminación artificial o la fecundación in vitro. Se emplea también en mujeres con historial de abortos de repetición o fallos de implantación tras varias técnicas. Aunque en estos casos no existe una evidencia científica tan clara como para la preeclampsia, parece haber un beneficio, y se espera que futuras investigaciones lo demuestren.
Finalmente, existen otros casos en los que se emplea aspirina en el embarazo, como en mujeres con el llamado síndrome antifosfolípido. Cabe recordar que la aspirina, también conocida como ácido acetilsalicílico, se ha utilizado históricamente para tratar la inflamación, la fiebre y el dolor, además de prevenir coágulos sanguíneos.
Seguridad y Consideraciones sobre el Uso de Aspirina
Seguridad General y Riesgos Potenciales
Por la evidencia disponible hasta la actualidad, la aspirina en dosis baja parece ser un fármaco seguro para la formación y el desarrollo del feto. Se han analizado los resultados de alrededor de 30,000 bebés expuestos a la aspirina, y se ha demostrado que no hay un aumento del riesgo de defectos de nacimiento o impacto negativo significativo en su salud. De hecho, la aspirina puede incluso ayudar a aumentar el peso al nacer de los bebés y a reducir los partos prematuros, que son complicaciones graves.
Sin embargo, no debe emplearse de forma universal en todas las embarazadas, sino solo en aquellas que presentan factores de riesgo o en las cuales su uso esté justificado. Hay algunas mujeres que no deben tomar aspirina, como aquellas con alergia a este medicamento. La aspirina, como cualquier otro fármaco, tiene efectos secundarios y su empleo de forma masiva podría aumentar el riesgo de gastritis y úlcera gástrica en la población general.
Recomendaciones por Trimestre
Primer Trimestre
Durante el primer trimestre, las dosis más elevadas de aspirina pueden aumentar el riesgo de pérdida del embarazo. Por ello, es crucial mantener la dosis baja recomendada por el especialista.
Segundo Trimestre
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aconseja a las personas embarazadas que eviten tomar aspirina de concentración regular, ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) ni naproxeno sódico (Aleve) después de las 19 semanas de embarazo. Estos medicamentos, conocidos como AINE (antiinflamatorios no esteroideos), podrían causar afecciones renales raras, pero graves, en el feto, lo que puede derivar en niveles bajos de líquido amniótico (oligohidramnios). Un estudio sugirió que el uso de AINE en la primera mitad del embarazo también podría afectar los riñones fetales y la cantidad de líquido amniótico.
Si no hay suficiente líquido amniótico, podrían ocurrir otras complicaciones del embarazo, como un desarrollo pulmonar deficiente y contracturas articulares (rigidez o incapacidad de movimiento de las articulaciones). El oligohidramnios también puede aumentar la probabilidad de un parto prematuro. No obstante, si una mujer debe tomar una dosis baja de aspirina durante el embarazo debido a una enfermedad, no debe dejar de tomarla después de las 19 semanas, a menos que el profesional de atención médica se lo indique explícitamente.
Tercer Trimestre
Además de los riesgos mencionados, tomar dosis más altas de aspirina durante el tercer trimestre de embarazo aumenta el riesgo de que un vaso sanguíneo en el corazón del feto, conocido como conducto arterioso, se cierre de forma prematura. La aspirina de concentración regular solo debe usarse bajo la supervisión de un profesional de la salud, especialmente durante el segundo y tercer trimestre.
Aspirina de Concentración Regular vs. Dosis Bajas
Una sola tableta de aspirina de concentración regular contiene 325 mg. En contraste, la aspirina en dosis baja que por lo general se puede comprar sin receta médica es de 81 miligramos. Es fundamental diferenciar entre ambas, ya que los estudios sobre seguridad y eficacia en el embarazo se refieren específicamente a las dosis bajas.
Algunos estudios sugieren que el uso de aspirina de concentración regular u otros AINE podría dificultar el embarazo y aumentar el riesgo de complicaciones, mientras que la aspirina en dosis baja se utiliza con fines muy específicos y bajo supervisión médica.
Otros Aspectos sobre la Seguridad
Es importante recordar que el aborto espontáneo es común y puede ocurrir en cualquier embarazo por muchas razones. De la misma manera, los defectos de nacimiento pueden ocurrir en cualquier embarazo, afectando aproximadamente al 3% de los bebés. Si bien la mayoría de los estudios sobre aspirina en dosis baja no muestran un aumento del riesgo de defectos de nacimiento, algunos estudios sobre AINE han sugerido un posible aumento de la probabilidad de parto prematuro o bajo peso al nacer, aunque otros estudios no han reportado estos hallazgos.
Queda por establecer el efecto que la aspirina o la exposición a la aspirina durante la gestación puede tener en el desarrollo a largo plazo de los niños expuestos a este medicamento, aspecto que se estudiará en las próximas décadas. Si se necesita tomar un analgésico para aliviar el dolor durante el embarazo, siempre se debe consultar con el profesional de atención médica.
La aspirina pasa a la leche materna, y el cuerpo del bebé la descompone más lentamente que el de un adulto, lo que podría llevar a una acumulación de niveles con el tiempo. Las dosis altas de aspirina pueden reducir la capacidad del cuerpo para coagular la sangre, provocando hematomas o sangrado con mayor facilidad. El síndrome de Reye, una enfermedad rara que implica inflamación del cerebro y daño hepático, puede ser causado por la administración de aspirina a un bebé que se recupera de una infección viral (como un resfriado, gripe o varicela). Sin embargo, no se ha reportado el mismo riesgo cuando un bebé está expuesto a la aspirina a través de la leche materna.
Respecto a la fertilidad masculina, no se han realizado estudios para determinar si la aspirina de concentración regular podría afectarla o aumentar las probabilidades de defectos de nacimiento. En general, es poco probable que las exposiciones de los hombres aumenten los riesgos del embarazo.
Aspectos Clave y Consulta Médica
Es crucial entender que la aspirina en el embarazo no debe ser empleada de forma universal en todas las embarazadas, sino solo en aquellas que presentan factores de riesgo o en las cuales su uso esté médicamente justificado. La mejor prevención de complicaciones en el embarazo a nivel general comienza antes de la gestación, buscando un peso saludable, haciendo ejercicio regularmente y tomando ácido fólico y vitaminas preconcepcionales. Sin embargo, estas medidas no previenen directamente la preeclampsia, y el calcio, por ejemplo, no ha demostrado ser efectivo para este fin.
Lo más importante es que las mujeres consideren el uso de aspirina idealmente antes de quedar embarazadas, si saben que tienen riesgo de preeclampsia. Una vez embarazadas, es fundamental discutir este tema y preguntar al médico durante la primera visita prenatal, que idealmente debería ser en los primeros tres meses de embarazo. Los profesionales de la salud desean que las mujeres entiendan que, bajo indicación, la aspirina es segura y muy efectiva. Es vital que el mensaje llegue no solo a las mujeres que buscan embarazarse, sino también a sus familiares y amigos, para que apoyen la adhesión al tratamiento prescrito y comprendan la importancia de esta medida preventiva para una enfermedad grave.