Oraciones y Remedios contra el Mal de Ojo, Especialmente en Bebés

El mal de ojo es un tipo de maldición generada por la envidia que tienen las demás personas hacia nosotros y se transmite a través de la mirada. Esto significa que, cuando alguien nos ve con resentimiento, celos o rivalidad puede causarnos daño. A menudo, esta afección se manifiesta de forma inconsciente por parte de quien la transmite, aunque en otras ocasiones es un acto deliberado.

Vulnerabilidad al Mal de Ojo: Niños y Bebés

Todos somos propensos a ser víctimas de esta maldición, principalmente los niños. Los bebés y niños son los más sensibles a padecer esta maldición, ya que son seres puros que carecen de malicia. Sin embargo, también las mascotas pueden sentir sus efectos.

Bebé durmiendo plácidamente, con un brillo suave

Síntomas del Mal de Ojo

Existen diversos rituales y hechizos para curar el mal de ojo, pero, primero, hay que saber identificar y confirmar que alguien ya nos ha enviado este maleficio. Algunos de los síntomas generales son:

  • Estar más nervioso de lo normal
  • Mareos o náusea
  • Malestar general
  • No dormir bien por la noche o despertar sobresaltado
  • Sensación de paranoia
  • Angustia y ataques de ansiedad

Según investigaciones y testimonios en la medicina popular, como los recopilados por Natalia Grau en su artículo "EL ALIACÁN: SUPERSTICIONES, RELIGIÓN Y MEDICINA PRECIENTÍFICA EN LA MEDICINA POPULAR", los síntomas del "aliacán" (una denominación regional para el mal de ojo) en niños eran muy específicos:

  • Coloración amarilla en la piel
  • Inapetencia
  • Decaimiento y somnolencia
  • "Flojedad en la persona"

Testimonios como el de María Dolores Jiménez, quien decía que en su casa siempre había escuchado que con el mal de ojo "te ponías muy amarilla y muy enferma y triste", o Antonio de La Azohía, quien afirmaba que "el aliacán era una enfermedad que te quitaban las ganas de comer, te quedabas desplomado, la cara un poco amarilla, y la flojedad en la persona", subrayan la gravedad de estos síntomas en la creencia popular.

Infografía: Síntomas del mal de ojo en bebés y adultos

Identificación y Rituales Tradicionales

Aunque el mal de ojo se ha intentado borrar de la mentalidad colectiva, su creencia persiste. Se encuentra intrínsecamente relacionado con la religiosidad popular, siendo la manifestación física del mal transmitido de un ser humano a otro. Para sanarlo, se creía que era necesario realizar una serie de rituales y oraciones, a menudo aprendidas en Jueves Santo de madrugada, un momento asociado con el descenso al inframundo de Cristo y la obtención de protección divina.

Test del Mal de Ojo con Aceite y Agua

Un método tradicional para identificar el mal de ojo, documentado en relatos populares, involucraba el uso de aceite y agua. Un ejemplo describe cómo una curandera "(...) tomó un candil y un tazón lleno de agua. Vertió aceite del candil sobre el dorso de la mano izquierda de Andrés y dejó que una gota se deslizara hasta el borde del dedo corazón mientras ella rezaba unas jaculatorias que nadie alcanzaba a oír. La gota de aceite cayó en el centro del tazón, pero al tocar el agua la gota se extendió rápidamente hacia los bordes del mismo. Repitió la operación dos veces más y en las dos veces ocurrió igual que en la primera (...) [la curandera] dijo: está pasaíco, está pasaíco del mal de ojo. Lo han ojeado entero. Se nota que lo han envidiado mucho".

Ilustración de una curandera realizando un ritual con aceite y agua

Remedios Rurales y el "Aliacán"

En la tradición rural, se documentan varios tipos de remedios. Uno implicaba colocar trozos de tela de diferentes colores (amarillo, rojo, negro y blanco) en agua, y el color que caía al fondo indicaba el tipo concreto de "aliacán" (por ejemplo, el amarillo era de hígado y el negro se consideraba el "peor"). Una testigo, María, recordaba cómo su tía "ponía un vaso con agua y tenía paños de lana rojo, amarillo, negro y blanco, se ponía a cortarlos de todos los colores. Sacaba tiricas chiquitinas como granicos de arroz que caían en el agua y arreglao al color que cayera al fondo pertenecía la calidad del aliacán". Mientras caían, la curandera rezaba una oración.

Otro remedio popular era "ver el agua corriendo", como indican varios casos en el Llano del Beal y Santa Rosalía: "Entonces los mandaban a curar a ver correr las aguas, además llevaban una gamuza amarilla, un eso de limpiar el polvo, lo llevaban en la mano." O: "Mi hermana también tuvo aliacán, iba a la mina Blanca que pasaba una regaera y allí se pasaba un rato viendo pasar el agua y con esos se curaba, ella no tenía que saberlo." Incluso se recomendaba "que fuera al mar, pasearse por la orilla del mar pero sobre todo que estuviera el viendo una cosa alegre". También se decía que se podía "cortar el mal de ojo" orinando en un manrubio en zonas rurales.

La tradición rural se va perdiendo. Tráiler documental 'Pedáneos'

El Poder de la Oración contra el Mal de Ojo

La oración es un acto de comunicación con Dios muy poderoso, y la fe es el componente principal al momento de tener esta comunicación. Para muchos, las oraciones son la principal herramienta para combatir el mal de ojo.

Consideraciones Importantes sobre la Oración para Quitar el Mal de Ojo

Son muchas las acepciones y la fórmula se ajustará a la propia idiosincrasia del lugar. No obstante, en la tradición popular, se creía que de nada servirá si la oración no ha sido aprendida en el primer intento al escucharla o si se olvida con el paso del tiempo, lo que significaba que esa persona no era la 'elegida' para eliminar el mal de ojo. Asimismo, la persona que quita este mal ancestral a menudo siente los mismos síntomas que el enfermo. Es importante señalar que los padres, tradicionalmente, no pueden "cortar el aliacán" ni el mal de ojo a sus hijos ni a familiares en primer grado de consanguinidad.

Oración para Niños y Bebés con Mal de Ojo

Si es el caso de tu hijo o hija, así como de algún otro menor, puedes rezar la siguiente oración:

“En el santo nombre de Dios padre; en el santo nombre de los caídos y de los protectores celestiales que moran en el cielo resguardando la voluntad de los fieles devotos. ¡Oh padre mío! Hoy clamo ante tu nombre para que ayudes a este pequeño que en estas horas se ve invadido por la envidia de aquel que solo quiere el mal para el prójimo. Tú santísima y misericordiosa voluntad lo puedes todo, Señor, Y sé que harás que su salud recobre ese estado de ánimo, felicidad y gloria de antaño. Ayúdalo, Dios todopoderoso, pues tú eres el único que puede. Amén.”

Ilustración de manos de adulto sosteniendo las de un bebé, con un aura protectora

Oración del Mal de Ojo para Mascotas

Las mascotas también son seres puros que se guían por sus instintos y generan un vínculo afectivo especial con nosotros, por lo que pueden verse afectadas por el mal de ojo. Si ves que tu mascota se comporta de manera extraña, dedícale la siguiente oración:

“¡Oh san Francisco de Asís! Curador, protector y caritativo guardián de los animales. Fiel devoto a la voluntad de Dios; este día yo te magnifico y te pido que medies a mi favor para que mi amada mascota pueda vadear el actual estado causado solo por aquella persona que busca jactarse del mal; te pido que le devuelvas la felicidad a su conducta y lo levantes de su apatía pues temo por su actual estado de salud. Amén.”

Oración para Cualquier Persona con Mal de Ojo

Generalmente, los adultos también son propensos a padecer el mal de ojo. La oración que puede ayudarnos es la siguiente:

“Luz del mundo, luz del bien. Tú que siempre terminas siendo la vencedora en la lucha contra el mal aunque a veces los simples mortales no lo veamos por nuestra impaciencia y nuestra pequeñez te pido que me ampares y protejas del mal de ojo que puedo tener encima. A tu lado no tengo por qué tener nada y aunque haya personas que no me quieran bien y me deseen lo peor no podrán lograr hacerme daño puesto que yo soy de los vuestros y estoy contigo. Nadie que intente maldecirme podrá lograr su objetivo puesto que el mal se volverá contra ellos.”

La Iglesia Católica y la Protección contra el Mal de Ojo: San Benito de Nursia

Las malas energías, así como el desear el mal a otra persona, son acciones y entidades que se encuentran a diario en una sociedad cada vez más compleja, por lo que los credos alternativos y tradicionales realizan llamados de atención constantemente para que la envidia y el orgullo se eviten lo más que se pueda. La Iglesia Católica ha puesto en conocimiento una serie de oraciones que ayudan a fortalecer la protección de los pensamientos, propios y ajenos, relacionados con la envidia y con el coloquial ‘mal de ojo’. Esto ha sido de la mano de San Benito de Nursia, un monje católico fundador de la Orden de los Benedictinos que influyó categóricamente en la cotidianidad religiosa en Europa.

El catolicismo ha asociado la imagen de este santo con la protección de la envidia por medio de la muy conocida medalla de San Benito y sus oraciones:

  • “San Benito, con tu cruz y tu amor, líbrame de las energías negativas y de todo mal de ojo que pueda afectarme. Amén.”
  • “San Benito, patrón de la paz y la protección, defiéndeme de la envidia y la maldad con tu poderosa intercesión. Amén.”
  • “Con humildad te invoco, San Benito, para que me guardes de las malas intenciones y las miradas envidiosas. Amén.”
  • “En el nombre de San Benito, confío en su poderosa intercesión para protegerme de la envidia y el mal de ojo. Amén.”
  • “Oh, Santo San Benito, defensor contra el mal, protege mi hogar y familia de cualquier influencia negativa. Amén.”
  • “Oh, glorioso San Benito, patrón contra las envidias y el mal de ojo, te ruego que me protejas y alejes toda influencia negativa de mi vida. Amén.”
  • “Santo San Benito, en tu nombre, ruego que todos los pensamientos y deseos maliciosos sean apartados de mi camino. Amén.”
  • “San Benito, poderoso protector, guía mis pasos lejos de la envidia y el mal, y concédeme paz y armonía. Amén.”
  • “San Benito, con tu cruz y tu fe, te pido que me rodees con tu luz protectora y me alejes de cualquier envidia para mi bienestar. Amén.”
  • “Bendito San Benito, escucha mis plegarias y líbrame de las energías negativas que buscan hacerme daño. Amén.”
  • “San Benito, intercesor ante Jesús y ante Dios, te suplico que guardes mi camino de las miradas envidiosas y de la negatividad. Amén.”
  • “Oh, glorioso San Benito, bendice mi vida con tu protección divina y mantén alejados los males y las envidias. Amén.”
  • “San Benito, modelo de virtud y pureza, protégeme de todo mal y desvía cualquier envidia que se cruce en mi camino. Amén.”
  • “Oh, San Benito, te imploro que mantengas mi alma a salvo de la envidia y me concedas paz y serenidad. Amén.”
  • “En el nombre de San Benito, rechazo y alejo todas las energías negativas y la envidia que me rodean. Amén.”
Medalla de San Benito con sus inscripciones protectoras

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