El fin de curso se acerca y muchos padres buscan actividades extraescolares, campamentos o colonias de verano para sus hijos. Sin embargo, algunos niños que antes disfrutaban de estas experiencias ahora se resisten a participar. Es fundamental ayudarles a gestionar sus miedos y a recuperar la confianza sin forzarlos ni sobreprotegerlos.
Según Ares González, docente y autor de "Educar sin GPS", los niños reaccionan a su entorno y a cómo se ha gestionado la inteligencia emocional en casa durante la pandemia. Si como padres confiamos en que estarán bien y les damos permiso para asistir a actividades, ellos tenderán a adaptarse.
Mª Luisa Ferrerós, psicóloga y autora de "Dame la mano", señala que el confinamiento, las noticias y la información recibida han generado miedos en los niños, como dificultades para dormir, pesadillas, agorafobia o miedo al contagio. Muchos se sienten protegidos en casa y les cuesta volver a la normalidad, especialmente si han vivido de cerca el virus o la enfermedad en su entorno familiar.
Ares González también destaca que las autoridades a menudo hablan de proteger a la infancia, pero no siempre se ponen en su lugar ni consideran sus necesidades. Las decisiones se toman desde una perspectiva adulta sin conectar con lo que sienten los niños, quienes han cumplido las normas de forma ejemplar, incluso perdiendo parte de sus relaciones sociales.
La salud emocional y psicológica de los niños sigue en juego, y el estrés de los padres también les afecta. Es importante afrontar lo que queda de pandemia con una actitud de alegría y confianza, ya que el clima familiar determinará su bienestar.
Cómo ayudar a los niños a recuperar la ilusión por salir de casa
Para acompañar a los niños en el camino de reconquistar la seguridad y la alegría, es importante fomentar su autonomía. Ares González explica que "los niños necesitan estar cerca para poderse ir lejos". A veces, desde el amor, retenemos a los niños cuando quieren explorar, pero la sobreprotección puede ser contraproducente.
Si los niños son pequeños, basta con estar presentes y darles seguridad. Si son mayores, es importante conversar y normalizar temas como el miedo, la enfermedad o el coronavirus, adaptándose a su edad. Solo pueden afrontar estas situaciones si se sienten acompañados emocionalmente.
Los especialistas coinciden en aconsejar una vuelta a la normalidad progresiva y sin forzar. Mª Luisa Ferrerós sugiere empezar con pequeñas actividades al exterior acompañados por la familia y luego incorporar las extraescolares, respetando sus tiempos y planificando con antelación para que se mentalicen.
Para los más pequeños, se pueden utilizar "trucos" que les den seguridad, como llevarse un juguete o peluche preferido.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una emoción que surge de la preocupación por algo que creemos que puede ocurrir. Afecta a la mente y al cuerpo, y puede manifestarse como "preocupación", "estrés", "miedo" o "nervios". Un poco de ansiedad puede ser motivadora o protectora, pero en exceso puede causar problemas.
¿Qué son los trastornos de ansiedad?
Cuando la ansiedad es persistente y limita la capacidad de disfrutar de la vida, se habla de trastorno de ansiedad. Estos trastornos pueden afectar el comportamiento, el sueño, la alimentación y el estado de ánimo. El apoyo, la contención y el tratamiento adecuados son fundamentales para superarlos.
Signos y síntomas de los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes
- Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): Preocupación diaria por diversas cosas (tareas, exámenes, salud, cometer errores), nerviosismo ante situaciones sociales, inquietud, tensión o irritabilidad. Dificultad para concentrarse, comer y dormir.
- Trastorno de Ansiedad por Separación: Miedo intenso a separarse de los padres, más allá de lo esperado para la edad. Preocupación por que algo malo les ocurra a ellos o a sus cuidadores. Puede manifestarse con faltas a clase, llanto, pesadillas o evitación de actividades sociales.
- Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social): Miedo a ser juzgado o avergonzado por los demás. Evitación de la atención, pánico al hablar en público, preocupación por comer delante de otros. Puede llevar a evitar la escuela o a los amigos.
- Mutismo Selectivo: Incapacidad para hablar en ciertos entornos sociales, a pesar de poder hacerlo en casa o con personas de confianza.
- Trastorno de Pánico: Ataques de pánico repentinos con miedo intenso y síntomas físicos (temblores, palpitaciones, falta de aire). Preocupación por tener nuevos ataques o evitación de situaciones que puedan desencadenarlos.
- Fobias Específicas: Miedo desmedido a objetos o situaciones concretas (animales, agujas, oscuridad, etc.). Puede manifestarse con rabietas o apego a los cuidadores, y evitación de lo que causa el miedo.
Causas de los trastornos de ansiedad
Los trastornos de ansiedad pueden tener diversas causas:
- Genética: Predisposición hereditaria.
- Química del cerebro: Desequilibrios en neurotransmisores.
- Acontecimientos vitales: Experiencias estresantes o traumáticas (pérdidas, enfermedades, violencia).
- Manera de reaccionar de los familiares: Aprender patrones de ansiedad en el entorno familiar.
Diagnóstico y tratamiento
Un psicólogo capacitado diagnostica los trastornos de ansiedad a través de conversaciones, preguntas y, en ocasiones, cuestionarios. Es importante descartar otras causas médicas. El tratamiento más común es la terapia cognitivo-conductual (TCC), que enseña a los niños a gestionar sus miedos, a afrontar situaciones temidas y a desarrollar habilidades de afrontamiento.
Los padres juegan un papel crucial, aprendiendo a responder a la ansiedad de sus hijos, ayudándoles a enfrentar sus miedos, felicitándolos por sus esfuerzos y fomentando una comunicación abierta sobre sus sentimientos.
¿Qué hacer si mi hijo no quiere irse con el otro progenitor?
Cuando un hijo se niega a cumplir con el régimen de visitas establecido tras una separación o divorcio, es una situación delicada tanto para el padre como para la madre. Es fundamental averiguar las causas de esta negativa.
Desde el punto de vista del padre: "Mi hijo no quiere verme"
Si eres el progenitor perjudicado, lo primero es contactar con la madre para entender qué está sucediendo. A veces, la distancia se ha ido creando progresivamente, o el hijo puede no sentirse a gusto en el entorno paterno porque no encuentra actividades interesantes o no hay jóvenes de su edad.
Si la relación entre progenitores es cordial, se puede intentar modificar el régimen de visitas de mutuo acuerdo o aplicar cierta flexibilidad. En caso de mala relación, la negativa del menor puede ser utilizada por uno de los progenitores para crear conflicto.
¿Qué hacer?
- Contacta con la madre de inmediato.
- Si no hay comunicación, considera un requerimiento previo a través de un abogado o la vía judicial, aunque esta última no suele ser la mejor opción a menos que se pueda demostrar manipulación.
- Acudir a un psicólogo especializado es lo más efectivo para entender la situación y encontrar herramientas para retomar la relación.
Vía judicial:
- Vía civil: Ejecutar la sentencia de divorcio o separación para exigir el cumplimiento de las visitas. Se puede solicitar una exploración del menor o un informe psicosocial. Si no hay causa justificada, el juez instará al cumplimiento. En función de las razones alegadas por el menor, se podría modificar el régimen de visitas.
- Vía penal: Si la vía civil no da resultados, se puede presentar una denuncia por incumplimiento grave y reiterado de una resolución judicial (artículo 556 del Código Penal). Las denuncias en comisaría pueden servir para dejar constancia del intento de cumplimiento.
Desde el punto de vista de la madre: "Mi hijo no quiere irse con su padre"
La madre debe conversar con su hijo para entender sus motivos y hacerle ver la importancia de relacionarse con ambos progenitores. Si no lo consigue, debe avisar al padre de la situación por un medio fehaciente.
¿Por qué motivos podría negarse el hijo?
- Situaciones de maltrato o abuso (deben ser corroboradas por un profesional).
- Problemas de adaptación al entorno paterno.
- Falta de comunicación o interés por parte del padre.
- Simplemente, preferencia por el entorno materno y sus amigos.
¿Cómo suspender o restringir el régimen de visitas?
Si existen motivos fundados, se puede solicitar una suspensión o restricción del régimen de visitas por vía de medidas cautelares. Se iniciará un procedimiento judicial con intervención del Ministerio Fiscal, donde se valorará el testimonio del menor y se realizarán informes psicosociales.
Si no hay motivos de preocupación grave, se intentará una modificación de medidas para reducir o adaptar el régimen de visitas a la edad y circunstancias del hijo, buscando que la relación no se interrumpa definitivamente.
Apoyo psicológico
En muchos casos, la mediación o la intervención de un psicólogo especialista es la herramienta más adecuada para retomar las relaciones familiares. Los niños, especialmente los adolescentes, necesitan expresar sus sentimientos y sentirse comprendidos.
¿Qué es la Ansiedad? explicada para niños
Cuando los niños tienen dificultades de integración social
Los problemas para integrarse en la escuela o en situaciones sociales pueden ser un desafío. Es importante que los padres demuestren aceptación y amor incondicional en casa, lo que fortalece al niño para enfrentar las dificultades externas.
Pasos a seguir:
- Inscribir al hijo en actividades acordes a sus intereses.
- Hablar abiertamente sobre los retos sociales, explicando que no es el único que los tiene.
- Promover habilidades de resolución de problemas, colocando al niño en situaciones nuevas con apoyo.
- Fomentar la idea de que la verdadera amistad se basa en sentirse bien con uno mismo.
- Mostrar empatía, compartiendo experiencias propias y cómo se manejaron.
External support can also be beneficial, such as social skills groups at school or in the community.
La importancia de la opinión del menor en los tribunales
En España, a partir de los 12 años, se reconoce el derecho de los menores a ser escuchados en los procedimientos judiciales que les afecten. A partir de los 15-16 años, su opinión y voluntad suelen ser tenidas muy en consideración por los tribunales, especialmente si no hay indicios de inmadurez o influencia externa.
El régimen de visitas como derecho y obligación
El régimen de visitas es un derecho recíproco para padres e hijos tras una separación. Si un menor, especialmente un adolescente, se niega a cumplirlo, se deben explorar las causas y buscar soluciones, priorizando siempre el interés superior del menor.
