Muerte Perinatal en la Semana 40 de Gestación

La muerte perinatal es un acontecimiento devastador que abarca la pérdida de un bebé en cualquier momento desde la gestación hasta el primer mes de vida, incluyendo abortos espontáneos o inducidos, embarazos ectópicos, y muertes fetales intrauterinas o neonatales. En el contexto de la semana 40 de gestación, la muerte fetal intrauterina, también conocida como óbito fetal, se refiere a la muerte del feto antes de su expulsión o extracción al nacer.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no establece una duración específica del embarazo para definir la muerte fetal, generalmente se considera muerte fetal anteparto cuando ocurre después de la semana 20 de gestación. Cuando un bebé nace muerto o muere en las últimas etapas del embarazo, durante el parto o poco después, la experiencia es profundamente traumática y dolorosa para los padres y sus familias.

Definiciones y Alcance de la Muerte Fetal y Perinatal

Diferencia entre Muerte Fetal y Aborto Espontáneo

La muerte fetal se define como la pérdida de un embarazo después de las 20 semanas y antes del nacimiento. Es importante distinguirla del aborto espontáneo, que en los Estados Unidos generalmente se define como la pérdida de un feto antes de las 20 semanas de embarazo.

Muerte Perinatal

La muerte perinatal es aquella que ocurre entre la semana 22 de gestación (154 días) y los siete primeros días de vida del bebé. Algunos datos incluso amplían esta definición, considerando la pérdida ocurrida hasta el primer mes de vida del bebé.

Mortinato

Se clasifica como mortinato al bebé que muere después de 28 semanas de embarazo, pero antes del parto o durante este. La mayoría de estas muertes son prevenibles con una atención sanitaria de calidad durante el embarazo y el parto.

Incidencia y Disparidades

Los casos de muerte fetal ocurren en familias de todas las razas, grupos étnicos y niveles de ingreso, y en mujeres de todas las edades. Sin embargo, se ha observado que estas muertes ocurren con más frecuencia en mujeres de ciertos grupos raciales o étnicos.

Las disparidades en la salud relacionadas con las muertes fetales no se originan en diferencias biológicas ni genéticas entre razas y grupos étnicos. Estas disparidades pueden atribuirse a muchas causas subyacentes, que incluyen el acceso a atención médica de calidad, condiciones de salud preexistentes y discriminación estructural.

Cada año se producen casi 2 millones de muertes prenatales en el mundo, una cada 16 segundos. Más del 40% de la totalidad de las muertes prenatales ocurren durante el parto, una pérdida que podría evitarse con una atención respetuosa y de mejor calidad durante el parto, incluyendo el control sistemático y el acceso oportuno a la atención obstétrica de urgencia cuando sea necesario.

Estadísticas Específicas

  • En España, la tasa de mortalidad perinatal es de aproximadamente 3,95 por cada 1.000 nacidos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2023).
  • En países en vías de desarrollo, 1 de cada 40 fetos morirá antes de nacer y 25 de cada 1.000 recién nacidos antes de los 30 primeros días de vida.
  • En países de América del Norte, Europa y Australia, la tasa de mortalidad perinatal es menor, situándose en 1 de cada 200 fetos.
  • Según Umamanita, en España 2.000 bebés mueren cada año pasadas las 24 semanas de embarazo o durante el primer mes de vida.

Aunque cada año existen en el mundo tantas muertes fetales como neonatales, "la muerte fetal es 10 veces más frecuente que la muerte súbita del lactante, condición para la que se han desarrollado numerosos programas de prevención", explica Olga Gómez, consultora en patología fetal en el Hospital Clínic - BCNatal.

Prevención de óbito, Dra Karla Aracely Cruz Santiago

Causas y Factores de Riesgo

Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque a menudo son difíciles de determinar. Los orígenes pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, es posible prevenirlos y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.

Causas Maternas

  • Preeclampsia: condición médica que puede producirse después de la semana 20 del embarazo y que, si no es diagnosticada, puede llevar a complicaciones graves.
  • Infecciones maternas: como el paludismo, la sífilis y el VIH. El tratamiento de la sífilis durante el embarazo podría prevenir unas 200.000 muertes prenatales.
  • Afecciones maternas: como la hipertensión y la diabetes.
  • Edad de la madre: los factores relacionados con la edad de la madre pueden aumentar el riesgo.
  • Tabaquismo: puede incrementar el riesgo de enfermedad materna y muerte prenatal.
  • Embarazo prolongado: el embarazo que supera las 40 semanas puede aumentar el riesgo.

Causas Fetales

  • Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y es más pequeño de lo esperado.
  • Alteraciones genéticas y cromosómicas.
  • Malformaciones congénitas: provocan menos del 10% de las muertes prenatales notificadas en países de ingresos altos.
  • Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios (cantidad insuficiente) y polihidramnios (exceso de líquido).
  • Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio entre los fetos.
  • Rotura prematura de membranas.

Causas Placentarias

Estas son algunas de las patologías más comunes que impiden que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte:

  • Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
  • Desprendimiento de placenta.
  • Placenta previa.
  • Envejecimiento grave de la placenta.
  • Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón y pueden rasgarse, provocando una hemorragia en el bebé.

Síntomas y Diagnóstico

Detectar la muerte fetal no es sencillo, pero es crucial que la madre esté atenta a cualquier señal de alarma. Los posibles síntomas incluyen:

  • Ausencia de movimientos del feto.
  • Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
  • El útero no crece.
  • Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Sangrado vaginal.

En caso de experimentar estos síntomas, es vital acudir al ginecólogo cuanto antes para una evaluación. Una ecografía abdominal confirmará la presencia o ausencia de latido cardíaco fetal.

Si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa, buscando signos como la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, o edema fetal.

Prevención de la Muerte Fetal Intrauterina

La mayoría de las muertes prenatales son prevenibles con una atención sanitaria de calidad durante el embarazo y el parto. Algunas recomendaciones clave incluyen:

  • Planificación familiar: para evitar embarazos no deseados.
  • Buena salud y nutrición: antes y durante el embarazo.
  • Atención respetuosa y de calidad durante el embarazo y el parto: con personal sanitario especializado.
  • Tratamiento de infecciones: como la sífilis.
  • Monitorización fetal: seguimiento de la frecuencia cardíaca fetal y vigilancia del trabajo de parto.
  • Contar las patadas diarias del bebé: a partir de la semana 26. Se recomienda sentir al menos 10 patadas al día.
  • Evitar el tabaco y el alcohol: desde el momento en que se sabe del embarazo.
  • Monitoreo cuidadoso en embarazos previos con pérdida: más visitas al ginecólogo, ecografías y reposo.

La OMS, a través de la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030) y el Plan de Acción para Todos los Recién Nacidos (2014), trabaja para poner fin a las muertes prenatales prevenibles.

El Duelo Perinatal: Un Proceso Invisible

La pérdida de un bebé durante el embarazo es una experiencia extremadamente dolorosa y traumática de la que, lamentablemente, aún se habla poco. El duelo perinatal hace referencia a la pérdida de un bebé entre la semana 27 de gestación y los primeros siete días después del nacimiento, o en un sentido más amplio, la pérdida ocurrida en cualquier momento de la gestación hasta el primer mes de vida del bebé.

Este hecho interrumpe bruscamente el proyecto parental y desestabiliza a ambos miembros de la pareja. A pesar de su intensidad, el duelo perinatal a menudo parece invisible para la sociedad y los profesionales sanitarios, y muchos centros carecen de un protocolo adecuado. Sin embargo, la situación está cambiando, y en los últimos años han surgido grupos de apoyo psicológico que acompañan a las familias en este proceso.

ilustración de una pareja atravesando el duelo perinatal

Impacto Psicológico y Social

El duelo perinatal puede afectar no solo a nivel individual, sino también influir significativamente en la pareja, la familia y el entorno social. La experiencia de la pérdida puede estar condicionada por factores culturales, creencias religiosas y el nivel de validación social que recibe el dolor de los padres.

En muchos casos, el entorno minimiza la pérdida con expresiones bien intencionadas pero hirientes, como "aún eres joven" o "puedes intentarlo de nuevo", lo que puede aumentar la sensación de soledad y aislamiento. Además, la ausencia de rituales sociales para despedirse del bebé puede hacer que el proceso de duelo sea más complejo.

Es fundamental que tanto la sociedad como los profesionales de la salud reconozcan y validen el sufrimiento de quienes atraviesan un duelo perinatal, ofreciendo espacios de escucha y acompañamiento respetuoso. El 75% de los estudios señalan la necesidad de una mayor formación y sensibilización del personal sanitario, considerando la naturaleza biopsicosocial de los usuarios en duelo perinatal (Moreno Tirado et al., 2023).

Etapas del Duelo Perinatal

El duelo por la pérdida de un bebé es un proceso lento que pasa por diferentes etapas antes de poder procesarse completamente. Estas etapas, con aspectos en común con otros duelos, pueden resumirse en cuatro fases:

1. Conmoción y Negación

La primera etapa, inmediata a la pérdida, se caracteriza por el shock y la negación. Las emociones que la acompañan son la incredulidad, la despersonalización, mareo, la sensación de desmoronamiento y la negación del suceso: "No es verdad, no está ocurriendo. Los médicos se equivocan" son pensamientos recurrentes.

2. Protesta

La emoción dominante es la rabia, la ira. La persona se siente víctima de una injusticia y busca un culpable externo en el personal sanitario, la atención hospitalaria recibida, o el destino. A veces, la ira se vuelve hacia la pareja. Los pensamientos en esta fase suelen ser irracionales, incoherentes y obsesivos.

3. Desorganización

Son frecuentes la tristeza, el repliegue sobre uno mismo y el aislamiento. Se pueden evitar situaciones relacionadas con la crianza o encuentros con amistades con hijos. A veces, se produce aislamiento hacia la pareja debido a una forma diferente de vivir el duelo, y se opta por no hablar del tema con los demás por pudor o falta de comprensión.

4. Aceptación

El proceso de duelo llega a su fin. El sufrimiento se hace menos intenso, el aislamiento se reduce y, poco a poco, la persona retoma sus intereses y puede crear el espacio emocional para desear y rediseñar la maternidad.

Duelo Perinatal en la Madre

Una madre en duelo se encuentra inmersa en la difícil tarea de hacer frente a todas las expectativas creadas durante el embarazo. Siente un vacío profundo y una sensación de soledad, aunque el amor que tenía para dar ya no puede ser recibido. Las experiencias comunes incluyen:

  • Culpa: dificultad para perdonarse a sí misma, incluso en casos de aborto espontáneo.
  • Dudas: de haber hecho algo mal.
  • Pensamientos de incapacidad: para generar o proteger una vida.
  • Necesidad de conocer las causas: aunque se declaren imprevisibles.

Estos pensamientos son típicos en casos de depresión, más frecuentes en mujeres que habían invertido en el embarazo la culminación de su existencia.

El Duelo y la Edad de la Madre

Para una madre joven, perder un bebé puede ser desorientador y generar fragilidad, inseguridad sobre su cuerpo y miedo al futuro. Pensamientos como "¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Me pasa algo? ¿Volverá a ocurrir?" son comunes.

Cuando el embarazo ocurre a una edad más avanzada, los sentimientos de culpa pueden ser más intensos, con la madre sintiéndose responsable debido a su edad, la percepción de debilidad de su cuerpo o la idea de haber "perdido" tiempo en otros proyectos.

La desesperación de percibir la pérdida como el fracaso de la única oportunidad de engendrar puede ser lacerante. La mujer puede encerrarse en su dolor, desvincularse del mundo exterior y adoptar conductas de evitación hacia parejas con hijos o mujeres embarazadas. Emociones como enfado, ira y envidia son normales, aunque acompañadas de vergüenza y autocrítica.

Padres y Duelo Perinatal

El padre, aunque parte de una experiencia diferente, no experimenta un duelo menos intenso. Muchos se dan cuenta de su paternidad al nacer el hijo y al poder interactuar con él. Este estado de suspensión y expectación durante el embarazo puede complicar la búsqueda de un lugar ante la pérdida.

El padre puede intentar racionalizar, pensando que no puede echar de menos a un hijo que no conoció. Ante el sufrimiento de su compañera, puede intentar dejar a un lado su propio dolor, obligándose a ser fuerte y a seguir adelante.

La Pareja ante la Pérdida

La interrupción de un embarazo es un desgarro que marca a la pareja, incluso en las primeras semanas. El dolor no depende del momento de la gestación, sino de la inversión emocional y del significado que la pareja ha dado al embarazo. La pérdida del bebé puede destruir un proyecto en torno al cual los miembros de la pareja estaban redefiniendo su propia identidad, con una abrupta sensación de interrupción y desconcierto sobre el futuro. El choque emocional puede durar de 6 meses a 2 años, o incluso más.

pareja abrazándose con un cuadro simbólico de su bebé

Afrontamiento y Apoyo en el Duelo Perinatal

El duelo por la pérdida de un bebé es un proceso que lleva tiempo. La pareja necesita vivirlo y aceptar la pérdida, cada cual a su propio ritmo. Es crucial procesar el duelo perinatal y que no se convierta en tabú. Hablar de ello y permitirse pasar el duelo ayuda a procesar la pérdida.

Recomendaciones para el Afrontamiento

  • Apoyo mutuo: el apoyo entre ambos miembros de la pareja es fundamental para evitar estados de ansiedad y depresión.
  • Ver al bebé: muchos especialistas recomiendan a los padres ver al bebé para aceptar la pérdida y superar el trance. El personal sanitario prepara al bebé, lo limpia y envuelve en una mantita para que parezca que solo está dormido. La decisión final, sin embargo, es de los padres.
  • Creación de recuerdos: utilizar una caja de recuerdos que recoja objetos del bebé y de la gestación, como ecografías o un juguete.
  • Expresión de sentimientos: es importante que las parejas expresen entre ellos sus sentimientos.

Cuando el Duelo se Complica

Puede ocurrir que algo complique la evolución natural del proceso de duelo, arrastrando el sufrimiento y los pensamientos dolorosos y disfuncionales mucho más allá del tiempo necesario. Esto convierte el duelo en un duelo complicado o puede evolucionar hacia trastornos psicológicos como la depresión reactiva y el trastorno de estrés postraumático. Las asociaciones más fuertes se han observado en la aparición de trastornos mentales posparto tras una muerte fetal intrauterina o pérdidas múltiples (Zarchev et al., 2025).

Apoyo Profesional y Protocolos

El apoyo psicológico brindado a la madre y la pareja es de especial importancia. Es fundamental que el médico informe de la muerte fetal en presencia de ambos padres o, si no es posible, que la madre esté acompañada por un familiar o amigo.

La comunicación es un factor decisivo en la relación médico-paciente. Los profesionales deben estar capacitados para escuchar, ser receptivos y acompañar en el dolor, facilitando toda la información disponible y ofreciendo la opción de una autopsia fetal para esclarecer las causas y prevenir complicaciones en futuros embarazos.

Se aconseja que el hospital disponga de un espacio físico para que las familias desarrollen su duelo, y que las madres ingresadas sean ubicadas en una planta distinta a la del puerperio para evitar experiencias dolorosas. El personal debe estar sensibilizado para evitar errores de apreciación y comunicación.

La OMS recomienda mejorar los sistemas de notificación de nacimientos y muertes neonatales, lo cual es una cuestión de derechos humanos y un requisito para reducir las muertes prenatales. Además, se debe fortalecer la información sanitaria para reflejar y notificar con precisión las muertes prenatales.

Baby Loss Awareness Day

El tema del duelo perinatal ha encontrado un espacio institucional en octubre, cuando se celebra el Baby Loss Awareness Day. Establecido en Estados Unidos, este día se ha extendido a numerosos países para visibilizar y concienciar sobre la pérdida gestacional.

tags: #muerte #perinatal #40 #semanas