Este artículo explora dos facetas significativas de la historia y el legado cultural. Por un lado, se adentra en la vida de Louise Bourgeois, una figura clave en la historia de la matronería, y la evolución de esta profesión vital. Por otro, se detalla la biografía y la huella de José Rodríguez Paterna Gilberte, un influyente alcalde de Logroño, cuyo nombre perdura en la ciudad a través de una calle y un centro de salud.
La Matrona Louise Bourgeois y la Evolución de la Profesión
Louise Bourgeois: La Partera Real
La historia de Louise Bourgeois (1563-1636) es la de una partera profesional que trajo al mundo al Rey Luis XIII de Francia, también conocido como el "Justo". Luis XIII, rey desde 1610 con solo 9 años, fue un hombre piadoso y profundamente católico que se preocupó por el bienestar de su pueblo. Tras su muerte, fue llevado directamente a la Basílica de Saint-Denis, sin ninguna ceremonia, pues el Rey no quería añadir un "gasto inútil" a su pueblo.
Bourgeois, con tan solo 24 años, ya había tenido 3 hijos. Sus inicios como comadre en París comenzaron alrededor del año 1593, aunque no fue hasta el 1598 cuando obtuvo su diploma y licencia legal para ejercer como matrona. Se convirtió en una partera habilidosa, ganando una excelente reputación que pronto llegaría hasta los pasillos de palacio, donde la reina María de Médicis esperaba su primer hijo.
La vida de Bourgeois fue privilegiada durante más de dos décadas, dedicando su tiempo a ayudar a nacer a miles de bebés de todas las clases sociales y transmitiendo su sabiduría a las nuevas generaciones. Fue galardonada en 1608 por sus servicios como comadrona a la corona real.

La Lucha por el Reconocimiento de la Matronería
Un evento inesperado cambiaría el rumbo de la historia de Louise Bourgeois. En 1627, la princesa María de Borbón-Montpensier moría después del parto y Bourgeois fue responsabilizada de su muerte. La princesa falleció por fiebre tras el alumbramiento, y fueron los hombres físicos de oficio, muchos enemistados con Bourgeois, quienes escribieron el informe de la autopsia. En él, descubrieron restos de placenta en la matriz de la princesa, culpando a la famosa partera de su muerte por ser la responsable de dejar allí aquellos restos.
Este fatal suceso llevó a la famosa partera al ostracismo profesional y a la exclusión del ejercicio de matronería, no sin antes pasar por un duro juicio durante el que no dudó en defender su impecable trayectoria. Se enfrentó a médicos que no dudaron en destruir su reputación como partera. Pero Bourgeois no titubeó a la hora de dar respuesta a semejantes acusaciones. Se atrevió a cuestionar la validez de las opiniones anteriores, considerando que dicho informe era una prueba más de la falta de conocimiento de sus verdugos en lo que se refiere al útero y lo que constituye para la mujer.
La identidad de Louise Bourgeois se mantuvo gracias a su importante papel en la corte de los reyes de Francia, convirtiéndose en la partera real. De la vida de Louise Bourgeois, se destacan tres aspectos fundamentales:
- Su caridad: Su vocación la llevó a atender tanto a gentes humildes como a damas de alto linaje con el mismo cariño, afecto y profesionalidad.
- Su respeto hacia la profesión de matrona: Se posicionó en desacuerdo con mujeres de aquella época que prefirieron ser atendidas por hombres especializados en física, antes que por matronas.
- Su sabiduría: Contribuyó significativamente al conocimiento y la práctica de la obstetricia.
Podemos datar con documentación las primeras mujeres reconocidas como parteras con muchos nombres. Pero, en realidad, la primera matrona, partera, comadrona, comadre de parir, obstetrix, enfermera obstétrica, madrina o llevadora fue, seguramente, una mujer, primero madre, que valiéndose de su propia experiencia y de la asistencia a otros partos, ayudaba a la mujer parturienta para que el alumbramiento fuera más fácil y seguro para ambos. Interrumpía sus quehaceres cotidianos, corría ante cualquier urgencia y se enfrentaba a multitud de situaciones por resolver para, literalmente, ayudar a traer vidas al mundo. Para cuando los hombres hicieron su aparición en el campo de la salud de la mujer, ellas ya habían hecho mucho camino.

El Contexto de la Matronería en España y su Evolución
En la España del siglo XIII, los médicos eran únicamente hombres debido a la prohibición de acceso de la mujer a las universidades, una restricción más amplia para ellas que para cirujanos y barberos-sangradores. Hasta bien entrado el siglo XIX, la medicina y la cirugía estaban escindidas en dos partes independientes.
Existía una incesante necesidad por parte de los cirujanos de entrar en la cumbre de la élite profesional de la medicina, a la que en un principio tenían denegado el acceso y el reconocimiento. Su máxima ambición era liberarse de la etiqueta de intrusos para entrar por la puerta grande de la medicina y ser aceptados por los médicos que siempre los habían menospreciado. Fue una verdadera lucha de poder para lograr su plaza dentro de la medicina, una guerra en la que todo era válido. Para ganarla, no tuvieron ningún reparo en apoderarse de esa extensa porción del saber médico que estaba en manos de gente no admitida en el feudo científico: los secretos del aparato reproductor femenino, del embarazo y el parto, que estaban en manos de las mujeres. El caso concreto de Louise Bourgeois fue una clara maniobra para desvalorizar las prácticas de las comadronas.
Poco a poco, los "nuevos parteros" fueron sustituyendo a las matronas, la instrumentalización a la paciencia, y el conocimiento intrínseco del parto fue desterrado por la tecnología, la medicalización y la dominación del cuerpo femenino. La mujer pasó a convertirse en un sujeto infantilizado, inexperto, inseguro y temeroso, perdiendo el derecho a un "parto respetado".
El Rol Actual de la Matrona y el Parto Respetado
Parece sorprendente que en pleno siglo XXI sea necesario el activismo para visibilizar algo tan evidente como el derecho a un parto y un nacimiento humanizado y el reconocimiento de la partera en el acompañamiento a la mujer. Cada día aparecen más matronas, comadronas, obstetras y parteras que hacen su reivindicación, subrayando la necesidad del parto respetado y la puesta en valor de una de las profesiones más antiguas de la humanidad, que durante siglos ha sido infravalorada y discriminada.
Hoy, en España, las matronas aún no cuentan con un colegio profesional propio. Acceder a los estudios de matronería es complejo, pues se abren muy pocas plazas para esta especialidad y se requiere aprobar una oposición previa de acceso. Muchas matronas se sienten hoy día como víctimas colaterales de la violencia obstétrica, viéndose obligadas a trabajar según protocolos obsoletos que van en contra de su conciencia y de la misma evidencia científica, en instituciones altamente jerarquizadas. En estas instituciones, resulta muy difícil implantar las recomendaciones sobre la atención al parto normal y la ley de autonomía del paciente.
Como muchas otras mujeres, hay un creciente colectivo de matronas activistas por el parto respetado que están cambiando los usos y protocolos desde dentro. Durante miles de años, estas mujeres sabias han aprendido, experimentado y transmitido conocimientos sobre anatomía femenina y unas habilidades cuyo valor ha estado sometido a exámenes y juicios durante siglos.
El acompañamiento a la mujer embarazada es mucho más que una profesión, una oposición aprobada o un título acreditativo. Es el amor puro hacia el cuerpo femenino, hacia la mujer como ser completo y poderoso capaz de gestar y parir un nuevo ser. Es dedicar toda una vida a la vida en su más pura esencia, a la humanidad tal y como es, sin etiquetas sociales, sin estigmas y sin prejuicios, a ese nuevo ser que se abre camino hacia una vida entera por vivir, a través de otro ser. Matrona, partera, comadrona, obstetra, ya seas hombre o mujer, te necesitamos de nuestro lado, en el activismo, en la desobediencia a los protocolos obsoletos.

CUÁL ES EL PAPEL DE LAS Y LOS ENFERMEROS EN PARTO RESPETADO O PARTO HUMANIZADO #ANPESAC
José Rodríguez Paterna: Alcalde de Logroño y su Legado
Biografía de José Rodríguez Paterna Gilberte
Hablar o escribir de la calle Rodríguez Paterna es hacer referencia a un personaje importante de la historia de Logroño: José Rodríguez Paterna Gilberte. Fue uno de los ediles más recordados a finales del siglo XIX, desempeñando el cargo de Alcalde de Logroño entre 1885 y 1891 durante tres mandatos consecutivos.
José Rodríguez Paterna Gilberte era hijo de un militar albaceteño afincado en la capital riojana durante la primera contienda carlista, quien posteriormente mantuvo responsabilidades políticas. Al finalizar la última guerra carlista, contrajo matrimonio con Blandina Balanzategui Bañares, heredera de una de las haciendas más importantes de Elciego. Fruto de sus trabajos en la alcaldía fue la condecoración con la Gran Cruz de Isabel la Católica y la de Carlos III. Participó activamente en la vida social logroñesa, siendo miembro fundador y Presidente del «Círculo Logroñés».
El matrimonio vivió en Logroño, pero compartió tiempo y estancia en Elciego. Tuvieron un primer hijo, José Fausto Canuto Julián, nacido en Logroño en 1880 y que falleció en Elciego a los nueve años en 1889, a consecuencia de una angina diftérica. El 6 de enero de 1883, nació una hija, María Manuela Juliana Adoración, quien también fallecería de infante en Logroño en la epidemia de cólera de 1885. Otra hija nació en Elciego el 4 de enero de 1886, pero falleció a las dos horas de nacer. Blandina, ya viuda, se retiró sus últimos días en Elciego, donde falleció el 10 de noviembre de 1916.

La Calle Rodríguez Paterna: Historia y Actividad
La presencia de José Rodríguez Paterna como alcalde de la ciudad desde 1885 hasta 1891 constituyó una cadena de grandes obras que afectaron notablemente a Logroño, empezando por la traída de aguas. Su destacada labor fue refrendada por el Consistorio, que acordó cambiar el nombre de la Villanueva, como se conocía, por el del nombre actual: Calle Rodríguez Paterna. Hasta hace unos pocos años, fue una calle realmente importante, de la que partían las siete calles que se les dio en llamar en su conjunto 'la Judería'. Rodríguez Paterna fue, y aún es, una vía de gran actividad comercial.
En sus inicios, en los bajos de un imponente edificio centenario, se recuerda a un pescadero conocido por 'Chicharro', que se hacía notar en Las Gaunas por sus gritos de ánimo al Logroñés. También fue muy popular 'La Logroñesa de Armas', que aprovisionaba de cartuchos a los cazadores riojanos, y la colindante 'Droguería Ismael'. Enfrente, ya en la calle comentada, estaba el bar 'Royalty', sede del mundillo taurino local, con la tienda de Orruño a su vera, especializada en pinturas y papeles pintados.
Siguiendo la calle por la derecha, se recuerda la panadería de Estefanía y el inicio, que aún se mantiene, de los soportales donde se popularizó el bar y restaurante 'La Viga', dirigido por Vallepuga, un popular futbolista, y una hermana que asaba muy bien los besugos. Se proyectó que en las fiestas de San Mateo se organizarían encierros, situando los toros en unos improvisados corrales en el callejón existente entre la iglesia de San Bartolomé y el edificio mencionado.
Siguiendo la calle por la izquierda existía un gran caserón con aspecto de residencia clerical, después se encontraba el comercio de Herráiz, Vea y Rodríguez, de loza y cristal, y enseguida la fontanería de Collado, uno de cuyos hijos, el recordado Luis, se convertía en el rey Baltasar en la cabalgata de los Reyes Magos. La empresa se trasladó a La Portalada, siendo sustituido el espacio por un local de 'luces rojas'. Después instalaría Nicanor su tienda de comestibles y se elevaría, dando esquina a la calle La Cadena, un singular edificio con bodega en el sótano. A continuación, se encuentra el tramo más interesante de la calle con la Cocina Económica, el Archivo Histórico Provincial y el colegio San Bernabé, que se transformó en un servicio de la Seguridad Social.

El Centro de Salud Rodríguez Paterna
El Centro de Salud Rodríguez Paterna está de despedida. A finales de año cerrará definitivamente sus puertas para que sean las del nuevo centro de La Villanueva las que acojan hasta veinte mil usuarios. De momento, el edificio, que se inauguró en julio de 1988, está recibiendo las primeras despedidas.
Carmelo Vaquero, uno de los profesionales que más años ha estado allí, fue de aquellos siete profesionales que abrieron por primera vez las puertas del centro de salud «en unas condiciones muy peculiares». Aún recuerda su llegada al Rodríguez Paterna: «Era una zona muy deprimida, con pacientes muy peculiares, una época de mucha droga y mucho VIH en el barrio y que se juntaban en las consultas con una parte de las personas más acomodadas de Logroño, resultaba muy curioso». Recuerda que cuando llegó por primera vez se encontró con un edificio «un poco escabroso» y a muchos pacientes con problemáticas muy importantes. «Recuerdo que intentamos introducir la píldora anticonceptiva entre parte de la población femenina, lo que nos costó muchos problemas con algunas familias».
Mucho han cambiado las cosas desde entonces. «Ahora, que estamos todos conectados a los móviles puede resultar increíble, pero hace menos de cuarenta años en Logroño teníamos una población importante que no sabía ni leer ni escribir», cuenta de aquellos primeros años del centro. También se recuerda la labor formativa del Rodríguez Paterna, un trabajo en el centro de salud por el que pasaron varias generaciones de logroñeses.
