La decisión de someterse a una cirugía de aumento o reducción de pecho plantea muchas dudas, especialmente si se planea ser madre en el futuro. Una de las preocupaciones más comunes es la capacidad de amamantar. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, sí es posible la lactancia materna después de una cirugía mamaria.
La posibilidad de amamantar dependerá en gran medida de cómo se realizó la cirugía, más que de la presencia de implantes en sí. Muchas mujeres que se han sometido a una mamoplastia de aumento comparten experiencias positivas sobre la lactancia. Por ejemplo, María, una madre de Valencia, comenta: «Me operé antes de quedarme embarazada y pude dar el pecho sin problemas a mis dos hijos».

Compatibilidad de las cirugías mamarias con la lactancia
Las operaciones de pecho, dependiendo del tipo y la técnica empleada, pueden tener diversos impactos en la lactancia natural. En general, muchas cirugías mamarias son compatibles con la lactancia, pero hay factores que pueden influir.
Aumento de pecho (Mamoplastia de aumento)
El aumento de pecho con prótesis implica la inserción de implantes para aumentar el tamaño y mejorar la forma de los senos. Este procedimiento es menos invasivo en términos de intervención directa en el tejido mamario y, por lo tanto, generalmente tiene un impacto mínimo en la lactancia natural.
Actualmente, la mayoría de las cirugías de aumento colocan los implantes detrás del músculo pectoral y la cicatriz bajo la mama, lo que reduce significativamente el impacto en el tejido glandular y el pezón apenas sufre alteración. Incluso si las prótesis se insertan por la areola, justo detrás de la glándula mamaria, no se ha encontrado evidencia científica que demuestre que la silicona de los implantes pueda dañar al bebé o transmitirse por la leche. No hay evidencia científica que indique que los implantes (ya sean de silicona o de solución salina) alteren la calidad de la leche materna ni que representen un riesgo para el bebé.
Es posible que las mujeres con implantes mamarios sientan mayor presión durante la subida de la leche, ya que el implante ocupa espacio y puede generar incomodidad en los primeros días. Sin embargo, esto no afecta la calidad ni la producción de leche.
Reducción de pecho (Mamoplastia de reducción)
La reducción de pecho implica la eliminación de tejido mamario, grasa y piel para reducir el tamaño de los senos. Este tipo de cirugía puede tener un impacto más significativo en la lactancia, ya que la reducción del tamaño puede implicar la eliminación de una cantidad considerable de tejido glandular y conductos lactíferos. Si durante la operación se extirpa parte de la glándula mamaria o se cortan los conductos galactóforos, la capacidad de producir y transportar leche puede verse afectada. No obstante, en muchos casos, el cuerpo tiene una sorprendente capacidad de adaptación.

Lifting de pecho (Mastopexia)
La mastopexia es un procedimiento destinado a levantar y remodelar los senos caídos. Es una de las cirugías de mama que más puede afectar la lactancia, dependiendo de cómo se reposicionan los pezones y el tejido mamario. Si los conductos lactíferos y las conexiones nerviosas se mantienen intactos, la lactancia puede ser posible. Sin embargo, siempre existe un riesgo asociado de interferencia con los conductos lactíferos.
La técnica de mastopexia en la Clínica Doctor Millán Mateo, que eleva el pezón-areola y redondea la mama para fijarla a la pared torácica en una posición más elevada, busca mantener la sensibilidad y la capacidad de la lactancia sin dañar la calidad de la leche materna en la mayor parte de los casos.
Otros procedimientos
- Corrección de mamas tubulares: Si la cirugía implica remodelación significativa del tejido glandular, puede afectar la capacidad de lactar. Sin embargo, en algunos casos, la dificultad para amamantar en mamas tubulares puede estar relacionada con hipoplasia mamaria (desarrollo insuficiente de la glándula mamaria) presente incluso antes de la operación.
Consideraciones importantes antes y después de la cirugía
Antes de la cirugía
Es crucial que, si deseas someterte a una cirugía de pecho y amamantar en un futuro, plantees todas tus dudas y preocupaciones a tu cirujano plástico. Pregunta si la operación tocará los conductos galactóforos o si la colocación de los implantes será detrás del músculo pectoral.
Embarazo después de la cirugía mamaria
Si se quiere cambiar el aspecto de los senos antes de la gestación, es recomendable que haya transcurrido al menos un año desde la operación antes de quedar embarazada. Durante el embarazo, el cuerpo experimenta cambios hormonales significativos que afectan el pecho, incluyendo un aumento de volumen y distensión de los tejidos. Estos cambios hormonales podrán afectar al pecho en mayor o menor medida, y este proceso se prolongará durante y tras el embarazo, incluso aunque no se dé lactancia natural. La mama cambiará exactamente igual que si no se tuvieran implantes.
Es importante conocer que, durante el embarazo y la lactancia, pueden aparecer estrías, flacidez y otras secuelas en las mamas, según la calidad de la piel.
Cambios en el cuerpo de la mujer durante el embarazo
Lactancia con implantes mamarios
Amamantar con implantes no es un problema ni para los senos ni para el bebé, ya que la silicona no pasa al bebé, ni siquiera si las prótesis estuvieran rotas. La glándula mamaria está por delante de la prótesis, independientemente de si el implante mamario está detrás o delante del músculo.
Si amamanta, el pecho cambiará debido al embarazo y no por la lactancia. Tanto si se llevan implantes como si no, hay una tendencia a la caída de los senos. Amamantar no determina un empeoramiento.
Recuperación del pecho después del embarazo y la lactancia
Una vez que se ha dejado de amamantar, o si no se hace y se corta la producción de leche con bromocriptina, el tejido glandular vuelve a la normalidad. Se calcula que el pecho puede tardar hasta un año en involucionar y normalizarse una vez que se deja de amamantar.
Lo más habitual es que la mujer refiera que se le han «caído» los senos o que se los nota más vacíos. Puede que ambas cosas. Tras el embarazo y el cese de la lactancia suele haber un exceso de piel (que se ha distendido durante todo el proceso) y una reducción de volumen del tejido mamario, especialmente en el polo superior. Este proceso es más ostensible después del segundo embarazo.
Para recuperar la firmeza del pecho tras la lactancia, se recomienda movilizar la cintura escapular, que aporta movimiento al tren superior del cuerpo, para trabajar sobre los tejidos, que vayan tomando resistencia y darle elasticidad a la piel del pecho. También es muy importante la elección de un sujetador adecuado.
Cirugía de pecho después de la lactancia
Lo recomendable es esperar al menos seis meses después del parto o de finalizar la lactancia para someterse a una operación de pecho. Esto se debe a que la mama necesita tiempo para involucionar y volver a un estado de reposo. Mientras la mama está activa y produce leche, hay un riesgo importante de mastitis y de contaminación del implante. Es muy importante que no haya ninguna toma activa.
Para las mujeres que buscan mejorar el aspecto de sus senos después de la maternidad, existen diferentes opciones de cirugía estética:
- Aumento de pecho: Mediante la colocación de implantes de silicona para incrementar el tamaño de los senos, rellenar pechos vaciados tras la lactancia o corregir asimetrías.
- Mastopexia: Para rejuvenecer el pecho, recolocándolo y levantándolo después de una pérdida de firmeza.
- Reducción de pecho: Para disminuir el tamaño mamario, a menudo acompañado de una mastopexia de reducción si hay caída de las mamas.
- Aumento de mama con grasa propia: Una alternativa a los implantes de silicona, utilizando grasa extraída de otras partes del cuerpo mediante liposucción.
Es fundamental tener expectativas realistas sobre los resultados de la cirugía. La cirugía puede mejorar la forma, el tamaño y la posición de los senos, pero no puede eliminar por completo las estrías ni garantizar una simetría perfecta.
Asesoramiento profesional
Si tienes dudas sobre tu capacidad para amamantar o has notado dificultades al iniciar la lactancia, no dudes en buscar ayuda profesional. Es importante que no te adelantes a pensar que no podrás amamantar solo porque has tenido una cirugía mamaria. En muchas ocasiones, los problemas iniciales pueden superarse con paciencia y apoyo adecuado. La cirugía mamaria y la lactancia materna no son incompatibles, y muchas mujeres han logrado alimentar a sus bebés con éxito.
En clínicas especializadas, se cuenta con expertos en salud mamaria, cirugía estética y lactancia materna que pueden ofrecer un respaldo y guía adecuados.