La materia orgánica es un componente fundamental en la composición del suelo, crucial para el desarrollo óptimo de los cultivos. Numerosas investigaciones respaldan su importancia, evidenciando que una deficiencia de materia orgánica en suelos agrícolas, a menudo resultado de ciertos esquemas de manejo, conduce a una disminución gradual del rendimiento a lo largo de los ciclos de cultivo.
Cuando a estos suelos se les incorpora material orgánico con el potencial de aportar materia orgánica, la respuesta del cultivo puede ser extraordinaria, llegando a lograr incrementos en el rendimiento de hasta diez veces en algunos casos. Los estiércoles son opciones destacadas de abonos orgánicos debido a su importante aporte de nutrientes. Sin embargo, es esencial un procedimiento adecuado de almacenamiento para prevenir la pérdida de nutrientes, especialmente nitrógeno, por lixiviación o volatilización. En explotaciones ganaderas extensivas, la gestión de estiércoles debe ser cuidadosa para evitar la producción de metano y otros gases contaminantes por anaerobiosis, así como la proliferación de organismos perjudiciales.

¿Qué Son los Fertilizantes Orgánicos?
Los fertilizantes orgánicos, también conocidos como abonos orgánicos, son productos derivados de fuentes naturales que contienen al menos un nutriente esencial para las plantas. Constituyen una subcategoría dentro de los fertilizantes naturales. Ejemplos comunes incluyen el compost, el estiércol y la roca en polvo.
Para que las plantas puedan asimilar los nutrientes presentes en los abonos naturales, los microbios del suelo deben transformar dichos nutrientes de una forma no asimilable a otra biodisponible. Esto resulta en una liberación de nutrientes más lenta en comparación con los productos inorgánicos y una mejora en la calidad del suelo gracias a la inclusión de materia orgánica.
Estos fertilizantes se elaboran exclusivamente a partir de materias orgánicas, como restos vegetales, estiércol o cenizas. Durante su proceso de descomposición, las materias primas de origen vegetal o animal liberan sus nutrientes, principalmente nitrógeno, potasio y fósforo. De esta manera, enriquecen la composición de la tierra, estimulan la actividad microbiana y contribuyen al crecimiento de las plantas.
“Junto a los distintos nutrientes minerales, este tipo de abonos contiene materia orgánica que mejora la estructura y la fertilidad del suelo. Esto es porque sirven de alimento a los microorganismos”, explican Hortensia Lemaître y José T. Gállego, autores del libro ‘Cómo cultivar una lechuga y comer sano’. Añaden que los suelos ricos en materia orgánica conservan mejor la humedad, lo que representa una ventaja para la sostenibilidad y la gestión racional de los recursos.
Fertilizantes Orgánicos vs. Inorgánicos
Los fertilizantes orgánicos son materiales naturales que pueden proceder de procesos bioquímicos naturales, a diferencia de los inorgánicos, que son de origen sintético. Aunque el uso de fertilizantes sintéticos puede aumentar enormemente el rendimiento de los cultivos inicialmente, a largo plazo, la gran dependencia de estos productos químicos deteriora la fertilidad del suelo. Con el tiempo, los agricultores se ven obligados a utilizar cantidades aún mayores para compensar, creando un círculo vicioso de deterioro.
A medida que más agricultores toman conciencia de este efecto, el uso de fertilizantes naturales, ya sea como complemento o como única fuente de nutrientes, crece para ayudar a mejorar gradualmente la fertilidad del suelo.

Ventajas de los Fertilizantes Orgánicos
La creciente conciencia sobre los riesgos de los productos químicos para el medio ambiente ha impulsado un movimiento significativo en el sector agrícola hacia la utilización de fertilizantes orgánicos. Entre los principales beneficios se encuentran:
- Mejora de la calidad del suelo: La adición de compuestos orgánicos mejora la capacidad de retención de agua y aligera la estructura del suelo.
- Ecosistema del suelo más sano: Los fertilizantes naturales contienen carbono orgánico del suelo, que favorece a las bacterias responsables de la descomposición y el ciclo de los nutrientes.
- Suministro lento y continuo de nutrientes: La alimentación natural de las plantas logra un efecto duradero gracias a su lenta liberación, permitiendo que los nutrientes lleguen a los cultivos a medida que crecen.
- Menor riesgo de sobrefertilización: Los fertilizantes orgánicos son utilizados por las plantas a un ritmo lento y rara vez se pierden por escorrentía, a diferencia de los sintéticos, que tienden a sobrealimentar los cultivos y se pierden con mayor frecuencia.
- Prioridad para la sostenibilidad: Los fertilizantes de origen orgánico a menudo dan una segunda vida a materiales naturales que, de otro modo, acabarían en la basura, a diferencia de los sintéticos, que dependen en gran medida de los combustibles fósiles y contribuyen a la contaminación ambiental.
- Sin necesidad de descomponer los residuos: El abono natural se disuelve completamente por sí solo, eliminando la necesidad de procedimientos adicionales para neutralizar sus restos.
La materia orgánica contribuye a oscurecer el color del suelo, lo que ayuda a absorber radiaciones y regular la temperatura. Sin embargo, su presencia natural en el suelo es escasa, no superando generalmente el 2% del peso seco. Esto ha motivado la búsqueda de formas de aportar materia orgánica adicional a los suelos.
A diferencia de los fertilizantes minerales, los nutrientes de los fertilizantes orgánicos deben ser descompuestos por microorganismos en nutrientes minerales para ser asimilados por las plantas. Este tipo de fertilizante permite minimizar los recursos utilizados en la fertilización, reciclando residuos orgánicos sin impactar negativamente en el medio ambiente.
Potenciales Desventajas de los Fertilizantes Orgánicos
A pesar de sus múltiples beneficios, los fertilizantes orgánicos presentan algunas desventajas:
- Contenido variable de nutrientes: Las características intrínsecas de los fertilizantes orgánicos hacen que la cantidad de nutrientes primarios no sea fija. Para evitar la sobrefertilización, la liberación gradual de nutrientes compensa parcialmente este inconveniente.
- Necesidad de un número suficiente de microorganismos: Las bacterias pueden tardar más tiempo en reproducirse y descomponer las sustancias orgánicas en un suelo si su población microbiana es baja.
- Efecto lento sobre las plantas: El efecto de cualquier fertilizante orgánico sobre el crecimiento de las plantas es gradual, debido a su lenta liberación. Esto puede ser un problema cuando las plantas necesitan nutrientes con urgencia.
Debido a que el contenido de nutrientes varía según los materiales de los que están compuestos, optimizar la proporción de nitrógeno, fósforo y potasio (NPK) es un desafío. Una desventaja respecto a los sintéticos es que sus cantidades de nitrógeno y fósforo suelen ser inferiores. Una posible solución son los abonos elaborados a partir de estiércol, que incluyen NPK y siguen siendo orgánicos.
La aplicación de fertilizantes orgánicos no tiene el mismo efecto directo que los sintéticos. Por lo tanto, es importante monitorizar de cerca el estado de la vegetación y utilizar tecnología moderna para predecir el rendimiento mediante el análisis del suelo y otros factores.
Tipos de Fertilizantes Orgánicos
La clasificación de los abonos orgánicos se basa en su fuente de origen. Las materias primas proceden, en su mayoría, de residuos de cultivos y subproductos de la horticultura, subproductos de la ganadería y minerales de origen natural. Se pueden distinguir tres tipos principales:
Fertilizantes Orgánicos de Origen Animal
El estiércol animal y los subproductos de matadero son las fuentes principales. En comparación con los productos de origen vegetal, enriquecen el suelo con más nitrógeno, siendo ideales para el cultivo de maíz y hortalizas de hoja. El estiércol de vaca es preferido por su perfil nutricional equilibrado.
- Harina de sangre: Fuente de nitrógeno para el desarrollo del follaje.
- Harina de huesos: Aporta calcio y fósforo para el crecimiento de raíces y la floración.
- Harina de plumas: Fuente de nitrógeno orgánico de liberación lenta.
- Guano de murciélago: Contiene todos los macronutrientes (NPK aproximado 8-5-1.5).
- Estiércol de aves de corral: Alto contenido en NPK y hasta 13 nutrientes esenciales.
- Estiércol de caballo: Alto contenido en nitrógeno.
- Orina: Contiene todos los macronutrientes (NPK medio 11-2-4).
- Emulsión de pescado y líquido hidrolizado de pescado: Fertilizantes líquidos orgánicos de rápida acción y alto contenido en macronutrientes y oligoelementos.
- Harina de pescado: Rica fuente de nitrógeno y fósforo.
- Polvo de pescado: Alto contenido en nitrógeno, fósforo, potasio y oligoelementos.
Fertilizantes Orgánicos de Origen Vegetal
Estos fertilizantes, a menudo derivados de restos agrícolas, pueden ayudar a las explotaciones a ser más autosuficientes. Se descomponen con relativa rapidez y aportan nutrientes importantes. Son adecuados para suelos con mal drenaje o retención de humedad, ya que mejoran la estructura del suelo.
- Harina o gránulos de alfalfa: Aportan grandes cantidades de potasio y nitrógeno.
- Harina de gluten de maíz: Fertilizante de nitrógeno de liberación lenta, beneficioso para hortalizas de hoja.
- Harina de algodón: Aporta macro y micronutrientes y reduce el pH del suelo.
- Harina de soja: Alto contenido de nitrógeno (hasta 7%).
- Ceniza: Fuente de potasio y oligoelementos, útil para suelos ácidos.
- Turba: Mantiene un pH saludable y es rica en macronutrientes y nutrientes secundarios.
- Compost: Producto de liberación lenta con bajos niveles de NPK, se aplica en grandes cantidades.
- Productos fertilizantes a base de algas: Contienen macronutrientes, micronutrientes y hormonas de crecimiento.
Fertilizantes Orgánicos de Origen Mineral
Fabricados a partir de minerales naturales, su lenta liberación garantiza un suministro constante de nutrientes, mejorando la absorción por parte de las plantas y reduciendo pérdidas. También mejoran la textura del suelo y la retención de agua, además de fomentar el crecimiento de microbios beneficiosos.
- Arena/arenisca verde: Mezcla de minerales arcillosos, excelente fuente de potasio.
- Piedra caliza: Alto contenido en carbonato cálcico, mejora la fertilidad y reduce la acidez.
- Fosfato de roca (fosforita): Fuente natural barata de fósforo soluble de liberación lenta.
- Langbeinita: Proporciona potasio, magnesio y azufre de fácil asimilación.
- Polvo de roca: Mejora enormemente la salud del suelo al ser rico en minerales.
- Sulfato potásico natural sin procesar: Rico en potasio y azufre, utilizado en cultivos sensibles al cloruro.

En el pasado, se utilizaban sedimentos de ríos, cenizas y desechos animales e incluso humanos para la fertilización. Los agricultores del siglo XXI continúan utilizando fertilizantes orgánicos con entusiasmo para mejorar la condición del suelo y el desarrollo de las plantas.
Los fertilizantes orgánicos también contienen muchas otras sustancias y macro y microelementos sin los cuales las plantas no podrían sobrevivir. Cada tipo de fertilizante orgánico difiere en su composición y concentración de elementos. En cuanto a su origen, se pueden dividir en abonos de origen animal, vegetal y orgánico-minerales.
Los fertilizantes de origen vegetal incluyen los compost, producidos por la descomposición natural de células vegetales con ayuda de microorganismos. El compost puede estar compuesto por diversas plantas, residuos vegetales, hojas, tallos, cáscaras, etc. También existen fertilizantes orgánico-minerales en el mercado, que contienen macroelementos y aditivos de origen vegetal o animal.
Los fertilizantes orgánicos son utilizados a gran escala por agricultores y criadores de todo el mundo, ayudando a mejorar la condición del suelo, las hojas o los tallos de las plantas. Su uso es variado, siendo elegidos por productores de cereales, propietarios de huertos frutales, viñedos, invernaderos, macizos de flores, césped, y por criadores de la industria floral y propietarios de cultivos hidropónicos.
La vida sobre la Tierra se sustenta en unos pocos centímetros de suelo. La materia orgánica, además de mejorar las características físicas y químicas del suelo, es imprescindible para la vida microbiana. En suelos pobres en materia orgánica, la actividad microbiana se ralentiza, teniendo consecuencias negativas en la producción agrícola, tanto en cantidad como en calidad.
La utilización de fertilizantes inorgánicos junto con materias orgánicas, o derivados como ácidos húmicos, fúlvicos, aminoácidos, etc., mejora exponencialmente la actividad rizosférica, contribuyendo a elevar la cantidad y calidad de la producción de nuestros cultivos.
Fertinagro Organia - Centro de producción de fertilizantes orgánicos
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