Las Fases del Parto Explicadas por Matronas

El parto es un proceso natural y extraordinario que se desarrolla en tres etapas principales: dilatación, expulsivo y alumbramiento. Conocer lo que ocurre en cada fase ayuda a identificar las señales del cuerpo y saber cómo actuar, permitiendo a la futura madre sentirse más segura y preparada cuando llegue el momento.

En condiciones normales, el cuerpo de la mujer está perfectamente preparado para parir, y la mayoría de los partos pueden desarrollarse sin necesidad de intervenciones, salvo que se demuestre lo contrario. Como profesionales, nuestra función no es dirigir el parto, sino acompañar su evolución. Cada fase tiene su ritmo y cada mujer lo vive de forma distinta. Vivir el parto de forma consciente, con apoyo profesional y respeto por la fisiología, puede marcar una diferencia profunda en la experiencia de nacimiento, porque cada nacimiento importa.

Las 3 etapas del trabajo de parto

Primera Fase: La Dilatación

La primera etapa del trabajo de parto es la más larga de las tres. Se produce cuando se comienzan a sentir contracciones persistentes que se hacen más intensas y frecuentes. Estas contracciones provocan la apertura del cuello del útero, proceso conocido como dilatación. Además, las contracciones hacen que el cuello del útero se ablande, se acorte y se afine, un proceso denominado borramiento, que permite al bebé moverse hacia el canal de parto.

La dilatación se extiende desde el inicio del trabajo de parto hasta la dilatación completa del cuello uterino. En un primer parto, esta fase puede durar de 8 a 12 horas, o incluso más, aunque su duración no es crucial mientras el bebé y la mamá estén bien. A lo largo de esta fase, las contracciones del útero son cada vez más frecuentes y duran más tiempo.

Fase Latente o Inicio del Trabajo de Parto

Esta fase, también conocida como pródromos de parto o trabajo de parto latente, ocurre cuando el cuello del útero comienza a ablandarse, borrarse y abrirse, pero sin alcanzar los 6 centímetros de dilatación. Las contracciones suelen ser leves e irregulares.

Es posible notar una secreción de color rosa claro o con un poco de sangre que sale de la vagina, lo que probablemente indica la expulsión del tapón mucoso que bloquea la abertura del cuello del útero durante el embarazo.

Duración y Qué Hacer

  • Duración: El inicio del trabajo de parto no es predecible; puede frenarse y volver a empezar. La duración promedio varía de horas a días y suele ser más corto en mujeres que ya han tenido un bebé.
  • Manejo: Para muchas personas, esta fase no es particularmente incómoda, aunque para otras las contracciones pueden ser más intensas. Trate de mantenerse relajada. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarle a sentirse más cómoda:
    • Dé un paseo.
    • Tome una ducha o un baño.
    • Escuche música relajante.
    • Pruebe las técnicas de respiración o relajación aprendidas en la clase de preparación para el parto.
    • Cambie de posición.

Si no tiene un embarazo de alto riesgo, es probable que pase la mayor parte del inicio del trabajo de parto en casa. Generalmente, no es necesario ir al hospital o centro de maternidad hasta que las contracciones sean más intensas y seguidas. Sin embargo, si se rompe la fuente o tiene mucho sangrado vaginal, comuníquese con su profesional de atención médica de inmediato.

Trabajo de Parto Activo

Durante el trabajo de parto activo, el cuello del útero se abre desde los 6 cm hasta la dilatación completa de 10 cm. Las contracciones se vuelven más intensas, frecuentes y constantes, ocurriendo cada 2-3 minutos y con mayor duración.

Es posible experimentar calambres en las piernas, malestar estomacal, y si no ha sucedido ya, la ruptura de la fuente. También se puede sentir una presión intensa en la espalda. En esta fase, el entusiasmo inicial puede desaparecer a medida que aumenta la incomodidad, y es el momento de dirigirse al hospital o centro de maternidad.

Duración y Estrategias para el Bienestar

  • Duración: El trabajo de parto activo suele durar de 4 a 8 horas o más. En promedio, el cuello del útero se dilata aproximadamente 1 centímetro por hora, aunque podría demorar más si es el primer bebé. En mujeres que ya han tenido partos, la duración suele ser de 2 a 8 horas.
  • Manejo del Dolor: Busque el aliento y el apoyo de su acompañante de parto y del equipo de atención médica. Pida analgésicos o anestesia si lo desea, colaborando con el equipo para tomar la mejor decisión para usted y su bebé. Recuerde que solo usted puede juzgar su necesidad de aliviar el dolor.
  • Comodidad: Pruebe técnicas de respiración y relajación para aliviar el dolor. Para estar más cómoda durante el trabajo de parto activo, a menos que necesite una posición específica, pruebe lo siguiente:
    • Cambie de posición.
    • Ruede sobre una pelota de goma grande, conocida como pelota de parto.
    • Tome una ducha o un baño con agua tibia.
    • Camine y haga descansos para respirar durante las contracciones.
    • Pida un masaje suave entre contracciones.

En la última parte del trabajo de parto activo, las contracciones son más seguidas y pueden durar de 60 a 90 segundos. Puede sentir una presión considerable en la parte baja de la espalda y en el recto. Si siente la necesidad de pujar, informe a un miembro del equipo de atención médica. Si el cuello del útero no está completamente abierto, es probable que deba esperar, ya que pujar demasiado pronto podría cansarla y provocar hinchazón del cuello uterino, retrasando el parto. En este momento, jadear o soplar durante las contracciones es una técnica útil. Esta fase, generalmente, es breve y dura entre 15 y 60 minutos.

Si se prevé la posibilidad de una cesárea, o si se le administra anestesia epidural, se le indicará consumir solo pequeñas cantidades de líquidos claros (agua, trocitos de hielo, paletas de helado, jugo) en lugar de alimentos sólidos para evitar complicaciones.

Diagrama de las etapas de dilatación y borramiento cervical

Borramiento y Dilatación: Mecánica Cervical

Durante la primera etapa del trabajo de parto, el cuello del útero se expande (dilata) y se adelgaza (borramiento) para permitir que el bebé se mueva hacia el canal de parto. El borramiento debe ser del 100 % y la dilatación de 10 cm antes del parto vaginal.

Descenso del Feto y Planos de Hodge

Al mismo tiempo que el cuello uterino se dilata, la cabeza del feto se encaja en la pelvis y comienza su descenso hacia la vulva. El feto debe atravesar la pelvis de la madre, que forma un canal algo irregular y estrecho. Este descenso es lento, tardando horas en atravesarlo.

Los profesionales que controlan el parto utilizan los planos de Hodge, que son cuatro planos imaginarios, para saber "a qué altura" se encuentra el feto en la pelvis materna:

  • Primer plano: El feto está entrando en la parte superior de la pelvis.
  • Cuarto plano: La cabeza del feto está saliendo de la pelvis, entre el pubis y el cóccix, lista para el nacimiento.

Normalmente, durante la fase de dilatación, el feto pasa del primer al tercer plano.

Segunda Fase: El Expulsivo

La fase de expulsivo es la segunda etapa del parto. Comienza cuando se alcanza la dilatación completa del cuello uterino (10 cm) y termina en el momento en que el feto sale completamente al exterior. La dilatación completa significa que el cuello del útero se ha dilatado tanto que forma un solo conducto con la vagina.

Durante esta fase, la cabeza del bebé desciende y se acomoda en la pelvis gracias a las contracciones uterinas, incluso sin que se puje activamente. Es normal que la mujer empiece a notar una necesidad de apretar, muy parecida a la de hacer de vientre; este es el reflejo de pujo, una ayuda importantísima para el bebé. Cuando el cuerpo está listo, la mujer inicia el pujo, guiada por su propio reflejo y acompañada por la matrona.

Sensaciones y Pujo

  • Sensaciones: Se podrá sentir una presión cada vez mayor en la zona vaginal y rectal. A medida que la cabeza del bebé desciende y está a punto de salir, se puede experimentar una sensación intensa de estiramiento o ardor en la zona vaginal, conocida como el “anillo de fuego”.
  • Pujo dirigido: En esta fase, se trabaja junto al equipo médico para empujar al ritmo de las contracciones, siguiendo las indicaciones sobre cómo y cuándo empujar para facilitar el avance y nacimiento del bebé.

En un parto normal, el bebé sale mirando hacia la espalda de su madre, lo cual es la forma más eficiente para atravesar la forma ovalada de la pelvis. Esta fase expulsiva suele durar de una a dos horas, pero puede prolongarse si se ha administrado anestesia epidural.

Bebé descendiendo por el canal de parto

Salida de la Cabeza y Protección del Periné

El momento más importante del expulsivo para los padres es la salida de la cabeza. Para el profesional, es crucial poner la máxima atención para que todo transcurra de la forma más natural y controlada posible. Es fundamental que la cabeza del bebé salga lentamente para evitar una descompresión brusca y para proteger el periné (el espacio entre el ano y la vagina materna).

Aunque es normal sentir la necesidad de empujar muy fuerte al salir la cabeza, es importante controlar esa fuerza para asegurar una salida suave. La ayuda de un profesional experimentado es fundamental para guiar la salida lenta de la cabeza y, a continuación, de los hombros, protegiendo el periné de la madre en todo momento.

Si se considera que el periné no se distiende bien, especialmente en mujeres primíparas, en ocasiones se realiza una episiotomía (un pequeño corte) para reducir el riesgo de un desgarro. Sin embargo, la necesidad de episiotomía es mucho menor si el periné se ha preparado adecuadamente y si el parto y el expulsivo han tenido un tiempo suficiente para que el periné se adapte progresivamente.

Tercera Fase: El Alumbramiento

El alumbramiento es la tercera y última etapa del parto, que ocurre después del nacimiento del bebé. En esta fase se produce la expulsión de la placenta y las membranas que sostuvieron al bebé durante el embarazo. Técnicamente, el parto no ha terminado hasta que la placenta y las membranas ovulares han salido.

Una vez que el útero ha vaciado su contenido, se activan señales que provocan el desprendimiento y la expulsión de la placenta. Este es un proceso delicado porque la placenta recibe muchísima sangre. Por ello, inmediatamente después de desprenderse, la madre experimenta una gran contracción uterina continua para evitar hemorragias.

Manejo y Consideraciones

  • Contracciones: Después del esfuerzo del parto, esta etapa suele ser menos intensa y dolorosa. Las contracciones, aunque suaves, ayudan a desprender la placenta del útero.
  • Alumbramiento dirigido: En ocasiones, se utiliza medicación, generalmente oxitocina, para ayudar a la expulsión de la placenta de manera controlada y preventiva.
  • Complicaciones: En algunos casos, la placenta puede tener dificultades para salir, lo que puede ser una causa de hemorragia postparto. Esta es una complicación importante que requiere atención muy urgente y especializada en entornos con recursos, y históricamente ha sido una de las causas más frecuentes de muerte materna en el parto en algunas partes del mundo.
Ilustración de la placenta siendo expulsada del útero

Recuerda siempre estar rodeada de profesionales y seres queridos en los que confíes. Cada nacimiento importa, y conocer estas fases te ayudará a vivir la experiencia de forma más consciente y preparada.

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