Alimentación de la madre durante la lactancia: Recomendaciones de la AECOSAN

En la etapa crucial de los “1.000 primeros días de vida”, que abarca desde el embarazo hasta los dos primeros años del bebé, es fundamental mantener una adecuada alimentación y una práctica habitual de actividad física. Estas prácticas son esenciales para prevenir la obesidad y otras enfermedades no transmisibles, sentando las bases para la salud futura del niño.

infografía resumen de los 1000 primeros días de vida del bebé

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición), ha lanzado una campaña informativa dirigida a mujeres gestantes, madres, padres, el entorno familiar y social, así como a profesionales sanitarios. El objetivo es sensibilizar sobre la importancia de adoptar hábitos de vida saludables durante el embarazo y los dos primeros años de vida del bebé, ya que lo que se haga en este periodo tendrá un impacto significativo en su salud a largo plazo.

Según el último estudio ALADINO, un alarmante 41,3% de la población infantil presenta exceso de peso, con una prevalencia de sobrepeso del 23,2% y obesidad del 18,1%. En respuesta a esta problemática, la AECOSAN, alineada con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), busca destacar la importancia del entorno familiar, laboral y social como facilitador de hábitos saludables para las madres y padres.

La Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) trabaja en consonancia con las recomendaciones de la OMS y la Unión Europea, impulsando acciones en diversos ámbitos como el escolar, familiar, comunitario, empresarial, laboral y sanitario. Se priorizan las intervenciones dirigidas al entorno infantil, adolescente, mujeres gestantes y a los grupos de población más vulnerables.

Puntos clave de los "1.000 días"

  • 270 días: Embarazo. Se recomienda realizar una actividad física moderada, evitando el cansancio excesivo.
  • 365 días: Primer año de vida. La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses es la mejor prevención. Aporta las primeras defensas frente a enfermedades infecciosas, reduce el riesgo de obesidad y otras enfermedades crónicas en el futuro, y beneficia tanto al bebé como a la madre, creando un vínculo afectivo y disminuyendo el riesgo de diabetes tipo 2, cáncer de ovario y cáncer de mama en la mujer.
  • 365 días: Segundo año de vida. Durante esta etapa, la alimentación de la madre y del bebé (a partir de los 6 meses) debe ser variada, equilibrada y en cantidades adecuadas. Se aconseja el consumo de productos frescos y de temporada, con bajo contenido de sal, grasas y azúcares.
infografía con consejos de alimentación saludable para embarazadas y lactantes

La campaña informativa ha revelado datos interesantes sobre las percepciones y hábitos de las mujeres embarazadas y lactantes. Un 43% de las encuestadas admitieron tener dudas sobre la alimentación a seguir durante el embarazo o la lactancia, y el 96% señaló que estas dudas se centraban en el tipo de alimentos que podían consumir.

Hábitos nutricionales y consumo de complementos

El uso de complementos alimenticios es habitual entre mujeres embarazadas y lactantes, con un 52% de las encuestadas afirmando su consumo. En cuanto a los hábitos culinarios, más de tres cuartas partes (77%) utilizan aceite de oliva virgen para cocinar o aliñar, y un 67% cocina habitualmente a la plancha. Estos son indicadores de buenos hábitos nutricionales.

Respecto a la cantidad de alimentos ingeridos, la mayoría de las mujeres encuestadas consumen la misma cantidad que fuera del embarazo o la lactancia. Sin embargo, se observa una tendencia a reducir el consumo de bollería y repostería industrial, así como de embutidos y fiambres, con porcentajes del 53% y 54% respectivamente.

Hidratación y consideraciones sobre alimentos específicos

En cuanto a la hidratación, la ingesta de líquidos durante el embarazo y la lactancia aumenta, especialmente el consumo de agua y bebidas calientes descafeinadas. A pesar de ello, no siempre se alcanza la cantidad de agua recomendada para esta etapa.

Existe una extendida consideración de que el pescado crudo no es recomendable, con un 85% de las encuestadas que lo afirman para el sushi y un 68% para las ostras. Sin embargo, solo un 34% de las mujeres participantes reconocen que el atún tampoco es recomendable durante el embarazo y la lactancia.

Conocimiento sobre calorías y peso durante el embarazo

En lo referente a la ingesta calórica, solo un 13% de las mujeres encuestadas sabe que las calorías deben aumentar un 20% en el tercer trimestre del embarazo. Respecto al aumento de peso recomendado (entre 11,5 y 16 kilos para una mujer con normopeso), solo un 16% de las encuestadas conoce esta recomendación. Un mensaje clave para las mujeres embarazadas es que “no es necesario comer por dos”.

tabla comparativa de necesidades calóricas durante el embarazo y la lactancia

La alimentación de la madre lactante: Requerimientos y recomendaciones

La alimentación de la madre durante el periodo de lactancia materna debe garantizar un adecuado aporte nutricional. Es importante destacar que los requerimientos energéticos de una mujer lactante aumentan, al mismo tiempo que sus reservas nutricionales pueden haber disminuido tras el embarazo y la pérdida de sangre durante el parto.

A pesar del aumento de las necesidades energéticas, la alimentación debe ser equilibrada. Se recomienda incluir una gran cantidad de frutas y verduras, así como cereales integrales (avena, arroz integral, pan integral de grano completo). Es fundamental asegurar un adecuado aporte de proteína magra (pollo, huevos, legumbres, pescado, carne de vacuno magra) y de grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, semillas, aguacates, pescado azul).

El consumo suficiente de calcio es crucial, ya que las reservas de este mineral pueden agotarse durante la lactancia. En caso de considerar algún tipo de suplemento nutricional, es imprescindible consultar siempre con un médico antes de iniciar su consumo.

Precauciones con plantas medicinales y otras sustancias

La gran mayoría de las plantas medicinales contienen principios activos que, al no estar siempre estandarizados, pueden ocasionar toxicidad al bebé lactante. Por ello, su consumo debe ser consultado con un profesional de la salud.

Es importante recordar que ciertas sustancias pueden afectar la leche materna y, por ende, al bebé lactante. El alcohol, la nicotina y ciertos medicamentos se eliminan por la leche y pueden ser perjudiciales. Asimismo, sustancias estimulantes como la cafeína y el chocolate también pasan a la leche tras su ingesta.

Además, el aroma de los alimentos puede transferirse a la leche, modificando su olor y sabor. Estas variaciones pueden ayudar al bebé a familiarizarse con diversos sabores, facilitando la aceptación de la alimentación complementaria posterior.

Antecedentes familiares de alergia y alimentación complementaria

En casos de antecedentes familiares de alergia, se aconseja evitar el consumo de alimentos potencialmente desencadenantes de procesos alérgicos, como frutos secos, chocolate, pescado azul, leche de vaca o huevos. Esto podría disminuir ligeramente la incidencia de la alergia o retrasar su aparición en el bebé.

Introducción de la alimentación complementaria

Preparados para lactantes y continuación

Los preparados para lactantes y los preparados de continuación son productos alimenticios diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de lactantes sanos (menores de 12 meses). Los preparados para lactantes son los únicos alimentos elaborados que cubren por sí solos las necesidades nutritivas de los lactantes durante los primeros meses de vida, hasta la introducción de la alimentación complementaria.

Los alimentos a base de cereales y alimentos infantiles están destinados a satisfacer las necesidades específicas de lactantes (menores de 12 meses) y niños de corta edad (1 a 3 años) como complemento de su dieta y para su progresiva adaptación a la alimentación familiar. La Comisión Europea debe adoptar un acto delegado que regule específicamente la composición e información de estos productos.

Nutrición durante la lactancia: Calorías, líquidos y dieta vegetariana

La lactancia materna proporciona al bebé los nutrientes necesarios para su crecimiento y buena salud. Sin embargo, pueden surgir dudas sobre qué alimentos y bebidas son los más adecuados y cómo la dieta materna puede afectar a la leche y al bebé.

Ingesta calórica y alimentos recomendados

Durante la lactancia, es posible que sea necesario consumir entre 330 y 400 calorías adicionales al día para obtener la energía y los nutrientes necesarios para producir leche. Se recomienda elegir alimentos ricos en nutrientes como pan integral con mantequilla de cacahuete, fruta (plátano, manzana) y yogur.

Es aconsejable centrarse en decisiones saludables que favorezcan la producción de leche, optando por alimentos ricos en proteínas (carnes magras, huevos, lácteos, frijoles, lentejas, mariscos con bajo contenido de mercurio) y una variedad de granos o cereales integrales, así como frutas y verduras.

La variedad de alimentos consumidos durante la lactancia puede cambiar el sabor de la leche materna, exponiendo al bebé a distintos sabores y facilitando la aceptación de alimentos sólidos en el futuro. Para asegurar el aporte de vitaminas, el profesional de la salud puede recomendar un suplemento diario de multivitaminas y minerales.

Hidratación y consumo de líquidos

Se recomienda beber cuando se tiene sed y aumentar la ingesta si la orina es de color amarillo oscuro. Beber un vaso de agua u otra bebida cada vez que se amamante puede ser beneficioso. Sin embargo, se debe tener precaución con los jugos y bebidas azucaradas, ya que el exceso de azúcar puede contribuir al aumento de peso. El exceso de cafeína también puede ser problemático, limitándose a no más de dos o tres tazas de bebidas con cafeína al día, ya que puede agitar al bebé o interferir en su sueño.

Dieta vegetariana y lactancia

Si se sigue una dieta vegetariana, es crucial elegir alimentos que proporcionen los nutrientes necesarios. Se deben priorizar fuentes de hierro (lentejas, cereales enriquecidos, verduras de hojas verdes, arvejas, frutas secas), proteínas (productos de soja, sustitutos de la carne, legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales, huevos, lácteos) y calcio (lácteos, verduras de hojas verde oscuro, productos enriquecidos). Para una mejor absorción del hierro, se recomienda combinarlo con alimentos ricos en vitamina C.

Se puede considerar la incorporación de suplementos. Es probable que se recomiende un suplemento diario de vitamina B12, ya que se encuentra casi exclusivamente en productos de origen animal. Si no se consume pescado, se puede hablar sobre suplementos de omega 3. Si la exposición al sol es limitada y no se consumen suficientes alimentos fortificados con vitamina D, podrían ser necesarios suplementos de esta vitamina para asegurar la absorción de calcio y fósforo en el bebé y prevenir el raquitismo.

Alimentos y bebidas a limitar o evitar durante la lactancia

Se debe tener precaución con ciertos alimentos y bebidas durante la lactancia:

  • Alcohol: No existe un nivel de alcohol en la leche materna considerado seguro para el bebé. Si se consume alcohol, se debe evitar amamantar hasta que se elimine completamente de la leche materna (aproximadamente 2-3 horas por unidad de bebida estándar). Se puede extraer leche previamente para alimentar al bebé más tarde.
  • Cafeína: Limitar el consumo a no más de 2-3 tazas (16-24 onzas) de bebidas con cafeína al día.
  • Pescado: Evitar mariscos con alto contenido de mercurio, como pez espada, caballa gigante y blanquillo, para limitar la exposición del bebé a este metal pesado, que puede afectar el desarrollo de su sistema nervioso.

Posibles reacciones del bebé a la dieta materna

Algunos alimentos y bebidas de la dieta materna podrían causar irritabilidad o reacciones alérgicas en el bebé. Si el bebé se muestra molesto o presenta sarpullido, diarrea o sibilancias poco después de amamantarlo, se debe consultar con el profesional de la salud. Si se sospecha que algún alimento o bebida está afectando al bebé, se puede eliminar temporalmente de la dieta para observar si hay cambios en su comportamiento.

En general, no es necesario seguir una dieta especial durante la lactancia. La clave reside en tomar decisiones saludables que beneficien tanto a la madre como al bebé.

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