La detección del latido fetal es un momento crucial y emocionante durante el embarazo, pero también puede generar ansiedad y dudas, especialmente si no se logra escuchar en las primeras semanas. Es común que las futuras madres se preocupen si la matrona no consigue auscultar el latido en las primeras etapas, como a las 12 semanas, a pesar de que es un fenómeno normal y esperado.
Qué es el Latido Fetal y Cuándo Aparece
La frecuencia cardíaca fetal, también conocida como fetocardia o latido fetal, es uno de los momentos más importantes para la gestación. Ocurre en la sexta semana de embarazo, y su detección confirma que el embrión ha desarrollado un corazón propio que está bombeando sangre. El primer indicio de este latido se puede detectar con una ecografía.
La importancia del latido fetal es determinante para la viabilidad del embarazo. Su aparición coincide con la organogénesis, la aparición incipiente de las estructuras que van a dar lugar a los órganos vitales, aunque el embrión no mida más de cuatro milímetros en ese momento. También impulsa la formación del tubo neural que será la base del sistema nervioso y la médula espinal.

Detección Profesional del Latido Fetal
A partir de la octava, novena o décima semana de embarazo, se puede emplear el instrumento conocido como Doppler para amplificar el sonido del latido. Es importante tener en cuenta que, aunque el latido fetal se pueda registrar con la ecografía, es poco probable que se pueda escuchar el sonido tan pronto. Por lo general, se tendrá que esperar a la ecografía de la semana 12, cuando el corazón ya está completamente formado, para poder escucharlo con claridad.
En muchos centros de salud, la matrona no realiza el Doppler fetal hasta las 16 semanas. Si te encuentras entre las semanas 10 y 12 de tu gestación y aún no se puede escuchar el latido fetal, no debes preocuparte aún. Es posible que la ecografía registre el latido fetal, pero se tarde más de lo habitual en poder escucharlo por Doppler. Factores como la grasa abdominal pueden influir, haciendo más difícil la detección. Si la ecografía registra un latido normal, aunque no puedas oírlo, todo va bien. Otra posibilidad es que el cálculo del momento de concepción no sea correcto y que en realidad te encuentres en una etapa previa en la que aún no se puede escuchar el corazón.

Monitorear el latido fetal y la frecuencia cardíaca es uno de los indicadores de que el embarazo se desarrolla de forma correcta y según lo previsto.
Alteraciones del Ritmo Cardíaco Fetal
La frecuencia cardíaca fetal es muy intensa y va de los 110 a los 160 latidos por minuto, oscilando entre los cinco y 25 latidos por minuto. Las alteraciones del ritmo cardíaco indican cambios de actividad en el interior del útero, y en caso de volverse anormales, pueden indicar un problema de sufrimiento fetal.
- Taquicardia fetal: Si el latido fetal supera los 240 latidos por minuto o se mantiene la frecuencia por encima de los 200 latidos de forma continuada, se realizaría el diagnóstico de taquicardia fetal. Puede ocurrir por múltiples motivos relacionados con una conducción anormal de la sangre, por falta de oxígeno (hipoxia fetal) o por niveles elevados de catecolaminas en la madre. Estas moléculas se relacionan con estados de ansiedad, dolor, fiebre o infección intraamniótica. En un pequeño porcentaje de casos, las arritmias ocurren por malformaciones congénitas del feto.
- Bradicardia: Es un descenso de la frecuencia cardíaca fetal (descenso de las pulsaciones del corazón del bebé). El promedio de latidos fetales es de 140 por minuto, con un rango normal de 110 a 170 latidos.
- Arritmias fetales: También pueden producirse alteraciones del ritmo cardíaco que indiquen arritmias fetales, algo que ocurre en el 2% de los embarazos y que tiende a corregirse por sí solo. En casos de arritmias severas, se puede valorar la implantación de un marcapasos o tratamiento con fármacos, o una intervención denominada ablación por radiofrecuencia.
Tipos de arritmia (taquicardia y bradicardia): causas y tratamiento
Monitoreo Fetal al Final del Embarazo y Durante el Parto
Al final del embarazo y durante el parto, la monitorización fetal es una prueba muy útil para valorar el bienestar del feto, coloquialmente conocida como "ir a monitores".
Prueba sin estrés (Non-Stress Test, NST)
Las pruebas sin estrés (NST por sus siglas en inglés) se realizan para valorar el bienestar del feto a partir de las 37 semanas de gestación, aunque la paciente no presente ninguna patología. Son pruebas complementarias basadas en el estudio de los cambios de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) asociados a estímulos diversos o a contracciones uterinas. El promedio de latidos fetales oscila entre 120-180 por minuto. La FCF del feto, cuando está en óptimas condiciones, presenta una frecuencia cardíaca variable, con pequeños episodios de aceleraciones de más de 25 latidos por minuto sobre la frecuencia media. Una prueba normal establece un margen de seguridad de una semana.
Monitoreo durante el Parto
Durante el trabajo de parto, controlar el latido fetal es crucial para conocer el estado del bebé y si existe o no sufrimiento fetal. La forma más directa de control por parte de los profesionales de la salud, tanto durante la monitorización como en los trabajos del parto, es mediante estetoscopio o monitorización electrónica.
Tipos de monitorización y recomendaciones de la OMS
Existen varias maneras de hacer esta escucha y seguimiento: con monitorización continua o con monitorización en ventanas y/o intermitente.
- Monitorización continua: Solo debe utilizarse en partos medicalizados (con epidural, con medicación) o donde se ha objetivado alguna patología. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018 recomienda: "No se recomienda la cardiotocografía continua para evaluar el bienestar del feto en embarazadas sanas con trabajo de parto espontáneo". La evidencia sugiere que aumenta las tasas de cesáreas y otras intervenciones sin mejores resultados perinatales.
- Auscultación intermitente: La OMS (2018) recomienda: "Se recomienda la auscultación intermitente de la frecuencia cardíaca fetal ya sea mediante un dispositivo Doppler o un estetoscopio de Pinard para embarazadas sanas en trabajo de parto". Esta debe ser de elección en embarazos sanos y partos espontáneos, no medicalizados.

Cómo se realiza la auscultación intermitente
- Localización del latido: En la valoración inicial, se busca el latido del bebé, escuchándose óptimamente si se identifica la posición del bebé en el útero materno y se busca su dorso. En un bebé de cabeza, esto suele ser por debajo del ombligo, cerca del pubis, o hacia la izquierda o derecha según dónde esté el dorso.
- Frecuencia cardíaca basal: Una vez encontrado, se escucha durante un minuto sin contracción para determinar una frecuencia cardíaca basal media de referencia, que se considera normal entre 110 y 160 latidos por minuto.
- Pulso materno: Es fundamental tomar el pulso materno de vez en cuando para registrar que son diferentes y evitar confusiones, especialmente en la fase de expulsivo.
- Movimientos del bebé: La ausencia de movimiento fetal es un factor a vigilar muy de cerca, ya que una frecuencia cardíaca fetal media que tiende a elevarse en ausencia de movimientos indica un bebé en modo ahorro de energía. Si el bebé se mueve durante la auscultación, la frecuencia debe acelerarse al menos 15 latidos por encima de la línea basal (ascenso), lo cual es signo de vitalidad y bienestar.
- Tras las contracciones: Durante el progreso del parto, se debe auscultar inmediatamente tras la contracción durante 1 minuto, para descartar deceleraciones tardías, las cuales indican posible estrés fetal. Las deceleraciones que ocurren exclusivamente con la contracción, generalmente debidas a la compresión del cordón, suelen ser fisiológicas y no están relacionadas con malos resultados perinatales.
- Frecuencia de auscultación: En un parto normal, la auscultación intermitente se realiza cada 15 minutos durante la etapa de dilatación activa (más de 4-5 cm), y cada 5 minutos durante la fase de expulsivo.
Un aumento de la frecuencia cardíaca basal durante el proceso de parto (por ejemplo, de 120 a 150 lpm en unas horas) es un detalle que no se debe pasar por alto, incluso si sigue dentro del rango normal (110-160 lpm). Esto puede indicar que el bebé necesita bombear más deprisa porque necesita más oxígeno, y se deben descartar deshidratación y fiebre materna. La presencia de deceleraciones tardías seguidas de un aumento de la línea basal, indican necesidad de vigilar de otra manera a ese bebé.
La presencia de periodos de sueño y vigilia del bebé, con variabilidad en la frecuencia cardíaca, indica un sistema nervioso central intacto y es un signo de bienestar. Saber interpretar el registro cardiotocográfico del bebé es fundamental para un buen profesional, lo que permite tomar decisiones adecuadas en el manejo del parto.
Uso de Dispositivos Doppler Caseros: Ventajas y Riesgos
El uso de dispositivos Doppler caseros se ha popularizado en muchos países a medida que su costo se ha abaratado. Muchas usuarias que comparten opiniones en foros de internet dicen que estos dispositivos les dan confianza y les permiten establecer un vínculo con el bebé. Pueden ser conocidos genéricamente como "Doppler", "sony" o "sonicaid".
Funcionamiento y seguridad
Su mecanismo de acción se basa en la emisión de ondas de ultrasonidos que rebotan contra los tejidos y son captadas por una sonda. Estas ondas son inocuas, ya que no se ha demostrado que provoquen ningún problema en el feto ni ningún efecto perjudicial. El único efecto producido es el aumento de la temperatura de los tejidos, lo cual se ha demostrado seguro en el segundo y tercer trimestre de gestación si no se prolonga mucho tiempo.
Advertencias y riesgos
A pesar de su aparente seguridad, muchos expertos desaconsejan su uso en casa por varios motivos:
- Falsa sensación de seguridad: Escuchar un latido no necesariamente quiere decir que todo vaya bien con el bebé. En algunos casos, como el de Vicki McNelly, una británica que usó un Doppler casero y su bebé nació muerto al día siguiente, estos aparatos pueden dar una falsa confianza y llevar a ignorar instintos o señales de alerta, retrasando la búsqueda de ayuda médica.
- Ansiedad: Los aparatos pueden causar una ansiedad enorme en las mujeres embarazadas cuando no pueden escuchar el latido de sus bebés, lo que las lleva a preocuparse hasta que puedan ver a un médico o a una matrona.
- Interpretación errónea: Las mujeres que usan Dopplers en casa pueden fácilmente confundir su propio latido con el del bebé, ya que la frecuencia cardíaca materna es menor que la fetal. Los profesionales sanitarios reciben formación específica para usar estos monitores.
- Dificultad de detección: No siempre es fácil encontrar el latido fetal, especialmente en gestaciones de menos de 25 semanas, cuando el bebé es muy pequeño. Las matronas normalmente establecen la situación del bebé para orientarse.

Fabricantes de estos dispositivos aclaran que no deben ser utilizados como una sustitución del cuidado médico profesional. Organizaciones como Kicks Count hacen campañas para prohibir su venta, argumentando que "crean una barrera entre las madres y la búsqueda de ayuda médica", lo que puede llevar a perder oportunidades de salvar a bebés en peligro.
Adquirir un instrumento de este tipo no es algo prohibido ni obligatorio; es una decisión que debe tomar cada pareja. Si utilizarlo va a tranquilizar o aportar satisfacción a una madre y a aumentar el vínculo con su futuro hijo, podría ser un instrumento recomendado, pero siempre con pleno conocimiento de sus limitaciones y sin que sustituya el seguimiento médico profesional.
Consejos y Consideraciones Adicionales
La percepción de los movimientos fetales es crucial. Si la embarazada no nota movimientos durante mucho tiempo, es recomendable buscar estimulación al bebé a través del abdomen o el tacto vaginal y auscultar su respuesta cardíaca. Si el resultado no es convincente, se debe recurrir a la monitorización profesional.