Fiebre en Bebés: Causas, Síntomas, Manejo y su Relación con los Cólicos

La fiebre en los niños es uno de los síntomas que más asusta a los padres, especialmente cuando es alta o cuando el bebé tiene solo unas semanas de vida. Sin embargo, la fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino una manifestación clínica de que el cuerpo está luchando contra una infección o inflamación. Entender sus causas, cómo medirla y cuándo actuar es fundamental para la tranquilidad de los padres.

Entendiendo la Fiebre en Bebés

¿Qué es la fiebre?

La fiebre es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales. Se considera un síntoma de una enfermedad y generalmente significa que el cuerpo está luchando contra ella y que el sistema inmunológico está actuando. La fiebre activa el sistema inmunitario para fabricar glóbulos blancos y anticuerpos que lucharán contra la infección. Es nuestra primera barrera defensiva para luchar contra las infecciones, ya que los virus y las bacterias crecen a temperaturas más bajas.

Esquema del sistema inmunitario combatiendo una infección

¿Cuándo se considera fiebre?

La temperatura normal de un niño se encuentra generalmente entre 36.5 y 38 grados Celsius. Sin embargo, puede variar según la edad, el nivel de actividad y el momento del día. Por ejemplo, la temperatura corporal es más alta a última hora de la tarde y al anochecer, y más baja a la medianoche y en la madrugada. Los bebés suelen tener temperaturas más altas que los niños mayores.

La mayoría de los médicos consideran que una temperatura rectal de 38°C (100.4 °F) o más y una temperatura axilar de 37.6°C o más alta es fiebre. Una temperatura corporal central (rectal) ≥ 38.0° C se suele definir como fiebre.

¿Cómo medir la temperatura del bebé?

Puedes medir la temperatura de tu bebé de varias maneras: por vía rectal, oral, timpánica (oído) y axilar. Siempre debes usar un termómetro digital, ya que los termómetros de mercurio ya no se recomiendan. Los termómetros rectales proporcionan las lecturas de temperatura más precisas y son más fáciles de usar en niños pequeños, especialmente en menores de 3 meses. Para lactantes pequeños, lo más rápido y fiable es la temperatura rectal, introduciendo solo medio centímetro. A esa temperatura se debe restarle medio grado para equipararla a la axilar.

Causas Comunes de Fiebre en Bebés

La fiebre en la infancia puede ser causada por diferentes patologías. Se trata de una señal de que el organismo está intentando combatir una infección.

Infecciones Virales y Bacterianas

Si tu bebé tiene fiebre, lo más común es que tenga un resfriado u otra infección viral (respiratorias o digestivas). Entre los microorganismos más frecuentes se encuentran el Herpes humano tipo 6, Adenovirus, Enterovirus, Virus respiratorio sincitial y el Virus de la influenza.

Aunque son menos frecuentes, la fiebre puede ser causada por infecciones bacterianas más graves como neumonía, infecciones del tracto urinario (ITU), otitis, o infecciones más serias como la meningitis, bacteriemia oculta, o sepsis. Los patógenos perinatales más frecuentes en recién nacidos son estreptococos del grupo B, Escherichia coli (y otros organismos entéricos gramnegativos), Listeria monocytogenes y el virus herpes simple.

Fiebre sin Foco (FSF)

La fiebre sin foco aparente, o síndrome febril sin foco (FSF), es un aumento de la temperatura por encima de los 38°C sin una causa aparente que la produzca tras una exploración física rigurosa. Normalmente, se considera FSF si se mantiene por un máximo de 3 días sin determinar el motivo.

  • Bebés de 0 a 3 meses: Los recién nacidos menores de 28 días son un grupo de alto riesgo para la FSF, con un 10-15% de probabilidad de tener una enfermedad bacteriana grave debido a la inmadurez de su sistema inmune. La respuesta febril en los bebés de 1 a 3 meses con enfermedades infecciosas es escasa, dificultando el diagnóstico. Las infecciones bacterianas más frecuentes en esta edad son causadas por Estreptococo grupo B, Escherichia coli, Listeria, Salmonella o Neumococo.
  • Bebés de 3 a 36 meses: A medida que el sistema inmune madura, la causa de la FSF suele ser menos alarmante. Sin embargo, se debe tener especial cuidado con temperaturas superiores a los 39°C, ya que podrían indicar una infección bacteriana grave. Una temperatura superior a 40°C o mayor de 39.5°C con leucocitosis eleva el riesgo de bacteriemia. Las infecciones bacterianas más frecuentes en esta edad incluyen Escherichia coli, Salmonella, Neumococo, Staphylococcus aureus o Meningococo.
Tabla de microorganismos causantes de FSF por edad

Otras causas de fiebre

  • Hipertermia: Es importante distinguir la fiebre de la hipertermia, que es un aumento de la temperatura corporal no causado por una infección, sino por factores externos como el uso de demasiada ropa, pasar demasiado tiempo al aire libre en un día caluroso o un golpe de calor. En casos de golpe de calor, la temperatura puede elevarse hasta niveles peligrosos (por encima de 40,5 °C).
  • Vacunación: Algunas vacunas pueden causar fiebre, ya sea en las primeras 24 a 48 horas después de la administración (como la tos ferina) o entre 1 y 2 semanas después (como el sarampión). Estas fiebres suelen durar unas pocas horas a un día y no requieren evaluación si el niño está bien por lo demás.
  • Dentición: La dentición, que frecuentemente comienza alrededor de los 6 meses de edad, puede provocar un ligero aumento de la temperatura corporal de su bebé dentro del rango normal. Sin embargo, las investigaciones muestran que la dentición no causa fiebre real. Si su hijo tiene fiebre superior a 38°C (100.3 °F) durante el período de dentición, probablemente se deba a una infección viral o bacteriana coincidente, no a los dientes.

Síntomas Asociados a la Fiebre y Signos de Alarma

Cuando un bebé tiene fiebre, puede actuar de manera diferente. Puede parecer más gruñón, irritable y agitado de lo habitual. Otros signos incluyen:

  • Dormir menos.
  • Comer y beber menos.
  • Falta de interés en el juego, menos activo e incluso postrado.
  • Temblores y convulsiones (en casos específicos).
  • Decaimiento general.

Signos que indican gravedad o requieren consulta médica

Debes acudir al médico de inmediato si tu bebé presenta uno o más de los siguientes signos de alarma:

  • Menos de 6 meses de edad.
  • Temperaturas axilares superiores a 40.0 °C o rectales superiores a 41.0 °C.
  • Fiebre que dura más de 5 días completos (más de 24-48 horas en niños menores de 2 años; más de 3 días en niños mayores de 2 años).
  • Temblores que duran más de 30 minutos.
  • Somnolencia excesiva o incapacidad para conciliar el sueño, o dificultad para mantenerse despierto.
  • Rostro o mirada de sufrimiento.
  • Irritabilidad y/o gemidos continuos, o llanto inconsolable/muy intenso.
  • Falta de tolerancia al regazo o decaído a pesar de bajar la fiebre.
  • Dolor perturbador.
  • Convulsiones.
  • Aparición de manchas en la piel dentro de las primeras 24 a 48 horas de fiebre (especialmente manchas rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel, llamadas petequias).
  • Respiración rápida con cansancio o dificultad para respirar.
  • Tos y esputo de color verde o marrón.
  • Vómitos repetidos entre comidas o rechazo a la alimentación/líquidos.
  • Sed insaciable.
  • Labios o uñas morados y/o temblores intensos y prolongados con el aumento de la temperatura.
  • Dificultad para mover una extremidad o cambio en la marcha.
  • Orina turbia y/o maloliente.
  • Muestra signos de deshidratación (menos pañales mojados, sequedad en la boca, ausencia de lágrimas al llorar, mareo, labios agrietados, somnolencia).
  • Niño con sistema inmunológico debilitado o con alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias).
  • Rigidez de nuca o dificultad/dolor para flexionar el cuello.
  • Si observas alguna circunstancia inusual que te preocupe.

Situaciones que requieren atención de emergencia (112)

Hay situaciones de fiebre en lactantes que requieren una llamada al servicio de emergencias (112) o acudir al departamento de emergencias de inmediato:

  • Tos ronca y sibilancias persistentes o sibilancias rápidas y audibles.
  • Cuerpo inusualmente caliente o frío.
  • Llanto de forma inusual o durante un período de tiempo inusualmente largo, con irritabilidad persistente o gemidos.
  • El niño no se mueve o no se despierta.
  • Si piensas que tu hijo está en riesgo de morir.
  • Temperaturas superiores a 40°C mantenidas.
  • Convulsiones.
  • Dificultad para respirar o para mantenerse despierto.
  • Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel (petequias).
Infografía: cuándo acudir al médico por fiebre en bebés

Signos tranquilizadores

Los siguientes signos son indicativos de una enfermedad sin gravedad, incluso con fiebre:

  • El niño juega y tiene una actividad normal.
  • Come menos, pero no rechaza los alimentos líquidos.
  • Tiene una sonrisa abierta y fácil.
  • Se calma en tu regazo y se comporta como de costumbre.
  • Tos seca e irritativa muy frecuente.
  • Tiene dolor al tragar, con manchas blancas en la garganta y/o asociado a ojos rojos y/o tos.
  • Ojos rojos con secreciones.
  • Diarrea leve (o moderada) sin sangre.
  • Sibilancias leves sin dificultad para respirar.

Manejo de la Fiebre en Casa

Si tu bebé tiene menos de 1 mes y presenta fiebre (temperatura rectal de 38°C o más), ponte en contacto con el médico de inmediato. Esto es muy importante, incluso si no muestra otros signos o síntomas de enfermedad.

Para bebés mayores, si el niño está con buen estado general y sin malestar, no es estrictamente necesario medicar. El objetivo es tratar el malestar del niño, no obsesionarse con bajar la temperatura a un nivel específico.

Medidas físicas

Para ayudar a aliviar el malestar de tu bebé y bajar la fiebre, puedes intentar lo siguiente:

  • Desabrigar al niño: Quita capas de ropa para permitir que el calor se disipe. La antigua costumbre de cubrir a los niños con muchas mantas para que "sude la fiebre" es contraproducente y aumenta la temperatura.
  • Bañarlo con agua tibia: Un baño con agua templada puede ayudar a que el bebé se sienta más cómodo. Nunca uses agua fría, ya que puede aumentar el malestar, causar temblores y, paradójicamente, hacer que la temperatura suba aún más.
  • Administrar líquidos suficientes: Ofrece agua constantemente para prevenir la deshidratación (leche materna, leche artificial, solución electrolítica o agua, según la edad). Un bebé deshidratado puede tener menos pañales mojados, sequedad en la boca y ausencia de lágrimas al llorar.
  • Mantener una temperatura ambiente neutra: La temperatura ambiente debe ser agradable, entre 22-24ºC, para que el niño esté fresco y cómodo.
  • Ofrecer comida si la pide: Si el bebé tiene apetito, no hay problema en ofrecerle alimento.
  • Vigilarlo frecuentemente: Observa a tu bebé con regularidad, especialmente durante la noche.
  • Mantener a tu bebé en casa: Normalmente, la temperatura baja después de 3 o 4 días, para que puedas cuidar a tu bebé en casa.

Es importante evitar enfriar a los niños de forma agresiva (baños con agua fría, compresas empapadas en soluciones alcohólicas o uso de ventiladores directos), ya que estas medidas no son efectivas para bajar la temperatura y no aumentan la sensación de comodidad.

Uso de medicamentos antipiréticos

Si el bebé tiene más de 6 meses y el médico lo autoriza, o si el niño presenta malestar, dolor, irritabilidad o vómitos, puedes darle paracetamol o ibuprofeno. Siempre pregunta al médico sobre la concentración y lee el prospecto antes de administrar un antipirético a tu bebé. La dosis se calcula por el peso del niño, no por su edad. Los antitérmicos bajan la temperatura y disminuyen el dolor (analgésicos).

  • Paracetamol: Puede administrarse a partir de cualquier edad. Se suele recomendar como primera opción por tener menos efectos secundarios, cada 4-6 horas.
  • Ibuprofeno: Se recomienda para mayores de 6 meses.
  • Nunca le des aspirina a tu bebé.
  • Alternar paracetamol e ibuprofeno: Esta práctica no está justificada y tiene más riesgos que usar un solo antitérmico a las dosis correctas, a menos que tu pediatra lo recomiende puntualmente.
  • Si el bebé ha vomitado el antitérmico: Si han pasado menos de 15 minutos, puedes volver a dárselo; si ha pasado más tiempo, no es necesario.

No esperes que la temperatura baje inmediatamente. Los antitérmicos harán su función, pero el organismo seguirá luchando por mantener una temperatura alta para combatir la infección. Si el niño se encuentra mejor, aunque la temperatura solo haya bajado medio grado, es suficiente. Recuerda: tratamos el malestar.

Fiebre y Cólicos del Lactante: Una Aclaración

Los cólicos del lactante son uno de los problemas más comunes en los primeros meses de vida, causando llanto inconsolable y angustia en los padres. A menudo, los padres se preguntan si hay una relación entre las causas de la fiebre y los cólicos.

Es importante destacar que no existe una relación directa causal entre la fiebre y los cólicos del lactante. Ambos son fenómenos frecuentes en bebés, pero generalmente tienen orígenes diferentes. La fiebre es un síntoma de una respuesta inmune a una infección, mientras que el cólico es un síndrome de llanto excesivo en un bebé que por lo demás está sano.

¿Qué son los cólicos del lactante?

Los cólicos del lactante se definen como episodios de llanto excesivo e inconsolable de un bebé que, por lo demás, parece estar sano. A día de hoy, su causa es realmente desconocida. Se cree que su origen es probablemente una interacción compleja de varios factores, como hábitos alimentarios, microflora intestinal, proteína de leche de vaca y la exposición a la nicotina materna. No existen pruebas complementarias ni estudios analíticos que ayuden al diagnóstico.

Manejo de los cólicos

Ante una crisis de cólicos, las recomendaciones incluyen:

  • Mantener la calma: El nerviosismo de la familia puede alterar aún más al bebé.
  • Ofrecer contacto físico: El bebé suele sentirse mejor en brazos de su mamá o papá. Se puede portear o hacer masajes suaves en la barriga.
  • Posición: En plena crisis, se puede probar de poner al bebé boca abajo (siempre bajo vigilancia constante) y acariciarle la espalda.

Los cólicos del lactante son una fase pasajera del desarrollo del bebé, aunque angustiosa para los padres.

Consejos para tratar el cólico del lactante - #CuidaTuSalud Clínico San Cecilio

Infecciones que pueden causar síntomas similares

Algunas infecciones pueden causar fiebre y síntomas digestivos que, en un bebé, podrían generar un gran malestar, semejante a un cólico. Un ejemplo es el rotavirus, un virus frecuente que causa gastroenteritis (vómitos y diarreas) y fiebre, sobre todo en bebés y niños pequeños.

Las infecciones por rotavirus pueden llevar rápidamente a la deshidratación si la diarrea es muy fuerte. El virus se contagia fácilmente a través del contacto con heces infectadas o alimentos/agua contaminados. La vacuna contra el rotavirus es recomendable para la mayoría de los bebés y ayuda a prevenir estas infecciones. El tratamiento de las infecciones por rotavirus se centra en prevenir la deshidratación, ofreciendo líquidos abundantes y soluciones de rehidratación oral. Los jugos de frutas, refrescos y bebidas deportivas deben evitarse, ya que pueden empeorar la diarrea.

Complicaciones y Aspectos Importantes de la Fiebre

Convulsiones febriles

Las convulsiones febriles son uno de los cuadros que más asustan a las familias y el principal motivo del temor a la fiebre. Suelen ser hereditarias y generalmente ocurren durante las primeras horas de la enfermedad febril. Durante una convulsión febril, el niño puede poner una expresión extraña, ponerse rígido o tener sacudidas y poner los ojos en blanco, estando inconsciente por un momento. La piel también puede verse más oscura.

Generalmente, duran menos de un minuto y son benignas, no causan daño permanente al cerebro ni al sistema nervioso. Sin embargo, si tu bebé tiene una convulsión febril, debes informar de inmediato al pediatra. Es importante saber que las convulsiones febriles no se evitan bajando la fiebre rápidamente; se presentan en un pequeño número de niños con predisposición cuando la fiebre sube con rapidez.

Infografía: Qué hacer ante una convulsión febril

La fiebre no siempre indica gravedad

No siempre una fiebre alta equivale a una enfermedad grave, ni una fiebre baja a una enfermedad leve. Hay enfermedades graves que cursan con fiebres bajas (como algunas leucemias) y enfermedades leves que cursan con fiebres altas (como el exantema súbito). Lo más importante es el estado general del niño: si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o si hay otros signos de alarma, es crucial consultar al médico.

Complicaciones por la fiebre misma

Las complicaciones, cuando se presentan, no son debidas a la fiebre en sí, sino a la enfermedad que la origina. La única complicación que puede provocar la fiebre prolongada, sobre todo en lactantes, es la deshidratación. Por ello, es fundamental ofrecer agua o líquidos con frecuencia. La fiebre por sí sola no produce daño neurológico ni de ningún otro tipo.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la fiebre de etiología desconocida o sin foco?

Es aquella fiebre que suele aparecer en los bebés de 0 a 36 meses, superando los 38ºC durante un periodo de tiempo determinado (por lo general, menos de 3 días) sin que se logre identificar la causa de la misma tras una evaluación inicial.

¿Cuándo se diagnostica el síndrome febril sin foco?

Se considera fiebre sin foco aparente cuando la temperatura del bebé es superior a 38 grados durante al menos 3 días y no se ha encontrado ningún motivo que cause este aumento de temperatura corporal después de una exploración física.

¿Qué síntomas puede causar la fiebre sin foco en el bebé?

Además de la elevación de la temperatura, la fiebre sin foco puede ir acompañada de otros síntomas como irritabilidad, falta de energía y letargo, ausencia de apetito y problemas para conciliar el sueño.

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