Lactancia Prolongada: Abordando los Supuestos Inconvenientes y Mitos

Cuando se habla de amamantar a niños mayores, surge un debate constante sobre la terminología adecuada. El uso de “prolongada” a menudo no gusta, y el término “lactancia irrestricta” tampoco convence. Aunque no entraremos en esta discusión terminológica, para los fines de este artículo, nos referiremos a la lactancia en niños mayores, explorando sus supuestos inconvenientes y los mitos que los rodean.

La Percepción Social y Cultural de la Lactancia Prolongada

A pesar de que los beneficios de la lactancia materna son ampliamente reconocidos hoy en día, existe una "barrera invisible" alrededor del primer año de vida del niño, a partir de la cual se considera que “ese niño ya es muy grande para tomar teta”. Esta percepción puede provenir de familiares, amigos e incluso de algunos profesionales sanitarios.

Un porcentaje importante de las mujeres que practican la lactancia prolongada suelen experimentar algún tipo de rechazo social. Este rechazo varía de un país a otro y puede surgir de la sociedad en general, de profesionales de la salud e incluso de la propia familia. Para muchos, esto se debe a prejuicios y desconocimiento de la evidencia científica actual sobre los beneficios de la lactancia prolongada. Hay temas que se consideran íntimos y muy personales, y la lactancia es uno de esos temas privados en la familia.

En el ámbito escolar, pueden surgir situaciones incómodas. Ha ocurrido que un niño ha explicado que tomaba teta en la escuela y la maestra, por desconocimiento, le ha dicho que estaba mintiendo o que tomar el pecho era cosa de bebés. Esto ha llevado a más de una madre a tener que acudir a la escuela para aclarar la situación. Por esta razón, a medida que los niños crecen, las madres suelen “pactar” con ellos los momentos y los lugares en los que pueden mamar, a menudo para evitarse miradas, comentarios o simplemente porque no les apetece hacerlo a cada momento.

Foto: Madre amamantando a un niño mayor en un entorno discreto

Supuestas Consecuencias para el Niño y la Madre: Mitos Comunes

A pesar de que organizaciones como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) promueven la lactancia prolongada y destacan sus beneficios, esta práctica tiene detractores. Quienes promueven una visión crítica de la lactancia prolongada, especialmente más allá del primer año, señalan que puede tener consecuencias negativas, sobre todo para el desarrollo emocional del niño, y también para la madre.

Mitos sobre el Desarrollo Psicológico y Físico del Niño

Algunas de las afirmaciones que se hacen desde la psicología, basadas en opiniones personales y teorías no contrastadas, sugieren que dar el pecho por encima de ciertos meses va a producir:

  • Traumas en el niño
  • Dependencia emocional
  • Dificultad para que se separen de sus padres
  • Malnutrición
  • Caries
  • Otras "catástrofes físicas y emocionales"

Sin embargo, la ciencia no ha constatado riesgos físicos ni psicológicos en niños que toman pecho por encima de los 2-3 años de edad. De hecho, la evidencia científica sugiere lo contrario: los niños que son amamantados durante más tiempo suelen ser más seguros y tienen un mayor nivel de autonomía, con menos problemas de ajuste social y una mejor percepción de la relación de apego con los padres en la adolescencia.

En cuanto a la supuesta malnutrición, otro mito muy extendido es que el pecho no alimenta a cierta edad. Esto no es cierto: la leche materna, tenga la edad que tenga el bebé, aporta nutrientes de calidad e inmunoglobulinas que los protegen. Por lo tanto, no está comprobado de manera científica que la lactancia prolongada tenga algún tipo de consecuencia negativa para los niños, siempre y cuando se preste atención a la alimentación complementaria.

Desafíos Prácticos y Bienestar de la Madre

Para la madre, la lactancia prolongada puede afectar la capacidad de atender sus necesidades personales, ya que es una práctica que requiere de esfuerzo y tiempo libre. Medical News Today comenta que la lactancia prolongada puede limitar el tiempo disponible para dormir, trabajar, seguir aficiones o prestar atención a cualquier otra práctica de autocuidado.

Infografía: Mitos y realidades de la lactancia prolongada

La Visión Científica: Desmontando los Mitos

Muchas ideas acerca de la lactancia materna siguen estando basadas en prejuicios e ideas infundadas. Las principales asociaciones científicas nacionales e internacionales, como la OMS y UNICEF, recomiendan que la lactancia materna sea el único aporte de alimento hasta los 6 meses de edad, y después complementarla con otros alimentos al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo deseen. Ninguna de estas sociedades establece un límite superior para finalizar la lactancia en sus recomendaciones.

A lo largo de los siglos, y en prácticamente todos los lugares del mundo, la lactancia materna ha sido algo habitual hasta bien entrados los 2-3 años de edad. La duración media de la lactancia en los humanos a lo largo de los siglos y hasta hace menos de cien años era de tres a cuatro años, similar a la de algunas sociedades actuales. La leche materna ni se degrada ni pierde propiedades con el tiempo, sino que mantiene las mismas ventajas. Además, los beneficios de la lactancia se mantienen en el tiempo, viéndose reflejados estos incluso en la edad adulta.

El Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development explica que las mujeres que amamantan a sus hijos durante dos años o más tienen un mayor nivel en sangre de la hormona antimülleriana (AMH), una proteína que interviene en la regulación de la fertilidad femenina, lo que puede retrasar la aparición de la menopausia hasta un año en comparación con las mujeres que amamantan menos de un mes.

Consideraciones Prácticas Importantes

Si se decide prolongar la lactancia, es fundamental informarse bien sobre el tema y consultar a un pediatra sobre los pasos a seguir en cada etapa. Es importante recordar que, después de los seis meses de edad, es necesario empezar a practicar la alimentación complementaria. Los especialistas explican que es crucial introducir ciertos alimentos dentro de la dieta del bebé para garantizar que reciba todos los nutrientes que necesita para crecer de manera saludable, incluyendo frutas, verduras y fuentes de proteínas.

La lactancia es una parte fundamental del cuidado de un bebé, y prolongarla en el tiempo ha demostrado, según los estudios realizados, que tiene más ventajas que desventajas. Es importante, por ello, estar bien informada y empoderada para no caer en un destete prematuro a consecuencia de las presiones sociales o la desinformación y no verse afectada por las opiniones externas.

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