El trasplante pulmonar se ha consolidado como una opción terapéutica vital para niños y adolescentes con enfermedades pulmonares graves en fase terminal, ofreciendo una notable mejoría en la calidad de vida y una supervivencia prolongada, comparable a la de los adultos.
Desde 1996, en España se han realizado 114 trasplantes pulmonares en menores de 16 años, lo que representa el 3,9% del total de trasplantes. La indicación más común en niños es la fibrosis quística, que constituye entre el 70% y el 80% de los trasplantes en adolescentes. En niños más pequeños, las indicaciones más frecuentes son las neumopatías intersticiales y la hipertensión pulmonar.

Particularidades del Trasplante Pulmonar en Niños
El trasplante en niños presenta características específicas en diversas etapas de desarrollo, desde lactantes hasta adolescentes, lo que influye en las indicaciones, los efectos de los tratamientos inmunosupresores y la susceptibilidad a infecciones debido a un sistema inmunitario inmaduro. Además, existe un reto particular en la disponibilidad de donantes adecuados.
Aunque los resultados han mejorado significativamente en las últimas dos décadas gracias a los avances en la técnica, la preservación de órganos, el manejo perioperatorio, la inmunosupresión y la profilaxis de complicaciones infecciosas, la disfunción crónica del injerto sigue siendo una limitación para la supervivencia a largo plazo.
Epidemiología del Trasplante Pediátrico
En España, el primer trasplante pulmonar pediátrico se realizó en 1996. El número anual de trasplantes pediátricos se ha mantenido relativamente constante, con una mediana de 6 al año. Los adolescentes (11-15 años en España, 12-17 años según ISHLT) representan el grupo con mayor porcentaje de trasplantes pediátricos, constituyendo el 84% en Europa y el 68% en América del Norte según el registro de la International Society for Heart & Lung Transplantation (ISHLT).
La baja frecuencia de trasplantes en niños, en comparación con los adultos, se relaciona con tres factores principales:
- La baja prevalencia de enfermedades pulmonares graves en la infancia.
- Los avances en los cuidados médicos de pacientes con fibrosis quística, que han retrasado la necesidad de trasplante.
- La escasa disponibilidad de donantes jóvenes.
El número de centros especializados en trasplante pulmonar pediátrico es limitado (alrededor de 40 a nivel mundial), con la mayoría realizando solo entre 1 y 4 trasplantes al año. Estos centros pueden tener una dedicación específica a niños de todas las edades o atender principalmente a adolescentes y mayores de 8-10 años en unidades de trasplante de adultos.
Indicaciones para el Trasplante Pulmonar Pediátrico
La indicación general es la insuficiencia respiratoria progresiva con una expectativa de supervivencia corta (generalmente menor a 1-2 años) y una muy mala calidad de vida, una vez agotadas todas las medidas terapéuticas. Es crucial que no existan otras enfermedades graves, que el paciente y la familia sean capaces de cumplir un régimen terapéutico complejo y que exista un ambiente social adecuado.
Principales Patologías que Indican Trasplante:
- Fibrosis Quística (FQ): Es la indicación más frecuente, especialmente en adolescentes.
- Enfermedades Vasculares Pulmonares: Principalmente hipertensión pulmonar.
- Enfermedades Difusas del Parénquima Pulmonar: Como las neumopatías intersticiales.
- Bronquiolitis Obliterante Postinfecciosa: Un porcentaje significativo en algunos registros.
Criterios de Derivación para Evaluación de Trasplante Pulmonar:
La decisión de incluir a un niño en lista de espera es compleja debido a la dificultad en predecir la supervivencia. Sin embargo, la derivación temprana es recomendable para ofrecer el máximo beneficio.
En Fibrosis Quística:
- Hospitalizaciones frecuentes para antibioterapia intravenosa.
- Limitación importante para ir al colegio o realizar actividad normal.
- Descenso rápido o fluctuaciones marcadas de la función pulmonar (FEV1 < 30-40%).
- Neumotórax o hemoptisis recurrentes.
- Hipoxemia e hipercapnia.
- Esperanza de vida inferior a 2 años con mala calidad de vida, a pesar del tratamiento médico óptimo.
Experiencia de trasplante en Fibrosis Quística.
En Enfermedades Difusas del Parénquima Pulmonar:
- Alteración funcional moderada o grave.
- Necesidad de ventilación mecánica o altos aportes de oxígeno.
- Falta de respuesta a los tratamientos.
- Consideración de la historia natural de la enfermedad (por ejemplo, déficit de proteína B de surfactante donde el trasplante es vital).
En Hipertensión Pulmonar:
- Niños en clase funcional IV (candidatos a trasplante e inicio de tratamiento médico, con posible retirada de lista si mejoran).
- Niños en clase funcional III (tratamiento médico; si no mejoran o empeoran, incluirlos en lista).
- Niños con estenosis bilateral de venas pulmonares o displasia alvéolo-capilar (inclusión precoz en lista, ya que no responden a otros tratamientos).
Los lactantes y niños en ventilación mecánica crónica pueden ser considerados candidatos, ya que se ha demostrado que los lactantes trasplantados bajo ventilación mecánica tienen una supervivencia similar a los niños mayores no ventilados.
Contraindicaciones para el Trasplante Pulmonar Pediátrico
Existen situaciones que pueden desestimar la realización de un trasplante pulmonar, algunas de manera absoluta y otras de forma relativa, pudiendo variar entre centros.
Contraindicaciones Absolutas:
- Historia de cáncer en los últimos 5 años, con excepción de tumores de piel basocelular o escamoso con un periodo libre de enfermedad de 2 años.
- Disfunción avanzada e intratable de otro órgano (corazón, riñón, cerebro, etc.).
- Infección crónica por gérmenes resistentes no controlables pretrasplante, o cuadro infeccioso agudo no controlado por antibióticos.
- Tuberculosis activa.
- Deformidad espinal o de pared torácica significativa.
- Historia de no adherencia o incapacidad de seguir el tratamiento o los controles.
- Ausencia de soporte social y/o familiar adecuado y confiable.
- Condición psiquiátrica intratable con falta de cooperación que aumente el riesgo de no adherencia postrasplante.
- Adicción activa a sustancias como el alcohol, tabaco y drogas en los últimos 6 meses.
- Severa limitación funcional que impida el proceso de rehabilitación pretrasplante.
- Infección por Burkholderia cepacia genomovar-3, Mycobacterium abscessus u hongos multirresistentes (Schedosporium prolificans) en algunos centros de trasplante.

Contraindicaciones Relativas:
- Edad > 65 años (aunque se refiere a adultos, en pediatría se evalúa la edad fisiológica).
- Desnutrición severa o progresiva a pesar de una intervención óptima.
- Osteoporosis severa sintomática (fractura ósea).
- Cirugía torácica previa con resección pulmonar, especialmente en pacientes con cardiopatías cianóticas y toracotomías paliativas previas, debido al elevado riesgo de sangrado por colaterales de la pared torácica.
- Ventilación mecánica invasiva (VMI) y/o ECMO (Oxigenación por Membrana Extracorpórea), aunque puede considerarse una opción excepcional en centros con experiencia.
- Pacientes con infección por virus hepatitis C, virus hepatitis B, VIH.
- Infección con bacterias, hongos y/o ciertas cepas de micobacterias no TBC multirresistentes o altamente virulentas.
- Infección por Burkholderia cenocepacia, Burkholderia gladioli y Micobacterias abscessus (considerada absoluta por muchos programas).
- Condiciones médicas mal controladas: diabetes mellitus, reflujo gastroesofágico, enfermedad hepática avanzada.
La decisión final de inclusión en lista de espera para pacientes con contraindicaciones relativas recae en el equipo multidisciplinario del centro de trasplante, tras un estudio exhaustivo del candidato.
El Órgano Donante y Tiempos de Espera
La disminución del número de donantes jóvenes es un problema crítico. Esto se atribuye a la reducción de accidentes de tráfico, que antes eran una fuente importante de donantes. Esta escasez ha provocado un aumento significativo en los tiempos de espera para el trasplante pulmonar pediátrico.
En un centro español, la mediana del tiempo de espera para niños menores de 2 años se incrementó de 84 a 135 días, y para los grupos de edad de 3 a 11 años y de 12 a 17 años, de 107 a 538 días y de 106,5 a 404,5 días, respectivamente, en diferentes periodos.
Para mejorar estas cifras, es fundamental la concienciación en las unidades de cuidados intensivos pediátricos para optimizar la identificación y cuidado de donantes potenciales, así como la exploración de estrategias para utilizar pulmones de donantes adultos en niños.
Complicaciones Postoperatorias y Seguimiento
Los pacientes pediátricos trasplantados de pulmón enfrentan un riesgo elevado de complicaciones, tanto en el postoperatorio inicial como a largo plazo. Las principales son:
- Disfunción Crónica del Injerto (CLAD): Es la principal causa de morbimortalidad a largo plazo, afectando a aproximadamente el 50% de los receptores en los primeros 5 años. Se manifiesta como síndrome de bronquiolitis obliterante (BOS) o síndrome restrictivo del injerto (RAS).
- Infecciones: Son muy frecuentes debido a la inmunosupresión. Incluyen infecciones por gérmenes oportunistas (CMV, VEB, Aspergillus, Pneumocystis carinii), bacterias nosocomiales y reactivación de patógenos preexistentes. El pulmón trasplantado es más susceptible por su exposición al ambiente, denervación, alteración del aclaramiento mucociliar e interrupción del drenaje linfático.
- Complicaciones Quirúrgicas: Dehiscencia o estenosis de la anastomosis bronquial, broncomalacia y complicaciones vasculares.
- Neoplasias: El riesgo de cáncer, especialmente linfomas relacionados con el VEB y carcinomas cutáneos, aumenta significativamente tras el trasplante.
- Hemorragia perioperatoria grave: Una complicación potencialmente muy grave que puede requerir reintervención.
- Lesión de reimplantación: Suele aparecer en las primeras 48-72 horas y, aunque suele resolverse, puede dejar secuelas que favorezcan infecciones.
- Rechazo agudo: Ocurre en un porcentaje de pacientes y se diagnostica por criterios anatomopatológicos.
El manejo inmunosupresor es crucial para prevenir el rechazo, ajustándose a las características de cada paciente. Además, la colaboración entre los médicos de atención primaria y el equipo de trasplante es esencial para el seguimiento a largo plazo, incluyendo la actualización de vacunas y el tratamiento de infecciones agudas, considerando siempre el estado de inmunosupresión.
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