La placenta es un órgano vascular efímero y fundamental para la vida. Se desarrolla a partir de la concepción y actúa como el primer nexo entre la madre y el bebé, siendo la vía de comunicación por la que se transmiten hormonas, nutrientes y sangre. Este órgano realiza funciones vitales del feto mientras este se forma, incluyendo la oxigenación, limpieza de la sangre y producción de hormonas.

¿Qué es la placentofagia?
La placentofagia es la práctica de ingerir la placenta tras el parto. Si bien es un comportamiento extendido en la mayoría de los mamíferos (con excepciones como los camellos), en los seres humanos ha surgido como una tendencia reciente, alimentada en gran medida por testimonios anecdóticos y la influencia de figuras públicas. Históricamente, en la cultura occidental, la placenta era tratada como un desecho biológico, pero hoy existe una creciente demanda por conservarla para su consumo.
Supuestos beneficios del consumo
Los defensores de esta práctica argumentan que, al reincorporar la placenta al cuerpo de la madre, se recuperan nutrientes y hormonas perdidos durante el alumbramiento. Los beneficios atribuidos incluyen:
- Aumento de energía y reducción de la fatiga.
- Mejora en la producción y calidad de la leche materna.
- Regulación de las fluctuaciones hormonales postparto.
- Prevención o alivio de la depresión posparto.
- Aporte de hierro y vitaminas (especialmente vitamina K).

Métodos de procesamiento para el consumo
Dado que no se trata de ingerir el tejido crudo, se han desarrollado diversos métodos para su consumo:
| Método | Descripción |
|---|---|
| Encapsulación | La placenta se limpia, se deshidrata (a menudo mediante vapor con jengibre, ají y limón al estilo chino) y se muele para rellenar cápsulas. |
| Tintura madre | Maceración de un pequeño trozo de placenta en alcohol de alta graduación durante 6 semanas para obtener gotas homeopáticas. |
| Batidos | Consumo de trozos pequeños mezclados en bebidas con otros ingredientes para neutralizar el sabor. |
Consideraciones científicas y riesgos
Es fundamental aclarar que, hasta la fecha, no existe evidencia científica sólida que respalde beneficios clínicos significativos en humanos. La comunidad médica, incluyendo los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) y la Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), advierte sobre potenciales riesgos:
Riesgos documentados
- Infecciones: El procesamiento inadecuado no garantiza la eliminación de bacterias, como el estreptococo del grupo B, que puede causar sepsis neonatal grave si la madre amamanta.
- Toxinas: La placenta actúa como filtro durante el embarazo y puede acumular metales pesados como cadmio, mercurio y plomo.
- Coagulación: Existe la hipótesis de que la ingesta de estrógenos presentes en el tejido pueda aumentar el riesgo de tromboembolismo en el periodo posparto.
Los estudios comparativos, como el análisis de la Universidad de Nevada, no han encontrado diferencias significativas en los niveles de hierro o en la incidencia de depresión posparto entre quienes consumieron placenta y quienes no.
¿Cómo funciona realmente la placenta?
Recomendaciones para las madres
Si una madre decide llevarse la placenta a casa, debe hablar con su profesional de la salud con antelación y verificar la política del hospital. El manejo sanitario es crítico: la placenta debe refrigerarse o congelarse en un plazo máximo de 2 a 4 horas tras el parto para evitar la proliferación de microorganismos. No obstante, las autoridades sanitarias sugieren priorizar estrategias probadas para el bienestar posparto, como el descanso, la alimentación equilibrada y el apoyo emocional profesional.