La Agricultura Ecológica, la Fertilidad del Suelo y el Marco Normativo Europeo

Cada vez más consumidores de la UE compran productos que se producen con sustancias y procesos naturales. La ecoagricultura es un enfoque sostenible que integra prácticas orientadas a conservar la biodiversidad y los recursos, ofreciendo, además, productos más saludables y de mayor calidad. Año tras año la población sigue creciendo y proporcionalmente se incrementa la necesidad de darle una respuesta alimentaria, no solo en cantidad sino también en calidad. En este sentido, la agricultura ecológica surge como un nuevo modelo de agricultura más respetuoso con el medio ambiente y, a la vez, más saludable.

La agricultura puede ser una actividad altamente contaminante, especialmente si se utilizan plaguicidas y fertilizantes, además de la deforestación previa en caso de necesitar grandes extensiones de tierra. Por eso, ante la necesidad de preservar el planeta, apostando por la sostenibilidad de recursos, surgen normativas y nuevos modelos agrarios, como la ecoagricultura.

Marco Normativo Europeo de la Producción Ecológica

Las normas de la UE sobre producción ecológica garantizarán la calidad de los alimentos, la protección del medio ambiente y el bienestar de los animales a lo largo de toda la cadena de suministro. Estas normas tienen por objeto promover la protección del medio ambiente, mantener la biodiversidad de Europa y consolidar la confianza de los consumidores en los productos ecológicos. Según la definición de la Unión Europea, la agricultura ecológica es "un método agrícola cuyo objetivo es producir alimentos utilizando sustancias y procesos naturales".

Las normas de la Unión Europea sobre agricultura ecológica cubren los productos agrícolas, incluida la acuicultura y la levadura. Estas normas abarcan todas las fases del proceso de producción, desde las semillas hasta los productos alimentarios transformados. La normativa de la UE sobre producción ecológica excluye a los productos de la pesca y de la caza de animales salvajes, pero incluye la recolección de plantas silvestres si se cumplen determinadas condiciones del hábitat natural. En el último reglamento de 2018 se mantiene el ámbito de aplicación definido anteriormente, como son los productos de la agricultura, incluida la acuicultura, la apicultura, las semillas y el material vegetal de reproducción, los productos agrícolas transformados y los piensos. Sin embargo, se confirma que la restauración colectiva, es decir, los restaurantes y comedores, no está cubierta por el Reglamento.

Evolución y Objetivos de la Legislación

El surgimiento de la integración entre agricultura y ecología se dio a lo largo del siglo XX como respuesta al uso de determinados plaguicidas y fertilizantes, que se asociaron con el repunte de enfermedades como el Parkinson o el cáncer, así como con la extinción de especies animales. En 1993, la agricultura ecológica pasa a regirse por la normativa europea en el momento de entrar en vigor el primer reglamento comunitario. El primer momento se remonta a 1991, año en el que se dotó al sector de un marco legal, valorándose positivamente el hecho de que los productos ecológicos ya tuvieran su propio mercado específico, y en esos años la demanda de los mismos aumentó considerablemente. Por otro lado, se buscaba desempeñar un papel en la reorientación de la política agrícola común en lo que respecta a la consecución de un mayor equilibrio entre la oferta y la demanda de productos agrícolas.

El otro momento histórico-normativo importante se produjo en 2007 con el Reglamento (CE) nº 834/2007, cuando "la producción ecológica amplió sus áreas de relevancia". Este reglamento surgió como resultado de la necesidad de unificar la legislación en el sector BIO. Las características que definen los sistemas de producción ecológica según el Reglamento de 2007 y que se enumeran en el artículo 3, letra a) (no perjudican al medio ambiente, a la salud humana, a la sanidad vegetal o a la salud y el bienestar de los animales) se convierten en el Reglamento de 2018 en los propios objetivos de la agricultura ecológica. El Reglamento (UE) nº 848 de 2018, que derogó el Reglamento (CE) nº 834/2007, ha sido clave en esta evolución y amplió sus áreas de relevancia.

Principios Fundamentales y Controles

La agricultura ecológica se basa en el uso de procesos y elementos naturales, con el objetivo de conseguir alimentos de más calidad, respetando el medio ambiente y conservando la fertilidad de la tierra al evitar el uso de productos químicos (fertilizantes, plaguicidas…) u organismos genéticamente modificados (OGMs). El considerando 23 menciona "El uso de radiaciones ionizantes, la clonación de animales y los animales poliploides inducidos artificialmente u organismos modificados genéticamente (“OMG”), así como los productos derivados o producidos a partir de OMG, son incompatibles con el concepto de producción ecológica y con la percepción que los consumidores tienen de los productos ecológicos. Por lo tanto, este uso debería estar prohibido en la producción ecológica".

Fundamentalmente, todo lo relacionado con la agricultura ecológica se rige en España por el Reglamento (CE) nº 834/2007 del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos, complementado por dos reglamentos de la Comisión Europea (889/2008 y 1235/2008), que recogen el marco legal, los principios y las normas de producción, control y comercialización ecológicas en toda la Unión Europea. Estos documentos sustituyen todas las regulaciones nacionales y privadas de los Estados miembros. Desde la UE se hace un estricto control del cumplimiento de las normas y reglamentos. Además, a esta salvaguarda ayuda una figura determinante como es la del técnico de calidad alimentaria, quien se encarga de comprobar que todo el sistema de agricultura ecológica se desarrolla al apego de las normas. El control de conformidad del operador es actualmente anual. El reglamento premia a los operadores más meritorios al prever una inspección física anual, excepto en el caso de que el operador no presente ninguna no conformidad (NC) en los 3 años anteriores. Para estos operadores denominados de bajo riesgo, las inspecciones pueden realizarse cada dos años.

Etiquetado y Certificación

El logotipo ecológico de la UE sobre productos alimenticios garantiza que se respeten las normas de la UE sobre producción orgánica. Es obligatorio para alimentos preenvasados. En el caso de los alimentos procesados, significa que al menos el 95% de los ingredientes de origen agrícola son orgánicos. En materia de etiquetado, hay que destacar que el nuevo reglamento incluye el término "orgánico" entre los términos autorizados en la producción ecológica. Desde principios de 2021, los aromas naturales se consideran productos agrícolas y, como tales, se incluyen en el cálculo del 95% procedente de la producción ecológica. Además, en el reglamento de 2018, se ha permitido su uso dentro de las recetas de los productos transformados solo en el caso de "aromas naturales de…", es decir, que se produzcan al menos en un 95% a partir del citado ingrediente.

La "certificación en grupo", que actualmente solo se permite en los países en desarrollo, será posible para que los pequeños agricultores puedan hacer frente a los costes de inspección y las cargas administrativas asociadas a la certificación. Un certificado cubrirá a todos los agricultores, que no podrán vender sus productos certificados más que a través de la propia agrupación. Para las importaciones, existen acuerdos comerciales con terceros países reconocidos como equivalentes. La importación de productos de terceros países cuya producción se reconoce como equivalente, incluso en términos de actividades de control, requiere un certificado de inspección en el momento de la importación para demostrar el cumplimiento de la legislación ecológica.

Esquema de las fases de certificación en agricultura ecológica

La Fertilidad del Suelo en la Agricultura Ecológica

La producción ecológica implica respetar las normas de la agricultura ecológica. La fertilidad del suelo se mantiene mediante el uso de fertilizantes orgánicos y no contaminantes, el manejo adecuado de residuos y la implementación de leguminosas en un plan de cultivo multianual. Cuando se consume alimento certificado como ecológico, el usuario tiene la garantía de que ha sido producido mediante técnicas que conservan y mejoran el suelo y el ecosistema para obtener alimentos de la más alta calidad nutricional y sensorial, respetando el medio ambiente sin utilizar productos químicos de síntesis.

Impacto de las Prácticas Convencionales en la Fertilidad

La utilización de fertilizantes sintéticos que hace la agricultura convencional está asociada al empobrecimiento de la materia orgánica de los suelos y a su baja fertilidad. Otro gran perjuicio del cadmio es el daño causado en microorganismos beneficiosos del suelo para la fertilidad de la tierra y de las lombrices. El cadmio es un metal tóxico que se encuentra en mayores cantidades en los cultivos convencionales debido al uso de abonos y fertilizantes sintéticos. Este metal tóxico puede acumularse en ecosistemas naturales, principalmente de ríos y suelos, donde es absorbido por las plantas y los animales que viven en estos entornos y de ahí pasar a la cadena alimentaria.

Infografía: Impacto de fertilizantes sintéticos en el suelo

Beneficios para la Salud y Calidad de los Productos Ecológicos

El Parlamento Europeo ha publicado un informe en Diciembre de 2016 en el que se detallan las consecuencias de los alimentos ecológicos y la agricultura ecológica en nuestra salud. Este estudio, elaborado por el Panel de Ciencia y Tecnología del Parlamento Europeo, analiza la evidencia científica actual en todo tipo de cuestiones relacionadas con los alimentos ecológicos, la agricultura ecológica y la salud.

Principales Hallazgos del Estudio del Parlamento Europeo

El informe elaborado por el Parlamento Europeo no solo ha querido investigar sobre qué alimento, ecológico o convencional, es más saludable, sino también qué sistema de producción es más sostenible. Ofrece datos tan interesantes como que los alimentos ecológicos podrían reducir el riesgo de alergias u obesidad, ya que, en general, los consumidores de productos ecológicos son más conscientes de la importancia de llevar una buena alimentación para mantener la salud y suelen realizar una dieta más saludable.

Cuando se hace una comparativa de los nutrientes de alimentos ecológicos y alimentos convencionales se obtienen los siguientes datos:

  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido de vitamina C.
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido en vitamina E.
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido de vitamina A (β-carotenos).
  • Los alimentos ecológicos tienen mayor contenido en fenoles, sustancias que juegan un papel muy importante en la prevención de enfermedades como las cardiovasculares, neurodegenerativas o el cáncer.
  • Los alimentos convencionales tienen mayor contenido en metales tóxicos como el cadmio.
  • Los alimentos ecológicos de origen animal tienen mayor contenido en omega 3.
  • Los alimentos convencionales que provienen de la producción animal desarrollan bacterias resistentes a los antibióticos (restringidos en producción ecológica). El uso de antibióticos en la cría convencional de animales representa una preocupación para el Parlamento Europeo y la OMS porque interfieren con los tratamientos médicos en las personas y se crean bacterias resistentes a los antibióticos. Está considerado como un riesgo de salud pública.

Alimentación ecológica o alimentación sostenible

Riesgos de Pesticidas y Metales Tóxicos

Estudios epidemiológicos sobre el efecto de agrotóxicos como insecticidas y pesticidas, que están restringidos en la agricultura ecológica pero no en la convencional, señalan los efectos negativos de los productos fitosanitarios en el desarrollo de las funciones cognitivas (memoria, atención, planificación, aprendizaje, orientación, lenguaje, razonamiento…) de los niños según los niveles actuales de exposición a estos químicos. Estos riesgos tan serios pueden ser minimizados con el consumo de alimentos ecológicos, especialmente durante el embarazo y la infancia. El cadmio se acumula en el hígado, riñones y en el tracto gastrointestinal, provocando todo tipo de efectos adversos sobre la salud como anemia, diarrea, problemas durante el crecimiento, anomalías en los huesos (osteoporosis, osteomalacia), daño renal, decoloración de los dientes, enfisema pulmonar, infertilidad, daños en el sistema nervioso central, daños en el ADN, daños del sistema inmunológico y desarrollo de cáncer.

10 Motivos para Consumir Productos BIO

Los consumidores optan por productos ecológicos por diversas razones clave:

  • Porque son saludables, nutritivos y contribuyen a nuestro bienestar general.
  • Porque no contienen aditivos ni otros productos de conservación.
  • Porque no contienen pesticidas.
  • Porque no presentan organismos genéticamente modificados (OGMs).
  • Porque no contienen antibióticos.
  • Porque son sostenibles con el medio ambiente y contribuyen a frenar el cambio climático.
  • Porque su calidad es superior.
  • Son respetuosos con el bienestar animal.
  • Porque son respetuosos con la naturaleza y contribuyen al comercio justo.
  • Porque tienen más sabor que los productos tratados.

Desafíos y Perspectivas de la Agricultura sin Fitosanitarios

El Parlamento Europeo cuenta con un informe reciente, titulado "Agricultura sin productos fitosanitarios. ¿Podemos crecer sin usar herbicidas, fungicidas e insecticidas?", que evalúa las perspectivas de una agricultura que prescindiera del uso de productos protectores de las plantas (PPP). El estudio no niega la pérdida considerable de biodiversidad ligada a las aplicaciones de los PPP, tanto sintéticos como naturales; pero evalúa que es superior la pérdida provocada por los cambios de uso de la tierra por la expansión de la tierra cultivable.

Rendimiento, Costos y Percepción Pública

Por otro lado, se apunta que el menor rendimiento en la agricultura ecológica se debe en parte a una protección de cultivos menos eficiente en comparación con la agricultura convencional. Esto conduce a que la producción ecológica debe ser más cara que la producción convencional y, si todos los alimentos se produjeran en sistemas ecológicos, los colectivos sociales con ingresos más bajos se verían empujados hacia una alimentación barata y poco saludable. Para mejorar la sostenibilidad de la producción de cultivos, lo más prometedor sería la intensificación sostenible del sistema de Gestión Integrada de Plagas mediante la consecución de objetivos de sostenibilidad. Esto incluye la reducción de los PPP por las nuevas tecnologías, la agricultura de precisión y el desarrollo de variedades resistentes por técnicas de reproducción clásicas y nuevas.

El informe analiza también la sensación de riesgo implantada en la población en cuanto a su exposición a los fitosanitarios y asevera que los PPP se encuentran entre los compuestos mejor estudiados de nuestra vida. Su riesgo no es cero, pero sí aceptable de acuerdo con los conocimientos científicos actuales. La razón de que exista una percepción determinada por parte del público en general acerca del riesgo de los fitosanitarios se debe, en opinión de los autores del informe, a que existen una diversidad de actores involucrados en la comunicación de riesgos a la sociedad, lo que desemboca en mensajes conflictivos. La agricultura ecológica necesita un decidido apoyo público para remunerar los bienes que aporta y hacer esta producción accesible a los consumidores y rentable para los productores.

Gráfico comparativo de rendimientos entre agricultura ecológica y convencional

El Mercado Ecológico en la UE y España

La legislación europea en materia de agricultura ecológica ha evolucionado desde el primer reglamento de 1991, y hasta la fecha ha experimentado un aumento significativo debido principalmente a la aparición del sector en el mercado y a la creciente demanda de los consumidores. Con el paso del tiempo la demanda de productos ecológicos ha aumentado considerablemente, y, en consecuencia, otros sectores piden beneficiarse de ella, en primer lugar la acuicultura. El considerando 2 reconoce que "estos productos se venden en el mercado a un precio más elevado, mientras que el método de producción requiere un uso menos intensivo de la tierra; que este método de producción puede, por tanto, desempeñar un papel en la reorientación de la política agrícola común en lo que respecta a la consecución de un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda de productos agrícolas, la protección del medio ambiente y la conservación del campo".

España es uno de los mayores productores de productos ecológicos de Europa, ocupa el primer puesto en superficie de agricultura ecológica de la Unión Europea, por delante de Italia, Francia y Alemania, y se encuentra entre los cinco primeros países productores del mundo. Andalucía es la región de la Unión Europea con mayor superficie de cultivo destinada a producción ecológica, con 974.393 hectáreas, el 46,8 % del total nacional, y lidera el número de explotaciones ganaderas ecológicas con 4.647 del total de 7.792 explotaciones en toda España en 2017.

Fomento del Consumo y Concienciación

El Parlamento Europeo celebra seminarios con varias actividades paralelas que tienen como finalidad informar y fomentar el consumo y la producción de comida orgánica y ecológica. También se incentiva el consumo de estos productos saludables entre los niños, para ello, se hacen entregas de diplomas a escolares ganadores de concursos de dibujo sobre huertos ecológicos. Se organizan debates con jóvenes sobre los beneficios de la comida orgánica en colaboración con universidades.

Foto: Mercado de productos ecológicos en España

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