No es la primera estrella que se ha sentido viviendo en una montaña rusa dispuesta a fagocitarla, pero Katy Perry sí es una de las que ha hablado abiertamente sobre los momentos en los que se ha sentido perdida e incluso pensó en el suicidio. Nacida en Santa Bárbara en octubre de 1984, la fama la arrolló en 2008 cuando la canción "I Kissed a Girl" se convirtió en un himno tarareado en todo el mundo. A este título le han seguido muchos otros éxitos, numerosos premios -entre ellos cinco American Music Awards, 14 People’s Choice Awards y cuatro Guinness World Records- y el título de ser la mujer mejor pagada de la industria de la música en 2018, por delante de Taylor Swift y Beyoncé, según Forbes.
Desafíos Personales y Resurgimiento
Nada de eso evitó que la hija de unos pastores pentecostales, que durante su infancia cambió constantemente de domicilio, quebrara cuando en 2017 se enfrentó a una ruptura sentimental -del actor Orlando Bloom, con el que actualmente está prometida y es padre de su primer hijo- y a las tibias críticas que recibió su cuarto álbum, Witness.
Katy Perry no había crecido entre algodones. En su familia hubo momentos de dificultades económicas y la estricta religión que practicaban sus padres limitaba, por ejemplo, el tipo de música que ella podía escuchar. Música religiosa sí, música profana no. Aquellos tiempos y también las sombras de la depresión han quedado atrás y Perry confiesa ahora sentirse en un momento feliz, mientras la llegada de su primer hijo, una niña, es inminente y un nuevo álbum lanzado en plena pandemia le han devuelto la ilusión. El título del nuevo disco, Smile (Sonríe), resulta descriptivo del estado en el que se encuentra la cantante, quien en una entrevista publicada el pasado fin de semana en Sunday Times afirma: “El amor incondicional me salvó”.

Cuando Witness no tuvo el tirón esperado, reconoce que miraba a los que se desgañitaban cantando sus canciones y no paraba de pensar que ya no les gustaba, que ella no era tan buena como le habían hecho creer sus años ininterrumpidos de éxitos. “Me deprimí clínicamente”, afirma. Nunca ha ocultado que recibe terapia desde los 25 años, pero en esa ocasión era diferente. “Siempre he podido evitar el problema, pero esa vez me golpeó duro. Era como si se me torciera el cerebro y necesitara muletas”, recuerda. Hasta entonces, las canciones habían bastado como bálsamo, pero en ese momento tuvo que recurrir a la medicación. Una etapa superada de la que ahora solo conserva la terapia y la meditación, de la que es una gran defensora.
Fue en mitad de ese año caótico cuando ella y Bloom se separaron. “No tuve más remedio que emprender un viaje emocional, espiritual y psicológico, o tenía probabilidades de no ver 2018”, explica al medio británico. Ahora la pareja espera su primera hija en común y Katy Perry se muestra pletórica, incluso con el voluminoso físico de su último tramo de embarazo: “Amo mi cuerpo y estoy orgullosa de ello”, dice rotunda. Un embarazo deseado que formaba parte de sus planes de remontada para 2020, cuando comunicó a los responsables de su discográfica: “Voy a quedarme embarazada y quiero sacar este disco”.
Katy vuelve a sentirse fuerte, una fuerza que comparte con su pareja, Orlando Bloom, quien tiene otro hijo, Flynn, de su primer matrimonio con la supermodelo Miranda Kerr. De Orlando Bloom afirma que es “muy sensible y evolucionado emocionalmente” y que esa es precisamente una de las cosas que más les une: “Amamos el misticismo, las conspiraciones, los extraterrestres..., la aventura de la mente”, dice.
La Maternidad en la Era Digital: Honestidad Postparto
Después de ser chica pin-up, bomba sexual, objeto de polémica en las redes sociales, activista política y sentir que tocaba fondo, Katy Perry ahora está preparada para tomarse un largo descanso cuando nazca su hija. No sabe si esto es la felicidad, pero sí está segura de que ya no es “una estrella del pop desesperada que tiene que alcanzar ciertas cifras para sentirse digna”. La pareja, esperando la llegada de su primer hijo, ha vivido el embarazo en mitad de una pandemia mundial, pero los factores externos no pueden determinar cómo nos sentimos ante la vida. Por eso ella ha optado por ser positiva y sonreír, y así nos lo ha mostrado en su último post. En él, por fin, se veía el tamaño de su barriguita en la recta final, e indicaba que nunca se está demasiado embarazada para llevar un crop ni demasiado bien para no llevar mascarilla. Aparece vestida con un crop top que pone 'Smile' a juego con la mascarilla y unos pantalones cortos de rayas, un estilo premamá diferente y fiel a su esencia.

Una nueva ola de apoyo y sororidad inunda las redes sociales: la de hablar y normalizar la realidad posparto. Y es que aunque muchas celebrities quieran hacer ver que ellas no sufren sus contratiempos, también existen las que, como Katy Perry, deciden compartir aquello que les cuesta tras ser madres. La artista ha compartido con todos sus seguidores su embarazo, pero no sólo la parte idílica a la que nos tienen acostumbrados, sino también los contras, la incomodidad o esas "verdades incómodas" que nadie quiere mostrar en el maravilloso (y ficticio) mundo de Instagram.
En marzo, la cantante y Orlando Bloom anunciaban que esperaban su primer hijo, y hace tan sólo unas semanas nacía la pequeña Daisy Dove, que coincidió precisamente con el lanzamiento del nuevo álbum, Smile. Daisy ha sido la primera hija de Perry y, por eso, asegura que el embarazo y la maternidad han sido los mayores retos a los que jamás se ha enfrentado. "Las hormonas son... bastante interesantes. Como madre primeriza, esas primeras seis semanas son como '¿Qué?'. Es el mayor cambio en tu vida", explicó. "Eres responsable del bienestar de alguien que ni siquiera puede sostener la cabeza. Es un verdadero cambio, y te conviertes en el contacto número uno de la hoja de llamadas. Y es lo mejor", dijo Perry, refiriéndose al hecho de convertirse de repente en la persona más importante para alguien.
La intérprete de 'California Gurls' no dudó en mencionar lo romantizada que es en ocasiones la maternidad en las redes sociales. Perry considera que puede ser muy dañina la manera en que la maternidad y la gestación se retratan en internet porque solo muestran la parte dulce del que es para muchas mujeres un enorme reto que, por supuesto, trae consigo muchos momentos duros. "Me gusta vivir más en el mundo real por ahora", dijo, refiriéndose a la importancia de mostrarse de forma natural.
Y aunque Katy imaginaba que ser madre sería un enorme cambio en su vida, no fue hasta que tuvo a su hija en sus brazos cuando supo a lo que se enfrentaba. Daisy, según confiesa la cantante, ha sido quien le ha enseñado lo que es el amor verdadero. "Nunca conocí realmente el amor incondicional. Obviamente, mi madre lo siente hacia mí, pero no lo experimenté realmente en primera persona hasta que tuve a mi hija". Hablando de su madre, Perry quiso compartir detalles sobre cómo es su relación con la pequeña de 13 meses. "Ella ama a Daisy. Es una gran abuela. Y ahora tiene cuatro nietos, tres niñas y un niño. Cada uno de mis hermanos tiene al menos uno", dijo. "Así que le encanta y está muy presente. Es increíble". Y continuó, en tono jocoso: "Los niños son un regalo. Ahora entiendo por qué la gente ha estado haciendo esto durante eones y sigue haciéndolo".

Katy Perry y la Visibilidad de la Lactancia Materna: El Papel de Medela
Si hay algo que ha caracterizado siempre a Katy Perry, esa es la naturalidad con la que muestra su vida diaria a sus seguidores a través de Instagram. Tanto durante su embarazo como después de que en agosto diese a luz a la pequeña Daisy Dove Bloom, la cantante ha mostrado las luces y las sombras de cada momento. Poco después de dar a luz, Perry subía a Instagram una fotografía mostrando la realidad de su cuerpo posparto con mucho humor.
Katy Perry se ha unido a otras celebrities que no dudan en enseñar sin tapujos cada fase de la maternidad, incluida la que menos se difunde: el posparto. Se acabaron los días de lucir cuerpos idílicos posparto como si todo hubiese vuelto de golpe a su sitio. En la noche de los MTV VMAs, mientras sus compañeras en el mundo del pop acudían a la gala, Perry recurrió a un story de Instagram para mostrarnos cómo está de verdad una madre cuatro días después de dar a luz. La cantante se hizo un selfie en el baño -decorado con divertidos stickers, logo de los VMAs incluido- enseñando su barriga posparto y cubierta solo por su ropa interior. Pero no era cualquier conjunto lencero, sino los imprescindibles de cualquier nueva mamá: un sujetador sacaleches color nude de Medela y una braga desechable en color gris de cintura alta de Frida Mom, para ayudar a la recuperación vaginal.

La importancia de que estés acompañada en el postparto
Aunque Perry nunca se ha cortado en compartirlo todo con sus fans, que haya enseñado la parte ‘menos bonita’ de tener un bebé con tanta honestidad y sentido del humor tiene su importancia. Además de visibilizar los cambios físicos reales del periodo posparto, ha contribuido con su gesto a luchar contra viejos tabúes en torno al cuerpo y la maternidad. La lactancia materna sigue siendo un tabú cuando se practica en público. Por ello, desde que nació su primera hija Daisy Dove Bloom, Katy Perry se ha convertido en uno de los personajes públicos que más empeño ponen en visibilizar algo tan natural como es dar el pecho a un bebé.
Su última reivindicación ha sido en un programa estadounidense de máxima audiencia, American Idol, donde optó por un original look de Christian Siriano. El outfit, compuesto por pantalón y top estampado de vaca, escondía un detalle en su parte delantera en la zona del pecho: una tela que se puede abrochar y desabrochar para facilitar la tarea de amamantar a un bebé o extraer leche sin necesidad de desnudarse. Este estilismo, que la artista completó con un sombrero a juego, ya lo había utilizado en alguna ocasión para poner el foco en la conciliación familiar y en cómo, a veces, las mujeres se sienten como ese animal, ya que dejan de lado su vida para dedicarse en exclusiva al cuidado de sus hijos. Desde que dio a luz, la cantante se ha mostrado una férrea defensora de la maternidad real, tal y como ha demostrado en su cuenta de Instagram en más de una ocasión.

La artista también quiso enseñar a sus seguidores una parte más de su maternidad, apareciendo en un vídeo con un sacaleches para animar a los estadounidenses a votar en las próximas elecciones. El vídeo, titulado Exercise that vote, mostraba a varias celebrities haciendo deporte al más puro estilo de los años ochenta. Katy Perry aparece primeramente comiendo una barrita de proteínas frente al espejo, para después salir utilizando un sacaleches y animando a los espectadores a votar mediante un juego de palabras con el verbo “pump” en inglés, que sirve tanto para referirse a animar como para sacar leche. Katy Perry compartió este vídeo en su perfil, además de hablar un poco más sobre la lactancia, increpando en tono divertido que “quién diga que amamantar no es un deporte, me gustaría torcer sus pezones en el sentido de las agujas del reloj durante una semana consecutiva”.
La importancia de que estés acompañada en el postparto
En una entrevista para la revista Variety en su edición Power of Woman, la cantante se sinceró sobre los grandes retos a los que se ha enfrentado durante esta última etapa de su vida, cambios sobre todo relacionados con la maternidad. La cantante de 36 años, que está organizando los últimos preparativos para mudarse a finales de año a una nueva residencia en Las Vegas, ha asegurado que su hija, Daisy Dove, es su prioridad en la toma de cualquier decisión. Perry comparte a su hija, que ahora tiene 13 meses, con el actor Orlando Bloom. "Daisy me ha enseñado lo que es el amor incondicional", dijo la intérprete de 'Roar'. Y continuó: "Sigo pesando 5 kilos más que antes del embarazo, pero no tengo prisa. Ha pasado un año. Estoy más interesada en su felicidad, en mi felicidad y en mi salud mental", explicó.