El deseo de tener hijos es una parte fundamental del proyecto de vida para muchas parejas. Sin embargo, para algunas, este sueño se ve truncado por problemas de fertilidad, una situación que puede desencadenar una profunda crisis en la relación. Conocer la imposibilidad o la dificultad de concebir inicia un punto de inflexión que, de no gestionarse adecuadamente, amenaza con debilitar o incluso romper el vínculo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la infertilidad como una enfermedad, definiéndola como la incapacidad de lograr un embarazo después de un año de relaciones sexuales regulares sin protección, o la dificultad para mantener un embarazo. Un informe de la OMS de abril destaca que una de cada seis personas en el mundo (el 17,5% de los adultos) experimenta esta situación, con tasas similares en todos los países, independientemente de su nivel económico.
La Infertilidad como Crisis Vital
Los problemas de fertilidad representan una "crisis vital" para las personas y parejas afectadas. Esta crisis surge cuando el equilibrio emocional se altera debido a la incapacidad de cumplir con el "esquema vital" interiorizado como normal o posible. Este choque inicial genera una cascada de emociones como desorganización, desesperanza, tristeza, ansiedad y confusión.

Factores Contribuyentes a la Infertilidad
- Edad de la maternidad: En países desarrollados, la edad de la maternidad es cada vez más tardía. En España, desde 2020, la edad de la maternidad supera los 30 años, acercándose a los 33 años en 2021. Juan José Espinós, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), enfatiza que "la edad es el principal problema; a más edad, menos probabilidades de gestación". Los factores que llevan a las mujeres a retrasar la maternidad son principalmente sociales.
- Causas femeninas: Federica Moffa, ginecóloga y directora médica de Fertilab Barcelona, señala que el 30% de los casos de infertilidad se deben a causas femeninas, como baja reserva ovárica o malformaciones uterinas.
- Causas masculinas: Otro 30% se atribuye a características masculinas, como una baja calidad del semen, un problema cada vez más frecuente.
- Causas de ambos: El resto de los casos provienen de causas combinadas.
Investigación y Prevención
La investigación científica es crucial en el campo de la infertilidad, contribuyendo a la mejora de técnicas y diagnósticos genéticos previos. La inteligencia artificial (IA) también está facilitando la identificación del mejor embrión del ciclo mediante información de imágenes y tests moleculares. Estas nuevas técnicas se caracterizan por su baja invasividad y alta capacidad informativa.
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Además de la ciencia, la prevención y la educación son esenciales. La congelación de ovocitos, por ejemplo, es un procedimiento que permite a las mujeres preservar su fertilidad para usar sus óvulos en el futuro. A pesar de la creciente información, "aún no es un hecho consolidado que en las consultas de ginecología se aborde el tema de la fertilidad", y las usuarias muchas veces no tienen conciencia de que la fertilidad está limitada en el tiempo. Los profesionales a menudo se centran en aspectos orgánicos, olvidando la funcionalidad.
Impacto Emocional en la Pareja
Cuando una pareja descubre que no puede tener hijos, la relación se ve confrontada con una gran carga emocional. Si el deseo de tener hijos biológicos es muy fuerte, los problemas de fertilidad pueden generar sensaciones de culpa, impotencia, falta de control, baja autoestima y gran estrés, amenazando la estabilidad de la pareja. Según la Sociedad Española de Fertilidad, los índices de depresión en pacientes con problemas reproductivos son comparables a los de pacientes con cáncer o enfermedades cardiovasculares.
Esta situación produce cambios en la persona, afectando creencias arraigadas, actitudes y expectativas. Los procesos de fertilidad no son solo un recorrido médico, sino experiencias vitales que remueven el cuerpo, la identidad, la autoestima y, sobre todo, la relación de pareja. El deseo, la frustración, la comunicación, la intimidad y la paciencia se ven alterados.
Efectos Psicológicos y Emocionales Comunes
- Negación: Ante la dura noticia, es habitual entrar en negación, dificultando la aceptación de la situación.
- Culpabilidad y culpabilización: Quien tiene problemas de fertilidad puede sentir que priva a su pareja de tener hijos, o el miembro fértil puede culpabilizar al otro. Es crucial evitar señalar culpables, ya que esto empeora la situación y daña la relación. También es importante evitar la autoculpabilización.
- Aislamiento social y personal: Muchas parejas se aíslan de amigos y familiares para protegerse de sentimientos de rabia o envidia, o por la vergüenza y el pudor de abordar un tema tan íntimo. Esto genera rabia e impotencia, especialmente al ver a conocidos esperando un bebé.
- Ansiedad: El planteamiento de tratamientos o procedimientos para tener hijos genera miedo sobre las consecuencias para la salud o sobre la efectividad, desembocando en ansiedad.
- Depresión: La acumulación de estos factores puede llevar a un estado depresivo, que aísla aún más al paciente y dificulta el tratamiento.
- Impacto en la vida sexual: La sexualidad deja de ser un espacio de juego y encuentro para convertirse en una tarea, programada en función del ciclo menstrual o la calidad del semen, lo que provoca desgaste y daña la relación.
- Duelos repetitivos: Cada intento fallido o cada menstruación se vive como una pérdida, generando duelos repetitivos y frustración, que a veces derivan en discusiones, silencios y dudas.

Particularidades de Género en el Afrontamiento
Aunque la infertilidad afecta a ambos miembros, las mujeres suelen soportar una mayor carga emocional y física debido a los posibles tratamientos. Los hombres, en su rol de "sujeto que contiene", a menudo reprimen sus emociones por miedo a generar más carga, lo que puede llevar a una desconexión emocional.
Cada miembro de la pareja puede afrontar la experiencia de manera diferente. Las mujeres suelen usar estrategias como la búsqueda de apoyo social (a menudo en redes sociales), el escape o la evitación de interacciones que recuerdan la infertilidad, la planificación de la solución y la revaloración positiva de la situación.
Estrategias para Superar la Crisis de Pareja por Infertilidad
Existen diversas estrategias para afrontar una crisis de pareja ocasionada por problemas de fertilidad, buscando que la relación no solo sobreviva, sino que se fortalezca. Es fundamental recordar que no hay un responsable directo de la infertilidad, y buscar culpables solo daña la relación.
1. Comunicación Abierta y Sincera
La comunicación es fundamental. Es importante apoyarse mutuamente, siendo sinceros sobre los miedos e inquietudes y evitando crear un clima de tensión. Cuanto más transparente sea la comunicación, más fácil será superar la crisis. La comunicación no se limita a las palabras; los silencios, los abrazos y los gestos de apoyo también son cruciales para conectar.
Ambos miembros deben estar al mismo nivel emocional, permitiéndose sentir todas las emociones sin que uno asuma el rol de "fuerte" y el otro de "débil".
2. Apoyo Mutuo y Cuidado de la Relación
Es vital mimar y acompañar a la otra persona, pensando en cómo se siente y ayudándole a sentirse mejor. Hacer planes juntos, demostrar afecto y cuidar los detalles contribuyen a llevar mejor la situación. La maternidad o paternidad debe ser un proyecto compartido y equilibrado; evitar que se convierta en el centro de todo es crucial para mantener la perspectiva y la vida social.

3. Mantener la Intimidad y la Espontaneidad Sexual
Las relaciones sexuales son uno de los aspectos más afectados. Es fundamental mantener la pasión y la espontaneidad, evitando programar el sexo. El sexo programado genera desgaste y puede dañar la relación si se convierte en una obligación.
4. Búsqueda de Apoyo Profesional
Acudir a un profesional especializado en psicología de la reproducción es fundamental, ya sea individualmente o en pareja. Estos expertos pueden ofrecer herramientas para gestionar las emociones, miedos y ansiedades que surgen. El apoyo terapéutico puede marcar un antes y un después para muchas parejas.
Es importante no dejar pasar el problema ni restarle importancia, ya que el deseo de tener un hijo y no poder es una fuente significativa de estrés y ansiedad que puede derivar en depresión.
5. Mantener Otros Proyectos e Intereses
Es importante no dejar de lado otros proyectos, aficiones e intereses personales. La vida continúa, y mantener una perspectiva amplia ayuda a trabajar las emociones negativas (falta de autoestima, rabia, frustración, tristeza), seguir valorando y disfrutando la relación y mantener la vida social.
Establecer objetivos y proyectos a corto, medio y largo plazo, más allá del embarazo, puede generar nuevas motivaciones y aliviar tensiones. Sebastian Girona, psicólogo especializado en vínculos de pareja, sugiere establecer un plazo de un año para la búsqueda sin obsesionarse con el tiempo, lo que puede ayudar a relajar a la pareja.
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6. Autocuidado Individual
Es fundamental incluir espacios de autocuidado individual: descanso, ejercicio, alimentación, amistades y ocio. Cuidarse física y mentalmente, así como realizar cambios de rutinas de forma conjunta (alimentación, deporte, evitar tabaco y alcohol), es beneficioso para ambos, incluso si solo uno está en tratamiento.
Aunque el camino de la fertilidad esté lleno de retos, también puede ser una oportunidad de crecimiento personal y relacional, o de redefinir el vínculo y aceptar caminos distintos.