La infertilidad es una condición médica definida como la incapacidad de lograr un embarazo y/o la necesidad de intervención médica para conseguir un embarazo exitoso. Afecta al aparato reproductor tanto masculino como femenino, y se diagnostica generalmente después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares y sin protección. Para mujeres de 35 años o más, este período se reduce a 6 meses. La infertilidad también abarca la incapacidad de llevar un embarazo a término y tener un recién nacido vivo.
En el año 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció oficialmente a la esterilidad como una enfermedad del sistema reproductivo. Junto con la American Society for Reproductive Medicine (ASRM), la OMS considera la infertilidad como una enfermedad que impacta significativamente la vida de las parejas.

Diferencia entre Esterilidad e Infertilidad
Aunque los conceptos de esterilidad e infertilidad son a menudo usados como sinónimos, incluso por muchos profesionales, no son exactamente lo mismo. La diferencia principal radica en el momento en que se produce el problema que impide que el embarazo llegue a término.
- La esterilidad se define como la incapacidad de conseguir un embarazo debido a que no se produce la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. Es decir, la concepción no tiene lugar.
- Por su parte, la infertilidad se refiere a la incapacidad de tener un recién nacido porque existe algún problema durante la gestación que impide que el embarazo llegue a término. En este caso, la fecundación sí tiene lugar, pero el embrión creado no es capaz de implantar o no es capaz de desarrollarse hasta el final, lo que puede resultar en un aborto espontáneo o una pérdida gestacional.
Ambos términos pueden ser clasificados como primarios o secundarios:
- La infertilidad o esterilidad primaria se refiere a las parejas que nunca han podido lograr un embarazo o tener un recién nacido.
- La infertilidad o esterilidad secundaria se refiere a las parejas que han logrado un embarazo o tenido hijos previamente, pero que ahora no pueden concebir o llevar un embarazo a término.
El objetivo de tener un hijo no puede cumplirse en ninguno de los dos casos, pero la infertilidad permite que la pareja se acerque un paso más a su deseo al lograr la concepción inicial.
Epidemiología y Factores de Riesgo
Millones de personas en todo el mundo sufren de infertilidad, repercutiendo en sus familias y su entorno. Se estima que cerca de una de cada seis personas en edad de procrear presenta problemas de infertilidad en algún momento de su vida.
Factores de Riesgo Comunes para la Infertilidad
Muchos de los factores de riesgo son similares para la infertilidad masculina y femenina:
- Edad: La fertilidad de la mujer disminuye lentamente con la edad, especialmente después de los 30 años, y de forma más pronunciada a partir de los 35 y 37 años. Esta disminución se debe a una menor cantidad y calidad de los óvulos. En hombres, los mayores de 40-45 años también pueden ser menos fértiles, y aumenta el riesgo de defectos congénitos en sus hijos.
- Consumo de tabaco: Fumar reduce la probabilidad de embarazo en ambos sexos y disminuye la eficacia de los tratamientos de fertilidad. En mujeres, aumenta el riesgo de abortos espontáneos.
- Consumo de alcohol y marihuana: Ambas sustancias pueden afectar la fertilidad. Para las mujeres, no existe un nivel seguro de consumo de alcohol al intentar quedar embarazadas o durante el embarazo.
- Peso corporal: Un índice de masa corporal (IMC) fuera del rango saludable (sobrepeso, obesidad o peso insuficiente) puede aumentar el riesgo de infertilidad. Esto incluye trastornos alimentarios como la anorexia o bulimia.
- Ejercicio físico: La falta de ejercicio contribuye a la obesidad, mientras que el ejercicio excesivo también puede afectar la ovulación.
- Exposición a toxinas ambientales: La exposición a pesticidas, otras sustancias químicas (como plomo, cadmio o mercurio) o radiación puede afectar la fertilidad.
- Medicamentos: Algunos medicamentos para tratar infecciones bacterianas, la presión arterial alta o la depresión pueden tener un impacto negativo en la fertilidad.
- Cáncer y su tratamiento: Ciertos tipos de cáncer, especialmente los que afectan a los órganos reproductores, y sus tratamientos (quimioterapia, radioterapia) pueden reducir significativamente la fertilidad femenina y masculina al dañar las células germinales.
Causas de la Infertilidad
La infertilidad es una condición de pareja, pero la causa del problema puede originarse en la mujer, en el hombre o en una combinación de factores de ambos. Aproximadamente un tercio de los casos de infertilidad son atribuibles a problemas femeninos, otro tercio a problemas masculinos, y el resto a factores combinados o de origen desconocido.
Causas de Infertilidad Femenina
Las causas más frecuentes de infertilidad en la mujer incluyen trastornos de la ovulación, problemas en las trompas de Falopio, anomalías uterinas o cervicales, y condiciones como la endometriosis:
- Trastornos de la ovulación: Representan un 20 a 25% de las causas de infertilidad. Hacen referencia a problemas relacionados con el control hormonal del ciclo menstrual y la liberación de óvulos. Esto puede manifestarse como mala calidad ovocitaria, anovulación (ausencia de ovulación), amenorrea (ausencia de menstruación) o insuficiencia ovárica primaria (IOP), donde los ovarios dejan de funcionar normalmente antes de los 40 años. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es la causa más común de problemas de ovulación. Los niveles elevados de prolactina o trastornos tiroideos (hiper- o hipotiroidismo) también pueden alterar el ciclo menstrual y causar infertilidad.
- Trastornos de las trompas uterinas: Se observan en aproximadamente el 30% de las parejas infértiles. Incluyen alteraciones en las trompas de Falopio, donde óvulo y espermatozoide se unen. La obstrucción de las trompas, a menudo causada por infecciones de transmisión sexual no tratadas, complicaciones de abortos peligrosos, septicemia puerperal o cirugías abdominales/pélvicas, la endometriosis o la salpingitis (inflamación de las trompas), son factores comunes que impiden la fecundación o el transporte del embrión.
- Trastornos uterinos: Pueden afectar hasta el 65% de las parejas. Malformaciones congénitas (como un útero tabicado), miomas uterinos (tumores benignos que pueden obstruir las trompas o interferir con la implantación), sinequias, endometritis (inflamación del endometrio) o pólipos pueden impedir que el espermatozoide alcance el óvulo o que el embrión implante y se desarrolle correctamente.
- Factor cervical: Alteraciones funcionales o anatómicas del cuello del útero que pueden dificultar el ascenso de los espermatozoides e impedir la fecundación.
- Endometriosis: Afección en la que un tejido similar al revestimiento interno del útero crece fuera de este, lo que puede causar inflamación, adherencias y daños en los órganos reproductores.
- Adherencias pélvicas: Bandas de tejido cicatricial que unen órganos, resultado de infecciones, cirugías o endometriosis, que pueden interferir con la función normal de los órganos reproductores.

Causas de Infertilidad Masculina
Las causas que generan la esterilidad o infertilidad en los hombres pueden hablar de los siguientes factores:
- Factor pretesticular o endocrino: Similar al caso femenino, las alteraciones en las hormonas que regulan la espermatogénesis (producción de espermatozoides) pueden influir negativamente en la formación de los espermatozoides y, por ende, afectar su capacidad de fecundar. Esto incluye hipogonadismo o tumores hipofisarios.
- Factor testicular: Patologías como la orquitis, el hidrocele, la criptorquidia (testículos no descendidos), traumatismos o el varicocele (dilatación de las venas de los testículos, que eleva la temperatura testicular y afecta la calidad del esperma) son algunas de las más comunes. Los defectos congénitos o un historial de infección testicular por paperas también pueden ser factores.
- Factor postesticular: Aunque la producción de espermatozoides sea normal, puede haber dificultades para que estos salgan al exterior durante la eyaculación. Algunos ejemplos son la obstrucción de los conductos deferentes, infecciones seminales, impotencia sexual, o eyaculación retrógrada. La cicatrización por infecciones de transmisión sexual (ITS), lesiones o cirugías también puede bloquear el transporte de espermatozoides.
- Factor espermático: La calidad de los espermatozoides puede no ser suficiente para lograr un embarazo natural. Problemas relacionados con la movilidad (astenozoospermia), la morfología (teratozoospermia) o la concentración (oligozoospermia) de espermatozoides en el eyaculado pueden impedir la gestación espontánea.
Causas Mixtas o de Origen Desconocido (EOD)
La causa de la infertilidad puede deberse a problemas en el miembro masculino, en el femenino o en ambos. Además, hay un porcentaje de casos (entre 15% y 25%) en los que la causa de la infertilidad es de origen desconocido (EOD), incluso después de una evaluación exhaustiva.
Diagnóstico de la Infertilidad
El diagnóstico de los problemas de infertilidad requiere una evaluación minuciosa de ambos miembros de la pareja. Se aconseja acudir a un especialista en fertilidad si no se ha logrado un embarazo después de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin protección; este plazo se reduce a 6 meses si la mujer tiene más de 35 años o si existen factores de riesgo conocidos.
La evaluación suele comenzar con una historia clínica completa y un examen físico de ambos compañeros, seguido de pruebas específicas.
Pruebas Diagnósticas en Mujeres
Para determinar la causa de la infertilidad femenina, se pueden realizar las siguientes pruebas:
- Análisis de sangre: Para verificar los niveles hormonales (progesterona, hormona foliculoestimulante - FSH, hormona antimülleriana - HAM, hormona luteinizante - LH, prolactina, hormonas tiroideas) y detectar infecciones pasadas (como clamidia).
- Seguimiento de la ovulación: Se puede realizar en casa (kits de predicción de ovulación en orina que detectan el pico de LH, o medición de la temperatura corporal basal) o mediante análisis de sangre y ultrasonidos de los ovarios.
- Ecografía pélvica: Para evaluar la calidad ovárica, detectar quistes, miomas, pólipos y anomalías uterinas.
- Histerosalpingografía (HSG): Una radiografía con contraste del útero y las trompas de Falopio para detectar obstrucciones o malformaciones.
- Laparoscopia: Una cirugía menor que permite al médico observar directamente los órganos reproductores internos (ovarios, trompas, útero) y detectar endometriosis, adherencias u otras patologías.
Pruebas Diagnósticas en Hombres
Para evaluar la infertilidad masculina, se pueden realizar las siguientes pruebas:
- Análisis de semen (espermiograma): Evalúa el volumen del eyaculado, la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides. Este es el primer paso y el más importante.
- Examen físico: Inspección de los testículos y el pene.
- Análisis de sangre: Para verificar los niveles hormonales, incluyendo testosterona.
- Ecografía de los genitales masculinos: Para detectar varicocele u otras anomalías estructurales.
- Biopsia testicular: Se realiza en casos específicos de azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado) para determinar si hay producción de esperma en los testículos.
Tratamientos para la Infertilidad
El tratamiento de la infertilidad es individualizado y depende de la causa, la edad de la pareja, el tiempo de búsqueda del embarazo y las preferencias personales. A menudo, se combinan diferentes estrategias. Incluso cuando no se logra identificar una causa específica, existen opciones para ayudar a las parejas.
Cambios en el Estilo de Vida y Asesoramiento
- Optimización del coito: Mantener relaciones sexuales frecuentes durante el período fértil de la mujer (especialmente los 3-6 días previos a la ovulación) aumenta las probabilidades de embarazo.
- Peso saludable: Alcanzar y mantener un peso adecuado es crucial, ya que el bajo peso o el sobrepeso/obesidad pueden afectar negativamente la fertilidad en ambos sexos.
- Eliminación de sustancias nocivas: Dejar de fumar, moderar o eliminar el consumo de alcohol y evitar las drogas ilícitas mejora significativamente las posibilidades de concepción y un embarazo saludable.
- Control de la cafeína: Algunas mujeres pueden necesitar reducir su consumo de cafeína a no más de 200 mg al día cuando intentan quedar embarazadas.
- Evitar exposición a toxinas y calor: Los hombres deben limitar la exposición a pesticidas, metales pesados y evitar el calor excesivo (como en saunas o jacuzzis prolongados) que puede afectar la calidad del esperma.
- Ejercicio regular: Mantener un estilo de vida activo y equilibrado.
- Apoyo psicológico: El proceso de infertilidad puede ser muy estresante, generando frustración, ansiedad y tensión en la relación. El asesoramiento y la participación en grupos de apoyo son fundamentales para afrontar el impacto emocional.
Medicamentos para la Fertilidad
Estos medicamentos están diseñados principalmente para mujeres con problemas de ovulación, estimulando la maduración y liberación de óvulos:
- Citrato de clomifeno (Clomid): Es un fármaco oral que actúa en la glándula pituitaria para inducir la ovulación, comúnmente usado en mujeres con SOP.
- Gonadotropinas (hMG, FSH): Como Repronex, Pergonal, Gonal-F o Follistim, se administran por inyección para estimular directamente los ovarios y la maduración folicular.
- Análogos de la hormona liberadora de gonadotropinas (Gn-RH): Administrados por inyección o spray nasal, se utilizan para controlar y modular el momento de la ovulación.
- Metformina (Glucophage): Utilizada en mujeres con resistencia a la insulina y/o SOP, ayuda a disminuir los niveles de hormonas masculinas y a regular la ovulación.
- Bromocriptina (Parlodel): Indicada para mujeres con problemas de ovulación causados por niveles elevados de prolactina.
Es importante destacar que estos medicamentos pueden aumentar la probabilidad de gestaciones múltiples, lo que conlleva riesgos adicionales durante el embarazo y el parto.

Técnicas de Reproducción Asistida (TRA)
Las TRA son un conjunto de procedimientos avanzados que ayudan a las parejas infértiles, implicando la manipulación de óvulos, espermatozoides y/o embriones en el laboratorio.
- Inseminación Intrauterina (IIU) o Inseminación Artificial: Se seleccionan los espermatozoides más móviles y se introducen directamente en el útero de la mujer durante la ovulación. Su coste en España oscila entre 700 y 1.100€.
- Fecundación In Vitro (FIV): Es la TRA más efectiva. Se estimulan los ovarios para producir múltiples óvulos, que son extraídos y fertilizados con espermatozoides en el laboratorio. Después de 3 a 5 días, los embriones sanos se implantan en el útero de la mujer. Se utiliza en casos de trompas de Falopio bloqueadas, baja cantidad de espermatozoides o infertilidad inexplicada. El coste de una FIV se sitúa entre 3.500 y 5.500€.
- Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI): Una variación de la FIV en la que se inyecta un único espermatozoide directamente en un óvulo maduro. Es muy útil en casos de infertilidad masculina severa, fallos previos de FIV o en parejas de mayor edad.
- Transferencia Intrafalopiana de Cigotos (ZIFT): Similar a la FIV, pero los embriones recién fertilizados se transfieren a la trompa de Falopio en lugar del útero.
- Transferencia Intrafalopiana de Gametos (GIFT): Se transfieren óvulos y espermatozoides a la trompa de Falopio de la mujer, donde se espera que ocurra la fertilización natural. Es una opción menos común en la actualidad.
La tasa de éxito de la TRA varía considerablemente según la edad de la pareja, la causa de la infertilidad, la clínica y el tipo de técnica utilizada. La complicación más común de la TRA es la gestación múltiple.
Opciones con Donación de Gametos o Subrogación
En casos de infertilidad grave, riesgo de transmisión de enfermedades genéticas o ausencia de gametos propios, existen otras alternativas:
- Donación de óvulos (Ovodonación): Se utilizan óvulos de una donante anónima. El precio en España puede variar entre 4.500 y 9.000€.
- Donación de semen: Se utiliza semen de un donante anónimo. La inseminación artificial con semen de donante (IAD) es una técnica más sencilla y económica, con un coste de 1.100 a 1.700€.
- Donación de embriones: Se transfieren embriones donados por otras parejas o creados con óvulos y esperma de donantes. El bebé no tendrá relación genética con los padres receptores.
- Maternidad por alquiler (subrogación tradicional): Una mujer (madre de alquiler) se queda embarazada utilizando el esperma del hombre y sus propios óvulos, para luego entregar al bebé a la pareja. El bebé estará genéticamente relacionado con la madre de alquiler y el padre genético.
- Sustituta gestacional: Una mujer (sustituta gestacional) lleva un embarazo utilizando el embrión de la pareja (creado con sus propios óvulos y esperma, o gametos donados) y no tiene relación genética con el bebé. Esta opción es para mujeres con ovarios pero sin útero, o con problemas de salud graves que impiden el embarazo.
Impacto Emocional y Apoyo
El proceso de diagnóstico y tratamiento de la infertilidad es inherentemente estresante para la mayoría de las parejas. Las emociones pueden fluctuar entre la esperanza y la desesperación, pudiendo inducir depresión, enojo, ansiedad y discordia marital. Es común que las parejas se sientan aisladas, con dificultades para comunicarse, lo que puede generar resentimiento entre ellos, con familiares, amigos o incluso con el equipo médico.
Además, la carga económica y la inversión de tiempo que supone el tratamiento pueden acentuar las dificultades en la relación. Para gestionar el estrés, es crucial que ambos miembros de la pareja participen activamente en el proceso y se mantengan informados sobre cada etapa, incluyendo los plazos y las posibilidades de éxito. El asesoramiento psicológico y el apoyo de grupos especializados, como RESOLVE o Family Equality en Estados Unidos, pueden ser de gran ayuda para las personas con infertilidad y sus familias, brindando un espacio para compartir experiencias y recibir orientación. Es importante discutir con los profesionales cuándo considerar finalizar un tratamiento, buscar una segunda opinión, o explorar otras opciones como la adopción, especialmente si no se logra un embarazo después de 2 a 3 años de intentos o de tratamiento.
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