El comienzo del curso escolar puede ser un momento lleno de emociones y expectativas tanto para los niños como para los padres. Este periodo marca el inicio de nuevas aventuras académicas, la oportunidad de hacer nuevos amigos y el reto de enfrentar nuevas materias y profesores. Sin embargo, también puede ser una fuente de estrés y ansiedad si no se maneja adecuadamente.
Con el final del verano, miles de familias se preparan para uno de los momentos más esperados -y a la vez más tensos- del calendario escolar: la vuelta al cole. Aunque para muchos niños y niñas supone reencontrarse con sus amistades, recuperar rutinas conocidas y descubrir nuevos aprendizajes, para otros es un periodo marcado por la ansiedad, el nerviosismo y el miedo a lo desconocido. Los expertos en salud mental infantil coinciden en que estas reacciones son normales, pero si no se abordan adecuadamente pueden interferir en el bienestar psicológico, el desarrollo emocional y el rendimiento académico.
El primer día de colegio es uno de los momentos más emocionantes del año para nuestros hijos. Aunque los nervios del primer día son inevitables, hay algunos consejos que pueden ayudarte a que todo vaya bien y que el inicio del curso sea lo más fluido y exitoso posible. La clave para ello es una buena preparación.

Establecimiento de Rutinas y Hábitos Saludables
Recuperación Progresiva de Horarios
Durante el verano, los horarios de nuestros hijos suelen descontrolarse un poco: van a dormir más tarde y, por ende, se despiertan más tarde. Para que la vuelta a la normalidad no les coja desentrenados, es recomendable empezar a recuperar las rutinas escolares entre una y dos semanas antes del primer día de escuela. Reinstaurar progresivamente hábitos como las horas de sueño, las comidas y los tiempos de estudio, reduce el «shock» que produce madrugar de nuevo y favorece la adaptación del ritmo circadiano.
Volver a acostarse y levantarse temprano después de un verano con horarios más flexibles puede parecer misión imposible. Los niños necesitan tiempo para adaptarse a la rutina escolar, así que es fundamental ir ajustando el horario de sueño unos días antes del inicio de clases. Ajusta los horarios de sueño y comida para que se acerquen a los horarios escolares. Esto ayudará a que los niños se acostumbren a los nuevos horarios y eviten la dificultad de despertarse temprano el primer día. Recuérdales sus tareas diarias y empieza esta rutina unos días antes para que los niños se hagan a la idea.
Creación de Guías y Planificación Diaria
Resulta útil crear una guía de todo lo que nuestros hijos deben hacer para prepararse para un día de colegio. Plantéate: ¿qué pasos tienen que dar cada día antes de ir a clase? ¿Qué cosas pueden hacer ellos solos y en qué otras necesitan nuestra ayuda? Existen un gran número de apps muy útiles que nuestros hijos pueden usar para planificarse y organizar sus tareas en la vuelta al cole, como Wunderlist, Normas Para Niños o ExamCountDown.
Organizar las comidas, planificar las tardes y preparar las actividades extraescolares es fundamental. Una buena idea es hacer una «simulación» de un día típico antes de que empiecen las clases. ¡Podéis tomarlo como un juego! Durante el curso puede serte de utilidad una tabla de recompensa donde puedes escribir el nombre de los niños, los días de la semana y asignarles tareas.
Fomento de Hábitos de Estudio y Bienestar
Establecer buenos hábitos de estudio desde el principio es vital para el éxito académico. Crea un espacio de estudio adecuado en casa, libre de distracciones, y establece un horario regular para hacer las tareas. Se recomienda habilitar en casa un rincón de estudio bien iluminado, con los dispositivos necesarios y libre de distracciones. Anima a tus hijos a ser organizados y a planificar sus actividades escolares, y ayúdales a establecer metas alcanzables y realistas, tanto académicas como personales.
Crea un plan de estudio teniendo en cuenta las actividades extraescolares que realizan y el tiempo que necesitan dedicar a las diferentes asignaturas. Intenta ajustarte a la planificación. Conviene que elijas algún recurso que te permita verificar que cumples tu plan de estudios. Actualmente existen aplicaciones gratuitas como Google Calendar o Agenda Escolar con las que puedes realizar el seguimiento de la programación desde tu smartphone.
El acompañamiento en los deberes, supervisando sin hacer las tareas por ellos, fomenta la autoconfianza. Prioriza las actividades: es posible que necesiten compaginar sus estudios con otras actividades, como música, danza, la práctica deportiva o un empleo.
La evidencia muestra que la alimentación equilibrada, la actividad física regular y las pausas de descanso son factores protectores frente a la fatiga académica y la irritabilidad. Las rutinas saludables son esenciales para el bienestar general de los niños. Asegúrate de que tus hijos duerman lo suficiente, coman de manera equilibrada y hagan ejercicio regularmente. Un buen descanso y una alimentación adecuada son fundamentales para que puedan rendir al máximo en el colegio. Alimenta su cerebro, pues tres meses de vacaciones es mucho tiempo de inactividad para un pequeño y algunos de los conocimientos adquiridos pueden haberse "borrado" si no se ha trabajado nada durante este período.
Preparación del Material Escolar
Es fundamental que nuestros hijos tengan todo el material que necesitan desde el primer día de escuela. Hay estudios que dicen que, en España, la vuelta al cole cuesta cerca de 2.000 euros por niño. Por eso, preparar con antelación todas estas compras no sólo evitará problemas, sino que también te ahorrará dinero. Además, es recomendable que hagas que tus hijos participen de este proceso, ya que así empezarán a tomar conciencia del valor del dinero y de la importancia del ahorro.
Asegúrate de tener todos los materiales escolares necesarios con antelación. Esto incluye libros, cuadernos, uniformes y cualquier otro recurso que tu hijo pueda necesitar. Prepara con los hijos e hijas la lista de materiales, etiqueta cuadernos y ordena la mochila, lo que genera una sensación de control. Dedica un rato a preparar los materiales escolares con antelación; hacer una lista de materiales y organizar todo con tus hijos no solo ayuda a estar preparados, sino que también les da un empujoncito de motivación para empezar el curso con toda la energía. Involucrar a los peques en la compra de útiles escolares puede ser toda una aventura.
Revisa la lista de productos escolares proporcionada por la escuela y asegúrate de tener todo lo necesario: libros de texto, cuadernos, lápices y todo el material que se requiere. Si lo necesitas, puedes contar con apoyo financiero para hacer frente a los gastos de la vuelta al cole con total tranquilidad.

Apoyo Emocional y Comunicación
Comunicación Abierta y Validación de Emociones
Mantener una comunicación abierta con tus hijos es fundamental. Pregúntales cómo se sienten respecto al comienzo del curso escolar y escucha sus preocupaciones. Esto les ayudará a sentirse apoyados y comprendidos. Es normal que, ante el inicio del curso, los niños y niñas experimenten nervios, inquietud o incluso cambios de humor. Estos sentimientos forman parte del proceso de adaptación a una nueva etapa y, en la mayoría de los casos, desaparecen a medida que se retoman las rutinas. Sin embargo, como madres y padres, podemos acompañarlos de forma activa para que vivan esta transición con mayor seguridad y confianza.
Cuando los hijos e hijas expresan temor al cambio de profesor, a la exigencia académica o a posibles conflictos sociales, resulta fundamental escuchar sin minimizar sus emociones. Validar sus sentimientos, por ejemplo, diciendo «Entiendo que te preocupe…», y mostrar confianza en su capacidad de superación fortalece su autoeficacia. Si surgen nervios o inseguridades, validarlos y mostrar apoyo es clave. Pese a eso, hay que estar atentos para prevenir que el estrés y la ansiedad vayan a más.
Fomento de una Actitud Positiva
Ayuda a tus hijos a emocionarse por el regreso a la escuela. Habla sobre las nuevas amistades que harán, los proyectos interesantes que llevarán a cabo y las oportunidades de aprendizaje que les esperan. Explícales los beneficios de la educación y cómo les ayudará a crecer y desarrollarse. Habla a tus hijos sobre las metas y expectativas que tienen para el nuevo año escolar.
Los niños son como pequeños radares emocionales: detectan todo. Así que si tú estás emocionado por el regreso a clases, ellos también lo estarán. Habla con entusiasmo sobre las actividades, los nuevos amigos y todo lo que van a aprender. Transmitir calma y serenidad es vital para emprender este nuevo período. Las primeras semanas son las más complicadas, pero al final todo pasa. Comparte con tu hijo este momento tan especial, exprésale las ganas y la ilusión que tienes de que comience este nuevo período, y recuérdale que confías en que todo le irá bien. Fomentar la motivación es clave.
Paciencia y Flexibilidad
¡Paciencia! Nuestros hijos no son perfectos, y nosotros, menos. Claro que nos gusta que las cosas salgan tal como las habíamos planeado. Por suerte, existe una receta mágica que puede solucionar la mayoría de los problemas que surjan en la vuelta al cole: Paciencia. Si algo no sale como estaba previsto, no pasa nada, ya lo corregiremos para la próxima vez. Y si vemos que los primeros días les cuestan un poco más, mantengamos la calma. Los primeros días son muy importantes para ver que todo funciona correctamente.
Involucramiento Parental y Escolar
Participar activamente en la vida escolar de tus hijos puede marcar una gran diferencia. Asiste a las reuniones de padres, participa en las actividades escolares y mantente informado sobre el progreso académico de tus hijos. También es importante mantener una buena relación con los profesores y el personal escolar para estar al tanto de cualquier situación que pueda surgir durante el comienzo de las clases. Si es posible, también podemos ir introduciendo a sus profesores y compañeros.
Fomentar la autonomía de sus hijos desde el primer día de clases es recomendable. Esto incluye permitirles organizar su mochila, planificar su horario de estudio y resolver pequeños problemas por sí mismos. Además, es fundamental que los padres mantengan una actitud positiva y motivadora, celebrando los logros y apoyando en los desafíos.
Muchos centros educativos ofrecen recursos como guías informativas, calendarios de eventos y canales de comunicación directa para cualquier duda, especialmente para las familias nuevas que se incorporan a la comunidad escolar. No solo son importantes los alumnos nuevos y su integración, sino también los que cambian de etapa, a los que se les informa de nuevos horarios, evaluaciones y espacios para facilitar su adaptación.
Algunos padres prefieren despertarse antes que sus hijos y así poder prepararlo todo “sin molestias”, y no es hasta el último momento que les despiertan para que se pongan en marcha. Aunque no siempre es posible, si tus horarios te lo permiten, es muy útil comenzar el día juntos y sin prisas.

Gestión de la Ansiedad y Desafíos Específicos
Reconocimiento y Apoyo ante el Estrés Escolar
Muchos niños sufren un cierto nivel de estrés y de ansiedad al empezar el colegio. Hay que estar atentos para prevenir que el estrés y la ansiedad vayan a más. Dolores de estómago recurrentes, llanto persistente o rechazo extremo a ir al colegio pueden indicar un problema de ansiedad significativo. Los psicólogos/as educativos son profesionales que cuentan con la formación para detectar problemas de ansiedad en niños/as y adolescentes -desde el miedo a la separación hasta la ansiedad social o el temor al rendimiento académico, entre otros-, y aplicar estrategias basadas en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual, la desensibilización gradual o el entrenamiento en regulación emocional.
Además de intervenir directamente con los/as menores, el psicólogo ofrece orientación a padres y docentes, promoviendo respuestas empáticas y eficaces que favorecen un entorno seguro y previsible. Esta intervención temprana y adaptada a cada caso no solo alivia el malestar presente, sino que previene la cronificación de los síntomas, el rechazo escolar y el posible desarrollo de otros problemas de salud mental a largo plazo. Presta atención a posibles cambios conductuales: irritabilidad, somatizaciones o retraimiento pueden indicar dificultades emocionales. Si detectas que alguna asignatura se te resiste o que no estás alcanzando los objetivos que te habías fijado, no dudes en solicitar apoyo; puedes pedir ayuda a tus compañeros y compañeras, al profesorado o a tu familia.
Estrategias para Reducir la Incertidumbre
Visitar el centro antes del inicio de curso, recorrer pasillos, ubicar el baño y el comedor o, si es viable, conocer el aula y al tutor, son formas de «ensayar» la nueva experiencia. La repetición y el sentido de control han demostrado que reducen los niveles de ansiedad. Incorporar actividades placenteras -lectura, música, paseos o yoga- y ejercicios de relajación breve antes de acostarse ayuda a regular el sistema nervioso. Diseñar con ellos un «kit de calma» (tarjetas con respiraciones guiadas, dibujos que evoquen seguridad o frases de autoánimo) puede ayudarles a recurrir más fácilmente a recursos internos cuando sientan tensión. Animar a niños/as y adolescentes a marcar en un calendario los eventos clave (reunión con el tutor, inicio de actividades extraescolares…) promueve la autonomía y reduce la incertidumbre.
Transiciones y Nuevos Retos
Comenzar un nuevo curso, el paso de infantil a primaria, de primaria a secundaria o el cambio a un nuevo centro educativo, suponen retos adicionales: otro edificio distinto, normas diferentes o pérdida transitoria de la red social, entre otros. Diversos estudios sobre resiliencia señalan que el sentido de pertenencia, las relaciones sociales sólidas y la participación activa son factores protectores decisivos. Cada etapa educativa conlleva retos únicos que requieren un acompañamiento adaptado a la edad y grado de madurez del menor.
Durante la etapa infantil, la separación del hogar y la adquisición de autonomía básica son los ejes principales de la adaptación escolar. En los años posteriores, el foco se traslada al desarrollo de rutinas escolares, la organización de tareas y la consolidación de vínculos con los iguales.
Empezar un nuevo curso puede crear inquietud, sobre todo si se ha cambiado de centro o se inicia una nueva etapa educativa. Ahora bien, cambiar de centro, profesorado, compañeros/as, línea pedagógica o complejidad de los contenidos permitirá ejercitar la capacidad de adaptación y apertura hacia lo nuevo. Si este curso se empieza una nueva etapa educativa, es probable que se noten cambios en las metodologías, el tipo de contenidos o el nivel de exigencia.
Fíjate unos objetivos para el nuevo curso. Organízate, ya que cada curso escolar requiere una organización inicial. Aprovecha las oportunidades de aprendizaje: con frecuencia se presentan, dentro y fuera del centro docente, ocasiones y contextos de aprendizaje diversos e inesperados. Si tienes la oportunidad de realizar unas prácticas, ir a una exposición o, simplemente, ayudar a tu familia en algunas tareas del negocio familiar, interprétalo como una oportunidad de aprender más allá del currículum oficial.
Recuerda la importancia de la nota media para el acceso a los estudios postobligatorios, en los casos en los que hay más demanda que oferta, uno de los criterios de acceso es la nota de los estudios de origen. Esta nota se obtiene de la media de la ESO o el Bachillerato, dependiendo del nivel de estudios al que quieras acceder. Podemos considerar 4º de la ESO y 2º de Bachillerato como cursos clave, puesto que la oferta de estudios que se imparten a continuación es muy amplia. Decidir tu itinerario académico requiere tiempo, ya que has de conocer muy bien tus intereses y capacidades, e informarte en detalle de todas las opciones disponibles a tu alcance. Probablemente en tu centro formativo podrán ofrecerte orientación para elegir los estudios que respondan a tus intereses y te permitan desarrollar tu potencial.
Ataque de ansiedad: Consejos sobre cómo combatir la ansiedad
La preparación de la vuelta al cole va más allá de comprar cuadernos o ajustar el despertador; implica atender necesidades emocionales, reforzar hábitos saludables y tejer redes de apoyo que faciliten la resiliencia. Al combinar rutinas claras, escucha empática, práctica de habilidades de afrontamiento y un acompañamiento gradual en las transiciones, madres y padres ofrecen a sus hijos e hijas un paraguas de seguridad que les permite desplegar todo su potencial académico y socio-emocional.
Con estos consejos para un regreso a clases exitoso, estarás más que preparado para enfrentar el regreso a clases con una sonrisa. Ajusta horarios, organiza materiales, mantén una actitud positiva y, sobre todo, ¡disfruta del viaje! Que este nuevo curso sea el mejor hasta ahora.