El desarrollo de úteros artificiales para bebés extremadamente prematuros

En abril de 2017, un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia (CHOP) copó los titulares de la prensa internacional tras presentar un útero artificial en el que habían hecho crecer hasta ocho corderos durante varias semanas. Este avance marcó un hito en la medicina neonatal, ofreciendo una esperanza sin precedentes para la supervivencia de los bebés que nacen en el límite de la viabilidad.

Esquema conceptual de un útero artificial: una bolsa sellada con líquido amniótico y conectada a un oxigenador externo que simula la función placentaria.

El proyecto EXTEND: tecnología para el desarrollo extrauterino

El grupo de investigadores de Filadelfia, ahora asociado a la startup Vitara Biomedical, ha desarrollado un dispositivo denominado Entorno Extrauterino para el Desarrollo del Recién Nacido (EXTEND, por sus siglas en inglés). Este sistema no pretende desarrollar bebés durante toda la gestación, sino ofrecer una simulación de un útero natural que permita la supervivencia y el crecimiento sano de los bebés extremadamente prematuros, aquellos que han alcanzado menos del 70% de su desarrollo y no llegan a las 28 semanas de gestación.

La eficacia de la tecnología quedó demostrada en 2017 con corderos, a los cuales mantuvieron en el sistema durante cuatro semanas. En ese tiempo, los animales tuvieron una gestación normal: les brotó lana y sus pulmones y cerebros crecieron hasta alcanzar la madurez. Actualmente, el equipo ha solicitado a la agencia reguladora estadounidense (FDA) la aprobación para iniciar los primeros ensayos clínicos en humanos.

¿Cómo funciona este sistema artificial?

El mayor problema de los bebés prematuros radica en la inmadurez de sus pulmones y su cerebro. En un útero natural, la placenta proporciona oxígeno, nutrientes, anticuerpos y señales hormonales, además de eliminar los desechos. El dispositivo EXTEND intenta replicar este entorno:

  • Ambiente protegido: Los bebés se colocan en una bolsa llena de un líquido cargado de electrolitos que simula el líquido amniótico, aislándolos de variaciones de temperatura, presión y luz.
  • Circulación extracorpórea: Los cirujanos conectan los vasos sanguíneos del cordón umbilical del feto a un sistema de intercambio gaseoso que oxigena la sangre fuera del cuerpo.
  • Funcionamiento natural: A diferencia de la técnica ECMO convencional, el corazón del feto sigue bombeando sangre de manera natural a través del cordón umbilical, evitando que la presión externa dañe los órganos en desarrollo.

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Competencia global y alternativas

Aunque el CHOP lidera el proceso, no es el único grupo trabajando en esta tecnología. Existen investigaciones similares en España, Japón, Australia, Singapur y los Países Bajos. Se destacan dos enfoques adicionales:

Proyecto Enfoque principal
Placenta artificial (Univ. de Michigan) Drenaje desde la yugular, permitiendo una transición más flexible desde el soporte convencional.
EVE (Australia/Japón) Terapia de ambiente uterino ex vivo, diseñada para tratar fetos prematuros con patologías.

Consideraciones éticas y retos pendientes

La posibilidad de trasladar estos experimentos a humanos ha abierto un debate sobre los límites de la tecnología. Algunos expertos, como el cirujano fetal Michael Harrison, cuestionan si la inversión en úteros artificiales es prioritaria frente a la mejora de los cuidados críticos actuales. Asimismo, el obstetra Matthew Kemp advierte que, desde un punto de vista ético, "no hay datos suficientes" para justificar el inicio de ensayos en humanos.

Otro desafío crítico es el procedimiento quirúrgico requerido: la conexión inmediata del cordón umbilical obliga a realizar una cesárea temprana, lo que conlleva riesgos adicionales para la madre y el futuro del embarazo. La FDA deberá decidir en los próximos días si da luz verde a esta tecnología o si se requieren más fases de prueba para asegurar que el sistema es seguro para nuestra especie.

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