La profesión de matrona es fundamental en el cuidado de la salud sexual y reproductiva de la mujer a lo largo de su vida, abarcando desde el nacimiento hasta la pubertad, la etapa reproductiva y la posreproductiva, incluyendo la menopausia. Aunque la labor de las matronas es esencial y altamente vocacional, existen numerosos inconvenientes y desafíos que enfrentan estas profesionales en su día a día.

El Rol de la Matrona y sus Múltiples Facetas
Una matrona es un profesional sanitario especializado que se encarga de la salud sexual y reproductiva. Tradicionalmente, se les identifica con el embarazo y el parto, pero su campo de acción es mucho más amplio, acompañando a la mujer en todo su proceso vital. Desde la antigüedad, la ayuda de mujeres a otras mujeres en el parto, conocidas como "parteras", ha sido una constante. En España, la profesión comenzó a profesionalizarse en el siglo XVIII con la creación de las Escuelas Independientes de Matrona. Actualmente, es una especialidad de la Enfermería, aunque en otros países puede ser una carrera independiente. A partir de los años 80, los hombres también pueden acceder a esta especialidad, aunque sigue siendo una profesión predominantemente femenina debido a su enfoque en el parto, puerperio y lactancia.
Funciones clave antes, durante y después del parto
- Antes del parto: Después de un test de embarazo positivo, la primera visita es a la matrona, quien realiza una entrevista sobre hábitos de vida e historia clínica, solicita las primeras pruebas y ofrece educación continua sobre salud, alimentación y medicación. También indica el ácido fólico y yodo, trabajando en equipo con Ginecología y Obstetricia. Ofrece acudir a las clases de educación maternal junto a la pareja.
- Durante el parto: Las matronas acompañan a la mujer en este momento crucial, brindando apoyo y atención. Si la mujer ha tenido un aborto, la matrona debe ser empática y paciente, ya que la mujer se encuentra en un momento muy vulnerable.
- Después del parto: Continúan el acompañamiento en el puerperio y la lactancia.
La Matrona en otras etapas vitales
Además del embarazo y el parto, las matronas también asisten en la menopausia, donde las mujeres tienen muchísimas dudas, y en el asesoramiento anticonceptivo, entre otras funciones relacionadas con la salud sexual y reproductiva.
Déficit de Profesionales y sus Consecuencias
La especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (matrona) es la más demandada año a año en el EIR (el examen equivalente al MIR en Enfermería). Sin embargo, a pesar de esta demanda, existe una grave escasez de matronas en España. Según la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), se necesitan 5.000 matronas para alcanzar la media europea y cubrir el déficit actual. El presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), Florentino Pérez Raya, advierte que esta falta de profesionales en el Sistema Nacional de Salud (SNS) pone en riesgo la salud de las embarazadas y los recién nacidos, una situación que se agravará por la jubilación de muchas profesionales mayores de 60 años.
Causas del déficit
- Periodos sin formación: En 1977, apareció la diplomatura de Enfermería y en 1987 se derogó el título de Matrona para adaptarse a la directiva europea, lo que generó un período de diez años sin formación de matronas hasta 1992, cuando se aprobó el programa formativo de la especialidad y en 1996 apareció la primera promoción de matronas EIR.
- Bajo número de plazas EIR: De las plazas de enfermera especialista convocadas por el Ministerio de Sanidad, una cifra inferior a la anterior convocatoria es para Enfermería Obstétrico-Ginecológica, lo que dificulta aumentar el número de profesionales.
- Abandono de la profesión: Muchas profesionales han dejado sus puestos de trabajo, otras se han trasladado de servicio, y la pandemia exacerbó esta situación.
Impacto en la calidad asistencial
La falta de matronas se traduce en una Atención Primaria muy deteriorada, donde el seguimiento y la continuidad asistencial son casi imposibles, con clases de preparación al parto, apoyo a la lactancia y campañas educativas inexistentes. En paritorios, donde debería haber 4 matronas, hay 2 como mucho, lo que genera sobrecarga de pacientes y pone en riesgo la seguridad. En algunas zonas, la falta de sustituciones por vacaciones, bajas o reposos se traduce en que las pacientes son "re-citadas mil veces" y hay largas listas de espera.
Condiciones Laborales y Formativas Deficientes
A pesar de la alta demanda de la especialidad, las matronas son las EIR que peor perciben sus condiciones formativas y laborales. Un estudio preliminar, el SEYRE, realizado por Enrique Caña Benítez, Francisco Miguel Doña López y Guillermo Vera, revela datos preocupantes:
Excesivas horas de guardia y vulneración de derechos
- El 20% de las matronas encuestadas realiza más de 100 horas al mes de guardia, una cifra muy superior a la media de otras especialidades (40-60 horas mensuales).
- Un mayor porcentaje de matronas afirma que se les vulnera el derecho al día saliente de guardia tras realizar un turno nocturno.
Falta de flexibilidad y calidad de la formación
- Las matronas tienen menos flexibilidad que otras especialidades para acudir a actividades formativas externas, con una media de 6 en una escala del 1 al 10, frente a 7.5 u 8 de otras especialidades.
- Puntúan con peor media la calidad de sus rotaciones, con un 6 en una escala de 1 a 10, mientras el resto de sus compañeras sitúa la media en un 7.
- En algunas Comunidades Autónomas, el tiempo trabajado como EIR no suma como tiempo trabajado en la bolsa de su servicio de salud.
Precariedad laboral y económica
Las condiciones laborales, tanto de enfermera generalista como especializada, son muy precarias, con contratos de corta duración en diferentes hospitales, unidades y centros de salud, lo que dificulta la conciliación familiar y la planificación a largo plazo. Al salir de la residencia EIR, la situación es inestable, con sobrecarga de pacientes, "dobles turnos" y falta de reconocimiento administrativo y económico. Algunas matronas incluso cobran menos que una enfermera generalista y no se les permite hacer guardias para tener más ingresos. Existe abandono de la profesión debido a que "el ser matrona ya no renta ni como profesional ni como persona".
Falta de apoyo y reconocimiento
Varias matronas expresan sentir que no se les valora en ningún sitio, estando "siempre por debajo de enfermería". Se lamenta que ni los sindicatos de enfermería ni las asociaciones de matronas parecen luchar eficazmente por sus derechos, quedando a la orden de "ginecólogos obsoletos" o en Atención Primaria como "unidades de apoyo" en lugar de equipo. La falta de apoyo por parte de las supervisoras también es una constante, con denegación de peticiones y sugerencias. La situación actual es tan precaria que muchas matronas se plantean un traslado para trabajar de enfermeras generalistas, donde reciben mayor remuneración y tienen asegurada su sustitución vacacional.
Desafíos Emocionales y Mentales
La profesión de matrona, aunque vocacional, implica enfrentarse a situaciones de gran complejidad emocional que pueden impactar significativamente en su salud mental.
El impacto del duelo perinatal y otras experiencias traumáticas
Atender a una mujer que acaba de perder a su bebé, en situaciones como el duelo perinatal, es extremadamente duro. Algunas matronas no han podido superar la muerte traumática de un bebé mientras eran las profesionales responsables, sintiéndose "marcadas para toda la vida". Estas experiencias pueden llevar a depresión, ansiedad y angustia, que a menudo son ignoradas o no consideradas compatibles con la imagen idealizada de la matronería.
Ambiente laboral hostil
Algunas matronas han relatado historias de ser maltratadas y ridiculizadas públicamente en su trabajo, ya sea por obstetras o por las mismas compañeras matronas, lo que genera un ambiente laboral tóxico y desalentador. La falta de compañerismo y el acoso entre colegas son problemas serios.
Riesgos y falta de seguridad
En paritorios con una única matrona, o con una ratio inadecuada, aumenta el riesgo de que ocurran incidencias, especialmente cuando se presentan múltiples situaciones complejas a la vez (inducciones, cesáreas, expulsivos). La percepción de "0 seguridad" es una realidad para muchas. Además, en situaciones de gran dispersión geográfica, la falta de cobertura y el desplazamiento constante generan un estrés adicional.
Intrusismo y Formación No Regulada
Ante el déficit crónico de matronas en España, han surgido vías alternativas para la formación, lo que genera preocupación en los colectivos profesionales.
Másteres en el extranjero
Diversos colectivos de matronas alertan sobre la existencia de másteres en el extranjero, ofrecidos por universidades privadas, que buscan formar matronas "esquivando" la vía establecida en España (examen EIR y residencia de dos años). Estos programas, que otorgan un título europeo, permiten a los alumnos solicitar prácticas en hospitales españoles, generando un posible "intrusismo por parte de otros profesionales sanitarios y agentes no profesionales sin formación sanitaria reglada".
Riesgo de formación deficiente
El Consejo General de Enfermería de España ha expresado su preocupación, argumentando que no se puede permitir que centros privados se salten la vía EIR con másteres que pueden ofrecer una formación deficiente. El sistema de formación especializada vía examen EIR y residencia de dos años en España es reconocido por sus "excelentes resultados" y por garantizar un alto grado de profesionalidad en las matronas. La falta de matronas es un problema, pero no debe resolverse a expensas de la calidad y seguridad de la atención.
Un Llamado a la Acción
La situación actual de las matronas en España requiere de una intervención urgente y coordinada. Es crucial fomentar la formación, ampliando las plazas EIR y ofreciendo mejores condiciones laborales para atraer y retener a las enfermeras en esta especialización. Se necesitan esfuerzos significativos de las administraciones para mejorar estas cifras, especialmente en áreas como Atención Primaria y Salud Sexual y Reproductiva, donde la falta de matronas es más preocupante y limita el desarrollo de todas las competencias necesarias.
A pesar de todas las dificultades, la mayoría de las matronas, entre un 70 y 80 por ciento, repetirían la decisión de elegir la especialidad, y esta puntuación aumenta hasta un 90 por ciento si se pregunta por recomendar realizar la especialidad en cualquier parte del territorio nacional. Esto demuestra la profunda vocación y el compromiso de estas profesionales, a pesar de las adversidades que enfrentan.
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