Desde el punto de vista científico, no cabe duda de que las experiencias vividas en la niñez tienen una influencia clave en nuestra vida adulta. En particular, muchos aspectos relacionados con la salud y las emociones están determinados por experiencias acontecidas en el inicio de la vida, las cuales tienen un efecto considerado de tipo “programante”. Esta “programación” se refiere a procesos automáticos o inconscientes, sin implicar un determinismo total. La mayor parte de las decisiones y condicionantes con los que afrontamos la vida se sitúan a nivel del inconsciente, donde las experiencias de bebés o niños pueden tener una importancia fundamental.

Etapas Clave de la Programación en el Desarrollo Temprano
El desarrollo humano es un proceso continuo que comienza mucho antes del nacimiento. Las niñas y los niños están en constante crecimiento desde la concepción, el nacimiento y la primera infancia hasta llegar a la adolescencia. Desde el embarazo y hasta los primeros dos años de vida de un ser humano, el desarrollo cerebral se realiza rápidamente. De acuerdo con el Centro para el Niño en Desarrollo de la Universidad de Harvard, el cerebro de los bebés forma más de un millón de nuevas conexiones neuronales por segundo.
Primera Etapa: El Periodo Prenatal (Gestación)
La experiencia del embrión y del feto, durante los nueve meses de embarazo, tendrá influencia en la proyección de la vida, tal como ha sido documentado a través de diferentes investigaciones científicas. Las vivencias de antes de nacer pueden ser las más determinantes de la vida. Un ejemplo es que el estrés de la madre durante el embarazo puede influir en la regulación del estrés del niño después de nacer.
Otro ejemplo significativo es el de la generación de niños que padeció hambruna durante la posguerra, quienes registraron una alta tasa de adultos fallecidos por enfermedades cardiovasculares y excesos en la alimentación, como si hubieran estado programados metabólicamente para un mundo con escasez de alimentos. En relación con el aspecto genético y la experiencia misma, se puede decir que las vivencias de antes de nacer pueden ser las más determinantes de la vida.
Segunda Etapa: Desde el Nacimiento y hasta los 4 Meses
Esta es una etapa especialmente programante, durante la cual el bebé es muy dependiente de su madre, no tiene autonomía, presenta movimientos altamente automáticos y carece de intencionalidad. Factores como cuánto ha sido movido, tocado o amado durante este período tendrán una influencia importante en su futuro.
Tercera Etapa: Hasta los 15 Meses
Este período se extiende entre el nacimiento y el momento en que el niño empieza a desplazarse andando. Durante esos meses se construyen las características de sus movimientos generales del cuerpo, así como la precisión y coordinación gruesa.
Cuarta Etapa: Hasta los 4 Años
En esta etapa se programa una parte del lenguaje y, de acuerdo con muchos investigadores, también se define la personalidad. Un aspecto muy curioso es que estas cuatro ventanas de programación son momentos que el niño no recordará cuando sea adulto, ya que pocas personas tienen recuerdos de esos años.

La "Ventana de Oportunidades": Los Primeros Mil Días
Una serie de publicaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la revista The Lancet, a partir del 2007, ha dado seguimiento al tema sobre el desarrollo de la primera infancia. Estas publicaciones mencionan que, en el año 2000, aumentaron considerablemente las investigaciones sobre la importancia de los primeros mil días. Este período, básicamente, constituye la “ventana de oportunidades”, la cual integra 270 días desde la concepción hasta el nacimiento, más 365 días del primer año de vida y otros 365 días del segundo año de vida (Pantoja, 2015).
La gestación es un periodo que marca esta ventana de oportunidades como un buen inicio para la educación. Entenderemos la ventana de oportunidades como un período crucial para el desarrollo de estructuras cerebrales, el sistema nervioso y la evolución de cada una de sus funciones, junto con el crecimiento del bebé desde la concepción (De la Herrán Gascón, 2018). El cerebro puede adquirir con facilidad diferentes aprendizajes dependiendo de los estímulos que reciba. Así que, si se realizan estímulos con calidad y calidez, se obtendrá una mayor cantidad de conexiones neuronales como resultado de las nuevas experiencias multisensoriales (Irwin et al., 2007).
Esta etapa marca el desarrollo neurofisiológico, físico y psicológico, ya que todas las estructuras van evolucionando con el crecimiento, si se toma en cuenta que durante el periodo de gestación el niño responde a múltiples estímulos que la madre realiza y, posterior al nacimiento, responde a esos mismos estímulos con facilidad. La neuroeducación ayuda a comprender el desarrollo del sistema nervioso, el cerebro y los procesos por los que atraviesan en su evolución, así como las diversas formas de enseñar y aprender (Bodero Cáceres, 2017).
La Importancia de la Estimulación Prenatal o Intrauterina
La estimulación prenatal o intrauterina es un conjunto de técnicas físicas y de relajación aplicadas por los padres durante la gestación, con el objetivo de favorecer el desarrollo del niño o niña por nacer, de acuerdo con su proceso natural. Un aspecto interesante es que la aplicación de estas técnicas también se encamina a la relajación de la madre, mejorando de esta manera su bienestar emocional en una etapa de distintas y profundas transformaciones, como es el embarazo.
Beneficios y Técnicas de Estimulación Intrauterina
Dentro de los beneficios que se evidencian con la estimulación prenatal, encontramos este fortalecimiento de los vínculos del bebé con sus padres y el resto de la familia. En la parte cognitiva, al aprender desde el exterior, su cerebro tendrá mayor habilidad y conocimiento al recibir información a través de sus sentidos, todo esto lo va almacenando, por lo que será más fácil adaptarse a su entorno cuando ya salga del útero. Es fundamental que mamá y papá se involucren en estos procesos, ya que se produce la estimulación de cuatro áreas principales en el cerebro del bebé.
- Estimulación Táctil: Se realiza a través del exterior, donde la madre, a través de su vientre, toca las partes del cuerpo del bebé, estimulándolo por medio del tacto. Se recomienda iniciarla desde el primer mes, haciendo hincapié en palabras de amor para que el niño reciba esa carga positiva.
- Estimulación Motora: Relacionada con todos los movimientos que la madre hace de manera exterior para generar un equilibrio en el bebé. Los paseos y los ejercicios suaves, realizados en intervalos cortos, sirven para desarrollar el sistema vestibular, que controla el sentido del equilibrio del feto.
- Estimulación Auditiva: El oído es el sentido más desarrollado antes del nacimiento. Los bebés por nacer reaccionan a la voz de su madre, con mayor frecuencia e intensidad, en comparación con otras voces. De allí la importancia de que tanto la madre, como el padre, principalmente, pero también los hermanos y demás familiares, le hablen al bebé con cariño y alegría. También se usan sonidos rítmicos, parecidos al latido del corazón de la madre o composiciones que tratan de reproducir la voz materna, tal como se escucha desde el útero. En el segundo trimestre del embarazo, el niño puede reconocer la voz de su madre y los sonidos internos del organismo materno, como los latidos del corazón, que le brindan seguridad y protección. Posteriormente, del quinto al sexto mes, el sistema auditivo continúa madurando, y ya es posible que reconozca la voz del padre y reaccione ante ese estímulo, momento en el que se pueden integrar a otros miembros de la familia.
- Estimulación Visual: Entre el quinto y sexto mes, la visión del bebé madura mucho más, y sus párpados empiezan a reaccionar a la luz. Se puede trabajar aplicando luz a través de pequeñas linternas o algún tipo de iluminación atenuada, colocada sobre el vientre, encendiendo y apagando la fuente de luz o moviéndola suavemente.
- Estimulación Gustativa: Es posible estimular el gusto del bebé por nacer a través de los alimentos que ingiere la madre. Desde la semana 20, el feto puede deglutir el líquido amniótico que lo rodea y de esta manera recibir los diferentes sabores que prueba su madre.
Diversos estudios señalan que un alto porcentaje de los bebés estimulados en el embarazo son más alegres, lloran menos y presentan menos problemas de alimentación o de sueño (Educación Prenatal y Pedagogía Prenatal, 2018). Si no hay ninguna condición patológica o una situación de discapacidad, malformación o deficiencia en el niño, se puede iniciar este primer proceso de estimulación táctil y socioafectiva y continuar con las demás áreas.
Conforme a la maduración del bebé y las semanas de gestación, la estimulación puede iniciarse con unos cinco minutos al día, luego aumentar a diez hasta llegar a 15 minutos, combinando los estímulos. La práctica de actividades de estimulación beneficia el logro de habilidades en las áreas del desarrollo del ser humano. La exposición de la madre a diferentes experiencias del entorno (sonidos, ambientes, texturas, emociones) le permite al feto desplegar estructuras más sofisticadas en el cerebro. Por otro lado, realizar actividades de estimulación intencionadas promueve una mayor cantidad de conexiones neuronales y facilita el aprendizaje en habilidades lingüísticas, cognitivas, motoras y sociales si se realizan de manera oportuna (Unicef, 2017).
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Factores Clave para un Embarazo Saludable y un Desarrollo Óptimo
Las acciones que se realicen en la etapa de la gestación influyen positivamente en el desarrollo del niño por nacer y pueden prevenir la aparición de enfermedades y discapacidades. Las intervenciones que se realicen deben enfocarse en dos ejes de atención: salud y nutrición. La salud y la nutrición son dos componentes importantes que influyen directamente en el crecimiento y desarrollo desde la concepción, puesto que la práctica saludable y alimentación adecuada de la gestante repercuten en la formación de las estructuras y desarrollo de capacidades del sistema nervioso del feto (Elvir y Asensio, 2006).
Rol de los Padres y la Familia
El entorno puede favorecer o desfavorecer el desarrollo y crecimiento de los bebés en el útero y puede afectarles en la parte física y emocional, por ello es fundamental fortalecer las capacidades de las madres y de los padres para prepararse antes del embarazo, en la gestación, el parto y el postparto. Antes de tomar la decisión de ser padres, es necesario hacer un trabajo de introspección: saber cómo se encuentran emocionalmente, y si alguno tiene algún bloqueo o trauma, tomar acción para subsanarlo (hacer terapia).
Es importante hacer una planificación en pareja sobre cómo se va a gestionar el tiempo para compaginar trabajo y crianza (cuidados y disfrute del pequeño, responsabilidades en tareas domésticas, tiempo en familia, tiempo para cada uno, tiempo de pareja…). Se recomienda la práctica de hábitos saludables: dieta equilibrada, toma de alimentos saludables y realización de ejercicios. Asimismo, la incorporación de rutinas de pensamientos positivos, práctica de visualizaciones, práctica de meditación y agradecer lo que ya se tiene en la vida que genera felicidad, así como dar a los demás sin la intención de recibir a cambio.
Durante la etapa de gestación, la madre está en pleno auge de abundancia, de creación; pues está engendrando vida. La madre durante el periodo de gestación debe tener un estado de tranquilidad y felicidad. Es necesario evitar el estrés y la negatividad; pues todo lo que la madre viva, sienta y perciba le llegará tal cual al bebé. Es por ello que la madre debe convivir en un entorno adecuado, positivo, y comunicarse con el bebé, hablarle, cantarle. El bebé escucha y puede reconocer y diferenciar las voces de sus progenitores.
Hoy en día, la mayor parte de las intervenciones en salud están dirigidas a la mujer desde la concepción hasta el nacimiento, por lo que sensibilizar a la familia en generar condiciones para un embarazo saludable es prioritario, con miras a obtener buenos resultados desde el nacimiento (Gobierno de la República de Guatemala, Canadá, Unicef, Plan Internacional, Organización Panamericana de la Salud y OPS, 2017). La crianza de los niños y las niñas no se limita a proporcionar las condiciones de cuidado, sino que también requiere que los progenitores, la familia y la comunidad estén conscientes de que los cuidados con acciones simultáneas y activas presentes en todo el proceso de gestación.
Igualmente, la práctica de acciones que beneficien la salud de la madre y el feto incluye el cuidado de la alimentación, los micronutrientes, protección, la vacunación y detección de signos de alarma. Por el contrario, la deficiencia o ausencia de estas prácticas de cuidado tendrán repercusiones en la salud física y psicológica del bebé, como lo evidencia la epigenética. De ahí que se presentan nacimientos de niños con discapacidades físicas, mentales y problemas de enfermedades que limitan su desarrollo típico. Millones de niños y niñas a escala mundial no logran el desarrollo máximo debido a aspectos relacionados con una salud deficiente, mala nutrición, estrés, falta de afecto y estimulación, lo cual disminuye las posibilidades para iniciar con el aprendizaje temprano (OPS, 2021).
Las intervenciones en el trabajo multisectorial deben combinar la estimulación con otras atenciones. Por ejemplo, la práctica de lactancia materna establece un contacto directo generando apego seguro mientras alimenta al bebé y lo estimula tocándolo, hablándole y mirándolo a los ojos (Castaño Molina et al., 2016). En consecuencia, asegurar la salud del binomio madre-bebé implica atender las necesidades de una forma integral con el acceso a servicios y programas dirigidos a la primera infancia desde la gestación. De modo que la promoción de actividades de salud forma parte de la educación prenatal, las cuales benefician el desarrollo biológico y cronológico del futuro ser (De la Herrán Gascón, 2018).
Es necesario que la familia se acerque a una institución que brinde estos servicios durante este periodo para ampliar las posibilidades en materia de prevención de riesgos materno infantiles, mejorar las prácticas de cuidado en la familia y fortalecer el vínculo afectivo entre los progenitores y el bebé. La educación prenatal es un componente que debe abordarse desde un enfoque formativo vinculado corresponsablemente a las madres, padres de familia, sociedad y Estado.

El Parto: Más Allá de un Trámite
En nuestra sociedad, el parto a menudo se considera un mero trámite, algo por lo que hay que pasar para poder tener a nuestro bebé en nuestros brazos. Nuestra visión del parto, por lo general, tiene una fuerte carga patológica, casi catastrofista, y albergamos muchas ideas falsas y llenas de prejuicios sobre el mismo. El nacimiento, en lugar de ser un acontecimiento bello y cargado de emoción, nos parece algo desagradable e incluso muy peligroso. Por ello muchas mujeres nos enfrentamos al parto deseando que acabe pronto y, si es posible, que no nos enteremos de nada, atemorizadas por el dolor.
De esta manera, muchas mujeres esperan, desean e incluso piden al personal sanitario que las atiende durante el parto que “hagan cosas”, que aceleren el proceso y les eviten sentir lo que está ocurriendo en su interior. No solemos conocer, ni se nos explica, que esas intervenciones tienen consecuencias negativas para nosotras y nuestros bebés y que son perjudiciales para el normal desarrollo del parto. Con frecuencia, solo se valora que, al final del proceso, estamos vivas y nuestros hijos también, olvidando las secuelas físicas y psíquicas de las intervenciones sufridas.
A veces, lo único que parece importar a las familias y al personal sanitario es que “el producto” del parto (como se denomina en obstetricia al bebé) haya sobrevivido al supuesto peligroso trance que supone el nacimiento, independientemente de lo que haya ocurrido durante el proceso y de cómo ello pueda afectar a madre, bebé y la relación entre ambos. Se resta importancia al parto en sí, y por tanto también al nacimiento. Pero el parto sí importa y el nacimiento también.
Es obvio que no es lo mismo parir con prisas que con tranquilidad, acompañada por alguien de confianza que sola, y no es igual dar a luz con cortes que sin ellos. No es lo mismo nacer cuando se está preparado, que ser forzado a nacer antes de tiempo. No es lo mismo nacer tras haber tenido sufrimiento fetal, que nacer sin haber sufrido ningún estrés. El tipo de parto influye en la mujer: en su confianza en sí misma y en los que la rodean, en cómo se sienta física y emocionalmente tras el mismo y en cómo se enfrente al cuidado de su bebé. Por otro lado, el tipo de nacimiento influye en el bebé: en su actitud en los meses posteriores, en su nerviosismo y la facilidad o dificultad que encontraremos para calmarle, y en el éxito o fracaso de la instauración de la lactancia. También influye en la manera en que ese bebé se relacionará con el mundo exterior, bien con curiosidad y arrojo o con recelo y miedo. Cada parto es único e irrepetible, nacemos una sola vez, y lo que ocurra en esos momentos nos acompañará toda la vida. Porque esta experiencia nos marca, todos debemos velar por cuidar que tenga lugar de una manera saludable y satisfactoria.
Tipos de Parto y su Influencia
Juan José Millán describe cómo influye el parto en el desarrollo del niño de cara a poder tomar acciones relevantes que generen un fuerte impacto preventivo. Los términos parto distócico y parto eutócico son utilizados en obstetricia para describir diferentes tipos de parto.
Parto Eutócico
El parto eutócico es un tipo de parto normal y sin complicaciones en el que la madre y el bebé atraviesan el proceso de parto de manera saludable y sin dificultades significativas. Es un parto que se desarrolla de manera natural y sin intervenciones médicas mayores. Durante un parto eutócico, la madre experimenta contracciones regulares y progresivas del útero que permiten el descenso gradual del bebé a través del canal de parto. La dilatación del cuello uterino y la posición del bebé son adecuadas para un parto vaginal sin complicaciones. Este tipo de parto suele ser rápido y sin problemas mayores. En un parto eutócico exitoso, la madre da a luz a su bebé de manera segura y generalmente se recupera rápidamente después del parto. El bebé nace en buenas condiciones y está listo para comenzar su vida fuera del útero.
Parto Distócico
El parto distócico se refiere a un tipo de parto en el que se presentan complicaciones o dificultades que pueden poner en riesgo la salud de la madre, el bebé o ambos. Estas complicaciones pueden surgir debido a diversas razones, como la posición anormal del bebé, el tamaño inusual del bebé, problemas con las contracciones uterinas o la progresión del trabajo de parto, entre otros. Durante un parto distócico, pueden ocurrir diversas complicaciones, como el fallo en la progresión del trabajo de parto, la necesidad de intervenciones médicas como la cesárea o el uso de fórceps o ventosas para asistir en el parto. Las contracciones pueden ser irregulares o ineficaces, y la madre puede experimentar un mayor dolor o estrés durante el parto. En un parto distócico, el resultado puede variar según la gravedad de las complicaciones y la rapidez con la que se aborden. En algunos casos, un parto distócico puede dar lugar al nacimiento de un bebé saludable, pero en otros casos puede requerir intervenciones médicas significativas para garantizar la seguridad de la madre y el bebé. La recuperación de la madre también puede ser más prolongada en comparación con un parto eutócico.
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Cómo el Parto Distócico Influye en el Desarrollo del Niño
El proceso de nacimiento es un evento crítico en la vida de un bebé y puede influir en su salud y desarrollo a largo plazo. Los partos distócicos, que involucran complicaciones en el proceso de parto, como partos por cesárea, uso de fórceps o sufrimiento fetal, pueden tener un impacto significativo en la salud del recién nacido. A continuación, se explorará la relación entre los partos distócicos y las dificultades de aprendizaje en la infancia, analizando investigaciones y evidencia científica que respaldan esta conexión.
Parto por Cesárea y Dificultades de Aprendizaje
- Un estudio de Curran et al. (2020), publicado en «JAMA Pediatrics», examinó la asociación entre el parto por cesárea y las dificultades de aprendizaje en la infancia. Los resultados indicaron que los niños nacidos por cesárea tenían un mayor riesgo de desarrollar dificultades de aprendizaje, particularmente en áreas relacionadas con la lectura y las matemáticas.
- La investigación de Houtrow et al. (2018), publicada en «Obstetrics & Gynecology», analizó los resultados académicos de niños nacidos por cesárea en comparación con los nacidos por parto vaginal. Se encontró que los niños nacidos por cesárea tenían un mayor riesgo de requerir servicios de educación especial y apoyo académico adicional.
Parto con Uso de Fórceps y Dificultades de Aprendizaje
- Un estudio de Zhao et al. (2017), publicado en «Pediatric Neurology», investigó la relación entre el parto asistido con fórceps y el riesgo de discapacidades del desarrollo en la infancia. Se encontró que el uso de fórceps durante el parto estaba asociado con un mayor riesgo de discapacidades del desarrollo, incluyendo dificultades de aprendizaje.
- La investigación de Quist-Therson et al. (2019), publicada en «Child Psychiatry & Human Development», examinó la relación entre el parto asistido con fórceps y los problemas de comportamiento y aprendizaje en niños. Se encontró que el uso de fórceps se asociaba con un mayor riesgo de problemas de atención y aprendizaje en la infancia.
Parto con Sufrimiento Fetal y Dificultades de Aprendizaje
- Un estudio de Glass et al. (2015), publicado en «Developmental Medicine & Child Neurology», investigó la relación entre el sufrimiento fetal durante el parto y el desarrollo neurológico y cognitivo en la infancia. Se encontró que el sufrimiento fetal estaba relacionado con un mayor riesgo de dificultades de aprendizaje y retrasos en el desarrollo.
- La investigación de Jenkins et al. (2021), publicada en «The Journal of Pediatrics», examinó la asociación entre el sufrimiento fetal grave y el rendimiento académico en niños. Se encontró que el sufrimiento fetal grave se asociaba con un mayor riesgo de dificultades de aprendizaje, especialmente en áreas como la atención y el procesamiento de la información.
Mecanismos de Influencia de los Partos Distócicos
La relación entre los partos distócicos y las dificultades de aprendizaje puede atribuirse a varios mecanismos:
- Estrés fetal: Durante los partos distócicos, el bebé puede experimentar estrés fetal debido a la falta de oxígeno o la presión en la cabeza. Este estrés puede afectar el desarrollo del cerebro y las funciones cognitivas.
- Lesiones físicas: El uso de instrumentos como fórceps durante el parto puede causar lesiones físicas en el bebé, lo que puede tener un impacto en el desarrollo motor y cognitivo.
- Alteraciones en el proceso de nacimiento: Los partos distócicos pueden prolongar el proceso de nacimiento, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones y estrés en el bebé durante el parto.
A pesar de la relación entre los partos distócicos y las dificultades de aprendizaje, es importante destacar que no todos los niños nacidos de esta manera experimentarán dificultades de aprendizaje. La evidencia científica respalda esta relación, destacando la importancia de la detección temprana, la intervención y el apoyo adecuado para los niños que han experimentado estos tipos de partos.
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