Crisis de Lactancia: Entendiendo los Cambios en el Bebé y la Producción de Leche

La lactancia materna es un proceso natural, pero no siempre es sencillo. A lo largo de los primeros meses de vida de un bebé, muchas madres experimentan momentos de incertidumbre, especialmente cuando atraviesan lo que se conoce como "crisis de lactancia" o "brotes de crecimiento". Estas crisis suelen ocurrir en distintas etapas del desarrollo del bebé y pueden generar dudas y preocupaciones en las madres, ya que cada lactancia es un mundo.

Es fácil que estos cambios de comportamiento del bebé te desconcierten y te hagan pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche o que tu bebé se queda con hambre. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia, y generalmente coinciden con picos de crecimiento o saltos evolutivos. Aunque el nombre "crisis" tenga una connotación negativa, para los bebés todas ellas son condiciones fisiológicas e implican algo maravilloso: ¡que crecen!

Esquema de las etapas de desarrollo del bebé durante la lactancia

¿Qué son las Crisis de Lactancia o Brotes de Crecimiento?

Los bebés suelen pasar por varias crisis de lactancia o brotes de crecimiento durante los primeros 12 meses de vida. En estas etapas, normalmente aumenta su demanda de leche, lo que puede hacerles despertarse más a menudo y querer estar mamando todo el tiempo durante varios días. Crecer no es la única razón por la que un bebé puede necesitar mamar más durante un tiempo o estar más inquieto.

La producción de leche se regula mediante la demanda del bebé; a mayor demanda, mayor producción de leche. A pesar de eso, existen situaciones en las que, por diversos motivos, los bebés parecen no estar satisfechos o incluso parecen estar incómodos mamando. Esto suele causar mucha angustia a las madres. Si no conocen estos episodios de modificación de la demanda y del comportamiento del bebé, se puede caer en el error de empezar a suplementar al bebé con leche artificial e incluso dejar la lactancia.

Llamamos crisis, brotes o escalones de crecimiento a las situaciones donde el bebé parece no estar conforme con la producción de leche de su madre. Por suerte, la mayoría de los bebés experimentan estas situaciones a una edad similar, lo que nos permite entender su comportamiento y anticipar cuándo van a pasar.

Principales Crisis de Lactancia por Etapas

Los bebés suelen tener crisis de lactancia que se presentan a edades similares, lo que permite a los padres estar preparados. Aquí detallamos las más frecuentes:

Crisis de la Segunda Noche (48 horas de vida)

Esta crisis es conocida también como “la noche de las vacas locas”. El bebé está muy inquieto y querrá mamar toda la noche, parecerá incluso que se pelea con el pecho y que está pasando hambre. Suele durar 1 noche. En esta etapa, el bebé simplemente estimula el pecho para conseguir que se produzca lo antes posible la subida de leche. Es común pensar que el calostro no es suficiente y que el bebé pasa hambre, pero nada más lejos de la realidad. No hay que pensar que el bebé pasa hambre; solo está trabajando para aumentar la producción.

Crisis de los 15-20 Días (2-3 semanas)

Los bebés suelen mamar de manera bastante tranquila y regular en los primeros días. Sin embargo, en torno a las 2-3 semanas, llega la segunda crisis. El bebé está más inquieto y demandante. Es probable que mame de manera muy frecuente, que no mantenga el ritmo anterior de tomas que tenía, que no se separe del pecho y parezca muerto de hambre. Puede llegar a comer tanto que es probable que vomite o regurgite leche. Dura aproximadamente 3 o 4 días.

Este aumento de demanda suele desconcertar y hace pensar que el lactante pasa hambre o necesita más leche. Si ya ha recuperado el peso del nacimiento, nada más lejos de la realidad. Solo quiere aumentar la producción de leche y esto lo consigue mamando mucho. Por eso, quiere estar constantemente al pecho, porque lo que intenta hacer es mamar más para estimular la glándula y aumentar la producción de leche. Incluso hay bebés que pasan tanto tiempo al pecho que regurgitan leche, pero vuelven a pedir el pecho inmediatamente después.

Bebé recién nacido mamando, con la madre mostrando signos de paciencia

Crisis de las 6-7 Semanas (Mes y medio)

Al mes y medio de vida, el bebé empieza a "pelearse" con el pecho: parece tenso y enfadado. Aparece una crisis en la que el bebé parece enfadado cuando mama, tironea del pezón, estira la espalda y las piernas y hace ruidos mientras mama. Dura aproximadamente 1 semana.

En este momento también se produce un cambio en la composición de la leche, cuyo sabor varía de forma transitoria y se vuelve un poco más salada. Se cree que lo que molesta al bebé es ese cambio de sabor, y por eso protesta cuando está en el pecho. Con este comportamiento es fácil que te asalten todos los miedos acerca de la producción de leche y la comodidad del bebé. Durante esta crisis es importante tener paciencia y mantener la calma. Generalmente, en un par de días o una semana el sabor de la leche se estabiliza por completo, y hay bebés que ni se enteran del cambio de sabor.

La Gran Crisis de los 3 Meses

Esta es una de las crisis más conocidas y complejas, ya que afecta tanto a la madre como al bebé y puede tardar hasta un mes en resolverse. Suele llegar de manera inesperada. Hasta esa edad, los bebés suelen mamar de manera bastante tranquila y regular. Pueden llegar a dormir tres horas seguidas y seguir unas rutinas predecibles: mamar, hacer caca, dormir… y vuelta a empezar. Sin embargo, a los 3 meses se produce un cambio significativo en la manera en que el bebé mama y se comporta en el pecho.

  • El bebé llora, protesta, se distrae y cuando finalmente acepta mamar lo hace en minutos.
  • El bebé ya no pide pecho tan a menudo.
  • Hace tomas más cortas y se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento.
  • La madre siente los pechos blandos y piensa que produce menos leche, o que ha dejado de notar las subidas de leche.
  • Hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones.

¿Qué sucede? Después de 3 meses, la glándula mamaria empieza a entender la oferta y demanda del bebé y se convierte en una auténtica experta en fabricar leche cuando el bebé empieza a mamar y no antes. Ahora, la glándula mamaria está preparada para fabricar la leche en el momento que el niño la requiera, y el cuerpo tarda solo unos 2,2 minutos en desencadenar el reflejo de eyección y proveer al niño de toda la leche que le hace falta. Esto supone un cambio para el bebé, que lleva meses acostumbrado a que la leche salga inmediatamente al iniciar la toma.

Además, a los 3 meses el cerebro de tu bebé se desarrolla a una gran velocidad. Está mucho más alerta y empieza a descubrir el mundo que le rodea, y todo le genera curiosidad. Su sentido de la vista y el oído mejoran de manera espectacular, y se distrae por cualquier cosa a la hora de mamar: un cuadro, una mosca, el timbre, o el propio rostro de la madre. La sana curiosidad del niño lo impulsa a dejar de mamar para oír qué pasa a su alrededor, lo que desespera a las madres por ese comportamiento irregular.

Esta es una etapa de muchos cambios, tanto por el desarrollo del bebé como por el cambio en la glándula mamaria. La crisis de los tres meses es a menudo el momento en que se inicia la suplementación con leche artificial y el abandono paulatino de la lactancia materna, pero es crucial entender que el bebé simplemente ha optimizado su técnica de succión y ahora extrae la leche más rápido. Requiere un plus de paciencia y positividad.

La Crisis De Los 3 Meses: ¿Mito o Realidad? - Jairo Gomez Tu Pediatra

Crisis de los 4 Meses (Falsa Crisis de Lactancia)

Cuando el bebé alcanza los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos. Los bebés aprenden las 2 fases de sueño que tenemos los adultos y esto hace que el sueño sea más superficial y más agitado, demandando el pecho con frecuencia para poder volver a conciliar el sueño. Esta etapa no tiene una duración concreta y puede depender del desarrollo de cada bebé.

No hay que pensar que hemos acostumbrado al bebé a dormir mal o que tiene hambre y por eso se despierta. La crisis de los 4 meses tiene que ver con el crecimiento del bebé y el desarrollo del sueño. Es una etapa dura para las madres, pues cuando se altera el sueño, se duda de todo: "se queda con hambre", "mi leche no le sacia", "necesita cereales para dormir más", "necesitamos empezar con leche artificial", etc. Estos despertares no tienen nada que ver con la alimentación o con el colecho.

Crisis de los 8 Meses

Los lactantes comienzan a darse cuenta de cómo sus acciones pueden afectar a los objetos y personas en su entorno. Aparece la llamada “angustia por separación”, mal llamada popularmente “mamitis”. Además, por la noche, suelen despertarse de manera más frecuente, nerviosos sin saber dónde están. Dura entre 1 o 2 meses.

Es necesaria mucha paciencia porque es una etapa madurativa, no está relacionada con el tipo de alimentación que el bebé recibe. Es una etapa agotadora en que muchas madres se plantean destetar. El bebé llora con angustia cada vez que te separas de él. Hasta ese momento, tu bebé creía que ambos erais la misma persona, y por fin ha descubierto que no es así. Esto activa la alarma en su cerebro primitivo, generando un miedo y una angustia grandísimos. No es "mamitis", sino una necesidad básica e instintiva.

Crisis del Año de Vida (12 Meses)

La velocidad de crecimiento de los niños se ralentiza al año. Dejan de comer porque dejan temporalmente de crecer y saben que no necesitan una gran cantidad de alimentos. Si el bebé ya comía sólidos con cierta facilidad, es posible que se niegue ahora a comer o que coma cantidades muy pequeñas. Dura entre 3 y 6 meses.

Cuando el bebé cumple un año, disminuye el interés por los alimentos sólidos y aumenta la demanda del pecho. La leche materna sigue siendo una fuente de nutrición adecuada y suficiente. "Eso de que a partir de los 6 meses o el año la leche ya no alimenta es una mentira cochina". Seguir con la lactancia o destetar es una decisión que solo atañe a cada madre y a su bebé. Destetar va a hacer que coma un poco más, pero no va a producir un cambio radical en el comportamiento de tu bebé respecto a la comida, y tampoco va a dormir más.

Crisis de los 2 Años

Los niños empiezan a demandar el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similares a los de un recién nacido, pero con las capacidades cognitivas y manipulativas de un niño de 2 años. Piden el pecho de manera nerviosa y a veces hasta inquisitiva. Llegan a gritar e intentar desnudar a su madre cuando esta se niega o intenta aplazar la toma. Dura entre 2 y 4 meses.

Esta crisis es similar a la de un adolescente: los niños buscan independencia, pero al mismo tiempo, necesitan la seguridad del pecho materno. En este momento, empiezan a hacer cosas por ellos mismos y se sienten cada vez más felices por sus logros, pero aún son pequeños y la independencia también les genera cierta inseguridad y miedo. Hay que ir mostrándoles cómo queremos que pidan el pecho o negociando en qué momento pueden o no pedir.

Señales Comunes Durante una Crisis de Lactancia

Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Lo notas más irritable, demandante, llora, e incluso hay momentos en los que parece rechazar el pecho. Algunas señales incluyen:

  • El bebé está muy inquieto, querrá mamar toda la noche o lo hará de manera muy frecuente.
  • No mantiene el ritmo anterior de tomas, no se separa del pecho y parece muerto de hambre.
  • Puede llegar a comer tanto que es probable que vomite o regurgite leche.
  • Parece enfadado cuando mama, tironea del pezón, estira la espalda y las piernas, y hace ruidos.
  • Llora, protesta, se distrae y cuando finalmente acepta mamar lo hace en minutos.
  • Se despierta con mucha frecuencia por la noche.
  • Se muestra nervioso, llora con angustia cada vez que te separas de él.
  • Disminuye el interés por los alimentos sólidos y prefiere mamar.

¿Cuánto Tiempo Duras las Crisis de Lactancia?

Hay distintos tipos de crisis de lactancia y, por supuesto, su duración puede depender de cuál sea la causa. Por lo general, estas fases pueden durar desde algunos días hasta un par de semanas o incluso un mes. Es importante recordar que estos periodos son distintos para cada bebé, y no todos los bebés las manifiestan igual, ni en el mismo día. Además, hay brotes de crecimiento que duran más que otros. Ten la tranquilidad de que son momentos desafiantes pero temporales.

Mitos y Realidades Durante las Crisis de Lactancia

¿Se Agotará mi Leche Materna?

Algunas madres piensan que su suministro de leche materna se está agotando cuando notan cambios en sus pechos. La congestión mamaria puede ser frecuente en las primeras semanas después del nacimiento. Más adelante, es posible que te parezca que tus pechos son más blandos que en los primeros días. Puedes estar segura de que los pechos blandos también pueden producir leche materna de forma eficaz. El cuerpo materno es muy sabio y modifica el sistema de producción de leche para optimizar el proceso, fabricando la leche cuando el niño la requiera. Siempre que sigas amamantando o extrayendo leche materna y tengas cerca a tu bebé, lo más probable es que tu suministro de leche materna no se vea afectado y vuelvas a la lactancia materna con normalidad.

¿Debo Dar a mi Bebé Leche Artificial?

Al ir abordando estos cambios, si deseas continuar con tu recorrido de lactancia materna, lo más beneficioso es que no introduzcas leche artificial. Dar a tu bebé estos “complementos” puede confundir a tu organismo en lo que se refiere al suministro de leche materna, de manera que lo mejor es que sigas extrayendo leche materna y amamantando durante esta fase, ya que introducir leche artificial puede afectar a tu suministro. Si el bebé se sacia con el biberón, succionará menos del pecho, disminuyendo la señal de demanda a tu cuerpo.

Cómo Afrontar las Crisis de Lactancia con Éxito

La clave para superar estas crisis es la información y el apoyo. Aquí tienes algunos consejos:

  • Amamantar a demanda: Ofrece el pecho con tanta frecuencia como el bebé lo pida, sin limitaciones en cuanto a la duración de las tomas. Acompaña a tu bebé y ofrécele pecho las veces que necesite. Al mamar con más frecuencia, el bebé automáticamente obtendrá más leche y hará que tu producción aumente en poco tiempo.
  • Paciencia y calma: Intenta mantener la calma y estar relajada. Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra.
  • Ambiente tranquilo: Amamantar en un ambiente tranquilo y sin distracciones. Para los bebés que se distraen fácilmente, ofrecer el pecho en un ambiente tranquilo o en semioscuridad puede ayudar.
  • Responder a las señales tempranas: No esperar a que el bebé llore para ofrecerle el pecho, pues cuando un bebé llora ya está nervioso y mamará peor. Además, es posible que lleve rato pasando hambre. Estar atentos a los signos precoces de hambre: movimientos de cabeza, bostezos, llevarse la mano a la boca o hacer sonidos de llamada.
  • Buscar ayuda profesional: Si lo necesitas, pide ayuda. Matronas, asesoras de lactancia (IBCLC), pediatras, grupos de lactancia pueden brindarte orientación y apoyo personalizado. Es normal que surjan dudas o inseguridades. No tomes la decisión de dejarlo por falta de apoyo, información o comentarios ajenos.
  • Contacto piel con piel: Sigue siendo algo valioso, incluso si tu bebé parece demasiado distraído para amamantarle.
  • Revisa el agarre: Asegúrate de que el agarre sea correcto (boca bien abierta, labio evertido y barbilla pegada). Si la lactancia es dolorosa o el bebé no gana peso, consulta a un profesional.
  • No te presiones: La lactancia materna es una habilidad, y pensar que debería ser algo intuitivo no es real ni justo para ti ni para tu bebé.
Madre dando el pecho a su bebé en un ambiente tranquilo

Recuerda que no hay atajos: las crisis son para vivirlas. Para muchas mujeres, suponen la aparición de muchos miedos, pero debemos recordar que para los bebés todas ellas son condiciones fisiológicas y que implican algo maravilloso: ¡que crecen!

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